Relaciones Internacionales, es posible una: ¿cultura de emprender?

No es el oficio de Equilibrium Global publicar artículos en primera persona, a excepción de contar experiencias de becas y actividades del equipo en el exterior, consideramos que el protagonista tiene que ser la información. Sin embargo, estas líneas van con el objetivo de dar a conocer una problemática que gira sobre la proyección laboral de los profesionales de Relaciones Internacionales; un asunto que recibe nuestra atención, ocupando siempre un lugar en agenda de trabajo.
Hace tres años me he sumado al equipo de Equilibrium Global, desde entonces, soy testigo y a veces espectador privilegiado de incontables charlas e intercambio de opiniones; sea en el backstage de conferencias, en encuentros de café o en la pre-producción del programa radial, o cuando suceden debates con los invitados.
Lo que se está discutiendo tiene que ver con la cultura emprendedora que está creciendo y justamente, ¿qué hay del perfil del graduado en esta carrera y su performance emprendedora?, ¿existe?, ¿Qué pasa con “emprender en la comunidad de las relaciones internacionales”?

Dos consideraciones centrales
Dos consideraciones como punto de partida que disparan los interrogantes.
Por un lado, las tendencias globales donde los Estados que buscan estimular y potenciar a las nuevas generaciones de entrepreneurship para que sean parte de una usina generadora de conocimientos, y que estos conocimientos representen beneficios. Que puedan, “venderse al mundo”, y ayudar a desarrollar la economía social a la vez de convertirse en un instrumento de posicionamiento internacional.entrep2
Por otro lado, el concepto de “mercado”, en la realidad doméstica para estudiantes y graduados. Asunto que en nuestro portal la Mg. Melisa Galvano Quiroga ya proponía un abordaje meses atrás desde el artículo que se volvió viral “Un puente llamado profesional de las relaciones internacionales” (1) Ya es conocida nuestra posición institucional. Aquí hemos llevado una voz para contribuir a la necesidad de un cierto “diagnóstico” de cómo está el panorama laboral. Esto a la par de otras acciones desde Equilibrium Global que, justamente, están orientadas a “mejorar el entorno en el campo de las relaciones internacionales”. Donde utilizamos las herramientas de comunicación que nos ofrece el espacio informático digital, siendo que parte de nuestros seguidores radican en Argentina, pero otro grupo mayoritario pertenece a la región de América Latina.

El difícil mercado llamado “relaciones internacionales”
En mis tres años acercándome a participar de las actividades que ofrece la comunidad de relaciones internacionales, en el escenario futuro aparecen algunos factores que suenan poco favorables desde una mirada “colectiva”, puesto que no contamos con una entidad que reúna a los profesionales de nuestra disciplina, no existe un colegiado de nuestra profesión, por lo tanto, es difícil contar con datos precisos sobre cómo es el mercado laboral para nosotros; como así también, se dificulta tener datos precisos sobre cuántos graduados hay en Argentina. Todo esto, gira también sobre el debate por el oficio de politólogo y su “extensión” en relaciones internacionales, que demanda otra discusión.
Las alternativas son atractivas, ingresar a la Cancillería, una beca en el exterior, la docencia; aunque en la práctica no son abundantes los casos exitosos, las opciones laborales tienen pocos destinos para ejercitar la profesión.
Sobre las RRII, allí donde falta “más roce con el mercado”, observando las costumbres que se vienen repitiendo en los últimos años se pueden identificar algunas tendencias o cuestiones establecidas. Hay un esquema generalizado para el cual se forma a un profesional de las relaciones internacionales: el mundo académico. Estamos inmersos en una práctica sistemática donde todos los días pasamos a consumir información de la agenda internacional, con la capacidad y ventaja de saber indagar sobre papers y fuentes calificadas.
Asimismo, tenemos la costumbre de tejer objetivos de realizar y publicar trabajos de investigación en los espacios que puedan darnos reputación profesional, muchas veces sin importar si será remunerado o no.
Cuando terminamos nuestros pasos como estudiantes, el abanico de los perfiles que podemos desarrollar puede ser muy grande, pero las primeras alternativas están en torno a la docencia, o trabajar en el sector público. Otros pueden aspirar a trabajar en el exterior o en la esfera privada, sin embargo, en esta última las dificultades obstaculizan las posibilidades reales, siendo que la vacante con la consigna “se busca profesional de las relaciones internacionales” no existe.

¿Emprender es la mejor opción para innovar en un mercado cerrado?
Las oportunidades para nuestra profesión parecieran acotarse, el mercado no parece mostrar muchas evidencias de ser muy abarcativo para todos los graduados de los próximos años, pese a todo lo que queda por hacer en materia de “internacionalización” y en los desafíos de salir al mundo, en el sector privado en especial. Siempre hablando de llevar a la práctica el aprendizaje adquirido en las ciencias sociales y el expertise en los asuntos internacionales.
No obstante, nosotros, los internacionalistas, tenemos ventajas competitivas que podemos potenciar para la acción de empender, con ello hago referencia a nuestra formación y capacidad analítica.
Esto es un “plus” que hay que saber usar, no solo para generar análisis y opinión, sino también para interpelarse sobre la posibilidad de tener un papel diferente en la economía: el de proyectar una idea de negocios. Adaptando nuestro know-how a un contexto que cambia.
Muchos conocemos que cuando los ingenieros o estudiantes de ingeniería emprenden proyectos innovadores (hoy mayoritariamente en el rubro tecnológico) se encuentran con problemas de administración, gerenciamiento o management para prosperar. Pero siempre se encuentra una solución, de eso se trata emprender. Así que, en todos los campos hay un recurso: ideas y ganas. En Relaciones Internacionales, nosotros, tenemos el nuestro.
Sin embargo, durante nuestra formación ¿cuándo nos preparan para ser emprendedores en un mundo donde los Estados apuestan a jóvenes líderes generadores de ideas? ¿Qué sucede con el potencial de un experto en Relaciones Internacionales para proyectar una idea innovadora? No hay que buscar estas respuestas únicamente en la Universidad, sino a través del conocimiento que adquirimos y cuando tratamos de llevarlo inteligentemente al mercado, porque también tenemos que saber una premisa: ser útiles al mercado. El asunto es que estemos bien guiados, tal vez el mejor ejemplo multiplicador sería mediante aquellos casos exitosos de internacionalistas que hayan emprendido. Hay que buscar esos ejemplos.Entr
En esos intercambios de opiniones de los que he venido siendo un oyente, una vez, un Director de una de las escuelas de RRII de una Universidad de la Ciudad de Buenos Aires comentó “…hay un fenómeno por todo el interés en los Start-Up, no será esto una gran presión evolutiva por un cambio que impacte directo en la academia, pese a que muchos aspiran a ver las oportunidades. Se que algunos con espíritu de liderazgo pueden marcar una hoja de ruta para muchos otros, para imitar un camino en la cración de Star-Ups…”
Hoy, un término está presente en todos lados: innovación. ¿En dónde están innovando los expertos de las Relaciones Internacionales? Formados en el campo de las ciencias sociales, el ser parte de la oleada entrepreneur ¿está entre los destinos de nuestra carrera? Como dice el experto, Guy Kawasaki, “sin duda que todos queremos estar en la mayoría temprana”, anticipándonos a los cambios y tendencias, buscando “participar”. (2)

Realidad local
Argentina es uno de los países que tiene un reconocimiento por los altos niveles de creación de emprendimientos, incluso frente al alto nivel de abandono o proyectos que naufragan sin rumbo. Según el último informe global que elabora Global Entrepreneurship Monitor, un tercio de los argentinos planea iniciar su propio negocio en los próximos tres años. Y al igual que en los informes anteriores, la franja entre los 25 y 44 años es la que domina en la cantidad de nuevos emprendimientos con un incremento casi sostenido año tras año. (3)
La tendencia es mayor en este segmento etario, ya que se produce una combinación de formación, conocimiento académico y experiencia laboral, factores que dan el empuje a la cultura emprendedora. Pero este dato positivo contrasta con el alto nivel de fracasos,  ya sea por falta de presupuesto, las trabas externas del entorno de mercado o la falta de confianza en los proyectos. Lo cierto es que en nuestro país tenemos un enorme potencial y los gobiernos (nacional/provincial/local) son conscientes de ello y están redoblando esfuerzos por apoyar a los entrepreneurs.
De todos modos, cada vez mayor es el presupuesto estatal destinado a los emprendimientos, sumado nuevas competencias, esfuerzos por brindar capacitación y hasta iniciativas legislativas para brindar apoyo (como la propuesta Ley de Emprendedores para formar una empresa en 24 horas), esto motiva a la conformación de un nuevo ecosistema emprendedor en el país. La tendencia está puesta en los Start-Up, iniciativas transformadoras referidas a herramientas tecnológicas e Internet, permitiendo desarrollarse en formato de incubadoras de negocios y financiamiento (Crowfunding).
Como hacía mención en las primeras líneas de este escrito, el objetivo es que podamos reflexionar sobre nuestro incierto futuro cuando salimos de las aulas, reflexionar sobre el entorno donde nos desenvolvemos con nuestra disciplina. Innovar mediante un proyecto puede ser una acción clave y alentadora, tenemos mucho para llevar valor agregado, sin embargo, ello también significa salir de nuestro estado de confort o comodidad para irrumpir en el mercado “rompiendo moldes”.
Si hacemos el ejercicio de buscar en Internet “emprender & relaciones internacionales” veremos que aparece escaso material, aunque puedo transmitirles una convicción: estos ejes están en discusión.
Seguramente pronto, eso espero, surgirán opiniones, propuestas y notas que disparen este debate, tal como pretende ser este caso. Desde nuestro espacio motivamos el intercambio de ideas al respecto, por ello, desde hace tiempo venimos reflexionado sobre la situación en el mercado doméstico para estudiantes y graduados de esta carrera que llamamos luego profesión.
Tomando en cuenta lo que vengo escuchando de referentes académicos, es posible que frente a un fenómeno global donde nuevas generaciones están buscando emprender, de a poco emerjan casos que funcionales a la apertura de nuevas fronteras en la comunidad de las relaciones internacionales y aparezcan nuevos modelos “made in Argentina”. En una de estas charlas también se dijo “…están dadas las condiciones culturales para para emprender…”
Espero que en el futuro se incentive a que muchos estudiantes y graduados proyecten “dar empleo” en vez de buscar una vía que sea el brazo del Estado, apostando a  evaluar la idea de emprender frente a las alternativas de la docencia e investigación. ¿Qué consecuencias puede haber si vamos en la dirección de sumar elementos para crear una cultura emprendedora? Lo cierto es que muchas oportunidades en el futuro pasan por emprender.

Por Ariel Zaiser
Relaciones Internacionales y Gobierno de la Universidad UADE

1-http://equilibriumglobal.com/un-puente-llamado-profesional-de-la-relaciones-internacionales/
2-How many Start-Ups are there?, in de world? http://get2growth.com/how-many-startups/
3-“The Art of Star 2.0” http://guykawasaki.com/

Pin It

One thought on “Relaciones Internacionales, es posible una: ¿cultura de emprender?

  1. Muy buen artículo, certero respecto a la realidad de un abogado internacionalista. Sin duda, existen muchas oportunidades ocultas, la clave está en poner actitud para descubrirlas y desarrollarlas con éxito. ¡Siempre se puede! Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *