Colombia, una democracia tutelada

Colombia, una democracia tutelada

Desde la red de alianzas de “Equilibrium Global” con think-tanks de diferentes capitales del mundo, compartimos artículo del  analista Humberto Alarcón Ortiz del CESDAI de Bogotá. Una reseña con base histórica y con la comparativa con otros procesos políticos de otras naciones para ensayar la tesis: “Colombia, una democracia tutelada”. El académico Alarcón Ortiz propone en esta colaboración, una descripción de la particularidad que se sucede en Colombia sobre las corrientes ideológicas, en línea con la interpretación que mucho se escucha sobre el país donde: la izquierda ha quedado fuera del espectro social y la centro-derecha y la derecha se disputan el protagonismo político. 

En la década de los noventas, cuando se hablaba sobre sistemas políticos en América Latina se decía que Chile, luego de la Dictadura del General Augusto Pinochet, tenía una democracia tutelada por las fuerzas militares. Con esta afirmación, también se caracterizaban los sistemas políticos de países tan variados como Turquía, del cual se solía afirmar que un gobierno islamista no tendría futuro, pues las fuerzas militares herederas del espíritu laico y secular de Atatürk, promoverían siempre la defensa de estos valores modernos frente al integrismo islámico. Igualmente, Egipto ha sido un Estado en donde la institución más importante ha sido la conformada las Fuerzas Militares, las cuales han estado vigentes desde que los “Oficiales Libres” declararon la independencia en 1921, pasando por el origen de los presidentes Nasser, el-Sadat y Mubarak, y llegando a la intervención directa del General Al-Sisi  en el golpe de Estado al presidente Mohamed Morsi.  Frente al papel de las Fuerzas Militares en los sistemas políticos, la conclusión ha sido la misma: son democracias tuteladas que se alejan mucho de un sistema balanceado y una participación clara y legitima de los ciudadanos.
En Colombia, en las últimas dos décadas, el sistema político está cerca a configurar una democracia tutelada. Para nuestro caso, la tutela no viene de las Fuerzas Militares sino de una izquierda armada ilegal y partidos políticos de izquierda producto de procesos de paz anteriores. Esta tutela se manifiesta a través de tres fenómenos que ocurren en el acontecer político colombiano: i) nuestro debate electoral, en los últimos años, ha girado en torno al tema eterno de combatir a las FARC o realizar procesos de paz con ellas, II) la estigmatización que hacen sectores de izquierda, de la democracia colombiana y III) la supuesta persecución a los gobiernos locales de izquierda a lo largo y ancho del país.

La democracia en Colombia esta tutelada a través de la definición de los contenidos políticos del debate electoral para la Presidencia y el Congreso de la República.  Solo por hablar de los últimos  16 años, encontramos que una cita “en las montañas de Colombia” y una portada en la revista Semana dieron la presidencia a Andrés Pastrana en 1998, posteriormente, un proceso de paz fracasado y la decisión enérgica por conquistar el territorio colombiano dieron dos periodos presidenciales a Álvaro Uribe, y hoy, la esperanza de un proceso de paz en la Habana, sin duda fijará el debate de las próximas contiendas electorales. Para el caso del Congreso, muchos aspirantes han evocado la paz en su eslogan de campaña y como propósito de su gestión en los próximos cuatro años. En otras palabras, en los últimos años, nos hemos acostumbrado a que el debate político que define al primer ciudadano y la institución de representación política más amplia, sea la actitud que debe tener el Estado frente a la izquierda armada ilegal.

Por otra parte, nuestra democracia hoy se tutela y debilita por una izquierda política y armada  que utiliza un discurso que la criminaliza y deslegitima. Hemos pasado de tener una democracia duradera y estable, que ha funcionado  desde nuestra fundación como república, que a limitado el ejercicio de poder centralizado y déspota, como lo ha demostrado el historiador Eduardo Posada Carbó, a tener un sistema político “cerrado y elitista” que busca cooptar las instituciones estatales para sus fines personales, y elimina los terceros partidos políticos que representan los genuinos sentires del pueblo, según lo afirman las Farc e inclusive dirigentes políticos de izquierda. Esta interpretación viene creciendo y ha sido la hipótesis central de los trabajos realizados por un grupo de intelectuales conocidos como los violentologos, entre quienes se cuentan los asesores de la construcción de nuestra nueva memoria histórica.  De esta manera, la izquierda armada ilegal y algunos partidos políticos de izquierda que participan en los procesos electorales, han logrado vender y posicionar la idea de que, la práctica democrática en nuestro país ha sido una farsa.Colombian
Finalmente, la tutela a la democracia en Colombia se hace evidente, cuando todo proceso jurídico, político o disciplinario, por parte de una institución estatal, se presenta como una persecución a los gobiernos y/o dirigentes de izquierda. Estos hoy pronuncian discursos públicos en donde presentan los procesos disciplinarios y jurídicos en su contra como un atentado contra la “democracia”. Salen al exterior a denunciar al Estado como perseguidor y excluyente, piden garantías ante Comisiones Interamericanas de Derechos Humanos, pues este Estado y sus instituciones, que los ha llevado como Senadores de la República, Representantes a la Cámara, Alcaldes o Gobernadores, no les garantiza sus derechos políticos. Muy por el contrario, lo que demuestra la vida pública de algunos dirigentes de izquierda, es que este estado ha logrado reincorporarlos a las actividades políticas legales. Ahora, lo que debería ser virtud parece ser un grave delito para el Estado.
Bajo este escenario, el ejercicio democrático en Colombia ha estado tutelado por la izquierda política y armada en el país. Esta práctica no puede ser tolerada por la ciudadanía, pues su aceptación puede traer tres consecuencias siniestras para la sociedad: I) que la sociedad no debata otra serie de desafíos que tenemos como sociedad, II)  que en pocos años no tengamos instituciones eficientes para controlar el poder y limitarlo, y III) que la extorsión política (toda investigación a la izquierda es un atentado contra la democracia y ello justificaría volver a las ramas) sea el mecanismo que se utilice para gobernar.

Por Humberto Alarcón Ortiz. Politólogo Universidad Nacional de Colombia, Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco Jose de Caldas, Magister en Seguridad y Defensa Nacionales de la Escuela Superior de Guerra. Profesor universitario y Coordinador Maestría en Seguridad y Defensa.

Desafíos de la política exterior de Colombia

Desafíos de la política exterior de Colombia

Si algo ha aquejado a Colombia es tener una política exterior débil, parroquial y clientelista.  Una política exterior caracterizada por dos variantes, un réspice polum, y un aislamiento de la arena internacional, producto de  una fuerte centralización del poder en Bogotá. El concepto del Respice Polum proviene de un latinajo que significada la mirada al norte, la mirada a la estrella de la osa polar, concepto que utilizo Marco Fidel Suarez para hacer referencia que esa  mirada al norte en materia de política exterior se traducía en una mirada permanente e irrestricta a los Estados Unidos.

Colombia construyo buena parte de su política exterior en mantener una buena relación con los Norteamericanos, dando la espalada al resto de mercados y bloques regionales, cada gobierno diseño su política exterior a partir de acuerdos de cooperación con los Estados Unidos. Mercados como el asiático, Eurasia, y hasta el mismo mercado europeo fueron vistos como de segunda mano, la prioridad eran y son  los Estados Unidos. La segunda característica fue su encerramiento en Bogotá, Colombia sufre un fuerte proceso de bogotanización de sus relaciones exteriores y de su desarrollo en general;  los Estados intentan situar su capitales en las costas para desde allí desarrollar su comercio y así darle una proyección internacional al país, se pude observar que las principales ciudades de los Estados Unidos están todas sobre las costas, las principales ciudades Chinas también y en Europa intentan tener salidas al mediterráneo o el atlántico  para poder desarrollar su  comercio;  la capital de Colombia está clavada en la mitad de la cordillera. Tener una capital  muy aislada de las costas hizo que la mirada del país se volcara hacia el interior y nuca se tuviera una mirada hacia los mares  como vías de desarrollo y salida  de proyección mundial,  quedamos con un poder encerrado en medio de las cordilleras.A colo EXT

Este escenario de tener un poder centralizado hizo que nuestra concepción de las relaciones exteriores se convirtiera algo parroquial, costumbrista. La agenda internacional del país se comenzó a mezclar con la agenda interna, y desde ahí comenzó la debacle  de nuestra política exterior. Combinar esas dos agendas hizo  que la figura de las relaciones exteriores  fuera tan poco profesional que en diversos gobiernos  y no muy lejanos , los Ministros de Relaciones Exteriores  no hablaban inglés, y que en visitas oficiales no pudieran sostener una conversación formal con mandatarios y agentes diplomáticos del mundo, una política exterior que al mezclarse con lo interno dio paso a otra de las malformaciones del país , y fue su clientalización, la cancillería se convirtió en la caja menor del ejecutivo para pagar favores políticos a las otras ramas del poder, o pagar favores electorales, de tal suerte que empezamos a ver malformaciones como esta; Sudáfrica, uno de los países más significativos del continente Africano, no solo por su transición de un Estado en Guerra a un estado en paz y tolerante de las diferencias raciales, sino por su posición geoestratégica, ya que permite el paso del comercio entre Asia, África, Europa y América, es uno de los puntos de embarque y desembarque de mercancías más importante a nivel mundial , las grandes flotas navieras del  mundo tienen oficinas allí y el cabo de la Buena Esperanza es el pivote más estratégico en esta latitud. En este escenario geopolítico, comercial, y de desarrollo, Colombia tiene una embajada, que en el gobierno anterior estuvo en manos de Carlos Moreno de Caro, quien a su vez se le entrego nuestra embajada  al narrador de futbol Edgar Perea , quien asumió funciones de embajador y  director del cuerpo diplomático en medio del mundial de futbol, se dijo en su momento que la llegada de Perea a la embajada se daba en el contexto de que como el sabia de futbol nos podía representar muy bien en el Mundial de Sudáfrica 2010. Así se maneja la política exterior en Colombia. Sumado a lo anterior hoy el país  tiene problemas limítrofes con Nicaragua y Venezuela, el primero estallo en el administración Santos, con los resultados que todo sabemos,  pero la reflexión es que esto  es un problema de Estado , que se evidencio tras el fallo de la Haya ,  pero que tiene sus raíces de gobiernos atrás, Los mares y el tema Nicaragua  nunca fue una prioridad para ningún gobierno , porque la agenda esta securitizada con el conflicto armado interno y a nivel exterior cooptada por lo Estados Unidos. Y en el segundo escenario de límites con Venezuela , ese tema no se ha zanjado y ahora se le sumo un componente ideológico y  radical desde Venezuela,  que se sumó al conflicto armado interno y concluyo  en una sin salida para el estado colombiano , porque desde Caracas se hace caso omiso al pago que le deben industriales venezolanos a los industriales colombianos por más de 800 millones dólares, pero si están al tanto de qué pasa con las Farc, El dilema se aumenta fundamentalmente porque Venezuela es nuestro segundo socio comercial.  Y en  este tema de Venezuela, de deudas y comercio,  se le suma hoy las pelas de tipo personal que caza el  ex presidente Uribe no sólo con el Presidente Nicolás Maduro sino con el chavismo en general, peleas que desde las toldas uribistas intentan hacerlas pasar como asuntos de Estado, pero que evidentemente no lo son, ya que la única voz oficial del Estado colombiano constitucionalmente es la del Presidente de la Republica y la de su Ministra de Relaciones Exteriores. Todos estos vacíos , falencias, y yerros s de la política exterior colombiana se fundamentan en que el Estado Colombiano no tiene “políticas de Estado”  a nivel exterior , dependemos de las políticas que cada mandatario de turno llega a imponer,  somos un péndulo que cada cuatro años y ahora parece que cada 8 años , da un viraje  , uno de los  peligros de este fenómeno , es como hace atractiva  la inversión extranjera del Asia Pacifico, del OCDE,  y de países con los que se ha Colombia ha  suscito  tratados de libes comercio  si no hay una política estable y unas reglas de juego que se sostengan en el tiempo,  dependemos del poncho y del sombrero del  mandatario de turno, mas no de una política exterior seria estable y profesional.

Por Néstor Rosania, analista político, Director del Centro de Estudios en Seguridad, Defensa y Asuntos Internacionales. Cesdai.  En twitter @nestorrosania

Pin It on Pinterest