Recientemente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de República Checa lanzó su “Concepto de Política Exterior”, renovando y redefiniendo sus intereses en el mundo, en un contexto donde el continente europeo transita por tiempos de cambios.
Este Concepto se trata de un documento de 20 páginas que traza un oportuno lineamiento sobre la acción checa en el exterior, arrojando definiciones que desde Equilibrium Global consideramos que merecen atención.
Una mirada sobre este documento oficial nos permite conocer cómo se están interpretando los cambios actuales de la palestra internacional desde el cuerpo diplomático que lidera el Canciller checo Lubor Zaóralek.
En función de ello, define tres objetivos globales: la seguridad y la prosperidad; el desarrollo sostenible; y la dignidad humana, incluyendo a los derechos humanos. No obstante, luego establece dos metas nacionales: el servicio a sus ciudadanos y la reputación de la República Checa en el extranjero.

El mundo es irreversiblemente multipolar
Una primera consideración, una prerrogativa central, es la descripción sobre el orden mundial que rige en el presente. La posición del Ministerio de Exteriores de la República Checa asegura como irreversible la predominancia del multilateralismo y la tendencia multipolar, poniendo el eje en el hemisferio Sur, donde países de Asia y América Latina acrecientan su protagonismo en el sistema internacional. Así, remarca que el crecimiento de las llamadas economías emergentes son uno de los factores claves que rigen el nuevo orden global.
En este punto, también se identifican situaciones de debilidades, es decir, cuando los Estados no logran satisfacer demandas, generando un caldo de cultivo para la inestabilidad y sus peores consecuencias, tal como, la violencia ejercida por grupos marginales, terrorismo.

Primacía del Softpower
Otro indicador que merece atención es la categoría que se establece sobre el “soft-power”. El documento revaloriza el papel de las organizaciones no gubernamentales y las empresas transnacionales, puesto que pueden proporcionar un valor añadido al orden global a través de su fuerte capacidad de influencia y llegada a los órganos decisorios de la política y agenda pública. Es aquí donde debería haber un marco regulatorio adecuado para evitar excesos o abusos del poder.
En cuanto a otros actores, también reconoce esta herramienta de poder blando en los propios terroristas y las redes del crimen organizado, ejerciendo capacidad de injerencia y modificación de los sistemas. Aquí la respuesta que entiende la diplomacia checa está relacionada en la cooperación. En el capítulo de la contextualización del sistema internacional, remarca que el multilateralismo es la forma más eficaz de responder a los problemas globales complejos.

Política Exterior en clave multilateral
A lo largo del escrito se observa un sinceramiento que valida argumentaciones. “La República Checa es un país pequeño en el mapa global, de tamaño medio a escala europea, con recursos humanos y fondos limitado. Sin embargo, estas limitaciones también proporcionan un incentivo para la participación activa en la Unión Europea, en la ONU, también en la OTAN y en la OSCE, entre otras estructuras multilaterales. Estas membresías no sólo pueden ampliar las oportunidades para las actividades de política exterior del Estado checo, sino que también contribuyen a la seguridad nacional y prosperidad, así como a la preservación de la “arquitectura del orden constitucional liberal-democrático”. Es decir, la política exterior checa se basa en el legado de la filosofía humanista; en el fundador de Chescolovaquia, Tomáš Masaryk; en el legado de la corriente de democratización encabezada por la Primavera de Praga y en la tradición de promoción de los derechos humanos.


La máxima expresión de este multilateralismo se produce mediante el foro “Grupo Visegrad V4”. Un espacio de clave geopolítica en donde República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia comparten una mirada conjunta y estratégica de problemas que son comunes.
Sin embargo, la política de la Unión Europea de “Asociación Oriental” no es dejada de lado por la política exterior checa, aspirando a potenciar y revalorizar esta herramienta europea que busca un acercamiento entre el bloque comunitario y sus vecinos del Este de Europa; recordemos, una plataforma estratégica que apunta a la relación con aquellas repúblicas ex soviéticas, tales como, Georgia, Moldavia, Ucrania, Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Bielorrusia Tayikistán. En referencia a los tres primeros, la diplomacia de Checa y la Unión Europea se centrarán en formalizar acuerdos de libre comercio para materializar un vínculo económico más estrecho.

Política Exterior en clave atlantista
De acuerdo a este Concepto que lanza la diplomacia checa, el Estado considera este presente como el momento de mejor relación con su vecindad, un “sostén” de esa armonía regional está en la participación en OTAN y el diseño de estructura de defensa regional.
La revalidación de la identidad euro-atlántica se explica por la defensa de los principios de democracia, Estado de Derecho, de universalidad, la indivisibilidad de los derechos humanos, la igualdad y la solidaridad, y el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
Siguiendo con los asuntos sobre seguridad, si bien, las posibilidades de un asalto militar a gran escala contra el territorio de la República Checa son bajos, la estabilidad y la seguridad en la región están en deterioro, estando presente los temores y/o amenazas de escalada bélica en la vecindad.
A escala global se describe el concepto de prevención, revalidando la existencia y presencia de misiones checas en el mundo. Por ello, se entiende que la herramienta principal para salvaguardar la seguridad y la defensa del Estado es la defensa colectiva del sistema de OTAN, basado en el compromiso mutuo de defensa; del fuerte vínculo transatlántico; contribución requerida en Defensa por cada miembro; y la solidaridad mutua. En función de ello, Checa se propone incrementar su 1,4% aporte de Defensa (en relación a su PBI) al 2% sugerido por la Alianza para el 2020.
En función de ello, desde su mirada atlantista, la posición de Praga no tiene ambigüedades, considera a Rusia como actor que desestabiliza gravemente la arquitectura de seguridad europea. A pesar de la concepción bélica hacia Moscú, de categorizarla como una amenaza a los intereses europeos, Checa apuesta a la negociación política como único mecanismo de solución para las controversias y fricciones del presente y del futuro.
Los intereses de seguridad del Estado están enmarcados principalmente en sus aliados de Europa del Este, los Balcanes Occidentales, el Mediterráneo, siendo un “segundo cordón de prioridades”, el norte de África, Medio Oriente, incluyendo Turquía. Asimismo, otorga un valor de especial importancia su pertenencia a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

El factor económico
Como este documento tiene una perspectiva de poner en valor el concepto del multilateralismo, cuando se trata del estado de bienestar de sus ciudadanos y de la prosperidad de su economía, la apuesta es mirar hacia los países emergentes.
Las exportaciones representan el 80% del PBI. Asimismo, se habla de “diversificación de los suministros de recursos estratégicos”, ya que esta nación europea es y será dependiente de energía y alimentos, por ello el documento dedica un párrafo a sugerir la necesidad de que se establezcan vías estables de conectividad, transporte y tránsito.
Se implementa una oportuna estrategia de aumentar la asociación con países del hemisferio sur, dispuesto a la apertura de nuevas entidades que conecten con naciones en territorio no europeo y fortaleciendo toda acción de la diplomacia económica.

Tres definiciones son centrales en este documento que detalla la Política Exterior checa: orden multipolar, multilateralismo y el soft power. Este último es factor central en la política exterior de todas las naciones desarrolladas del mundo. Aquí la República Checa cierra su documento remarcando cuán importante son las estrategias del poder blando y la acción diplomática para la promoción de los intereses checos en el mundo.
Los checos buscan que no se dispersen los esfuerzos y se entienda esta acción de política exterior en una sola palabra: reputación. Así, se plantea cómo avanzar con el posicionamiento de su “marca-país”, desde la promoción de su cultura, historia y turismo, pero también desde una renovada imagen asociada al perfil innovador de su economía, considerando que las herramientas multilaterales son los mejores mecanismos para implementarlo.

Por Vanina Fattori
Relaciones Internacionales USAL – Posgrado en Periodismo en PERFIL-USAL

Información utilizada del documento oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa, “Concepto de Política Exterior”. Acceso directo al mismo:
http://www.mzv.cz/file/1574645/Concept_of_the_Czech_Republic_s_Foreign_Policy.pdf

 

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