Compartimos otra publicación de la serie de artículos “Perspectiva India”, donde la experta Dra. Lía Rodríguez de la Vega nos acerca mensualmente un material para una proximidad con la agenda actual de la India. En este mes un tema muy sensible, el factor del cambio climático y la seguridad alimentaria en un país con las dimensiones como India. Como remarcamos sobre las publicaciones de la académica Rodríguez de la Vega del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, saber de India es clave, ya que será la nación más poblada del planeta en un futuro próximo y por ello, tenemos que tomar una proximidad.

El Departamento de Agricultura, Cooperación y Bienestar de los Agricultores del gobierno de la India, 2016, señala que la agricultura, sector vital de la economía india, emplea, directa o indirectamente, al 54.6% de la población y representa el 17,4% del PBI del país.
Al mismo tiempo, en cuanto a seguridad alimentaria se refiere, puede decirse que mientras India es una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, millones de habitantes del país no acceden a  dos comidas diarias. En línea con ello, India aparece en el Índice Global del Hambre de 2017, ubicada en el puesto 100,  de 119 países, nominándose su situación como “seria”, contrastando con su condición de uno de los mayores productores de alimentos del planeta.
De acuerdo a estimaciones de la FAO, 2017, el 14.5 % de la población india está desnutrida (190,7 millones de personas) y en ese marco, 1 de cada 4 niños lo está. Además, el 51,4% de las mujeres en edad reproductiva -de entre 15 y 49 años- padece anemia.  En cuanto a los niños, el 38,4% de los niños indios menores de 5 años tiene retraso del crecimiento y 21% tiene un peso demasiado bajo para su estatura.  Food Banking Network de India agrega que 3.000 niños mueren diariamente por enfermedades relacionadas con una dieta deficiente.

Con ese contexto dado, en que la producción agrícola es clave, se estima que el cambio climático causó ya una pérdida del 1,5 % del PIB de la India, mientras otro estudio señala que los rendimientos de los cultivos en las dos temporadas de producción de cultivos de India, enfrentarían reducciones de entre 3 y 5 %,  por cada aumento de 1 ° F en la temperatura. En la misma dirección y a nivel regional, se prevé también que en Asia del Sur, hacia 2050, la producción de arroz disminuirá en un 14%, la de trigo en alrededor de un  49% y la de maíz, mijo y sorgo en alrededor del 19%.
Paralelo a ello, el Informe Mundial de Desarrollo Hídrico de las Naciones Unidas, 2015, apunta que, hacia 2030, sólo será posible cubrir con los recursos existentes al ritmo actual de uso, el 60 % de la demanda mundial de agua. En ese marco, en Asia del Sur, área superpoblada del planeta, los ríos transfronterizos como el Ganges, el Indo y Brahmaputra, centrales al desarrollo de la región, han estado/están bajo gran presión debido al crecimiento poblacional, el desarrollo industrial, el fenómeno de la urbanización y la contaminación ambiental. Esta situación se agrava al considerar el aumento de la variabilidad de las precipitaciones y los patrones climáticos que provocan que la región sea muy susceptible a inundaciones, sequías y  desastres naturales. Por lo demás, en el marco de un enfoque altamente securitizado de la cuestión del agua, por parte de los países surasiáticos, existen algunos acuerdos bilaterales, como el Tratado del Indo de 1960 (el río Indo es el más importante de Paquistán y uno de los principales de la India -aunque su curso alto discurre por China-.En razón de este acuerdo,  sólo una quinta parte del caudal del río pertenece a India y el resto a Paquistán, quedando los ríos orientales del sistema fluvial bajo la órbita soberana india y los ríos occidentales del mismo, bajo la órbita soberana paquistaní, aunque han surgido inconvenientes con el uso actual de las aguas, dado que si bien, durante los conflictos armados entre ambos países, India no interrumpió el suministro hídrico, luego construyó represas en el río, sin informar a Paquistán) o el Tratado de Ganges de 1977, revisado en 1997, que regula los intereses sobre el uso de dicho río entre la India y Bangladesh.

 

Por otro lado, 2017 fue un año particularmente malo, en términos de desastres meteorológicos y climáticos, que generaron muy altos costos en todo el mundo.  Así, la época del monzón atrajo las peores inundaciones  en la región (Asia del Sur), en muchos  años, afectando a millones de personas en Bangladesh, el norte de la India y Nepal.
Por lo demás, India se enfrenta actualmente a una crisis hídrica, mucho mayor que cualquiera que haya tenido que atravesar anteriormente. Todos sus cursos de agua, dentro y cerca de los centros de población, están muy contaminados con diversos contaminantes. Por otro lado, las disputas interestatales sobre el agua de los ríos no sólo se intensifican sino que también se generalizan (uno de cuyos ejemplos es la reactualización de la disputa entre Punjab y Haryana acerca del uso de las aguas de los ríos Ravi y Beas -o sistema Ravi-Beas-, el año pasado). De hecho, en 2017, se hizo una enmienda sobre la normativa original, que regula estas disputas, que data de 1956.

Así, la extracción de agua subterránea en el país está creciendo y se torna más insostenible, por lo que no resulta extraño que el mayor número de protestas y también de suicidios de agricultores (se apunta el suicidio de más de 300.000 agricultores), ocurriera en estados donde el agua  subterránea está sobreexigida, debido a décadas de extracción excesiva y mala gestión, sumado a otros efectos del cambio climático (estados de Andhra Pradesh, Gujarat, Maharashtra, Karnataka y Tamil Nadu). Una estimación apunta que el país utiliza actualmente 230-250 kilómetros cúbicos de agua subterránea cada año, lo cual representa alrededor de una cuarta parte del uso mundial de aguas subterráneas. De hecho, dependen del agua subterránea más del 60% de la agricultura de regadío y el 85% del uso doméstico de agua.
Sin embargo, en ese contexto  adverso, van surgiendo soluciones locales, tales como la de Biplab Ketan Paul, un innovador de Ahmenabad, que creó un sistema de irrigación, que captura de manera simple el agua estancada durante las lluvias, liberando de esta manera a la tierra cultivable del anegamiento, al tiempo que se recarga el agua subterránea, para poder usarla en el riego durante la temporada de escasez. [Paul ha sido ya abordado por cinco estados indios para desarrollar su sistema, bajo el Programa de la Misión Nacional de Medios de Vida Rural].

Otra iniciativa de interés es la de la primera cooperativa de irrigación solar del mundo, Dhundi Saur Urja Utpadak Sahakari Mandali, en la que los agricultores cosechan energía solar, irrigan sus campos con bombas solares y ganan vendiendo excedentes de energía a Madhya Gujarat Vij Company Ltd. y vendiendo agua a otros agricultores de la zona. [El uso de este desarrollo, podría aumentar los ingresos de los agricultores, reducir la carga de subsidio a las compañías de distribución de electricidad y reducir el uso excesivo de las aguas subterráneas].
Considerando el aumento de la temperatura, la variabilidad de las precipitaciones y la disminución del agua de riego, se estima que la productividad de la mayoría de los cultivos disminuirá sólo marginalmente hacia 2020, pero entre 10 % y  40 % hacia 2100.

En lo que hace a la tierra y su productividad, se señala que la tierra ha comenzado a mostrar una tendencia a la baja. Así, la producción agrícola tiene dos componentes: los  granos alimenticios y los granos no alimenticios. Los granos alimenticios aportan alrededor de dos tercios del total de producción del país. Su producción total pasó de 50.8 millones de toneladas en 1950-51 a 264.77 millones de toneladas en 2014-15, mientras en la actualidad, la baja productividad mencionada, se hace evidente en rendimientos medios modestos, especialmente en cereales y legumbres (por ejemplo, los principales granos alimenticios usados en el país, trigo y arroz, crecen en las áreas más fértiles e irrigadas del país y gran parte de los recursos canalizados por el gobierno a la agricultura se usan en su producción y a pesar de ello, los rendimientos promedio de los mismos en India están muy por debajo de los de China). Las razones para esa baja productividad, reconoce diversos frentes, a saber: presión excesiva de la población creciente sobre la tierra, el entorno social y la actitud hacia la tecnología, la degradación del suelo (la erosión del suelo es la principal forma de degradación ocurrida por deforestación y prácticas agrícolas no científicas; ello, sumado a la mala gestión y el uso repetido,  produce el aumento de la salinidad, la alcalinidad y la aridez), instalaciones de irrigación insuficientes y monzones inciertos, uso desbalanceado de fertilizantes, etc. Así, el Departamento de Agricultura, Cooperación y Bienestar de los Agricultores informó que el Programa de Diversificación de Cultivos está siendo implementado como un sub esquema de Rashtriya Krishi Vikas Yojana, en los estados de Punjab, Haryana y Uttar Pradesh occidental desde 2013-14, con el objeto de diversificar el patrón de cultivo de arroz  hacia legumbres, semillas oleaginosas, maíz y agrosilvicultura, en el marco del abordaje del problema de la disminución de la fertilidad del suelo y el agotamiento de la capa freática en estos estados. Por otro lado, se observa un cambio gradual del cultivo de cereales al cultivo de frutas, verduras, semillas oleaginosas y otros cultivos, lo que deriva en la reducción del área sembrada neta de cereales, produciéndose también el desvío de tierras cultivadas hacia su utilización en actividades no relacionadas al ámbito de la agricultura.

Dra. Lía Rodríguez de la Vega, académica del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.

Sumado a lo mencionado, el sector agrícola es uno de los sectores fuertemente conectados a las emisiones de gases y los efectos del uso de la tierra, que causan el cambio climático. Además de utilizaruna  importante extensión de tierras y ser una actividad consumidora de combustibles fósiles, la agricultura contribuye directamente con sus prácticas a las emisiones de gases de efecto invernadero (FAO, 2007). Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (agencia especializada de Naciones Unidas, creada en 1988)/IPCC, las emisiones de estos gases han aumentado desde la era pre-industrial, por efecto de actividades humanas  y las tres causas principales de tal aumento son los combustibles fósiles, el uso de la tierra y la agricultura. IPCC, 2007 señala por su parte que hacia 2050, la disponibilidad de agua dulce en el centro, sur, este y suroeste de Asia disminuiría, de manera particular en las grandes cuencas fluviales; que las áreas costeras del sur, este y sudeste asiático estarán bajo mayor amenaza por el incremento de inundaciones marinas y crecidas fluviales en algunos grandes deltas; que ello estaría potenciado por las presiones sobre los recursos naturales y medioambiente y que aumentarían la mortalidad y morbilidad endémicas causadas por enfermedades diarreicas asociadas a crecidas y sequías, en la misma zona, por los cambios hidrológicos.

Atendiendo a lo mencionado, resulta obvio que el logro de la seguridad alimentaria y nutricional, en un ámbito de degradación de los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad) y de cambio climático constituye un gran desafío. El cambio climático implica una modificación en el patrón de precipitaciones y temperaturas, afectando los patrones del agua, la tierra y la biodiversidad, lo que a su vez demandará nuevos  patrones de uso de la tierra, cultivos y variedades.
Frente a tal escenario, distintos especialistas apuntan la necesidad de adoptar prácticas agrícolas sostenibles, proveer a la seguridad de medios de subsistencia y llevar adelante medidas de alivio a largo plazo, frente al desarrollo de desastres naturales.
Como se sabe, la temática de la seguridad alimentaria se relaciona estrechamente con los primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, que se refieren a la eliminación de la pobreza y el hambre y también al logro de la seguridad alimentaria y mejora de la nutrición, promocionando la agricultura sostenible y el bienestar de todos. En función de tamaña empresa, no debe atenderse sólo al aumento en la producción general de alimentos, sino de igual modo, a la  distribución y el acceso a la misma, orientándose de igual manera hacia la seguridad nutricional (dieta saludable).

Para ello, resulta necesario profundizar la confluencia de las mejoras ya existentes y por venir, en todos los ámbitos de la gestión pública que atienden la temática, aumentando la dinámica existente entre la investigación y el diseño de políticas públicas del sector.  De igual modo, cabe atender a los cambios de patrones dietarios de la población, que se vienen produciendo.
Siendo el sector de la  agricultura el área más sensible al cambio climático, se impone una gestión cuidada de los recursos, con una actuación multinivel -proyectando los intereses locales y nacionales-, con la atención y acompañamiento a los agricultores por parte del gobierno, facilitando su trabajo de adaptación a las modificaciones que trae el cambio climático, en una visión integral de su tarea (un ejemplo de ello podría ser la implementación de pronósticos meteorológicos de alta resolución a nivel local, para desarrollar los Servicios de asesoramiento agrometeorológico, que existen en India desde 1971; profundizar la extensión del uso de teléfonos móviles entre los  agricultores para  que puedan beneficiarse del servicio meteorológico extenso, de precios y otros datos relativos a la agricultura, que suministra por ese medio -entre otros- el Departamento Meteorológico de India y atender a la realidad particular de cada zona donde se da el servicio y sus necesidades, con el uso de indicadores de evaluación de manera permanente, que permitan chequear la trayectoria de las acciones desarrolladas, etc.).

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA

Pin It on Pinterest

Shares