Disputa en los Mares del Asia Sudoriental. ¿Se hizo justicia con el Fallo de la Corte Permanente de Arbitraje?

Disputa en los Mares del Asia Sudoriental. ¿Se hizo justicia con el Fallo de la Corte Permanente de Arbitraje?

El pasado martes 12 de julio el tribunal arbitral de la Corte Permanente de Arbitraje emitió su fallo con respecto a los reclamos presentados por la República de Filipinas contra la República Popular de China en relación a las disputas mantenidas en lo que se conoce internacionalmente como los Mares del Sur de China, que involucra además a otros países del Sudeste Asiático, como la República Socialista de Vietnam, Malasia, Brunei y la República de Indonesia. La causa de la disputa está basada en la yuxtaposición múltiple de reclamos de soberanía territorial de los distintos países sobre el archipiélago Spratly y otros elementos marítimos de los mares céntricos del Asia Sudoriental. Estos tienen una importancia económica que estar ubicados en medio de las más importantes rutas comerciales de la región y disponer de importantes recursos energéticos (reservas de gas y petróleo) y piscícolas para las economías de la región.
Las disputas como actualmente las conocemos empiezan en el año 1995, cuando China ocupa el arrecife Mischief reclamado por Filipinas, acompañado por la condena de los otros miembros de la ASEAN, que en 1992 habían firmado la declaración de ASEAN sobre los Mares del Sur de China. Con la intensión de desarrollar un modus vivendi entre las partes en el año 2002 se firma entre China y los países integrantes de la ASEAN la Declaración de Conducta de las Partes de los Mares del Sur de China (DOC), como también el acuerdo de libro comercio entre China y ASEAN. Ahora bien se llegó a un impase hacia fines de la esa década. Crisis financiera mundial de por medio, en la cual los países asiáticos buscaron proteger sus economías (con la experiencia a cuestas de la crisis asiática del año 1997 que hizo eclosión en el Sudeste Asiático), en mayo de 2009 Vietnam y Malasia hicieron presentaciones conforme a la CONVEMAR en la Comisión sobre los Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas a partir de la convocatoria de las Naciones Unidas, buscando extender el límite de la plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas en lo que serían respectivamente sus mares orientales, lo que generó la protesta de China. Luego en el año 2011 Filipinas llevo adelante una subasta para concesiones de bloques en su plataforma continental para la exploración y explotación de recursos petroleros en áreas entre el Banco Reed y la isla Palawan, lo que generó nuevamente la protesta de China. En el mes de junio de 2012 China ocupa el Banco Scarborough.

En este contexto, llegamos a los hechos que llevaron a Filipinas proceder legalmente contra China ante la Corte Permanente de Arbitraje. El 22 de enero de 2013, Filipinas envió a China la notificación para el inicio del arbitraje, legalmente vinculante, de las disputas marítimas entre ambos, en conformidad con los procedimientos de resolución de controversias de la CONVEMAR, basados en el artículo 287 y el Anexo VII. El 19 de febrero China rechazó la notificación enviada por Filipinas, y por lo tanto negó participar en el arbitraje. No obstante el procedimiento avanzó. En una expresión sesgada de doble moral, China argumentó que esto era ilegal, por tratarse de una acción unilateral por parte de Filipinas abusando del derecho en el marco de la CONVEMAR, e inválida, por violentar a la buena fe de la DOC, pero no supo entender que Filipinas procedió legalmente, ya que de acuerdo con el artículo 286 la CONVEMAR “cualquier”, y no “ambos” estados, pueden iniciar un arbitraje en una situación de disputa contra otro, por lo que la ausencia de consentimiento de una de las partes no lo anula, y no quiso entender que la ocupación del Banco Scarborough se trató de una violencia previa por su cuenta a esa buena fe expresada en la DOC. Finalmente que Filipinas haya procedido de esta manera se debe a las divisiones internas del bloque de la ASEAN sobre esta cuestión, dado que mientras Vietnam acompaña a Filipinas, otros países involucrados adoptaron un perfil más cauteloso y menos confrontativo, como Malasia, y otros directamente, que son miembros de la organización pero no participan de la disputa, adoptaron un perfil pro-chino, como Camboya.
De esta manera en agosto de ese año se conformó un tribunal de arbitraje independiente con cinco miembros, de los cuales uno fue nombrado por Filipinas, mientras que el correspondiente a China, frente a su negativa de participar, fue nombrado por el Presidente del Tribunal Internacional del Derecho del Mar. El 30 de marzo de 2014 Filipinas presento al tribunal sus argumentos sobre quince reclamos contra China. Aunque China había decidido no participar, igualmente el tribunal le ofreció la oportunidad de presentar sus contraargumentos. En esta oportunidad China incorporó, además, el argumento de que no participaba ya que consideraba que el tribunal no tenía jurisdicción para emitir un fallo por tratarse de cuestiones de soberanía y delimitación territorial, de acuerdo al artículo 298.
En el mientras tanto, en respuesta al desafío legal de Filipinas, China intensificó en una mayor escala y rapidez sus actividades de reclamación de tierras en las islas en disputa. La diferencia de esta con la llevada adelante en el periodo de la Guerra Fría es que la anterior fue principalmente sobre masas de tierra existentes, mientras que la que se está llevando adelante ahora se basa fundamentalmente en la construcción artificial de islas, a partir de la alteración física significativa de arrecifes sumergidos como el Johnson South, Cuarteron, McKennan, Gaven, y Fiery Cross, donde están construyendo edificaciones, como faros, equipos de comunicación, radares, y equipos de vigilancia, incluso una pista de aterrizaje. Estas construcciones tienen un marcado perfil militar, ya que le permitirían potencialmente a China disponer de una mayor capacidad de control de facto no sólo el espacio marítimo sino el espacio aéreo de las aguas en disputa del Asia Sudoriental. Sería la infraestructura que permitiría el establecimiento de la declarada Zona de de Identificación de Defensa Aérea.Mapg4
Esto fue acompañado de una mayor presencia de fuerzas militares y paramilitares navales chinas en las aguas del Asia Sudoriental, especialmente en defensa de sus supuestos derechos económicos derivados de la línea de nueve guiones, entendiéndola en la práctica hipotéticamente como si fuera una zona económica exclusiva. De acuerdo a los artículo 56 y 58 el estado costero tiene los derechos de soberanía para la explotación económica de los recursos naturales de las aguas y de lecho marítimo en la zona económica exclusiva, pero también otros estados disponen de ciertas libertades en esta como la libertad de navegación y sobrevuelo, pero sin especificar las actividades militares en la zona económica exclusiva, quedando indirectamente considerada en otros usos del mar internacionalmente legítimos relacionados con dichas libertades. Aquí se presenta la ambigüedad legal que llevo a la mayor militarización de los mares céntricos del Asia Sudoriental, donde se cruzan las zonas económicas exclusivas. Al pretender entender toda la zona abarcada dentro de la línea de nueve guiones como una zona económica exclusiva sin tener en consideración los reclamos de los otras partes, China adoptó una postura belicosa al desatender la contemplación de los misma al momento de solucionar pacíficamente incidentes, especialmente relacionados con embarcaciones pesqueras en aguas explotadas por diversos pueblos desde hace siglos, y coartar o amenazar a libertades de navegación y sobrevuelo.

En este contexto se renovaron y fortalecieron las relaciones militares entre Filipinas y los Estados Unidos, consolidadas en el el Acuerdo de Cooperación Ampliada de Defensa firmado entre ambos países en abril, durante la visita oficial del presidente estadounidenses Barack Obama a Filipinas, con el objetivo de suplementar acuerdos existentes, asistiendo especialmente en la modernización de las fuerzas navales. Gracias a ese fue posible la verificación de las actividades chinas a partir de fotografía satelitales de los arrecifes, lo que genero las protestas internacionales generadas de otros países, incluido Filipinas, las cuales China desatendió. De aquí que en vez de contenerse China continúo actuando de una manera que obstaculiza un acuerdo final que involucre a todas las partes para resolver la disputa.
Finalmente el 29 de octubre de 2015 el tribunal determinó disponer de jurisdicción de acuerdo con el articulo 288 sobre siete de los quince reclamos presentados por Filipinas contra China, aquellos concernientes a la interpretación y a la aplicación de la CONVEMAR sobre las consideraciones específicas de los elementos físicos que componen el archipiélago Spratly y las actividades denunciadas, pero no los concernientes a las determinaciones de soberanía y las delimitaciones territoriales, dando lugar al arbitraje. Por otro lado, estableció que la DOC no previene a las partes de buscar otro procedimiento distinto de resolución de controversias.
Reforzándose la presencia militar y paramilitar china, el 19 de noviembre, la República de Filipinas y la República Socialista de Vietnam, siendo los principales países críticos dentro la ASEAN por ser los más afectados por las actividades chinas, emiten una declaración conjunta sobre el establecimiento de una relación estratégica, a partir del cual los dos países buscan establecer un diálogo bilateral del alto nivel institucionalizado y poder llevar adelante, entre otras actividades, ejercicios militares costeros y navales conjuntos. De esta manera buscaron fortalecer la relación entre ambos. De hecho, Vietnam apoya los argumentos de Filipinas y reconoció la jurisdicción del tribunal arbitral sobre la disputa contra China.

En esta situación, habiéndose reconocido la jurisdicción del tribunal frente a la crítica china, China busco orquestar una campaña de apoyo político a su reclamo, consiguiendo el apoyo de entre 40 a 60 países, aunque sin identificarlos de todos. Ahora de los que fueron identificados, varios son estados que no han firmado, o han firmado pero no ratificado, la CONVEMAR, como Camboya, Kazakstán, Tayikistán, Siria, Estados Árabes Unidos, Uzbekistán, o estados sin salida al mar como Nigeria. Finalmente la práctica totalidad de los estados remanentes se encuentran en África, el Medio Oriente o el Pacífico, donde China tiene una marcada presencia de intereses económicos. A esto hay que sumar la propuesta de crear su propio tribunal para tratar cuestiones de incidentes o disputas marítimas con terceros países.Mapg
De esta manera, el 12 de julio de 2016 el tribunal arbitral de la Corte Permanente de Arbitraje emitió su fallo en relación a la legalidad de las actividades china favor de Filipinas, entiendo que las actividades chinas contravenían los derechos marítimos de Filipinas en la explotación de los recursos económicos dentro de su Zona Económica Exclusiva, y las obligaciones concernientes a la seguridad de navegación, la vida en el mar, la conservación y la protección del medio ambiente marítimo. En otras palabras, las actividades chinas se entendieron como una amenaza tanto para las embarcaciones y sus tripulantes, por la interferencia de la libertad de navegación de las aguas en disputa, como el medio ambiente, por la destrucción de los arrecifes para la construcción de islas artificiales. De esta manera, aunque no resolvió sobre la cuestión de fondo de la soberanía, el fallo vino a despojar legalmente de gran parte de los fundamentos de la línea de nueve guiones a partir de la cual China afirma tener soberanía indiscutible sobre el archipiélago Spratly, al no adecuarse a las provisiones del derecho internacional marítimo expresado en la CONVEMAR en lo que concierne a los artículos 55- 60 y 77-80, Así hay una primacía del derecho internacional marítimo por sobre explicaciones que apelan a ambiguos derechos históricos o tradicionales.
Este fallo legal trajo consigo repercusiones geopolíticas en el Asia Oriental, ya que concierne a la seguridad de la región. De acuerdo al artículo 296 de la CONVEMAR, toda decisión del tribunal es definitiva, con el deber de ser cumplida por las partes de la controversia. Sin embargo, el tribunal no dispone de capacidad legal de aplicar su fallo y no se podrá detener las actividades chinas. Por otro lado, el gobierno chino ha expresado que no respetará el fallo del tribunal de arbitraje de la Corte Permanente de Arbitraje, exponiendo que lo que se encontraba detrás de sus actividades es un unilateralismo mantenido por una coerción desproporcionada. Esto planteará no sólo un incremento de las tensiones entre las partes en disputada, sino también a la sociedad internacional al tratarse de un desafío al derecho internacional, particularmente al derecho internacional del mar.
Por un lado, aunque las implicancias del fallo solo afecta a Filipinas y China, indirectamente favorece los fundamentos de los reclamos de otras estados con sus propias disputas con China por las aguas del Asia Sudoriental, que ven vulnerados su derechos marítimos de la misma manera que Filipinas por las actividades chinas. Frente a esta situación, China apelará a un incremento de la presencia militar propia para sostener sus intereses por media de la coerción, lo que llevará también al fortalecimiento militar de terceros estados involucrados para defender sus reclamos, y consecuentemente a mayores tensiones.
Por otro lado, el fallo del tribunal arbitral de la Corte Permanente de Arbitraje establece un precedente exitoso en el tratamiento legal de esta disputa. Ahora bien el descredito chino atenta no solo contra el tribunal arbitral en sí, sino también contra la relevancia general del procedimiento de resolución de controversias implementado en la Corte Permanente de Arbitraje y, por sobre todo, del derecho internacional marítimo expresado en la CONVEMAR. De aquí que también afecta a la sociedad internacional en su conjunto. De aquí que la actitud china no está salvaguardando el orden internacional, lo está poniendo en peligro.

Por Lic. Ezequiel Ramoneda
Coordinador del Centro de Estudios del Sudeste Asiático del Instituto de Relaciones Internacionales IRI. Docente de la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad del Salvador.

Una vez más China recalienta el Mar Meridional

Una vez más China recalienta el Mar Meridional

Muchas veces los medios de comunicación cometen errores de apreciación, distorsionan las dimensiones de un posible problema o bien cargan de contenido sus páginas con premoniciones, y si estas últimas son negativas, mejor, más vende.
Se conocieron muchas advertencias, se escribieron muchos artículos y se anticiparon muchos escenarios; hace tiempo que se lee en medios internacionales sobre la posibilidad de que China instale bases militares en los archipiélagos de las Islas Paracelso, un territorio en disputa con Vietnam y Taiwan, y de las Islas Spratly (en disputa con Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwan y Filipinas).
Pero lo que se mostraba como futurología, se constata hoy en la realidad, puesto que China busca reafirmar su hegemonía como gigante asiático, no sólo en el comercio mundial, sino también en poderío militar-naval. Así, lo muestran las imágenes satelitales que reflejan el desarrollo de un nuevo sistema de misiles tierra-aire de China sobre el archipiélago de Paracelso, más precisamente, sobre la Isla Woody.
Este sistema sumado a los radares, la construcción de pistas de aterrizajes de 10.000 pies, instalados en las islas, incrementan nuevamente la tensión en la región. Un conflicto que volvió a escalar desde hace dos años, cuando Beijing instaló ilegalmente una plataforma petrolera en aguas vietnamitas, generando tales niveles de tensión que la luz de alerta se encendió en la región del sudeste asiático. Asimismo, el año pasado comenzó la construcción china de islotes artificiales sobre el archipiélago Spratly donde ahora se terminan construyendo varias pistas aéreas y una posilbe base militar.China.Island
En particular, la Isla Woody fue invadida por China en 1947 y e caracteriza por ser la más grande del archipiélago Paracelso, habitada por alrededor de 1.000 personas, la mayoría de ellos soldados, albañiles y pescadores. Por su parte, en 2012 se instaló una oficina de gobierno chino para administrar el área del mar de la China Meridional. También posee instalaciones militares, una biblioteca, un hospital, un aeropuerto, un colegio y cobertura telefónica.
De esta manera, la escalada de conflicto alarma la seguridad en Sudeste Asiático, siendo que la expansión china se produce mediante el uso del poder asimétrico sobre sus vecinos, permitiéndole actuar más allá de las normativas del CONVEMAR, del Tribunal Internacional de Justicia y principalmente, de los Estados que reclaman la soberanía de las islas.

Un conflicto de factor estratégico
Beijing busca capitalizar beneficios en materia geopolítica, ganando espacio territorial y tomando ventaja para consolidación de su poder. Cuando hablamos de expandir esfera de poder de China, no podemos hacer caso omiso a estas Islas Paracelso y Spratly. Recordemos que se trata de un espacio territorial en disputa con Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei, y donde el gigante asiático lleva año tras año diferentes actividades para marcar su presencia o predominancia allí.
No obstante, Beijing se muestra en la búsqueda de ampliar el alcance de su marina de guerra, enviando guardacostas y barcos pesqueros para ganar presencia.
Lo mismo sucede son su fuerza aérea, que al respecto, analistas internacionales creen que estas medidas de construcción de islas artificiales, instalaciones de radares, sistemas de misiles, le dará a China el alcance necesario para crear y vigilar una importante zona de identificación de defensa aérea (ADIZ) sobre el Mar del Sur de China.
Por consiguiente, hay muchas razones que evidencian la codicia por estas Islas, el factor de los recursos, como la pesca, petróleo y gas, como también el rasgo geopolítico, por ello, su deseo de proyectar poder marítimo y ampliar el control territorial sobre Islas donde su soberanía aún se encuentra en disputa. Motivo por el cual, los Estados demandantes intentan hacer contrapeso buscando apoyo de la comunidad internacional y de los organismos competentes para frenar estas medidas unilaterales calificadas como agresivas.

Entendiendo la disputa de las Islas
La rivalidad entre los países sobre el mar de China Meridional se mantiene desde hace siglos, pero la tensión se ha incrementado en los últimos años. Los archipiélagos son reclamados en parte o de forma completa por Taiwán, China, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei.
Beijing considera que las islas están bajo su propia autonomía, puesto que en 1974 fueron ocupadas por fuerzas chinas las islas de Paracelso y a partir del año 1988 las del Spratly. De esta manera, Beijing hace revisionismo histórico para respaldar y justificar su posición, argumentando que pescadores chinos arribaron no sólo a las Spratly sino también a las Paracelso hace más de 2 mil años, buscando legitimar su discurso sobre las mismas.
Por su parte, Vietnam sostiene que cuenta con suficientes pruebas de bases jurídicas e históricas para evidenciar su pertenencia, apuntando a que el dominio vietnamita se registra desde el Siglo XVII sin que ningún otro país lo decunciara en su contra hasta los momentos posteriores cuando se produjeran las ocupaciones de otros países involucrados. Al igual que China, reclama la totalidad de las islas, mientras que por su parte, Filipinas y Malasias reclaman sólo una parte. En lo que respecta a Filipinas, acude al mapa, teniendo como elemento de respaldo la proximidad geográfica para justificar su pedido; asimismo, comenzó a ocupar las islas en 1970, año donde ya se encontraba Vietnam que estuvo en la guerra contra los estadounidenses. Al mismo tiempo, Malasia y Brunei afirman que las Islas recaen dentro sus zonas de exclusión económica. Pero recordemos que Brunei, aún, no ha hecho un reclamo formal.

El interés de Estados Unidos en la disputa
En los últimos meses, Estados Unidos y China han protagonizados altercados, con declaraciones encontradas y fricciones a raíz de este conflicto, a tal nivel que incluso, ha desatado la preocupación de que la región se pueda convertir en la chispa de un conflicto con consecuencias globales.
La estrategia china de consolidar su presencia militar en el Mar Meridional, toma la atención de los Estados Unidos. Pero el problema para Washington no es a quién le pertenecen estas Islas, su interés real es lo que ocurrirá con el acceso sin restricción a las rutas de navegación para el comercio global, siendo esa zona una de las más importantes del mundo.
Por otro lado, el interés no sólo radica en cuestiones de navegación y comercio, también sobre la seguridad internacional, instalándose aires de preocupación por el creciente papel que comienza asumir China en una región estratégica donde se evidencia la máxima movilización de recursos militares, incluso, su ascenso ha sido evidente en todos los ámbitos, llegando a constituirse sin ningún tipo de dudas en una potencia de orden global.

¿ASEAN como mediador?
Es aquí, donde el bloque regional de ASEAN ocupa un rol clave para proyectar equilibrio en términos de seguridad regional frente a la hegemonía de China. No obstante, es funcional para construir la estabilidad en este espacio estratégico de Asia. Un indicador de ello es la Declaración de ASEAN en 2002 sobre la Conducta de las Partes en el Mar Oriental (DOC), para que los Estados se abstengan de aquellas políticas que promuevan fricciones o disputas capaz de afectar la paz en la región.
A la luz de lo expuesto, se puede entrever que la cooperación entre los demandantes de las Islas y los Estados partes ASEAN, puede significar un recurso de importancia para sumar fuerza como unidad y así contrarrestar la asimetría de poder chino, teniendo a Indonesia y Singapur como mediadores o garantes. Así, Malasia, Brunei, Filipinas y Vietnam (una vez más, recodemos, Estados demandantes) les será funcional repensar una estrategia conjunta para resolver esta controversia, siendo una prioridad en sus respectivas diplomacias.

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori

La seguridad alimentaria en la ASEAN: el caso de Filipinas

La seguridad alimentaria en la ASEAN: el caso de Filipinas

“Es un escándalo que todavía haya hambre  y
malnutrición en el mundo.
 Nunca pueden ser consideradas
 un hecho normal al que hay que acostumbrarse,
como si formara parte del sistema”[1].
Papa Francisco

“Erradicar la pobreza extrema y el hambre” es el primer objetivo de la Declaración del Milenio establecida en el año 2000. El inicio de un nuevo siglo invitó a la comunidad internacional a comprometerse para trabajar conjuntamente por los temas de agenda más importantes.  El paso del tiempo y la llegada del 2015, el año meta convocó a la comunidad internacional a evaluar el trabajo realizado durante dicho periodo. En términos de cifras, se establece que el 70 % de los grupos que sufren de hambre viven en zonas rurales; a nivel mundial se identifican 852 millones de personas subalimentadas de manera crónica y la cara más trágica de está realidad se encuentra representada por una cifra que indica que 100. 000 personas mueren cada día de hambre o de sus consecuencias, siendo la mitad de ellos niños. En contraste con esta situación, el aumento de la riqueza va en alta al igual que la producción de alimentos con lo cual se puede establecer que existe capacidad de dar respuesta alimentara a los millones de personas que padecen hambre, de allí que es clave comprender el principal problema es el acceso a los mismos por la ausencia de consideración del Derecho a la alimentación como el principal derecho humano.
Durante el transcurso de estos años, muchos países han empezado a trabajar sobre la importancia de tipificar el Derecho a la Alimentación como un derecho básico del núcleo duro de los derechos humanos.  Al momento de abordar la temática de la alimentación surge el paradigma de la Seguridad Alimentaria, definido en términos de : a. Disponibilidad: La existencia de cantidades suficientes de alimentos de calidad adecuada para satisfacer las necesidades de todos, sea obtenidos a través de la producción de un país o zona, o “imputándolos” de otras zonas del mismo país; b. Acceso: Las personas deben acceder a los recursos –ingresos monetarios o tierra, agua,  capital, tecnología apropiada, etc.- que le permitan obtener los alimentos necesarios; c. Utilización: Utilización biológica a través de una alimentación adecuada, agua potable, sanidad y atención médica, para lograr un estado de bienestar nutricional  que satisfaga todas las necesidades fisiológicas. Este concepto pone de relieve la importancia de los insumos  “no alimentarios” en la seguridad alimentaria; y d. Estabilidad: Posibilidad de cubrir las variaciones estacionales de alimentos mediante un flujo constante a lo largo del tiempo; no deben  faltar  tampoco como consecuencia de situaciones estructurales o coyunturales o situaciones de crisis económicas o ambientales. En paralelo durante la década del noventa, con una agenda internacional diversificada de temas surge el concepto de Soberanía Alimentaria como una nueva forma de abordar la problemática focalizada en la importancia de incluir las pautas culturales reconociendo el derecho de autodeterminación de los pueblos de sus políticas alimenticias. Considera que las comunidades  rurales, no pueden prescindir de sus culturas y hábitos alimentarios.

Perspectiva ASEAN
Si bien el derecho a la alimentación ocupa un lugar principal en la agenda de política internacional, cada región tiene su propia concepción de la misma según las necesidades que engloba. Un caso particular para mirar, es la situación de los países que forman la ASEAN[2]. En ese sentido hay varios factores que se cruzan y giran alrededor del tema. La primera variable para considerar es que en esta región existe un alto porcentaje de población rural, esta realidad conecta con la segunda variable de análisis que es el rol de la agricultura en el sistema económico y social, que se consolidad como la principal fuente de ingresos y de empleo. La mano de obra rural es muy intensa y si bien durante los últimos años se ha logrado disminuir los índices de pobreza lo cierto es que un tercio de la población aún vive con menos de dos dólares al día. La tercera variable de análisis es el cambio climático, que durante los últimos años ha tenido una importancia significativa en esta región que ha sufrido numerosos daños ocasionados por desastres naturales entre los que se destacan las grandes sequías o el en el otro extremo los tsunamis que han afectado directamente las zonas rurales destruyendo la agricultura. Este dato no es menor si se considera el rol predominante que tiene la pequeña agricultura en el Sudeste de Asia existiendo aproximadamente unos 100 millones de este tipo de agricultores para quienes recursos como la tierra y el agua son primordiales.Filipinas.38

Un antecedente importante sobre la concepción de estos temas de los países del Sudeste Asiático ha sido el Foro Económico Mundial sobre Asia del Este que se desarrolló el año pasado en Filipinas y que sirvió como ocasión propicia para plantear la necesidad de una Nueva Visión de la Agricultura reuniendo a los diferentes sectores involucrados porque esto se torna clave para avanzar en soluciones. Así como el tema debe ser abarcado desde un estudio multidisciplinario que considere la implicancia de las múltiples variables planteados así también la convergencia de los diferentes sectores se torna clave, entre ellos se menciona la participación de agentes privados, públicos y de la sociedad civil en su conjunto.

Para este año el desafío es establecer la Iniciativa “Grow Asia” (Cultivar Asia) en el marco de la cooperación de los gobiernos de la región de ASEAN, la Secretaría de ASEAN y el Foro Económico Mundial. Sobre esto se menciona que en la 47º Reunión de Ministros Económicos de la ASEAN llevada adelante entre el 22 y 25 de agosto de 2015, los ministros de Economía del bloque trabajaron sobre la planificación de  una estrategia para los próximos años entre lo que se destaca el establecimiento de la Comunidad Económica de ASEAN con fecha estimada para fin del presente año. La misma, se basará en tres pilares fundamentales: comunidad política y de seguridad, comunidad económica y la comunidad sociocultural. En este marco, la Iniciativa Grow Asia, servirá como una plataforma para catalizar las demandas y necesidades que surjan en torno a las acciones pertinentes para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola sostenible.

El caso: Filipinas
Cada país miembro del bloque ha llevado adelante su propio trabajo acorde a la situación interna. En ese sentido, Filipinas el pasado 20 de Febrero ha dado un salto cualitativo en la materia al firmar las Normas de Desarrollo y Reglamentos de la Ley de Seguridad Alimentaria o Ley de la República 10611. Esta normativa se da en el marco de la política que se conoce como “de la granja al tenedor” estableciendo la línea de pensamiento desde donde se abarca el tema. Fueron firmadas por la Secretaría de Agricultura de Filipinas y la Secretaría de Salud mostrando una vez mas la transversalidad de un tema clave. El nuevo reglamento abarca diferentes cuestiones y tiene como objetivo principal proteger la salud del consumidor y facilitar el acceso a los mercados de alimentos locales y productos alimenticios. Se establecen los requisitos normativos que deben cumplir las empresas alimentarias así como las funciones específicas del Departamento de Agricultura, el Departamento de Salud, las Unidades de Gobierno Local y el Departamento del Interior y Gobierno Local en la aplicación de las normas de seguridad alimentaria basadas en datos científicos.
En el caso de Filipinas, como primer punto se señala que el sector agrícola es clave para cumplir con la seguridad alimentaria en especial la producción de arroz. Respecto al cuadro de situación alimentario en el país, la FAO [3] ha realizado una investigación por medio de la cual establece que del análisis de los programas arroceros ejecutados en lo últimos 30 años se apunta a la relación de producción en cuanto al suministro interno y su consumo. Como tendencia general, se pueden establecer 20 años de déficit y 10 de superávit.
Este informe toma como base la encuesta realizada en 1993 por el Instituto de Investigaciones Alimentarias y Nutricionales en el cual se registró una tendencia general de disminución de consumo de calorías, hierro, calcio y ácido ascórbico para el periodo 1978-1993. Las causas podrían relacionarse con ineficiencias de mercado vinculadas especialmente a la distribución de alimentos y limitaciones de los ingresos. Para el período 1978-1982 se señaló un incremento del 2 por ciento en el consumo de alimentos, pero entre 1982 y 1993 decreció hasta en un 12 por ciento. Pero para el  año 2000 la fundación STRIVE realizó una encuesta socioeconómica por medio de la cual se estableció que diez de las principales provincias arroceras de Filipinas mostraron mejoras en las ingestas nutricionales, que oscilaban entre el 7 por ciento (hortalizas) y el 22 por ciento (cereales). Un punto importante sobre estas tendencias es que el logro de la seguridad alimentaria.
Un factor importante para analizar el sector es el  índice de crecimiento demográfico, el cual se torna un elemento clave para explicar el crecimiento de la demanda  alimentaria porque como se ha planteado en párrafos precedente, la temática cruza múltiples variables y la disponibilidad de alimentos es solamente una parte del problema de la seguridad alimentaria. La otra cara es el poder de compra de la población que se refleja en indicadores tales como los niveles de los ingresos y los precios de los alimentos.  Por su parte, el Departamento de Agricultura filipino centra la atención en el logro de la seguridad alimentaria y en el alivio de la pobreza. En ese sentido, el plan de desarrollo agrícola a medio plazo de 1999-2004 apunta a una reducción de la incidencia de la pobreza de 44 por ciento en 1997 a 30 por ciento en 2004.

Para concluir,  se señala que el progreso en la materia durante los últimos años se ha plasmado especialmente en la tipificación del derecho a la alimentación. Cada país ha trazado su propio camino en base a las necesidades y demandas más importantes. En el caso de Filipinas al igual que en la región, la agricultura tiene un rol preponderante con varios desafíos entre los que se destacan las cuestiones climáticas por la vulnerabilidad externa que le genera al sistema. Independientemente, del abordaje que se haga de la temática es importante resaltar que el acceso y la distribución de los alimentos es el gran punto clave que se debe sortear.

Por Lic. Melisa Galvano Quiroga
Analista Internacional – Académica – Magíster en Relaciones y Negociaciones Internacionales – Doctorando en Relaciones Internacionales

[1] Papa Francisco – Jornada Mundial de la Alimentación – Junio 2015.
[2] ASEAN – Asociación de Naciones del Sudeste Asiático- fue establecida el 22 de Agosto de 1967 y en la actualidad se encuentra conformada por los siguientes países: Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.
[3] FAO – Acuerdo sobre la agricultura de la OMC, la experiencia de subejecución. Situación de la situación alimentaria en Filipinas-.

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