El 2015 se ha caracterizado por el recrudecimiento de conflictos y la consolidación de una poderosa internacional terrorista – la más rica del mundo – conocida como Estado Islámico o DAESH. Asimismo para muchos observadores, estamos ante la aparición de un nuevo fenómeno: las guerras híbridas.  En este contexto Estados Unidos es desafiado abiertamente por potencias emergentes: China y Rusia. Sin ninguna duda los desaciertos estratégicos de la administración Obama tiene bastante que ver con el incremento de las tensiones. La situación económica mundial tampoco es halagüeña, donde la UE sigue afectada por las duras medidas impuestas por la llamada “troika” liderada por el FMI y el Banco Central Europeo, con sus consecuencias internas, con millares de desempleados, recesión que han golpeado duramente la credibilidad de los partidos tradicionales europeos. En España observamos la aparición del fenómeno de Podemos o Ciudadanos, o la tentativa separatista catalana (sobre la base de una coalición contranatura entre Artur Mas del centroderechista Convergencia i Unió, con sectores izquierda radicalizada).
Sin ninguna duda los dos grandes partidos históricos PP y PSOE están seriamente erosionados, por ende hay una gran incertidumbre sobre el próximo gobierno español. En algunos medios se habló de una leve ventaja de Ciudadanos, frente a Podemos, que se ha mostrado algo radicalizado y con tensiones internas, especialmente por su postura ambigua frente a la crisis separatista catalán. El balance de la gestión Rajoy es cuestionable, dado que el país no ha logrado salir del estancamiento y reducir el alto elevado nivel de desempleo. Portugal también atraviesa una dura crisis económica y política, a pesar del avance de la oposición de izquierda a la actual gestión, la situación es grave, porque es uno de los países de donde más personas han emigrado en busca de nuevos horizontes. Tsipras, el premier griego con su discurso “antisistema” le permitió llegar al poder, pero terminó cediendo ante las presiones de la “troika” liderada por Alemania, conclusión: más ajuste y un duro “invierno” para los griegos.


El Reino Unido luego del vendaval separatista escocés, enfrenta una serie de dificultades como el desempleo creciente, la cuestión terrorista que terminó con la aprobación del Parlamento los ataques aéreos en Siria y un gobierno de Cameron erosionado, que abre las puertas a un ala muy a la izquierda del laborismo (como nota de color el favorito de esta corriente es favorable a llegar a un entendimiento con Argentina sobre la cuestión Malvinas, sobre la base del modelo Hong Kong). También queda pendiente en el debate político británico su peculiar relación con la UE, donde existe una creciente corriente de opinión a romper con el bloque europeo (recordemos que Londres conservó su moneda, la libra).
Francia golpeada por los atentados contra la polémica revista Charlie Hebdo, también afectada por la crisis y con un presidente Hollande con su imagen en caída libre, tuvo que hacer frente a otro feroz atentado terrorista, convirtiendo a millones de franceses de fe islámica en potenciales sospechosos, que obligó al gobierno en decretar el estado de excepción y el anunciar cambios legales sumamente severos para hacer frente a una nueva escalada de terror. El drama de los refugiados sirios, que curiosamente las ricas petromonarquías del Golfo se niegan a recibir, potencia y exacerban los extremismos. En Alemania afectada por la recesión, debe hacer frente a millares de inmigrantes y ya hubo serios problemas, tanto en el seno de los grupos de refugiados donde cristianos fueron agredidos y en escuelas, donde extremistas exigieron facilidades para el rezo musulmán, que no hacer más que exacerbar ánimos en una Europa laicista. Es altamente probable que la extrema derecha o grupos antisistema avancen en las elecciones, como el caso del Frente Nacional de Le Pen en Francia.
Las tensiones con los refugiados, que no solo vienen de Siria y Medio Oriente huyendo de los horrores de la guerra y del genocida Estado Islámico, sino del norte de África. Libia envuelta en el caos, donde el Estado Islámico se hace fuerte en algunos puntos, la crisis de Malí, el hambre la miseria  y la opresión empuja a millares a huir. Un ejemplo de ello, son los eritreos que huyen de una siniestra dictadura que mantiene al país cerrado al mundo.
Europa del Este es un frente de batalla, la OTAN ha reforzado su presencia en los países bálticos, potenciando las diferencias con Rusia y Ucrania es un estado en crisis, incapaz de llegar a restablecer el orden en las regiones separatistas, logrando Rusia salirse con la suya, impedir que Kiev ingrese a la OTAN.
El Oriente Medio es otro avispero y Moscú dio un golpe de mano excepcional, apoyando al Assad con una discreta presencia militar. No exenta de incidentes como en el caso de Turquía, la cual devino en crisis internacional y la denuncia pública de la complicidad del presidente turco, Erdogan, con el oscuro DAESH, en su lucha contra los kurdos, generando contradicciones en el seno de la OTAN, por el comportamiento de Turquía. Siria, se ha transformado en un conflicto global, el Estado Islámico, presionado por los ataques aéreos y las acciones de otros grupos rivales. Rusia hizo una apuesta fuerte, dado que es mucho lo que se juega: su presencia en el Mediterráneo, la pérdida de de un aliado clave como es al Assad y la necesidad de impedir la creación de un santuario terrorista que se proyecte sobre la propia Rusia. Los atentados en París motivaron a una serie de encuentros para tomar medidas contra DAESH y reconocimiento de Rusia como un actor en dicho conflicto. Irak, un estado que ha colapsado, aceptó la ayuda rusa, perdiendo posiciones los propios Estados Unidos, que cometieron gruesos errores de cálculo con el tolerar el ascenso del Estado Islámico.  El creciente interés por la competencia china, ha centrado la atención en el Asia Pacífico, lo que reduce la atención en el Medio Oriente, promoviendo en cierto modo el poder de Irán, a fin de contrabalancear peso con Arabia Saudí y Turquía.

Estados Unidos ha tenido un año agitado con disturbios raciales, luego de lamentables incidentes policiales, donde quedaron de manifiesto los graves problemas como consecuencia de la crisis económica y la gestión de Obama erosionada. La campaña electoral  recién comienza con un patético Donald Trump, con un discurso cargado de irresponsabilidad y una posible y hasta factible llegada a la presidencia de Hillary Clinton. La agenda doméstica es complicada, es quedan pendientes la reforma migratoria, impuestos, el sistema de salud y promover un crecimiento sostenido de la economía. En el plano exterior, es preciso hacer algo con la crisis siria, la guerra global contra el terrorismo y la creciente tensión con Rusia y China.  En América Latina, la normalización de las relaciones con Cuba, sin ninguna duda abre un capítulo interesante en un claro intento de Estados Unidos de recuperar posiciones perdidas.
África, otro campo de batalla de intereses hegemónicos, se ve azotada por la inestabilidad, el crecimiento del terrorismo, que se agrava con la disolución de Libia en un espacio donde luchan facciones irreconciliables, la situación de Malí que todavía le queda un largo camino, el interminable conflicto del Sahara, con un Marruecos que se aferra a la ilegalidad y represión; la sucesión en el régimen argelino; Egipto con un nuevo presidente, el lider golpista al Sisi y la existencia de un cúmulo de situaciones explosivas, especialmente en la franja del Sahel, nos lleva a pensar que en 2016, nuevas luchas y crisis sobrevendrán para la golpeada África.
América Latina sigue con sus males, el crecimiento del crimen organizado, las desigualdades sociales, la corrupción, además de las tensiones políticas. Brasil con Dilma Rousseff que se encuentra en un contexto complejo, afectado por una caída de su popularidad y la crisis económica, las tensiones entre Bolivia y Chile por la cuestión de la salida al mar de la primera< las elecciones legislativas en Venezuela, donde claramente se impuso la oposición, y la respuesta del gobierno fue hablar de teorías conspirativas y de apostar un mayor grado de tensión, sin tomar medidas realistas para sacar al país de una crisis terrible. Por otro lado, el triunfo de la oposición en Argentina, el discurso mesurado del presidente electo Mauricio Macri sorprendió a muchos, pero la dura herencia lo obligará seguramente a un programa de ajustes, lo que generará fuertes resistencias, especialmente liderada por la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, que pareciera no resignarse al resultado de las urnas.  En el plano regional se observa una suerte de deriva, especialmente en lo que respecta al MERCOSUR, donde no se observa intentos de consolidarlo, no como un bloque de intercambio entre sus socios, sino como una alianza para hacer frente a un mundo complejo y muy conflictivo. La región está muy atrasada para poner en agenda estrategias regionales contra la pobreza, desarrollo de infraestructuras, competitividad, tecnología y cooperación en materia de seguridad.
La noticia de un medio brasileño de que más de una veintena de argentinos y brasileños estaban combatiendo en DAESH, así como la detención de ciudadanos sirios con pasaporte falso, sospechados de estar ligados al terrorismo cerca de la Triple Frontera, fueron pasados por alto, algo serio, dado que el conflicto del Medio Oriente, sin ninguna duda tiene y tendrá repercusiones globales, y la región precisa adoptar una postura al respecto.

Por Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Abogado, Magíster en Defensa nacional, profesor invitado de Cátedra Libre del Sahara Occidental Universidad nacional de La Plata.

Publicado en: http://www.alternativaindependiente.uy/index.php/opinion/entry/81-el-complejo-panorama-estrat%C3%A9gico-2015-y-sus-posibles-derivaciones

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