La geografía es un elemento inseparable cuando se trata observar el curso que toma la política internacional y las proyecciones de poder de los Estados. Y el mar vuelve a cobrar importancia estratégica en los tiempos que corren. “El poder marítimo no sólo es un elemento de dominación, también ayuda a proyectar los intereses de los Estados”, interpretaba el Capitán de la Armada de Estados Unidos, Alfred Thayer Mahan, un referente de la geopolítica marítima moderna.
Tanto el Círculo Polar Ártico como el Antártico estuvieron y estarán entre los espacios con mayor disputa geopolítica, en donde actualmente las potencias miden sus pretensiones para expandir sus respectivas influencias. Hacia el futuro, con un factor que tiene incidencia directa, el cambio climático y su capacidad de modificar la geografía de estas masas continentales polares.
Y un desafío para la comunidad internacional, además de hacer del mundo un lugar sostenible, es lograr el consenso para marcos normativos que contengan intereses y que sean cumplidos y respetados.

Hace un año la Organización Marítima Internacional lanzó el “Código Internacional ara que los buques que navegan en aguas polares”, resumidamente llamado Código Polar.
Hoy tal vez parezca un hecho aislado y no mediatizado, pero es un ejercicio del concepto del multilateralismo que busca contribuir a alcanzar resultados reales y positivos a mediano y largo plazo, pues las regiones polares ya son las primeras afectadas por el cambio climático, con las temperaturas que se registran cada año de manera creciente. El retroceso de la barrera de hielos en el Océano Glacial Ártico ya permite la navegación de buques adaptados a navegación con banquisa [i] pero sin asistencia de un rompehielos (el primero de ellos fue el buque gasero Christophe de Margerie) y disminuyendo en un 30% su demora habitual.[ii] Sin dudas –y principalmente el Ártico– el descongelamiento de bloques de hielos hará rutas más navegables, incrementando el tránsito marítimo comercial.
De modo que este puede ser un primer paso para pensar en las consecuencias y establecer un documento que establezca altos estándares de seguridad para la navegación en este entorno especial, y dar certificaciones tanto a los buques como a los tripulantes que navegan en aguas polares.
Desde Equilibrium Global nos resulta táctico mencionar de la iniciativa de la OMI, que a  un año de vigencia está cumpliendo con su cometido de encarar los retos de  la seguridad y niveles de emisión de  los buques, la  sostenibilidad del medio marino polar, el cambio climático y la seguridad de la vida humana en el mar.

¿De qué estamos hablando?
Estamos haciendo referencia a una serie de normas de cumplimiento obligatorio para las embarcaciones que navegan por las aguas del Ártico y la Antártida. Esta iniciativa se la consideró un hito ya que se contribuye a resolver los “espacios grises” de la normativa marítima.
Las reglas de este documento van más allá de las prescripciones existentes de la OMI, como el Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (MARPOL) y el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS). Las extensas normas ambientales y de seguridad incluidas en estos y otros convenios de la OMI también se aplicarán al transporte marítimo en aguas polares. Por lo tanto, esto no significa que será descartadas, por lo contrario, serán adoptadas junto al Código según lo requiera la especificidad del asunto en cuestión.
Aunque no solucionará todos los problemas en el corto plazo, contribuye y ayuda a contener las cuestiones de seguridad, transporte y medio ambiente en las aguas polares. En consecuencia, esta regulación conlleva a incrementar las medidas de revisión al equipamiento, diseño, construcción y tipos de operaciones de los barcos. También plantea determinados retos a la tripulación, porque todos los miembros de la tripulación, ya sean oficiales o marineros, deberán acceder o cumplir con ciertos programas educativos, aprobar exámenes y obtener certificados y permisos para navegar en aguas polares.

En cuanto a la protección del singular entorno de las regiones polares y de sus ecosistemas y el medio ambiente marino, el Código Polar establece severas normas para proteger la contaminación en el mar regulando el uso de combustibles altamente inflamables y la no transportación de hidrocarburos pesados en el Ártico. Esta cuestión podría generar tensiones ya que implica a recursos estratégicos que son pretendidos por las potencias a los fines de su exploración y explotación.
Por otro lado, el Código hace referencia al turismo, estableciendo medidas extraordinarias para facilitar el salvamento y rescate, poniendo limites en  el número de pasajeros a bordo, promoviendo  la utilización de combustibles volátiles más amistosos  con el medio ambiente como el gasoil marino con un bajo índice de volatilidad y de azufre y (apto para trabajar a muy bajas temperaturas por su menor punto de congelación), [iii] un mejor sistema de tratamiento de aguas servidas y desechos de diferente tipos, aplicaciones  de seguridad y escape adecuadas y acomodaciones adaptadas a las condiciones climáticas de las zonas polares.
En definitiva, lo que se plantea no es si la actividad marítima es buena o mala, sino focalizar en cómo es gestionada en función a la seguridad de las embarcaciones, la protección del medio ambiente y salvaguardar la vida humana en el mar.

Mariano Danculovic
Relaciones Internacionales
Universidad Católica Argentina

[i] Banquisa: capa de hielo que aparece por congelación del agua del mar en los océanos Ártico y Antártico
[ii] http://www.revistaoxigeno.es/actualidad/noticias/articulo/barco-mar-del-norte-rompehielos consultado el 26/02/2018
[iii] https://www.ancap.com.uy/innovaportal/file/2242/1/fs-gasoil-antartico.pdf  consultado el 26/02/2018

Recursos:
 
ORGANIZACIÓN MARÍTIMA INTERNACIONAL. [Página Web en Línea] Disponible en: http://www.imo.org/es/About/Paginas/Default.aspx [Consulta, 2018, Febrero 25]
ELCACHO, JOAQUIM. El cambio climático obliga a crear un código de navegación en los polos. La Vanguardia. [Diario en Línea] Noviembre 27, 2014. Disponible en: http://www.lavanguardia.com/natural/20141127/54420745024/cambio-climatico-codigo-polar-navegacion-maritima.html [Consulta, 2018, Febrero 25]

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