Organizado como una iniciativa de las principales economías como respuesta a la crisis financiera asiática de 1999, el G20 comenzó como un foro para que los ministros de finanzas y los presidentes de los bancos centrales se reunieran una vez al año y discutieran asuntos económicos internacionales.
Desde entonces, el enfoque del foro se ha ido expandiendo desde cuestiones de crisis -principalmente económicas- hasta incluir nueve pilares del desarrollo. Esto incluye la infraestructura, la inversión privada y la creación de empleo, el desarrollo de recursos humanos, el comercio, la inclusión financiera, la seguridad alimentaria, la gobernanza y el intercambio de conocimientos.
Es por ello que el G20 representa una oportunidad para que se aborden y discutan diversos temas relacionados con Empresas y derechos Humanos a un alto nivel, con la posibilidad de establecer compromisos por parte de los gobiernos en la agenda internacional.
De manera particular, es de anotar que el G20 asumió ya un compromiso puntual con respecto a la erradicación de la esclavitud moderna, la trata de personas y el trabajo infantil. En el marco de la Cumbre de Hamburgo de julio de 2017, se declaró de manera conjunta por parte de los líderes del G20:

“… tomaremos medidas inmediatas y efectivas para eliminar el trabajo infantil para 2025, el trabajo forzoso, la trata de personas y todas las formas de esclavitud moderna”…

Si bien no está claro qué entiende el G20 como “medidas inmediatas y efectivas”, lo cierto es este compromiso adquiere suma relevancia en la agenda internacional de trabajo en Empresas y Derechos Humanos, por lo cual se espera sea discutido a profundidad en la Cumbre de 2018 del G20 que tendrá lugar en Buenos Aires (la cual será la decimotercera reunión del Grupo). Como factor clave de discusión, aparecerá el tema del comercio y las posibilidades de inversión a nivel mundial, como parte de un modelo rediseñado de globalización que pueda conducir a mejores condiciones de vida y de trabajo en todo el mundo.

En ese sentido, muchos grupos de interés –y especialmente la sociedad civil- han estado participando activamente en espacios de discusión del G20, impulsando compromisos nuevos y específicos sobre las cadenas de suministro responsables y sostenibles, y la abolición del trabajo infantil, este último asunto siendo particularmente relevante en Argentina, teniendo en cuenta que según los datos de la primera Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes realizada por el Ministerio de Trabajo de la Nación de Argentina, se arrojó la alarmante cifra de un 9,4% de los trabajadores del país que tienen entre 5 y 15 años.
Justamente Argentina tiene para el 2018 el liderazgo de la agenda del G20, y el panorama mundial del trabajo infantil se a discutido en Buenos Aires en mediados de noviembre en el seno de la “IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil”. Precisamente lo proclamado en la “Declaración de Buenos Aires” debería ser reforzado en la proyección de Argentina en la Presidencia del G20.

¿Qué fuerza tiene el G20 para actuar?
“Millones de niños y adultos de todo el mundo trabajan en empleos de explotación, abusivos e inseguros que abastecen el mercado global”, dijo Juliane Kippenberg, directora asociada de derechos de los niños de Human Rights Watch. “Estos trabajadores necesitan desesperadamente reglas sólidas para protegerlos en las cadenas de suministro de las empresas”.
“El G20 representa el 85 por ciento de la producción económica mundial, el 75 por ciento del comercio mundial y dos tercios de la población mundial, e incluye las principales economías ‘desarrolladas’ y ‘emergentes’. Por lo tanto, los líderes del G20 están en una posición única para abordar los riesgos e impactos en los derechos humanos asociados con las cadenas de suministro globales. También tienen la responsabilidad única de demostrar liderazgo en este tema crítico para nuestro tiempo”, remarca Michael Addo del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos. Reflexión que nos permite observar la responsabilidad que cabe para los países del G20, pero también la evidencia que está en este foro el poder real de avanzar en implementación de los compromisos asumidos.

El G2O representa por tanto un espacio para que los gobiernos adopten compromisos vinculantes en relación con las cadenas de suministro globales sostenibles, y la erradicación del trabajo infantil, de modo que las empresas cumplan a cabalidad con el compromiso de respetar los Derechos Humanos (Pilar II de los Principios Rectores de la ONU en Empresas y Derechos Humanos) y los Gobiernos con su deber de proteger esos derechos.
De acuerdo con el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, los compromisos asumidos por el G20 en línea con sus recomendaciones “cambiarían las reglas del juego para fortalecer los esfuerzos mundiales colectivos para lograr cadenas de suministro sostenibles y una economía mundial basada en el respeto de los derechos humanos y la dignidad para todos”.
Lo anterior se traduce en un esfuerzo conjunto de Gobiernos y empresas, con el fin de revertir la desigualdad y hacer que la globalización funcione para todos, especialmente a partir del respeto de los derechos humanos por parte de las cadenas de suministro mundiales.

Por Dr. Germán Zarama.
Investigador del Institute for Human Rights and Business (IHRB). Coordinador del Área de Trabajo en Derechos Humanos y Empresas de Equilibrium Global. Abogado y Máster en Relaciones Internacionales de Universidad de Bologna. Twitter: @germanzarama

Site oficial del G20 Presidencia Argentina en periodo 2018: https://www.g20.org/

 

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