¿Hacia dónde va Rusia hoy?

¿Hacia dónde va Rusia hoy?

Desde nuestra red de alianzas con think-tanks y expertos en diferentes capitales del mundo, la vinculación de intercambio y cooperación con el medio “Rusia Hoy” nos permite compartir la opinión del experto Serguéi Gláziev, de la Academia de Ciencias de Rusia. Ya hemos antes publicado diferentes artículos de su Directora Dra. Ana Protsenko, aquí una mirada que sintetiza siete puntos para entender cómo ven los rusos el destino de su país. Los ejes centrales de la agenda de la Federación Rusa explicados brevemente para conocer de cuáles son los escenarios que hoy preocupan a Moscú. Desde mayor dependencia de China hasta la recuperación de la economía; desde un aislamiento por no lograr una relación estratégica con otras potencias, hasta el temor de mayor fricción en los enclaves rusos. ¿Hacia dónde va Rusia hoy?, aquí algunas claves.

Rusia es incapaz de seguir el ritmo de los dos principales centros geoeconómicos del mundo (EE UU y China) por el liderazgo de la economía mundial. “Nuestra política económica es pasiva. Al no tener una estrategia propia, otorgamos la iniciativa a otros para que se hagan con nuestro espacio económico. Ellos son los amos del mercado financiero y lo manipulan, dominan el mercado automovilístico y de equipamiento, así como en el de objetos de uso prolongado”, afirma Serguéi Gláziev.
Este experto cree que existe el riesgo de que Rusia vuelva a convertirse en una “moneda de cambio” y en “objeto de agresión por parte de potencias mundiales que luchan entre sí”, como ya ha ocurrido otras veces en la historia.
Gláziev expone siete escenarios posibles sobre la situación geoeconómica de Rusia en la próxima década.

Coalición entre Rusia, China y EE UU
Se trata del escenario más optimista y el menos probable. Requiere el cese de las agresiones norteamericanas y la unión de este país en una coalición estratégica con Rusia y China.
El escenario supone el levantamiento de las sanciones contra Rusia y “una responsabilidad de las grandes potencias por la conservación del mundo en un momento de cambios globales estructurales”.
Sin embargo, los eventos podrían conducirnos a otro escenario, el más negativo, que proponemos a continuación.

Aislamiento e intervención
Este escenario se daría en caso de que EE UU y China acercasen posiciones hacia la llamada “Chimérica” (China + EE UU). Actualmente parece improbable, debido al actual escenario de confrontación mutua.
En cualquier caso, si EE UU se acercase a la cúpula de China, Rusia podría encontrarse totalmente aislada y perdería tanto las reservas de divisas como los mercados internos. En caso de continuar con la actual política económica, este nuevo escenario implicaría a una caída significativa del nivel de vida y pondría en peligro la integración euroasiática.

Aislamiento y movilización
La clave de este escenario está en que “los potenciales científico y de producción, técnico-militar, así como los recursos naturales, intelectuales y espirituales” permitirían al país sobrevivir, e incluso progresar, sobre la base de la formación de una alternativa económica movilizada.
“Para ello se necesitarían nuevos recursos humanos tanto en los órganos del poder estatal como en los negocios” —avisa Gláziev.

Colonización norteamericana
El experto considera un escenario de grandes dificultades económicas en Rusia en el que las fuerzas proestadounidenses ocupan un lugar preeminente en la política interior. Para eliminar el régimen de sanciones se hacen concesiones a la presión occidental y esto provoca un repentino crecimiento de la influencia norteamericana hasta llegar a una “revolución de colores” y al establecimiento de un régimen títere, como ocurrió entre 1991 y 1993.
Se lleva a cabo el desarme nuclear y la desintegración del espacio postsoviético. La economía se privatiza y cae en manos de compañías estadounidenses y europeas, mientras que el antiguo espacio soviético de Asia Central se convierte en una zona dominada por China.

Protectorado chino
Si Rusia no comienza a planear estratégicamente su propio desarrollo económico la coalición con China podría llegar a convertirse en una losa y provocar que la evolución económica del país se haga sobre los intereses de crecimiento de China.
“Las masivas inversiones chinas están enfocadas hacia el desarrollo de complejos petroleros y energéticos, así como a la industria de la agricultura y del transporte rusos. Estas empresas se están reorientando hacia las necesidades del mercado chino. Por su parte, el complejo industrial-militar se desarrolla según los objetivos de la defensa interior y acorde con los intereses de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y de la Organización de Cooperación de Shanghai”.
La economía china necesita los recursos naturales de Rusia para contar con una base energética sólida con la que hacer frente a EE UU. En caso de que se dé ese escenario, la economía rusa “se convertiría en la periferia de China”.

Reunión de enclaves separados
Escenario de mantenimiento del statu quo. En este caso la economía de Rusia y la de la Unión Euroasiática “difícilmente serían capaces de mantener el pulso de las economías estadounidense y china, es decir, entre el viejo y el nuevo centro de la economía mundial”.
En este escenario la economía rusa se convertiría en una especie de conglomerado de enclaves, unidos por débiles lazos, que servirían a diferentes segmentos del mercado mundial.
Esto crearía unas condiciones propicias para la desestabilización de la situación política y aumentaría la posibilidad de una “colonización norteamericana”.

Hasta un 10% del crecimiento del PIB
Rusia tendría que esforzarse para construir una estrategia basada en un desarrollo avanzado, lo que implica la producción de nuevas tecnologías.
En ese caso Rusia y la Unión Económica Euroasiática podrían ir a la par de China. Solo es posible compensar el poco peso de la UEE en la economía mundial mediante un marco de mayor integración global, es decir, a través de la creación de términos preferenciales para el comercio y la cooperación económica con los dinámicos países euroasiáticos. Ya se ha firmado un acuerdo para la creación de una zona de libre comercio con Vietnam que apunta en esa dirección.
Gláziev pronostica que en este escenario el ritmo de crecimiento de la economía rusa alcanzaría cotas máximas: hasta un 10% anual del PIB y hasta un 20% de aumento de las inversiones.

Publicado originalmente en https://es.rbth.com/
Recordamos Fanpage de “Rusia Hoy” en Argentina: https://www.facebook.com/rusia2015/?fref=ts

China, ¿economía de mercado? Reflexiones de Gustavo Girado

China, ¿economía de mercado? Reflexiones de Gustavo Girado

El experto sinólogo Gustavo Girado compartió sus opiniones con el equipo de Equilibrium Global sobre las claves 2017 de China para el mundo, para América Latina y para Argentina. En una primera entrega compartimos detallada explicación para entender qué sucede con China y su aspiración como economía de mercado.
Una decena de viajes por todo el territorio chino, una continuidad de vínculos de más de veinte años y una gran pasión todo el fenómeno que representa China y Asia; son para este economista argentino un valor agregado por su experiencia y conocimiento, también por el acceso a información calificada y a entender aspectos del factor cultural-identitario como elemento estratégico para conectar eficientemente con nuestra idiosincrasia sudamericana.

En contexto, el 2016 ha tenido un hecho que marcó la discusión sobre el gigante Asiático ¿China es una economía de mercado? Gustavo Girado nos ayuda a entender esta compleja disputa político-económica considerando que “más allá de las pretensiones de Beijing, es difícil catalogar a cualquier economía del mundo como economía de mercado, porque hay que tener un régimen político determinado y eso en realidad no sucede con muchos países. Dicho de otra forma, la agenda de la OMC está construida en base al espejo del funcionamiento de las democracias liberales, que prácticamente no existen en Asia Pacífico. China pasó a ser parte de la Organización Mundial de Comercio, obtiene una prerrogativa de quince años para que se ajuste, en términos regulatorios, a la forma en la que funcionan “supuestamente” las economías de mercado, lo que taxativamente no está explicitado en la normativa de la OMC, no hay un manual donde se transcriba quién lo es y quién no. Pero en el caso de China es muy particular, porque es el principal exportador del planeta. Entonces, al ser el principal proveedor de productos del mundo, lo cual genera riesgos y temores que sus productos deterioren el mercado doméstico de los países miembros de la OMC; especialmente en aquellos de escala pequeña donde sus manufacturas no están muy desarrolladas. Es aquí, donde se utilizan herramientas para impedir que las importaciones afecten a la economía de un país que se viera invadido por productos “made in China”. 
Ahora, si tomamos una economía de mercado, en este caso China, porque es exportador: el país demandante está obligado a considerar sus precios para hacer la investigación que busque argumentar la defensa de sus manufacturas locales. Si el país no fuera considerado “economía de mercado”, los precios de referencia deben ser de un tercer país. China ha tenido desde hace tres décadas una transformación productiva en todo su territorio, entonces sus precios tienen mayor valoración como de mercado en comparación con una economía centralmente planificada como existía cuarenta años atrás. Es decir, la economía de la posguerra ya no existe más, y los precios hacia el interior de China responden ahora a los de una economía de mercado en mucha mayor proporción que antes. Frente a esas características, qué nos queda entonces por decir de los precios totalmente ficticios en la UE por los subsidios que reciben los productores y las barreras que imponen a la competencia internacional?

El Director de la consultora Asia y Argentina remarca “el asunto es que China es el principal exportador de acero del mundo, el principal exportador de semiconductores, es líder exportador de una gran cantidad de productos manufacturados que el resto del mundo también produce. Por ello, los países tratan de proteger sus industrias, y para ello se utilizan herramientas reguladas por la OMC, para combatir el dumping, estableciendo medidas antidumping y  de salvaguardia.
Ante la pregunta si muchas de estos instrumentos son dirigidos a medida de China, el académico Gustavo Girado nos cuenta “que cuando China ingresa a la OMC claramente no era una economía de mercado, sino en vías de desarrollo. Aquí se comienza el compromiso de China de ir adaptando a los standares y a los requerimientos del organismo multilateral de comercio para llegar a tomar los mismos esquemas que el resto de la economía global. China modernizó sus sistemas aduaneros, reguló su comercio exterior, también los sistemas financieros y bancarios.
Sobre esta respuesta, surge el interrogante de Equilibrium Global por saber si se trata entonces de una acción política, la duda sobre las posibilidades de China en ser reconocida como economía de mercado. A lo que el analista Gustavo Girado considera que …“en el funcionamiento o en la práctica, sobre cómo funciona el sistema en general, la OMC ha sido siempre un ámbito afín a los intereses de las potencias occidentales. Los países del hemisferio norte occidental siempre han llevado su propia agenda al seno de la OMC. Buscando que el funcionamiento del resto de las economías se pauten, se ajusten a los criterios de Estados Unidos y la Unión Europea con preponderancia”.
Para Girado, … “la clave que es China ha progresado muy rápido. Mientras hoy, nos encontramos en el presente con una crisis en Occidente que no se ha superado desde el último trimestre del 2008. Como todos recordamos, con la caída de Lehman Brothers, pero hoy Europa sigue atascada en su crecimiento y Estados Unidos con secuelas que intenta superar con mucha dificultad y en Latinomérica no se logran alcanzar las tasas de crecimiento de los años 90. Y precisamente estos, son en definitiva los “mercados objetivos” para China. Justamente, donde China vende, se está en crisis”.
En esta explicación de contexto que nos ofrece el analista Gustavo Girado, detalla una consecuencia:… “surge entonces una sobreoferta que hace bajar los precios de los productos. Las economías se ven amenazadas, en algunos casos directamente perjudicadas con su propia producción a precios que no pueden competir con el mercado internacional. Pero esto es válido para muchas economías, para muchos sectores, pero no para todos. Cada uno sale a defender sus intereses y por ello se hace una disputa política el aceptar a China como economía de mercado”.
En cada país se produce el debate y la exposición de argumentos que tienen por objetivo contar porqué China pueda o no ser reconocido como economía de mercado. Las reflexiones del analista Gustavo Girado nos aproxima a conocer el contexto, aunque otro capítulo será saber cómo se tejen nuevas estrategias de negociación si esto sucede.
Existe un dilema central, para Argentina, para los países de América Latina y su relación con China. Si se trata o no de una relación inteligente y beneficiosa para las partes, ya que China vende productos con valor agregado y mano de obra, mientras que desde nuestra región se vende alimento y materias primas. Al respecto, Girado observa que… “el debate sobre si hay o no un nuevo tipo de dependencia como la que tuvimos en nuestra relación con Gran Bretaña, me parece excelente que aparezca, si bien desde mi posición sostengo que no es adecuada la comparación, porque los actores (China y G. Bretaña) son muy diferentes. Si se quiere, Argentina es la economía sudamericana que menos primarizó sus exportaciones en su comercio con China pero además, y esto no es menor, … qué otra cosa que aquello en lo que somos competitivos, estamos en condiciones de venderle a China? Vendemos lo que el mundo está dispuesto a comprarnos, y evidenemtemente somos competitivos con productos agroalimenticios. China no tiene prohibido comprarnos otro tipo de productos … pero ¿se los podemos vender?”.

Gustavo Girado es economista. Mastría en FLACSO, profesor en la UBA y en la UNLaM, investigador. Coordinador de la Diplomatura “Negocios con China” en el Centro de Estudios de la Universidad Nacional de Córdoba. Miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Site: http://www.asiayargentina.com/

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