Desde la red de alianzas con expertos y think-tanks en diferentes capitales del mundo, las reflexiones sobre la geopolítica de Europa en la voz del analista español Jaume Pinos, desde la Universidad del Sur de Dinamarca. Las debilidades que aquejan a Europa frente a las fricciones con Rusia, la falta de autonomía en su política exterior y la “fatiga” de sus instituciones. El rol de la OTAN en el contexto actual como brazo político militar, con beneficios pero también con límites para la UE. El concepto de territorialidad en la globalización, un reto para Europa.

Pregunta: Nos resulta un desafío cotidiano interpretar las dimensiones de las fricciones que se suceden entre Rusia y Occidente. Desconfianza y disputas por influencia en el espacio post-soviético, comparativas a la época de la “Guerra Fría”. Puede Ud. brindarnos una opinión que nos ayude a conectar eventos claves en esta confrontación, desde Kosovo a Crimea, hay una continuidad en el juego de poder. ¿Cómo describe el presente?
Jaume Castan Pinos: En efecto, lo que está en juego en esta disputa permanente desde el fin de la Guerra Fría entre Washington (y en menor mesura Bruselas) y Moscú es el control de las esferas de influencia en el espacio post-soviético. En otras palabras, la clave para entender este enjeu es la hegemonía. Como en otros contextos, cuando esta pugna por la hegemonía se produce, nos encontramos ante un choque de placas tectónicas que genera golpes de estado/revoluciones, disputas territoriales, conflictos armados… Estos fenómenos aparentemente locales están hondamente contaminados por la lógica conflictual de carácter sistémico.
En este contexto, Estados débiles como Moldavia, Ucrania, Georgia, Serbia o incluso las repúblicas centro-asiáticas son extremadamente susceptibles a crisis que están alimentadas, en parte, por el conflicto hegemónico de las grandes potencias. Lamentablemente para ellos, la independencia política de muchos de estos estados es meramente formal puesto que en realidad, en muchas ocasiones, su rol se ve reducido al de proxy de una u otra potencia. El caso paradigmático, pero no único, es el de Kosovo, donde todas las decisiones importantes deben obtener el visto bueno de la embajada estadounidense.
Finalmente, creo que es importante remarcar que, contrariamente a la opinión dominante en Europa, las acciones de Rusia son eminentemente defensivas. Es habitual por estos lares, oír cantos de sirena que anuncian hipotéticas invasiones de Europa por parte del ejército ruso. Por ejemplo, en Noruega, la televisión pública emite una serie- Okkupert- donde en un futuro ficticio Rusia ocupa Noruega para hacerse con su producción de petróleo. En la misma línea, un general británico ha publicado recientemente un libro –“2017 War With Russia”- en el cual Rusia ataca a Letonia e inicia una guerra nuclear contra Occidente. Estas especulaciones de índole paranoica obedecen a un relato muy efectivo de demonización de Rusia que sirve tanto para legitimar a los gobiernos europeos y sus medidas militaristas como para justificar la supervivencia y perseverancia de la OTAN.  Sin embargo, tal y como afirmaba el analista geopolítico George Friedman en su sublime libro “The Next 100 Years”: A Forecast for the 21st Century”, Rusia no está interesada en conquistar Europa sino en reestablecer su influencia en el espacio post-soviético…porque de no hacerlo sus fronteras serían indefendibles desde un punto de vista militar.  

Pregunta: En esta competencia Rusia vs. Occidente, muchas señales evidencian una falta de protagonismo de Europa en materia de política exterior. Con menos capacidad de maniobra y autonomía, en Bruselas parece que bailan al ritmo de la melodía que se toca del otro lado del Atlántico, en Washington. Qué puede comentar al respecto.
Jaume Castan Pinos: La dependencia de la Unión Europea respecto a Washington en materia de política exterior ha llegado a límites que podríamos catalogar de asombrosos. Tomemos por ejemplo el caso de las sanciones a Rusia, impuestas después del referéndum en Crimea en 2014. En Abril de 2015, en una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York, le pregunté al expresidente de la Comisión Europea J.M. Durao Barroso por la efectividad de dichas sanciones.  Su respuesta fue tan reveladora como sorprendente: ‘Sabemos que las sanciones [de la UE] no van a cambiar la posición o las políticas de Rusia [respecto a Crimea]. Sin embargo, las sanciones son la respuesta adecuada, aunque no sean efectivas’. Estas declaraciones nos indican hasta qué punto la política de la UE hacia Rusia se basa en criterios no racionales. Recordemos que este espiral de sanciones iniciado por Bruselas no solo perjudica a la economía Rusa sino que también es un lastre para el sector agricultor europeo, que ha tenido pérdidas millonarias en los últimos dos años a causa de esta política…


En cualquier caso, esta dependencia hacia Washington no es nueva; tiene sus orígenes en 1949, cuando el tratado de Washington (que daría lugar a la OTAN) reemplaza en gran medida al tratado de Bruselas, firmado un año antes, y a la organización de la Europa Occidental, que potencialmente podría haber sido una piedra angular de una política de defensa europea autónoma. Esta organización, sin embargo, deviene prácticamente una pieza de museo desde el momento en que se crea.
Cabe añadir que esta dependencia hacia Washington se debe, también, a la desunión que impera en el seno de la Unión Europea. Dicha desunión favorece al statu-quo, que es claramente pro-atlantista.  Recordemos que en los temas capitales de política exterior los 28 carecen de consenso alguno. Difieren en temas tan fundamentales como, por ejemplo, la crisis de refugiados, el approach hacia Rusia o Turquía o incluso el reconocimiento de Kosovo como estado independiente (23 lo reconocen mientras que 5 se niegan a hacerlo).

Pregunta: En este entorno de competencias, qué papel juega la OTAN. Recordamos una iniciativa abordada de solución militar para la crisis en Ucrania, pero hoy siguen los movimientos militares.
Jaume Castan Pinos: A menudo se comenta que la OTAN fue la vencedora de la Guerra Fría sin disparar un solo tiro. La OTAN no solo venció sino que además sobrevivió a un contexto donde se había quedado sin su némesis. Si bien ha sobrevivido, la organización atlántica ha sufrido cambios tan estructurales que no creo que sus fundadores la reconocieran a día de hoy. Me explico. Durante la Guerra Fría, esta organización creada a imagen y semejanza del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) se caracterizó por su carácter exclusivamente defensivo. Su objetivo principal y fundacional era proteger a sus miembros de un ataque externo, tal y como recoge el artículo 5 del tratado de Washington.
Después de la publicación del nuevo concepto estratégico (NSC en inglés) de 1999 y particularmente el de 2010, ya no se puede hablar de organización regional defensiva sino de organización global intervencionista/agresiva. En este nuevo contexto post-guerra fría, y a través del NSC, la OTAN se auto-otorga el rol de gendarme mundial permitiéndose a sí misma intervenir en operaciones fuera de su área y si es preciso violando la ley internacional, tal y como sucedió en la “Operation Allied Force” contra Yugoslavia, en 1999. Esta expansión de sus tareas ha venido acompañada de expansión territorial hacia el este, con la incorporación de doce nuevos miembros desde 1999. Montenegro, engrosará próximamente esta lista, a pesar de las tensiones internas que esta adhesión está provocando en este pequeño estado balcánico.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, además de la instalación de numerosos sistemas de misiles a lo largo y ancho del este de Europa, la OTAN no puede jugar el rol de víctima, como hace habitualmente su Secretario General Jens Stoltenberg, puesto que juega un papel crucial en avivar el conflicto geo-estratégico con Rusia.

Pregunta: La OTAN por un lado, las sanciones económicas que son como una guerra económica por otro; Ud. cree que se pueden repetir situaciones como Crimea. ¿Cómo son las formas que adoptan Rusia y Occidente para ejercer poder y perseguir sus intereses?
Jaume Castan Pinos: Hay múltiples fault lines que son extremadamente sensibles a este conflicto geo-estratégico del que hablaba anteriormente. Crimea era un conflicto durmiente que explotó a raíz de la revolución/golpe en Ucrania en 2014 con su consiguiente alteración de las balanzas de poder internas. Evidentemente, hay otras zonas, regiones y estados como Transnistria en Moldavia o la propia Moldavia que pueden sufrir un recrudecimiento de conflictos latentes alentados por la lógica geo-política.
Resulta interesante que ambas potencias usan conceptos como auto-determinación, integridad territorial, protección de minorías… en diferentes contextos con el fin de consolidar sus intereses geo-estratégicos.

Pregunta: Cuando se reconoció a Kosovo como Estado independiente, el jefe de la diplomacia rusa Serguei Lavrov advertía que se “abría la caja de Pandora en Europa” y que se reproducirían otros conflictos desde la efervescencia independentista. Esto no ocurrió así. Ud. cree que porque las potencias no lo han alentado, o porque aún muchos de estos conflictos se encuentran adormecidos.
Jaume Castan Pinos: Según mi opinión, la predicción de Lavrov no es del todo desacertada puesto que el caso de Kosovo ha tenido graves consecuencias. Por ejemplo, los conflictos entre Georgia y las regiones secesionistas de Abkhazia y Osetía del Sur que desencadenaron una guerra breve entre este país Caucásico y Rusia en 2008, se produjeron unos meses después de la declaración unilateral de independencia de Kosovo en febrero de ese mismo año. Además, el advisory opinion en relación a Kosovo del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) en 2010 representó una bocanada de aire fresco para grupos secesionistas tanto en Europa como en el espacio post-soviético. Sin ir más lejos, el ex-Presidente de Abkhazia, Sergei Bagapsh, recibía este documento del TIJ con entusiasmo afirmando que esta decisión ‘una vez más confirma el derecho de Abkhazia y el Sur de Osetia a su auto-gobierno’[1]. Bagapash arguya también que desde un punto de vista histórico su región tenía mucho más derecho a independizarse que Kosovo.
Paradójicamente, el precedente de Kosovo se ha convertido en la mejor arma dialéctica para justificar la política rusa con respecto a Crimea. No es casualidad que en su discurso de celebración del retorno de la península a Rusia, el 18 de Marzo de 2014, el Presidente ruso citara a Kosovo hasta en cinco ocasiones. Finalmente, el movimiento secesionista Catalán también hizo uso del caso Kosovar en el Parlamento Europeo, en 2012, a través de preguntas que citaban la opinión del TIJ con respecto a Kosovo para emplazar a la Comisión Europea a que apoyará el proceso de independencia Catalán. Un dirigente de ERC, uno de los principales partidos independentistas catalanes, me comentaba recientemente que esta opinión del TIJ trajo esperanza al secesionismo Catalán porque abría la puerta a la posibilidad de una secesión legal. Por lo tanto, el ministro de exteriores ruso, Serguei Lavrov no iba del todo desencaminado…

Pregunta: Ud. está en Dinamarca, desde el lugar donde reside, cómo se percibe el discurso que alienta a reforzar las defensas militares contra los avances de Rusia. Si nos paramos en el lado ruso, vemos que el que se moviliza amenazante puede parecer la OTAN con su despliegue de tropas y misiles próximos a la línea fronteriza con Rusia.
Jaume Castan Pinos: El caso de Dinamarca es interesantísimo debido a su cambio radical de paradigma. Durante décadas, este estado escandinavo consolidó una política exterior basada en la diplomacia, enfatizando la resolución pacífica de conflictos. Podríamos hablar de una especie de neutralidad asimétrica puesto que pese a su pertenencia  al bloque de la OTAN desde 1949, abogaba por estrategias no beligerantes. Esta política dio un giro copernicano en 2001, cuando el ex secretario de la OTAN, el liberal Anders Fogh Rasmussen devino Primer Ministro. Rasmussen, un admirador de Bush a quien podríamos catalogar de entusiasta neo-con, desarrolló una política exterior abiertamente intervencionista que dio lugar a una participación activa del ejército danés en misiones iniciadas por Washington como las de Afganistán o Iraq. Esta política pro-atlantista e intervencionista ha calado hondo y ha sido reproducida por sus sucesores, tanto liberales como social-demócratas. El resultado es que la clase política danesa ha devenido, por decirlo de algún modo, más Papista que el Papa. Por ejemplo, en verano de 2013, la social-demócrata Helle Thorning-Schmidt defendió con enardecimiento inusitado una intervención occidental contra el gobierno sirio, que finalmente (y por suerte) no se produjo a causa de las reservas de Washington y del parlamento británico.
A tenor de este contexto, no es extraño que el discurso belicista hacia Rusia haya hecho fortuna entre la clase gobernante danesa. Este discurso, además, se transforma en acciones concretas como el hecho que Dinamarca ha mostrado su voluntad de unirse al escudo anti-misiles, patrocinado por EEUU, en Europa. Estas estrategias, iniciadas por el ex presidente estadounidense G. W. Bush en 2002, nos llevan a dinámicas de Guerra Fría que evidentemente no son el mejor camino para construir puentes con Moscú.

Pregunta: Ud. a escrito sobre las fronteras y la territorialidad de una Europa globalizada. Puede citarnos los conceptos de este análisis.
Jaume Castan Pinos: Durante décadas, en Europa, la idea de que las fronteras y los Estados estaban difuminándose y paulatinamente desapareciendo se popularizó enormemente hasta el punto de convertirse en hegemónica. Parte de mi investigación se ha centrado en de-construir este discurso arguyendo que se trataba más de un deseo o de una ideología que de una realidad basada en evidencias empíricas. La Unión Europea ha creado multiplicidad de mitos y uno de ellos es el de la eliminación de las fronteras. Sin embargo, la realidad es un buen antídoto para la mitología y lo que vemos es que lejos de desaparecer, los estados no solo siguen existiendo en el seno de la UE, sino que los discursos estatistas/nacionalistas están ganando enorme popularidad tal y como demuestra el auge de los partidos populistas en no pocos estados europeos. Además, las fronteras exteriores son rígidas y en algunos casos fortificadas, tal y como escribí y describí en mi libro La Fortaleza Europea. El relato de la Europa sin fronteras que se nos vendió y que algunos compraron con entusiasmo, se desmorona a marchas forzadas al ritmo que los estados del centro y el este de Europa construyen muros entre ellos para detener el flujo de inmigrantes y refugiados.
Finalmente, uno de los problemas principales de este discurso bordeless es que si negamos la importancia de las fronteras en el siglo 21 automáticamente  seremos incapaces de explicar y entender fenómenos que se derivan de ellas como por ejemplo las migraciones y las políticas para frenarlas, el secesionismo o los conflictos territoriales entre estados.

Desarrollo & Contenido
Ariel Zaiser – Relaciones Internacionales y Gobierno UADE

[1] BBC. 22 Julio 2010. “Reaction in quotes: UN legal ruling on Kosovo” Disponible en: http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-10733837

Dr. Jaume Castan Pinos: Doctor en Relaciones Internacionales, Queen’s University Belfast; Licenciado en Ciencias Políticas, Universidad Autónoma de Barcelona. Desde 2014 es profesor adjunto en el Departamento de Political Science and Public Management de la University of Southern Denmark (SDU). Sus líneas de investigación se centran en las relaciones internacionales, la geografía política y, más concretamente, en la subdisciplina de estudios fronterizos. Sus intereses académicos incluyen también los procesos secesionistas, el fortalecimiento de los controles fronterizos y el estudio de conflictos etno-territoriales en el centro y el este de Europa. Es el organizador de la Summer School ‘Debating Separatism in Europe’ y es el director del programa de la licenciatura de ‘European Studies’, en la University of Southern Denmark. En 2015, fue galardonado con el premio ‘mejor profesor del año’ en la facultad de Ciencias Sociales de la misma. http://findresearcher.sdu.dk:8080/portal/en/person/jaume

 

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