Recibimos noticias a diario y en forma abundante sobre lo que sucede con la cuestión del cambio climático en el mundo, pero podemos observar datos incuestionables y relevantes en el influyente informe del Banco Mundial: “¿Qué significa el cambio climático para África, Asia y los pobres que viven en las zonas costeras? Allí se revelan datos y las potenciales consecuencias, que padecerán los más vulnerables, con efectos catastróficos en los próximos años. Seguro, esto está al otro lado del mundo, pero en el entorno sudamericano y en Argentina específicamente, estas indudablemente también deben preocuparnos.
El Banco Mundial advierte que sin una clara estrategia e iniciativas de mitigación, se ha incrementado la posibilidad de que en el presente siglo el planeta sea 4°C más cálido en comparación con la era preindustrial. Muchos de nosotros sufriremos las consecuencias más graves de un mundo 2°C más cálido en el transcurso de nuestra vida –20 a 30 años a partir de ahora – y probablemente 4°C para fines de siglo si no se toman medidas a nivel mundial. (1)
El cambio climático no es un problema a futuro, de las generaciones que vendrán; sino un acuciante problema del presente que requiere de la preocupación de todos. Las comunidades en las que vivimos se encuentran cada vez más interrelacionadas e interdependientes y de una forma u otra nos afecta cualquier acontecimiento que se sufra por los efectos del cambio climático.
En base al reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, titulado “La gestión de los riesgos de eventos extremos y desastres en América Latina”  se pueden observar algunas tendencias que se están desarrollando en Sudamérica en cuanto a los cambios específicos del clima. Según este informe, tanto en el sudeste de Sudamérica como en la costa occidental, hay un incremento en el número de noches cálidas y hay tendencias variables al incremento de las precipitaciones fuertes, con un incremento confirmado de las mismas en las áreas del norte de la región. En cuanto a las temperaturas máximas en días cálidos y fríos, en el nordeste de Brasil hay un confirmado incremento en el número de noches cálidas, y un aumento en el número de noches cálidas y una reducción en el número de noches frías en América Central y México.


En cuanto al rol de los medios de comunicación, le cabe una gran responsabilidad ya que sensibilizar sobre mejores prácticas, consumo y aportes a la sustentabilidad debe ser obligatorio. No puede existir semejante distancia entre la alarmante situación que se avecina por las consecuencias del cambio climático y quienes tienen el poder de incidir en la formación de la opinión pública.
Si bien gran parte de las acciones a realizar para poder afrontar las consecuencias del cambio climático dependen de las decisiones gubernamentales, creemos que el compromiso ciudadano en estas cuestiones es clave por varios motivos. En primer lugar, sólo una ciudadanía informada sobre la magnitud global de este problema podrá comprometerse en acciones, tanto locales como globales, tendientes a colaboraren la mitigación de los elementos causantes de los cambios producidos en el clima por la acción del hombre. De lo mencionado anteriormente, se entiende que la participación ciudadana es necesaria para poder fiscalizar que las acciones realizadas por los gobiernos estén dirigidas a reducir el impacto negativo que la actividad humana tiene sobre el medio ambiente.

Por Lic. Sebastián Do Rosario
Equilibrium Global
Colaboración para la revista impresa “CONECTA” que se distribuye al público asistente al “Green Film Fest” edición 2013.

1) http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2013/06/19/what-climate-change-means-africa-asia-coastal-poor
2) http://cdkn.org/wp-content/uploads/2012/04/Aprendizajes-del-Informe-Especial-ALC1.pdf

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