La relación económica entre Argentina y Vietnam ha crecido y se ha consolidado en los últimos años abriendo perspectivas de beneficios para ambos países.
El comercio bilateral aumentó sustancialmente, con el resultado de un superávit comercial para el primer país. Vietnam se convirtió, en 2016 en el cuarto destino de las ventas externas argentinas, después de Brasil, China y Estados Unidos, con un monto de u$s 2.540 millones, el 4% de las exportaciones totales, según el INDEC.
Las importaciones fueron de solo u$s 350 millones, el 0,6% de las compras argentinas en el exterior.
El 70% de las ventas argentinas son de maíz y soja, seguidos por otros productos agrícolas y agroindustriales.
Pero también hay exportaciones no tradicionales que han crecido, como las de productos químicos orgánicos, farmacéuticos e instrumentos y aparatos de óptica de precisión. Es así que el valor exportado de los productos químicos orgánicos pasó de 15.000 dólares en 2006 a 1.121.000 dólares en 2016, con una tasa de crecimiento interanual del 48%.
Por su parte, los productos farmacéuticos pasaron de u$s 340.000 a casi u$s 6.200.000, lo que representa una tasa de crecimiento anual del 30%. Por último, los instrumentos y aparatos ópticos de precisión para medición, tuvieron una tasa de crecimiento anual del 22% para el período en cuestión, elevando el valor exportado de u$s 58.000 a u$s 510.000 en 2016.
Como contrapartida, Argentina importa de Vietnam, en su mayor parte, productos electrónicos, calzado e indumentaria.
En vistas a futuro, según evaluaciones empresarias, los productos con mayores posibilidades de exportación al país asiático son los del complejo sojero y el forestal, que ya venden allí.
También existe una demanda de carne y de frutas de clima no tropical como manzanas, pero en esos rubros compite un abastecedor más cercano y muy eficiente como Australia.
Las perspectivas comerciales de Argentina mejoraron a partir de que el país fue registrado por Vietnam como proveedor de productos de origen animal y vegetal para consumo humano, lo que permitirá la colocación de productos con valor agregado en el mercado vietnamita. Ese registro, producto de largas negociaciones, permite retomar las exportaciones de carne aviar, vacuna y productos de la pesca suspendidas desde 2011. También permitirá comenzar a exportar productos de origen vegetal, como cebada cervecera, maíz pisingallo, legumbres y girasol confitero, así como frutas, una vez que se concluya el análisis de riesgo correspondiente, materia en la que se espera concluir próximamente los trámites para el acceso de cítricos y arándanos.
El vino también figura en la lista de oportunidades debido al cambio del consumo desde bebidas de alta graduación hacia las de menor, asociado con la mejora en los ingresos y la occidentalización de los gustos.
El consumo de vino en Vietnam comenzó con la colonización francesa, por lo cual las posibilidades de exportar vino son de larga data pero nunca fueron aprovechadas por las bodegas argentinas que, como tantas otras empresas, son renuentes a asumir los esfuerzos y los riesgos de exportar. Aunque, en el sector vitivinícola esa posición comenzó a cambiar en los últimos tiempos.
En el campo de la industria y la tecnología, las empresas locales tienen oportunidades en medicamentos para clima tropical de los cuales Vietnam no puede –todavía- abastecerse, en leche maternizada (Que una importante firma láctea local ya exporta a China) y en tecnologías para conservación del suelo.
Por otra parte, según fuentes empresarias, Argentina podría recibir inversiones vietnamitas en criaderos de peces con tecnología de ese país.
Además de los factores económicos en la relación bilateral influyen también los políticos, en particular que Argentina fue uno de los primeros países que reconoció a Vietnam luego de su unificación.

El crecimiento económico de Vietnam
Las oportunidades argentinas están vinculadas con el importante y sostenido crecimiento económico de Vietnam de las últimas décadas que es, en la actualidad, muy cercano al de China.
En 1986 Vietnam comenzó el modelo Doi moi o renovación, consistente, según la denominación oficial en una “economía de mercado orientada al socialismo”
El modelo, que combina la centralización del poder político con una progresiva apertura a la economía de mercado –esquema similar al seguido por China-, logró que en los últimos 15 años la economía de Vietnam creciera a más de un 6,5% anual promedio, multiplicando por nueve el PBI per cápita. Al comenzar las reformas el PIB per cápita era de u$s 220 millones y para 2016 había llegado a u$s 2.100 millones.
Como parte del crecimiento económico y de las políticas estatales –y según las informaciones del Banco Mundial-, el 94,3% de la población está alfabetizada, con una esperanza de vida de 72 años y una de las más bajas tasas de desempleo a nivel mundial (3,5% en 2017). La pobreza se ha reducido de 58% en 2003 a cerca de 12%, y en menos de 20 años se ha logrado sacar de la miseria a más de 25 millones de personas, reduciéndose la pobreza extrema a menos de 2%.
Con su modelo de economía de mercado, Vietnam se ha colocado, según el Organismo Multilateral, como uno de los países en desarrollo más exitosos en la historia del desarrollo económico, siendo uno de los pocos que ha logrado cumplir las metas del milenio, mucho antes que la fecha fijada por la ONU.
El plan quinquenal en vigencia (2016-2020) se propone aumentar el PBI per cápita de US$3.200 a US$3.500.
El modelo vietnamita está apoyado, como sucedió en las primeras etapas de los modelos de Japón, Corea del Sur, Taiwán y China, en las exportaciones y la inversión. Las ventas externas vietnamitas partieron de los productos primarios y la industria mano de obra intensiva para diversificarse hacia segmentos de mayor valor agregado. Vietnam desarrolló, por ejemplo, un eficiente y exportador sector de software.
Entre 1995 y 2017 las ventas externas de Vietnam se multiplicaron por tres y el país pasó de ser el exportador N° 49 a ser el N° 47.[1]
Tiene un superávit comercial y uno en cuenta corriente del 4,5% del PBI (2016).
En el último quinquenio la performance exportadora de Vietnam fue notable considerando que mientras las ventas externas de china crecieron a un 6% anual promedio, las del país del sudeste lo hicieron a un 16% anual promedio.
En la actualidad el Gobierno instrumenta reformas en la legislación económica en temas de impuestos, aduana y regímenes de inversión, destinadas a impulsar la inversión de empresas privadas.

Oportunidades y desafíos para Argentina
Debido al crecimiento de la economía y la mejora de los ingresos de sus noventa millones de habitantes, el país se ha convertido también en un interesante mercado para los exportadores de todo el mundo, incluida la Argentina.
Los atractivos del mercado del sudeste asiático no permiten minimizar las dificultades.
Ingresar en un mercado lejano, con un comando centralizado y con una cultura muy diferente de la occidental no es fácil, como lo ha demostrado la experiencia de muchas empresas argentinas en sus relaciones con China.
A esto se suma que la competencia por el mercado vietnamita incluye, cada vez más, empresas prácticamente recién nacidas del propio país que están mejorando su competitividad con la incorporación de tecnología y el aprendizaje de las técnicas de mercado, y comienzan desafiar ofertas externas que hace pocos años no tenían competencia.
El desempeño de las empresas está sostenido por el Estado ya que,  para contener la avalancha de bienes de consumo importados y el efecto que esto tiene tanto sobre las cuentas externas como sobre la cultura local, el gobierno vietnamita ha lanzado una campaña de promoción del consumo de productos nacionales.
Otro factor importante es la carrera por la firma de tratados de libe comercio en la que están embarcados Vietnam y casi todos los demás países asiáticos. Este proceso facilita el ingreso a los mercados de esa región de productos que forman parte de la oferta argentina beneficiando a países como Chile, Australia y Nueva Zelandia.
Vietnam pertenece a la Organización Mundial de Comercio desde 2007 y a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (con 10 miembros). Actualmente negocia tratados de libre comercio con Corea del Sur y con la Unión aduanera integrada por Rusia, Bielorrusia y Kazajistán y está en conversaciones por un tratado con la Unión Europea.
Aún así, la ampliación del mercado vietnamita y la diversificación de su demanda a partir del aumento del ingreso de su población lo convierten en una oportunidad que hay que tener en cuenta tanto para aumentar las exportaciones como para diversificar los países de destino.
También es necesario tener en cuenta las posibilidades de inversión de empresas vietnamitas en el país, como paso para fortalecer alianzas productivas y nuevas formas de cooperación en beneficio mutuo.

[1] ING International Trade Study Developments in global trade: from 1995 to 2017 Vietnam.

Por Julio Sevares. Doctor en Ciencias Sociales (UBA), economista, periodista y profesor universitario. Autor del libro “China. Un socio imperial para Argentina y América Latina” Edhasa, 2015

 

Pin It on Pinterest

Shares