La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos y sus primeras decisiones en relación a la región han hecho tambalear la relación especial establecida desde inicio de los años noventa con México, mediante la firma del el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. (TLCAN)
Los acontecimientos pueden tratarse como problemas u oportunidades. El presidente estadounidense, en una de sus primeras decisiones, retiró a su país del Tratado de Asociación Transpacífica (TPP por su siglas en inglés), firmado por Washington con 11 países de la cuenca del Pacífico, seguido de la promesa de renegociar el TLCAN. Esto que podría ser visto por muchos como una tragedia, podría significar una oportunidad para que México se pueda “acercar” a Sudamérica y así potencie su integración intrarregional. En la actualidad el intercambio comercial bilateral entre México y Estados Unidos es mayor a la suma del comercio de Estados Unidos con Japón, Alemania y Corea del Sur. México es el Líder Exportador en América Latina (la mitad de toda la manufactura avanzada). Para México, Argentina es un socio muy importante. Argentina es la segunda economía en América del Sur, además de ser miembro fundador del Mercosur e integrante del G20.


El comercio bilateral entre ambos países ha crecido exponencialmente en los últimos años, en 2016 superó los dos mil trescientos millones de dólares, mientras que la inversión mexicana en Argentina entre 2005 y 2013 estuvo cercana a los 4 mil millones de dólares. Como destaca un reciente informe del Banco Mundial “Mejores vecinos: Hacia una renovación de la integración en América Latina”,  las exportaciones internas son muy bajas comparadas con otras regiones, lo que abre una nada despreciable ventana de oportunidad para perseguir una  “ambiciosa” agenda de integración. Como señala el vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe, Jorge Familiar, “una integración intrarregional más robusta nos volverá más competitivos en el escenario mundial” y permitirá ofrecer “una vía para reactivar el crecimiento económico necesario para disminuir la pobreza y promover la prosperidad compartida”. De este modo, mientras que el mundo pareciera encaminarse al proteccionismo; América Latina -a través de Alianza del Pacífico y sus esfuerzos de acercamiento con Mercosur y los signatarios del malogrado TPP-,   podría aprovechar esta situación y convertirla en una oportunidad. Esa es la posibilidad que tiene hoy nuestra política exterior: apostando a la región antes que, al resto del mundo, América Latina debería aprender de su pasado mediato e inmediato y reforzar la integración regional abierta al mundo. Pragmatismo antes que hermandad, pero con resultados positivos para todos nuestros países.

Dra Constanza Mazzina
Doctora en Ciencia Política. Docente en grado y postgrado. Investigadora  

Mg. Juan José Sainz de la Maza
Licenciado en Estudios del Desarrollo Internacional por la Universidad de California (UCLA) y Master en Administración de Empresas No Lucrativas por la Universidad de San Diego (USD), candidato a Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Belgrano en Argentina.

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