Las últimas elecciones en México, celebradas el 1ro de julio, fueron un verdadero tsunami electoral, como lo han catalogado muchos analistas. Según el Instituto Nacional Electoral (INE) fueron las elecciones más grandes en la historia del país, ya que se competía por mas de 18.000 cargos y una cifra superior a los 89 millones era la cantidad de electores llamados a participar.

De mas está decir que también fue un tsunami por la contundente victoria del candidato de MORENA (movimiento de regeneración nacional), quien superó el 53% de los votos. Así, Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO) será el próximo presidente de México. AMLO consiguió también mayoría en las cámaras del congreso, varias gobernaciones y departamentos.
Esta introducción sirve para reflexionar sobre las lecciones que podemos aprender del proceso mexicano. En primer lugar, la boleta única y la elección concurrente: es posible organizar y ejecutar una elección de esta magnitud y hacerlo de manera transparente. Esto tiene consecuencias directas sobre la percepción ciudadana sobre la democracia. En segundo lugar, la nacionalización de la elección facilita al ciudadano su acercamiento y compromiso con el acto eleccionario. También debemos resaltar el acceso de mujeres asegurando la paridad vertical y horizontal y la posibilidad de candidaturas independientes. Estos ejemplos, en conjunto, redundan en la apropiación ciudadana del proceso electoral.

Por otro lado podemos preguntarnos si hay una reconfiguración del sistema de partidos. A partir de los resultados electorales la respuesta es afirmativa, no sólo por la victoria de MORENA sino porque el PRI hizo la peor elección en su historia. También ocurrió un corrimiento ideológico por parte de los ciudadanos que, independientemente de su grado de escolarización o su pertenencia geográfica, dieron espacio a un candidato que se sale del eje centro – derecha que hasta ahora ocuparon el PRI y el PAN. Sin embargo, como en el sistema político mexicano no hay reelección deberemos esperar a las próximas elecciones al menos para confirmar si esta tendencia es coyuntural o solamente ligada al presidente ahora electo, o si el cambio vino para quedarse.
Un dato final, para nuestra reflexión: el rápido reconocimiento por parte de los perdedores de su derrota, y la salutación al candidato ganador, nos dejan pensando sobre una madurez política de los políticos. Si bien las elecciones no resuelven todos los problemas que atraviesa hoy México, desde la desigualdad, la violencia, la impunidad o la inseguridad, problemas que se asemejan y repiten en la región latinoamericana con mayor o menor intensidad; este proceso nos deja un aprendizaje optimista respecto a la propia ciudadanía y también, sus representantes.

Por Dra. Constanza Mazzina
Investigadora de Ciencia Política en la Fundación UADE. Docente en el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad del Belgrano. Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador.

Pin It on Pinterest

Shares