La voz de la diplomacia de Suiza en Argentina. Entrevista al Embajador Hanspeter Mock

La voz de la diplomacia de Suiza en Argentina. Entrevista al Embajador Hanspeter Mock

Los pilares de la política exterior de Suiza en la voz de diplomático Hanspeter Mock. Compartimos entrevista al Embajador de Suiza en Buenos Aires, quien nos brindó sus comentarios sobre la contribución de su país en la promoción de la paz en el mundo, también del ejercicio del “soft-power”, un “poder blando” para la construcción de la imagen-país. También con el abordaje de temas de agenda en la relación con el resto de Europa, la problemática del los refugiados y hasta del asunto de Cataluña. El Embajador Hanspeter Mock compartió información sobre la relación bilateral con Argentina, donde se está desarrollando una activa agenda de cooperación y fortalecimiento; siendo que en nuestro país reside la mayor comunidad suiza en Latinoamérica. Y cerrando esta entrevista definiciones sobre el oficio de la diplomacia.

Equilibrium Global: Normalmente se asocia a Suiza con una larga tradición pacifista. ¿Puede usted comentarnos acerca de esa tradición? ¿Cuál es la identificación actual del país al respecto?
Embajador Hanspeter Mock: Me llama la atención la palabra “pacifista”, porque creo que no describe en su totalidad la política de Suiza. Suiza es un país que se construyó por capas sucesivas: comenzó siendo una Confederación de Estados Soberanos, nuestros actuales cantones. Pero a pesar de seguir llamándose Confederación Suiza, ya no es una confederación sino un Estado Federal, como la Argentina.
Durante la Edad Media, los cantones que luego terminarían conformando Suiza, proveían soldados de mucha fama y reputación, y eran requeridos por las grandes potencias bajo la forma de mercenarios. Existe una última huella de aquella época: la Guardia Papal. Los Guardias Suizos que custodian al Papa –quien es argentino, y allí observamos uno de los múltiples puntos de unión entre nuestras naciones– son una reminiscencia de los regimientos de mercenarios que estaban al servicio de otras naciones, en este caso están al servicio del Vaticano.
Cabe recordar que, durante siglos, Suiza era un país pobre, de economía principalmente campesina. En muchos casos, el primogénito heredaba la finca familiar y los demás tenían que salir a buscar su suerte. Eso llevo a situaciones tales como miembros de una misma familia luchando en bandos enfrentados, o sea involucrados en conflictos que no les pertenecían. En ese contexto y tras una derrota militar en la famosa batalla de Marignan (1515), los cantones decidieron no involucrarse más en conflictos extrafronterizos, pero a la vez mantener una firme postura defensiva. Por eso me parece que, más que “pacifista”, Suiza es un país neutral, que promueve la paz pero está listo y dispuesto a defender su territorio y su independencia. Tenemos un ejército que siempre sostuvimos y mantenemos nuestras reservas militares. Todo ciudadano tiene obligación de servir en ellas, con el fin de defender al país de agresiones externas.
Por otro lado, en la Suiza del Siglo XIX, y luego puntualmente de la batalla de Solferino (1859), un ciudadano del cantón de Ginebra llamado Henry Dunant vio el horror de los soldados muertos y agonizantes en el campo de batalla y se conmovió profundamente.  De su iniciativa surgió la Cruz Roja: originalmente una iniciativa privada de banqueros y filántropos ginebrinos que eligieron como símbolo la Cruz Suiza, pero con los colores invertidos, estableciéndose en Ginebra. La cooperación entre la Confederación Suiza y la Cruz Roja siempre fue muy fuerte, y eso fue la semilla de lo que luego evolucionó en lo que conocemos como Política Humanitaria Suiza.
Esta política apunta a evitar los conflictos, en la medida de lo posible, ofreciendo buenos oficios o mediación entre las partes enfrentadas o como más comúnmente sucede hoy día entre combatientes en guerras civiles; se ofrece también apoyo durante y post conflicto; y por supuesto aliviar el sufrimiento de las poblaciones civiles afectadas por los conflictos armados. Por ello se firmaron los cuatro Convenios de Ginebra, por ello el papel fundamental del Comité Internacional de la Cruz Roja, que si bien es una entidad  independiente cuenta con el firme apoyo del estado suizo.

Equilibrium Global: Siguiendo con el tema, Embajador ¿Cuáles son entonces los principales ejes de la política exterior Suiza?
Embajador Hanspeter Mock: La política exterior Suiza está basada en cinco pilares, que figuran en el artículo 2 de nuestra Constitución federal: La Confederación protege la libertad y los derechos del pueblo así como la independencia del país, favorece la prosperidad común el desarrollo sostenible, la cohesión interna y la diversidad cultural del país. También garantiza la mayor igualdad de oportunidades posible y promueve la conservación durable de los recursos naturales y un orden internacional justo y pacífico. A partir de estos objetivos globales, desalineamos nuestra política exterior en forma de estrategias plurianuales más precisas. Pero me parece que la base es siempre que entendemos que no puede haber paz, prosperidad y desarrollo para Suiza en un mundo que vive a sangre y fuego. La paz en Europa y en el mundo será la paz para Suiza. Por ello ofrecemos cooperación comercial, económica, cultural y sobre todo cooperación técnica para el desarrollo, en pos de la paz, el desarrollo compartido y la ayuda a las naciones menos favorecidas. Esto tiene como beneficio colateral ayudar a combatir las migraciones masivas hacia Europa, que tanto sufrimiento provocan a quienes se ven en necesidad de migrar.

Equilibrium Global: ¿Cómo es la relación entre Suiza y la Unión Europea en nuestros días?
Embajador Hanspeter Mock:  Aquí hay varios temas a tratar, algunos sumamente complejos. Voy a comenzar evocando dos características de nuestra política exterior que creo están a la raíz de todas estas cuestiones: una es la neutralidad suiza y la otra nuestro sistema de democracia directa.
Nuestra política de neutralidad durante muchos años ha sido interpretada en forma muy estricta: no interveníamos en los asuntos de los demás países y pretendíamos la misma actitud hacia nosotros. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial nos planteamos “¿Qué hacemos respecto a las Naciones Unidas?”, organización que había elegido Ginebra para instalar una de sus sedes siendo que nosotros no éramos miembros. Y no lo fuimos hasta el año 2002, en que solicitamos nuestra adhesión debido al resultado positivo del referéndum que convocamos al respecto. Eso me lleva al segundo aspecto que quería mencionar: El de la expresión ciudadana a través de la democracia directa, que es otra característica fundamental de Suiza. No nos adherimos a la ONU hasta que una mayoría de nuestros ciudadanos se hayan convencido de su real universalidad, y de que el mundo había superado la división Este-Oeste. Ya no era un tema de neutralidad estricta evitar participar en la Organización.
Respecto a la UE, Suiza adhirió siempre a la cooperación comercial y económica. Por eso somos miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (European Free Trade Agreement, EFTA). Pero elegimos mantener una cautelosa distancia de la Unión Europea porque el proyecto de Bruselas era más que comercial, una construcción política. La neutralidad nos llevó a adoptar un enfoque prudente al respecto. Pero la Unión Europea creció tanto que Suiza se encontró rodeada únicamente de sus Estados miembros, con la excepción del Principado de Liechtenstein. Suiza se encuentra no solamente en el corazón geográfico de Europa, pero también comparte una gran parte de los valores, tradiciones e idiomas europeos.
Por lo tanto, es necesario tener buenas relaciones con el bloque pese a no ser miembros. Es una relación compleja, pues hemos elegido tener acuerdos sectoriales con la Unión Europea, en una gama de temas cada vez más amplia, lo que nos permite tener un acceso al Mercado Común Europeo y participar en los diversos sistemas de la organización – quien también tiene mucho interés en esta colaboración, de la cual se beneficia. Esta es – a muy grandes rasgos –  la política suiza en materia de integración europea, tema que es sin duda una de las principales prioridades de nuestra política exterior.
Puede uno preguntarse por qué Suiza no quiere ser miembro de la UE. A título personal, pienso que allí la razón principal está, una vez más, en nuestro sistema de democracia directa. En Suiza el ciudadano está acostumbrado desde el siglo XIX a tener lo que llamamos “la última palabra”: no hay ley que entre en vigor en Suiza sin haber sido sometida a la posibilidad de un referéndum, es decir, tampoco hay leyes que se aprueben si no hay una suficiente demanda o aceptación social. Esto quiere decir que la ciudadanía puede aprobar tácitamente o mediante un voto lo que sanciono el parlamento. Dentro de la UE este sistema no es posible al menos hoy en día. Hay decisiones que se toman en Bruselas, y si Suiza fuese miembro no podría decir ´esta decisión no nos gusta, o no la aprobó nuestra ciudadanía y no la pensamos aplicar´. A pesar que la construcción política de Suiza y de la UE ofrecen notables similitudes, pienso que existe una incompatibilidad curiosa entre el sistema político suizo y el del bloque comunitario.

Equilibrium Global: Sobre los temas más latentes que reinan en Europa, está Cataluña ¿Tiene Suiza una postura definida acerca de los conflictos que están sucediéndose dentro de algunos estados miembros?
Embajador Hanspeter Mock: ¿Cuál es nuestra postura ante determinadas tensiones secesionistas en la Unión Europea?  Creo que lo primero es el respeto y la no intromisión en asuntos internos de otros países.  En el caso catalán, me parece que la UE responde lo mismo: es un tema que debe resolverse en primer término fronteras adentro; puntualmente entre el gobierno y el pueblo español de acuerdo a las leyes de la propia España.
Por supuesto, cuentan con nuestra solidaridad para tratar de resolver pacíficamente esta difícil situación. Como ya lo mencionamos, Suiza dispone de experiencia e instrumentos en materia de buenos oficios o de mediación. Por ejemplo, aunque el contexto sea diferente, cabe mencionar que el pasado 25 de octubre se acaba de firmar un acuerdo mediante el cual la República islámica de Irán y el Reino de Arabia saudita confiaron a mi país el mandato de representarlos mutuamente después de la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 2016. Hay varias formas de aportar buenos oficios:  Puede ser proponiendo a las partes un lugar neutral  para que lleven a cabo sus discusiones sin interferencias de nadie. O proponiendo el lugar y además el mediador, siendo aceptado por ambas partes. Pero la condición esencial es que ambas partes lo pidan y acepten. En el caso de Cataluña me parece que la situación es otra y que la situación se está tratando dentro del marco constitucional español.

Equilibrium Global: Siguiendo con los asuntos que hoy se debaten en Europa, la crisis migratoria y de refugiados es una de las principales preocupaciones de los líderes europeos. ¿Podría decirnos cuál es la posición de Suiza?
Embajador Hanspeter Mock: Anteriormente me réferi a que Suiza, sin ser miembro de la Unión Europea, participa en muchas de sus iniciativas y políticas europeas. Una de ellas es nuestra participación en el Espacio Schengen. Schengen es un espacio común de seguridad y libre circulación, cuyo principio es “fronteras externas bien protegidas y abolición de las fronteras interiores”. Por ello nosotros, al integrar el espacio, cooperamos con los países que son frontera externa de la UE, porque ellos están protegiendo nuestro territorio. El Espacio Schengen, a través de los Acuerdos de Dublin, también implica una cooperación en materia migratoria y sobre todo de asilo, pero este sistema me parece estár en crisis.
El sistema Dublín prevé que el extranjero que llega a pedir asilo en el territorio del Espacio Schengen lo tiene que hacer en el país cuyo suelo pisa en primer lugar. Ese es el país que tiene que hacerse cargo de la solicitud. Si observamos la geografía de Europa, vemos que es muy difícil llegar a Suiza sin antes haber pisado Italia, España, Francia, Bulgaria o Grecia, al menos de llegar por vía aérea directa. Con lo cual, y no solamente para el caso suizo, hay una desproporción en el esfuerzo que deben llevar a cabo los países que si son frontera externa del Espacio. Se nota trágicamente que no dan abasto.
La gran crisis del sistema, la cual nos incluye, es esa dificultad que tiene Europa para encontrar la forma más apta de repartir mejor las responsabilidades, para así poder darle a esas personas el debido proceso legal que determine precisamente si pueden quedarse o no. Estas son cuestiones que se están debatiendo.
Suiza se ha mostrado abierta a una distribución más equitativa de los casos, pero ustedes saben bien que hay, dentro del sistema, posiciones mucho más cerradas y es muy difícil lograr consensos a falta de voluntad de asumir su parte de la responsabilidad europea común. Nuestra opinión es que un problema tan grave y de magnitud global no puede ser resuelto aisladamente por cada país, sino que es un claro desafío para Europa, que debe resolverse a través de la cooperación.

Equilibrium Global: Trasladándonos a nuestra región, ¿cómo puede definirnos la relación de Suiza con América Latina y puntualmente con la Argentina?
Embajador Hanspeter Mock: Suiza tiene una relación de mucho cariño con la región. Aunque no al mismo grado con todos los países, tenemos una historia compartida por la inmigración de suizos al subcontinente, por cuestiones económicas, por el aporte vinculante del intercambio cultural y en varios países, la presencia de nuestra cooperación técnica.
El caso de la Argentina me parece ser emblemático. Permítanme darles algunos datos: actualmente, Suiza tiene en Argentina la mayor comunidad de suizos de toda Latinoamérica. Eso se debe a la gran corriente migratoria del siglo XIX, periodo en el que Suiza aún era un país pobre.  La gente emigraba buscando su suerte, y uno de los países más generosos en cuanto a acogida de migrantes fue la Argentina, que precisamente tenía una política de atracción de migrantes especializados en las tareas rurales: los suizos eran excelentes campesinos. Se establecieron mayormente en Santa Fe, Entre Ríos y Misiones. Es impresionante ver la cantidad de apellidos suizos que subsisten hoy en día en la Argentina… hasta existe una fiesta nacional y provincial del folklore suizo, en San Jerónimo Norte, provincia de Santa Fe.
Creo personalmente en los vínculos humanos, la Argentina tuvo un presidente de origen suizo, como lo fue Carlos Pellegrini, por otra parte, Jorge Luis Borges eligió ser sepultado en su tan amada Ginebra. Alfonsina Storni nació en Suiza.
No en vano, en 1891 Suiza decidió abrir su primera embajada en Latinoamérica en Buenos Aires. Ya teníamos un consulado desde 1834, para ese año se elevó al rango de embajada, siendo la séptima embajada que tenía Suiza en el mundo por ese entonces. Eso da una idea de la antigüedad  y de la intensidad del vínculo que nos une.
Como hacía referencia antes, las cuestiones económicas son relevantes. Un dato poco conocido es que Suiza es el sexto inversor externo en la Argentina. Hay muchas empresas suizas presentes, mucho intercambio comercial y económico. Así que el vínculo con la región es importante pero dentro de él la Argentina tiene un papel destacado.

Equilibrium Global: Hace pocos días se celebró una reunión bilateral del alto nivel entre delegaciones de ambos Estados, ¿qué nos puede decir al respecto?
Embajador Hanspeter Mock: Es un testimonio más de que ambos trabajamos muy bien juntos. La reunión a la que usted se refiere es la 11° Ronda de Consultas Políticas. Eso se hace a nivel de las cancillerías y estoy muy orgulloso de decirles que las hemos llevado a cabo puntualmente, como reloj suizo, a un ritmo anual a pesar de las diversas circunstancias. Esta reunión es muy importante porque permite hacer balances de los logros alcanzados y fijar nuevas metas.
Ya que se trae el tema a colación, quisiera comentar que estoy muy satisfecho por el resultado de las reuniones de los últimos años. Si bien la relación bilateral siempre ha sido muy buena, hubo un periodo al que podemos definir “como si hubiéramos caído en un sueño” de varios años. La última visita de un ministro suizo a la Argentina, al momento de mi asunción en el cargo en 2014, remontaba a 2005. Tampoco hubo en este tiempo visitas de presidentes o destacados funcionarios argentinos a Suiza. Pero esta tendencia se revirtió: entre las visitas de ministros suizos a la Argentina y las que se darán próximamente llegaremos a cinco en dos años. Apenas asumió el Presidente Macri hizo su primer viaje fuera de la región  al Foro Económico de Davos, o sea en Suiza! Si bien el WEF es un foro multilateral, permitió importantes contactos bilaterales. En abril pasado, la Presidente de la Confederación suiza, Doris Leuthard, estuvo en visita oficial en el país, acompañada por una importante delegación empresarial de primer nivel. Asimismo, hemos recibido visitas ministeriales argentinas a Suiza. Todo esto vinculado con una rica y variada agenda de trabajo.
Por lo tanto, tenemos una relación muy estable, rica y antigua con una re-dinamización notable en los últimos años.

Equilibrium Global: Quisiéramos preguntarle acerca de elementos del soft power suizo: promoción turística, cultural y social del país. ¿Qué estrategias tiene Suiza al respecto y qué busca obtener a partir de estas acciones?
Embajador Hanspeter Mock: Debemos reconocer que Suiza goza de una muy buena imagen internacional. Tenemos estadísticas y estudios que lo demuestran, pero hay dos temas de los que siempre nos estamos ocupando. En primer lugar, aumentar el conocimiento acerca del país, porque tenemos una muy buena imagen, pero a veces está basada sobre estereotipos: es el país del orden, de los quesos, de las montañas, de los chocolates. Pero Suiza también es un país de innovación tecnológica y de diversidad cultural que queremos dar a conocer.
Otra de nuestras preocupaciones es que existen además prejuicios respecto al país. Son pocos, pero existen: el primer tema está relacionado con reproches  de opacidad en temas financieros y con el secreto bancario  Al respecto,  cabe recordar que la política de fondo de Suiza evolucionó mucho en los últimos años, con lo cual ya no existe el secreto bancario. Estamos por ejemplo a punto de lanzar el Intercambio Automático de Información Fiscal con la Argentina. Además, mantenemos una muy buena la cooperación con las autoridades judiciales, cuando se trata de exhortos y solicitudes de información.
Sobre estas cuestiones, creo que nos costará una generación poder traducirlo en la percepción del público en general.  Todavía tenemos la imagen de las películas de James Bond: un hombre con una maleta negra con dinero mal habido que va a Suiza. Eso ya no es así, pero la percepción está arraigada. Cambiar esto es parte de nuestra estrategia.
Tenemos en el Ministerio de Exteriores una entidad llamada “Presencia Suiza”, que está a cargo de acciones globales de promoción del país: participación en grandes ferias internacionales, elaboración de contenido para redes sociales y demás cuestiones. No pretendemos pintar todo de rosa, pero si dar una imagen más amplia y más correcta del país.

Equilibrium Global: Finalmente nos gustaría conocer su opinión desde su rol de Embajador: ¿qué puede decirnos acerca de los desafíos de la diplomacia actual? ¿Las formas de hacer diplomacia en nuestros tiempos han variado?
Embajador Hanspeter Mock: Esta es una opinión muy personal. Creo que la forma de ejercer el oficio diplomático ha cambiado mucho en los últimos años. Se han acelerado mucho los tiempos. Es difícil decir en qué medida, pero fíjense: nos llamamos Embajadores Extraordinarios y Plenipotenciarios, eso data de una época en la que cuando uno tenía que pedir una instrucción a su Estado debía esperar un mes para una respuesta. Había cuestiones que no podían esperar: por ello el carácter de Plenipotenciario atribuido a los Embajadores, debían tomar decisiones y responsabilizarse por ellas. Hoy en día nos podemos comunicar fluidamente con nuestras Cancillerías y saber positivamente hacia dónde vamos.
En ese sentido, quizás los Embajadores hayamos perdido independencia, pero aumentó la coherencia de la gestión gubernamental a través de la red de embajadas, eso me parece algo positivo. Dicho esto, el papel de los diplomáticos en el exterior sigue siendo fundamental. Hay quienes decían que los avances tecnológicos harían innecesario sostener representaciones en el exterior: Yo creo que esto no es así, el valor añadido de tener un representante, una embajada en un país extranjero es, a la hora de tener una necesidad urgente y de tener un interlocutor, darse la posibilidad de sostener conversaciones útiles para resolver problemas sigue siendo muy importante. El diplomático/ la diplomática es una persona clave, ya que conoce a los interlocutores de la otra parte y puede contribuir a facilitar cooperaciones y, en casos no deseados, evitar que determinadas cuestiones tomen gravedad.

Equilibrium Global: Usted cita el factor de la tecnología, ¿qué opinión tiene de la e-Diplomacia? ¿Qué rol tienen las redes sociales en este punto?
Embajador Hanspeter Mock: debemos vivir con nuestro tiempo. Creo que las entidades públicas en general, y quizá más aun las suizas porque somos un país muy cauteloso, demoramos un poco en sumarnos a la tendencia.
Aquí en Argentina la Embajada ha introducido recientemente  una presencia en Facebook y Twitter. Creo que son instrumentos muy importantes, quizás más de comunicación que de gestión, por ejemplo  para fortalecer el vínculo con la comunidad suiza, que es muy numerosa, y para poder mostrar aspectos poco conocidos de nuestro país, por ejemplo, el plurilingüismo, su cultura, nuestra democracia directa, y demás. Asimismo, en términos de difusión de mensajes y promoción turística del país me parece un instrumento muy útil.
Dicho esto, a nivel de cooperación bilateral creo que es más eficiente ir a hablar directamente con las autoridades y no tratar de sensibilizarlas mediante una publicación en redes sociales.

Equilibrium Global: ¿Embajador, quisiera Ud. hacer algún comentario o reflexión final?
Embajador Hanspeter Mock: cuando hablamos de Suiza hablamos de una entidad sui generis. Somos un país raro, tenemos cuatro idiomas oficiales, varias religiones, un sistema federal muy diferente al de Argentina, y creo que lo que más nos caracteriza es la democracia directa. Un suizo se siente suizo porque es parte de este sistema, que le permite al ciudadano tener la certeza de tener el veto a las decisiones parlamentarias vía referéndum, goza de derechos muy extensos y eso también explica, como ya comenté, esa cierta ambivalencia en nuestra relación con la Unión Europea. Esto es lo que me parece definirnos como país.

Por Martín Pizzi
Relaciones Internacionales – Universidad Católica de Salta

Relación económica Argentina-Vietnam

Relación económica Argentina-Vietnam

La relación económica entre Argentina y Vietnam ha crecido y se ha consolidado en los últimos años abriendo perspectivas de beneficios para ambos países.
El comercio bilateral aumentó sustancialmente, con el resultado de un superávit comercial para el primer país. Vietnam se convirtió, en 2016 en el cuarto destino de las ventas externas argentinas, después de Brasil, China y Estados Unidos, con un monto de u$s 2.540 millones, el 4% de las exportaciones totales, según el INDEC.
Las importaciones fueron de solo u$s 350 millones, el 0,6% de las compras argentinas en el exterior.
El 70% de las ventas argentinas son de maíz y soja, seguidos por otros productos agrícolas y agroindustriales.
Pero también hay exportaciones no tradicionales que han crecido, como las de productos químicos orgánicos, farmacéuticos e instrumentos y aparatos de óptica de precisión. Es así que el valor exportado de los productos químicos orgánicos pasó de 15.000 dólares en 2006 a 1.121.000 dólares en 2016, con una tasa de crecimiento interanual del 48%.
Por su parte, los productos farmacéuticos pasaron de u$s 340.000 a casi u$s 6.200.000, lo que representa una tasa de crecimiento anual del 30%. Por último, los instrumentos y aparatos ópticos de precisión para medición, tuvieron una tasa de crecimiento anual del 22% para el período en cuestión, elevando el valor exportado de u$s 58.000 a u$s 510.000 en 2016.
Como contrapartida, Argentina importa de Vietnam, en su mayor parte, productos electrónicos, calzado e indumentaria.
En vistas a futuro, según evaluaciones empresarias, los productos con mayores posibilidades de exportación al país asiático son los del complejo sojero y el forestal, que ya venden allí.
También existe una demanda de carne y de frutas de clima no tropical como manzanas, pero en esos rubros compite un abastecedor más cercano y muy eficiente como Australia.
Las perspectivas comerciales de Argentina mejoraron a partir de que el país fue registrado por Vietnam como proveedor de productos de origen animal y vegetal para consumo humano, lo que permitirá la colocación de productos con valor agregado en el mercado vietnamita. Ese registro, producto de largas negociaciones, permite retomar las exportaciones de carne aviar, vacuna y productos de la pesca suspendidas desde 2011. También permitirá comenzar a exportar productos de origen vegetal, como cebada cervecera, maíz pisingallo, legumbres y girasol confitero, así como frutas, una vez que se concluya el análisis de riesgo correspondiente, materia en la que se espera concluir próximamente los trámites para el acceso de cítricos y arándanos.
El vino también figura en la lista de oportunidades debido al cambio del consumo desde bebidas de alta graduación hacia las de menor, asociado con la mejora en los ingresos y la occidentalización de los gustos.
El consumo de vino en Vietnam comenzó con la colonización francesa, por lo cual las posibilidades de exportar vino son de larga data pero nunca fueron aprovechadas por las bodegas argentinas que, como tantas otras empresas, son renuentes a asumir los esfuerzos y los riesgos de exportar. Aunque, en el sector vitivinícola esa posición comenzó a cambiar en los últimos tiempos.
En el campo de la industria y la tecnología, las empresas locales tienen oportunidades en medicamentos para clima tropical de los cuales Vietnam no puede –todavía- abastecerse, en leche maternizada (Que una importante firma láctea local ya exporta a China) y en tecnologías para conservación del suelo.
Por otra parte, según fuentes empresarias, Argentina podría recibir inversiones vietnamitas en criaderos de peces con tecnología de ese país.
Además de los factores económicos en la relación bilateral influyen también los políticos, en particular que Argentina fue uno de los primeros países que reconoció a Vietnam luego de su unificación.

El crecimiento económico de Vietnam
Las oportunidades argentinas están vinculadas con el importante y sostenido crecimiento económico de Vietnam de las últimas décadas que es, en la actualidad, muy cercano al de China.
En 1986 Vietnam comenzó el modelo Doi moi o renovación, consistente, según la denominación oficial en una “economía de mercado orientada al socialismo”
El modelo, que combina la centralización del poder político con una progresiva apertura a la economía de mercado –esquema similar al seguido por China-, logró que en los últimos 15 años la economía de Vietnam creciera a más de un 6,5% anual promedio, multiplicando por nueve el PBI per cápita. Al comenzar las reformas el PIB per cápita era de u$s 220 millones y para 2016 había llegado a u$s 2.100 millones.
Como parte del crecimiento económico y de las políticas estatales –y según las informaciones del Banco Mundial-, el 94,3% de la población está alfabetizada, con una esperanza de vida de 72 años y una de las más bajas tasas de desempleo a nivel mundial (3,5% en 2017). La pobreza se ha reducido de 58% en 2003 a cerca de 12%, y en menos de 20 años se ha logrado sacar de la miseria a más de 25 millones de personas, reduciéndose la pobreza extrema a menos de 2%.
Con su modelo de economía de mercado, Vietnam se ha colocado, según el Organismo Multilateral, como uno de los países en desarrollo más exitosos en la historia del desarrollo económico, siendo uno de los pocos que ha logrado cumplir las metas del milenio, mucho antes que la fecha fijada por la ONU.
El plan quinquenal en vigencia (2016-2020) se propone aumentar el PBI per cápita de US$3.200 a US$3.500.
El modelo vietnamita está apoyado, como sucedió en las primeras etapas de los modelos de Japón, Corea del Sur, Taiwán y China, en las exportaciones y la inversión. Las ventas externas vietnamitas partieron de los productos primarios y la industria mano de obra intensiva para diversificarse hacia segmentos de mayor valor agregado. Vietnam desarrolló, por ejemplo, un eficiente y exportador sector de software.
Entre 1995 y 2017 las ventas externas de Vietnam se multiplicaron por tres y el país pasó de ser el exportador N° 49 a ser el N° 47.[1]
Tiene un superávit comercial y uno en cuenta corriente del 4,5% del PBI (2016).
En el último quinquenio la performance exportadora de Vietnam fue notable considerando que mientras las ventas externas de china crecieron a un 6% anual promedio, las del país del sudeste lo hicieron a un 16% anual promedio.
En la actualidad el Gobierno instrumenta reformas en la legislación económica en temas de impuestos, aduana y regímenes de inversión, destinadas a impulsar la inversión de empresas privadas.

Oportunidades y desafíos para Argentina
Debido al crecimiento de la economía y la mejora de los ingresos de sus noventa millones de habitantes, el país se ha convertido también en un interesante mercado para los exportadores de todo el mundo, incluida la Argentina.
Los atractivos del mercado del sudeste asiático no permiten minimizar las dificultades.
Ingresar en un mercado lejano, con un comando centralizado y con una cultura muy diferente de la occidental no es fácil, como lo ha demostrado la experiencia de muchas empresas argentinas en sus relaciones con China.
A esto se suma que la competencia por el mercado vietnamita incluye, cada vez más, empresas prácticamente recién nacidas del propio país que están mejorando su competitividad con la incorporación de tecnología y el aprendizaje de las técnicas de mercado, y comienzan desafiar ofertas externas que hace pocos años no tenían competencia.
El desempeño de las empresas está sostenido por el Estado ya que,  para contener la avalancha de bienes de consumo importados y el efecto que esto tiene tanto sobre las cuentas externas como sobre la cultura local, el gobierno vietnamita ha lanzado una campaña de promoción del consumo de productos nacionales.
Otro factor importante es la carrera por la firma de tratados de libe comercio en la que están embarcados Vietnam y casi todos los demás países asiáticos. Este proceso facilita el ingreso a los mercados de esa región de productos que forman parte de la oferta argentina beneficiando a países como Chile, Australia y Nueva Zelandia.
Vietnam pertenece a la Organización Mundial de Comercio desde 2007 y a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (con 10 miembros). Actualmente negocia tratados de libre comercio con Corea del Sur y con la Unión aduanera integrada por Rusia, Bielorrusia y Kazajistán y está en conversaciones por un tratado con la Unión Europea.
Aún así, la ampliación del mercado vietnamita y la diversificación de su demanda a partir del aumento del ingreso de su población lo convierten en una oportunidad que hay que tener en cuenta tanto para aumentar las exportaciones como para diversificar los países de destino.
También es necesario tener en cuenta las posibilidades de inversión de empresas vietnamitas en el país, como paso para fortalecer alianzas productivas y nuevas formas de cooperación en beneficio mutuo.

[1] ING International Trade Study Developments in global trade: from 1995 to 2017 Vietnam.

Por Julio Sevares. Doctor en Ciencias Sociales (UBA), economista, periodista y profesor universitario. Autor del libro “China. Un socio imperial para Argentina y América Latina” Edhasa, 2015

 

Equilibrium Global en la Consulta MULTI-STAKEHOLDER de la ONU en Ginebra

Equilibrium Global en la Consulta MULTI-STAKEHOLDER de la ONU en Ginebra

Responsabilidad Corporativa y Remedio en el marco de Empresas y Derechos Humanos

En el año 2014, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) lanzó una iniciativa denominada “Accountability and Remedy Project – ARP” (Proyecto sobre Responsabilidad Corporativa y Remedio) con el fin de lograr una implementación más efectiva del pilar de Acceso a Remedio de los Principios Rectores de las Naciones Unidas (PRNU) proferidos en 2011, y mejorar la rendición de cuentas y el acceso a la reparación para las víctimas de abusos de derechos humanos relacionados con la actividad empresarial.
Luego de que el ACNUDH presentara un informe detallado al Consejo de Derechos Humanos (mayo de 2016) enfocado en mejorar la efectividad de los mecanismos judiciales en casos de abuso de derechos humanos relacionado con empresas, el Consejo solicitó que se llevasen a cabo consultas multi-stakeholder (de múltiples partes interesadas) para su discusión.
Bajo ese contexto, la consulta llevada a cabo en la sede de la ONU en Ginebra el pasado 5 y 6 de octubre, exploró la relación entre la debida diligencia de los derechos humanos y las determinaciones de la responsabilidad corporativa, por los impactos adversos que surgen o están relacionados con las actividades económicas/empresariales.

La consulta estuvo liderada por Lene Wendland (Asesora en Empresas y Derechos Humanos para el ACNUDH y quien actualmente dirige el Proyecto ARP) y contó con la participación de importantes organizaciones como ICAR, IBA, SHIFT, DOCIP, IHRB, OIT y Amnistía Internacional; académicos destacados en el tema como Humberto Cantú (Universidad de Monterrey) y Doug Cassel (Notre Dame Law School); y representantes de los distintos gobiernos que se encuentran discutiendo la materia alrededor del mundo, destacándose los avances de Francia, en donde ya se aprobó una ley que establece la obligación de vigilancia para las empresas y la necesidad de analizar y abordar los impactos adversos que sus actividades provocan.
El enfoque de la discusión no estuvo tanto en los aspectos técnicos sobre cómo debe llevarse a cabo la debida diligencia en materia de derechos humanos, sino más bien en las diferentes formas en que los regímenes de responsabilidad corporativa (y los mecanismos que la adjudican) pueden mejorarse para que exista coherencia política entre la implementación por los Estados del Pilar III de los PRNU y sus esfuerzos para promover la debida diligencia en materia de derechos humanos por parte de las empresas de acuerdo con los PRNU.
Este es un aspecto de suma relevancia para los Estados al momento de cumplir con el compromiso de adoptar y poner en marcha un Plan Nacional de Acción en Empresas y Derechos Humanos (actualmente se encuentra en etapa de elaboración y discusión en Argentina), compromiso que ya ha sido cumplido por 17 países en el mundo (incluyendo a Colombia y Chile como los primeros en la región LAC).

En el caso latinoamericano, como se evidenció en la consulta, todavía se requiere un proceso de socialización y sensibilización (con gobiernos, empresas y organizaciones) sobre el alcance de los Principios Rectores sobre Empresas y DDHH de las Naciones Unidas (PRNU), y elevar la discusión para dar el –necesario- salto del concepto de responsabilidad social al de debida diligencia en cuanto al deber de proteger los derechos por parte de los gobiernos, el deber de respetar los mismos por parte de las empresas, y la necesidad de poner en marcha mecanismos idóneos para remediar de manera conjunta en casos de posibles afectaciones y/o vulneraciones generadas por actividades empresariales.
Este encuentro técnico de alto nivel en Ginebra representa un capítulo más de una serie de actividades que lidera el ACNUDH en las que participan los gobiernos, organismos multilaterales, las empresas y la sociedad civil, las cuales se originaron en gran medida debido a la aprobación por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de los mencionados PRNU, buscando impulsar una dimensión de prácticas más claras y responsables a nivel empresarial y la protección de individuos y comunidades en sus derechos. Desde Equilibrium Global seguimos con atención estos asuntos que buscan generar políticas para un mundo más justo.

Para conocer más sobre el Grupo de Trabajo de la ONU en Empresas y Derechos Humanos: Click aquí

Por Dr. Germán Zarama
Investigador del IHRB. Columnista de Equilibrium Global. Máster en Relaciones Internacionales de Universidad de Bologna.
german.zarama@ihrb.org Twitter: @germanzarama

 

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Equilibrium Global estuvo presente en Ginebra, en la Consulta MULTI-STAKEHOLDER de la ONU sobre Responsabilidad Corporativa y Remedio en el marco de Empresas y Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

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