Opiniones sobre Relaciones Internacionales, los graduados y el mercado laboral

Opiniones sobre Relaciones Internacionales, los graduados y el mercado laboral

Como sucede cada año, en este 2017 una nueva camada de jóvenes graduados en la carrera de las Relaciones Internacionales (RRII) sale al mercado laboral, y ello hace atrevernos a preguntar: ¿qué mercado? Ciertamente la búsqueda del puesto con la consigna “se busca profesional de las relaciones internacionales” no abunda en los avisos de ofertas laborales.
Hacemos referencia a un tema que en Equilibrium Global nos ocupa desde hace años, justamente, por intentar conocer y llevar a discusión, qué está pasando con las Relaciones Internacionales y el mercado laboral. Para “reaccionar” sobre esto buscamos emprender actividades que puedan mejorar lo que entendemos como “entorno” de las RRII, también, como es el caso de este artículo, sumar o llevar una mirada de esta realidad.
Como punto de partida, en Argentina y en muchas partes de la región hay un diagnóstico compartido, con muchas similitudes y realidades en común; el diagnóstico ya lo venimos describiendo hace tiempo y tiene una dificultad que se hace presente: hace falta una cultura internacionalista en el sector corporativo, en los gobiernos locales, en la prensa y en muchos ámbitos de la sociedad civil. Profesionales de esta disciplina son a los que suelen buscar para explicar y analizar acontecimientos de gran magnitud o impacto. Sin embargo, muchas veces terminan recurriendo, por desconocimiento, comodidad u oportunismo, a personas no formadas en el asunto, pero con la falsa creencia que están capacitados para hacerlo o, en el peor de los casos, a personas conscientes de sus limitaciones pero que están “en la obligación” de llenar ese espacio.
La postura institucional de Equilibrium Global ya la hemos expuesto en nuestras anteriores notas, donde poníamos en valor estas cuestiones y la cultura de emprender en esta disciplina. (1) (2)
Por ello, en esta oportunidad decidimos encarar una serie de consultas que nos ayuden a tomar una fotografía más finita del asunto “profesional de las relaciones internacionales y el mercado laboral”.
Entendemos, que se trata de buscar un enfoque a multinivel, sabiendo que la academia brinda un instrumento de formación que debe ser complementado por cada graduado, buscando experiencias y mejorando sus conocimientos. Sin embargo, también los actores del ámbito de las relaciones internacionales deben interactuar en cooperación para alcanzar acciones concretas que puedan transformar “esta realidad” y sensibilizar en la opinión pública de cuán valioso (y para qué es útil) es un profesional de las RRII.

En este sentido, hemos llevamos a cabo este escrito donde buscamos testimonios de los protagonistas, ya sean, autoridades académicas, del sector público y los propios graduados.  A cada uno de ellos le hemos preguntado sobre tres puntos que creemos claves: qué hace la academia; cómo definir los desafíos para “mejorar el entorno para la comunidad de las RRII”; y qué oportunidades laborales brinda el contexto actual.
Hoy, las Universidades dedican esfuerzos a motivar y capturar futuros estudiantes de esta carrera, que en algunos casos es una especialización que se extiende de las Ciencias Políticas, como en la Universidad de Buenos Aires (UBA) o Universidad Argentina de las Empresas (UADE). Pero veamos qué nos cuenta un graduado sobre cómo imaginaba proyectar su carrera cuando decidió estudiar la disciplina en cuestión. La Lic. Marina Tomassoti de UADE, nos cuenta: “respecto al camino o salida laboral, era una cuestión que ya lo pensaba al momento del inicio de la carrera. Si bien siempre estudié y trabajé (desde el momento cero), en mi caso comencé en una Cámara de Comercio Binacional, siempre fue mi interés poder dedicarme a la Diplomacia y Política Exterior argentina aspirando al Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN). De ahí mi acercamiento a entidades como el CARI (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales). Sin embargo, luego de pasar por el Ministerio de Defensa, los caminos me derivaron en algo más académico y hoy hace más de 3 años me encuentro trabajando en UADE, dictando clases y a cargo de una Coordinación de Proyectos de Investigación en Ciencias Sociales”.
De los diferentes testimonios tomados de graduados, compartimos también el de la Lic. Carolina Lourdes Muñoz de UADE, quien agrega, al ingresar a la carrera, lo que más me interesaba era entrar al ISEN y convertirme en un Diplomático de carrera, algo que por ahora no pude lograr. Recuerdo que mi materia favorita en la universidad fue Derecho Internacional Público, es el día de hoy que aún recuerdo la Convención sobre el Derecho del Mar. Pero llegando al final de mi carrera encontré lo que se podría considerar un “milagro”, una búsqueda específica sobre Relaciones Internacionales para una unidad del Departamento de Defensa … ¡si! Específicamente solicitaban alumnos de RRII y allí me presenté, trabajé durante 6 años siendo el nexo comunicacional entre las unidades del interior y la mutual del ejército. Aprendí mucho en esos años, pero llegó un recorte presupuestario y mi trabajo paso a ser administrativo”.

El elemento pendiente que puede contribuir: hacer un diagnóstico
No existen datos oficiales de cuántos son los graduados de RRII cada año, tampoco hay una entidad que nuclee a todos ellos. La mayoría de las profesionales cuenta con un Colegio o ente que respalde sus respectivas profesiones. Es un detalle importante porque ello significa tener una institución formada para dar cuenta de los aspectos éticos y deontológicos de la profesión, como así también, garantizar el continuo perfeccionamiento de sus integrantes hacia la comunidad que los demanda, ofrecer un espacio para el debate privado de cuestiones que hacen al perfeccionamiento del ejercicio profesional, sin tener que gastos esfuerzos en hacerlo en lugares desinteresados de la cuestión, y finalmente defender a la profesión de iniciativas destinadas a su omisión, desconocimiento o reemplazo de menor calidad.
Esto da cuenta del estado de situación al que se enfrentan los egresados de la disciplina. Al respecto, es oportuno citar el testimonio de Carolina Muñoz: el ambiente de los profesionales de las Relaciones Internacionales es competitivo, tal vez sea la baja oferta laboral para los que se gradúan; la oferta laboral es escasa o nula, y muy pocos empleadores comprenden la diferencia entre un egresado de relaciones internacionales y uno de relaciones públicas, muchos llegan a creer que son lo mismo, lo cual a uno no hace más que desmotivarlo, o creen que estudias esta carrera porque la aspiración es ser presidente. No hay mercado laboral para aquel que sólo se haya graduado de relaciones internacionales, por lo que se hace urgente y necesario que tomemos las formaciones con orientaciones de tipo económico y/o político”.
Por su parte, Marina Tomassoti suma a lo comentado que, “la carrera de las Relaciones Internacionales cuenta con distintos think-tanks, ONGs o centros de estudios especializados. Si bien hay posibilidades de sumarse como voluntario en muchas de estas organizaciones, no hay casi ofertas de trabajo rentado y las formas de participar son en su mayoría ad honorem. Aunque es verdad que suman mucho a la hora de hacer curriculum, la realidad es que hoy es muy difícil llevar adelante una profesión basada en actividades no rentadas”.
Estamos haciendo referencia a cuestiones que describen un diagnóstico, que sin dudas tendría que tener como resultado repensar o revalorizar forzosamente cómo los propios estudiantes y graduados perciben la realidad laboral a la que enfrentan. Sin dejar de considerar también la perspectiva global, sabiendo que en muchos otros lugares como España o el resto de Latinoamérica hay muchas similitudes. Se trata de un contexto que experimenta crecientes dificultades, para lo cual hay que buscar soluciones para no quedarse relegado.
Lourdes Puente toma una mirada diferente desde su responsabilidad académica de la carrera de internacionales de la Universidad Católica “creo que el futuro para el egresado es muy auspicioso, porque lo que ocurre en el escenario internacional hoy en día tiene implicancia directa o indirecta en la política, en la economía y en la sociedad doméstica. Es muy difícil en cualquier profesión, en la misma cultura, abstraerse de lo que está ocurriendo en el mundo. En consecuencia, un analista internacional que pueda identificar los actores, los intereses, las tendencias, los comportamientos, se vuelve cada vez más necesario. De todas maneras, el profesional en RRII, también tiene que especializarse, porque el escenario global tiene muchos aspectos. Probablemente los requerimientos se vincularán también a esa especialidad, que podrá ser económica (comercial o financiera), política, cultural, medioambiental, jurídica, etc. La agenda global hoy es muy rica y muy compleja.  El profesional de las RRII cuenta con herramientas que le dan la capacidad para analizar el contexto general que enmarcará cualquier especialidad. En consecuencia, es basto el campo profesional. Inversores, empresas internacionales, ONG que defienden intereses particulares en todo el mundo, organismos públicos, todos requieren una visión internacional para tomar sus decisiones”.

¿Qué hace la academia?
“Acompañamos a los alumnos de las Carreras de grado del primero al último año, y a los graduados de grado y posgrado en su desarrollo tanto profesional como personal. Acercamos espacios e instancias para que se conozcan, identifiquen sus talentos, motivaciones e intereses, aprendan a encontrar oportunidades y desafíos profesionales y transiten los cambios en su vida profesional y personal. La Experiencia San Andrés continúa después de la graduación”, expresó Laura Bidegain en referencia a qué políticas implementan desde el equipo de Desarrollo Profesional de la Universidad de San Andrés, que ella coordina. Además, agrega que “las carreras de inserción no lineal, como es el caso de Relaciones Internacionales, representan un desafío diferente, porque la búsqueda laboral es más ´artesanal´. El gran desafío que enfrentan es el de transmitir con claridad y seguridad en qué consiste la profesión, qué competencias adquieren en la Universidad y qué habilidades pueden ofrecen en el mercado laboral.” 
Por su parte, desde la Universidad del Salvador, el Director del Centro de Graduados, Pablo Molteni, cuenta de las herramientas que ofrece su institución académica a través del portal de empleos llamado “Usal Trabajando”, donde importantes empresas y organizaciones publican sus búsquedas laborales. Molteni, que está en actividad desde 1999, remarca que mantener el vínculo, mantener informado a los graduados es una de las claves. “También existen otras modalidades que utiliza la Universidad para acompañar en este proceso a los graduados.  Buscamos que participen en Ferias de Empresas, ya sea de manera presencial u On-Line, donde se realizan presentaciones institucionales para comentarles a nuestra comunidad sus propuestas laborales vigentes. Es en estos espacios donde se ofrecen conferencias relativas a esta temática y brindan sus experiencias que son vitales para que los aspirantes mejores sus competencias. Intentamos que la relación siempre sea una experiencia educativa que se transforme en un valor de utilidad formativa para nuestros alumnos y graduados”.
Por su parte Laura Bidegaín insiste al respecto: “el joven debe hacerse cargo, ser un protagonista de su propio desarrollo. Alentamos a los estudiantes desde los primeros años a que identifiquen sus talentos e intereses y que conozcan experiencias de graduados y profesionales. Es esencial que puedan articular su valor frente a los potenciales empleadores. Se deben educar como empleadores´, mostrarles el valor que pueden aportar en cualquier ámbito de trabajo. Está en ellos. Son jóvenes con muchísimas habilidades y talentos, que pueden aportar en todos los ámbitos: privado, público y el mundo de las ONGs. Nuestros graduados de Relaciones Internacionales se insertan rápidamente en todos estos ámbitos. Al momento de su graduación, el 91% de nuestros graduados de dicha carrera trabaja.”
Desde la Universidad del Salvador, también comparte sus opiniones la Directora de Dra. Mariana Colotta, que remarca que frente a estos desafíos desde su Universidad, una respuesta es “trabajar sistemática y constantemente en la adaptación de los contenidos de los diferentes programas destinados a formar profesionales de las Relaciones Internacionales, con el objetivo fundamental de complementar su solidez académica con la generación de herramientas y capacidades que les permita desempeñarse en el mundo de lo público, lo privado, de los organismos internacionales y de las organizaciones no gubernamentales y privadas.” En referencia a lo que hace la academia al respecto, la Dra. Colotta agregó mediante un ejemplo concreto que “la Facultad de Ciencias Sociales, en esta última década, se ha orientado a la internacionalización a través de la generación y participación en redes internacionales auspiciadas por el Ministerio de Educación, como por ejemplo el proyecto Conformación de la ´Red Universitaria de Posgrados Especializados en América Latina (RUPEAL)´, compuesta por la Misión de Universidades argentinas a la Universidad Nacional de Colombia& Quot en consorcio con la Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos (UBA) y la Maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos (Universidad Nacional de Colombia). También, el Proyecto ´Red Universitaria de Promoción de Posgrados en Asia´, en consorcio con Maestría en Integración Latinoamericana (UNTREF) y Doctorado en Ciencias Sociales (FLACSO), mediante el cual se realizó en 2014 la visita de las autoridades de la Maestría en Relaciones Internacionales a la India y se prevé una segunda misión en 2017.

 
¿Qué hacer para mejorar el “ambiente” de las relaciones internacionales?
Desde la Universidad de San Andrés Laura Bidegain se enfoca en el rol de cada profesional, explicando que, “nos focalizamos en el autoconocimiento, en la educación desde la experiencia con pasantías o experiencias cortas (mini pasantías, job shadows), acercamos las experiencias de los graduados y profesionales, ´enseñamos a los jóvenes a buscar´ en forma creativa, articulamos lo académico con lo práctico: acercamos los mundos universitarios a la experiencia real, desmitificamos la carrera. Educamos al reclutador. Mostramos el valor de la carrera y de la educación integral. También trabajamos activamente con los profesores para acercar el mundo del trabajo al aula.”
El punto de partida puede ser un disparador, que frecuentemente compartimos en Equilibrium Global, y es sobre preguntarnos del nivel de internacionalización de nuestra sociedad, de cuánto importan los asuntos globales al ciudadano. En este sentido Carolina Lourdes Muñoz agrega a lo comentado que, “la presencia de medios especializados en los asuntos globales es realmente muy poca a nivel nacional, aún faltarían más espacios informativos que aborden los temas de la agenda internacional.”
A la pregunta ¿cómo mejorar el entorno para los profesionales de las relaciones internacionales?, los propios graduados se imaginan algunas ideas prácticas, también realizables, como cuenta Muñoz: “se debería promover encuentros donde se explique a la comunidad qué y cómo trabaja un profesional de esta disciplina, qué hace, cuál es su rol, cuál es su campo laboral; se deberían llevar adelante ferias, foros de las relaciones internacionales, donde no solo el encuentro y expositores de nivel nacional e internacional se hagan presentes, sino que también haya espacios para nuevos o recientes graduados. Por ejemplo, como los formatos de charlas TED, donde personas de la sociedad puedan tener espacios para contarles experiencias o consejos a quienes empiezan o están por terminar la carrera, con motivo a que no se desalienten; que, si ponen pasión y compromiso, ¡la oportunidad llega! Espacios donde haya bibliografía que por estos lados del continente escasean”.
En la voz de la Universidad del Salvador, el Director de la Carrera de Relaciones Internacionales, Nicolás Comini, brinda precisiones sobre lo que considera relevante para trabajar en mejorar el entorno de las RRII. Comini explica de cómo orientan su gestión desde USAL: la generación de mesas de trabajo multisectorial, de exposiciones y debates con protagonistas de diferentes áreas; la puesta en marcha de seminarios que incorporen actores nacionales e internacionales, públicos, privados y no gubernamentales; la cooperación vía proyectos de investigación, pasantías y becas son sólo algunos ejemplos que permiten pensar en la diagramación de redes que contribuyan a la consolidación de ecosistemas en los cuales los graduados puedan contar con un marco general respecto de las principales oportunidades vigentes en materia de inserción laboral en el campo de las Relaciones Internacionales”.

De cara al futuro: mejorar competencias y percibir nuevas oportunidades
Los desafíos de la formación continua, adquirir experiencias y desarrollar vínculos van a la par de mejorar las competencias profesionales desde la versatilidad. Algunas claves como recomendaciones, no para un futuro lejano sino para el presente, bien las describe Lourdes Puente: “desde el primer es importante que lo estudiantes día vayan en búsqueda de que temática los interesa más y vayan orientando su carrera en función de ese asunto (economía, energía, finanzas, empresas, política de un área específica, recursos naturales, temas militares, medio ambiente, etc), porque ayuda a ir especializándose en un área.  Y en lo posible que sus trabajos y tesis tengan relación con esa elección.”
La autoridad académica de UCA para las Relaciones Internacionales, Dra. Lourdes Puentes reafirma en esta misma línea sobre la necesidad de ver la realidad de los graduados, “porque nadie se convence de lo que no cree. La importancia de la necesidad de nuestra profesión es algo en lo que tenemos que creer nosotros. Para convencer al otro que necesita en el insumo de sus decisiones un profesional de los nuestros, tiene que ver con que nosotros demostremos esa diferencia”. Y sintetiza sus consejos considerando que “ambos (estudiantes y graduados), que estudien a los clásicos.  Algo que parece básico, pero que es elemental. El poder se debate desde antes de que el mundo se conociera como es. Y el hombre fue siempre el mismo. Hay mucha actualidad y enseñanza, y esos contenidos van a iluminar mucho el análisis del presente durante toda la vida profesional. Cada vez que se leen, después de haber recorrido un camino, nos dicen algo diferente. Por eso, no es lo mismo leerlos en la etapa de estudiantes, que 10 años después. Vale la pena volver”.
Para algunos graduados, los pasos de lograr una identificación propia como profesionales es algo estratégico para su perfil, ya sea en alguna materia o región específica, como seguridad, comercio, economía; pero este no es el único camino para un graduado, la disciplina es multivectorial, abriendo puertas a nuevos estudios que permitan dar versatilidad. Así que muchos estarán transitando un dilema sobre definir los asuntos que más le motivan frente a los que más pueden representar oportunidades futuras.
Una interesante perspectiva desde el sector público, la aporta el Director de Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Ares, Francisco Resnicoff, quien ve con optimismo el futuro, porque observa el contexto actual trazando un paralelo con la evolución del mercado laboral para los graduados de las Ciencias Política. Resnicoff, que forma parte del think-tank CIPEC, explica que hace años la situación para los egresados de la carrera de Ciencias Políticas estaba cargada de incertidumbre por el futuro laboral; sin embargo, los propios graduados fueron sabiéndose abrir un camino y cada vez más la sociedad supo que sus conocimientos podrían ser muy productivos. Así, en forma creciente, en los últimos años, más oportunidades se han abierto para las Ciencias Políticas en las ONGs, en el sector público y en las empresas. Resnicoff remarca que para la especialización de las Relaciones Internacionales seguramente se irá traspolando la misma realidad, por lo que el futuro será pletórico en oportunidades. Y como para validar para esta proyección, Francisco Resnicoff cuenta que la “Nueva Agenda Global” que establecen los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible presentados por Naciones Unidas son un desafío para todas las ciudades donde los graduados de Relaciones Internacionales tendrán un gran campo de acción para trabajar.
En este sentido, la Dra Mariana Colotta comparte la visión de que “la realidad actual, aunque signada por fuertes cambios y una evidente inestabilidad en la escena global y regional, brinda enormes oportunidades para los especialistas en la materia, teniendo en cuenta el proceso de internacionalización tanto de los gobiernos nacionales, provinciales y locales, como de una multiplicidad de actores que no pueden desarrollarse sin tener en cuenta el contexto en el cual se desempeñan”.
Este reporte, elaborado en Buenos Aires, muestra sin dudas una realidad compartida en muchos otros lugares. Cuando tomamos una vista ligera de todo lo que tiene Argentina (y sus vecinos) por trabajar en la internacionalización (entendida a multinivel, Estados, gobiernos locales, sector privado, y más) podemos considerar que, sin dudas, los profesionales de las Relaciones Internacionales tienen por delante un gran campo para desarrollar sus competencias y contribuir en la inserción de Argentina al mundo, de cada país de Sudamérica en la esfera global. Aún parece que falta mucho para que esto pueda materializarse, es entonces un asunto a seguir discutiendo, pero a sabiendas que es una tarea que demanda responsabilidad y compromiso de varios actores. Existen otras opiniones todavía por consultar y seguramente muchas otras perspectivas, desde Equilibrium Global seguiremos hablando de “ecosistema” de las relaciones internacionales, porque no se trata de una responsabilidad individual, nadie sólo podrá cambiar la realidad que lo rodea, nadie individualmente podrá cambiar el mundo.

Por Martín Pizzi
Relaciones Internacionales UCASAL

 

(1) Melisa Galvano, Un puente llamado “Profesional de la Relaciones Internacionales”. Equilibrium Global. 2015. http://equilibriumglobal.com/un-puente-llamado-profesional-de-la-relaciones-internacionales/ 
(2) Ariel Zaiser, Relaciones Internacionales, es posible una: ¿cultura de emprender? Equilibrium Global. 2016. http://equilibriumglobal.com/relaciones-internacionales-es-posible-una-cultura-de-emprender/

Las Cancillerías del mundo se ocupan del concepto Hackathon

Las Cancillerías del mundo se ocupan del concepto Hackathon

Hoy, como nunca antes en la historia de la humanidad, los ciudadanos del mundo están conectados. La evolución tecnológica se vive de forma acelerada, y ya atraviesa todos los aspectos de la vida cotidiana: desde las más sencillas tareas domésticas hasta las decisiones de más alto impacto son auxiliadas o llevadas a cabo con un soporte tecnológico o a través de alguna solución que esta puede proveer.
La dinámica de la tecnología impacta en la producción y el comercio, en los fenómenos sociales también. Y las Relaciones Internacionales y puntualmente la diplomacia no escapan a esta cuestión.
Desde las primeras reticencias al telégrafo (al que oportunamente se lo acusó de impedir la buena y seria reflexión para las resoluciones más relevantes de las altas esferas), todo progreso en el ámbito de las comunicaciones contó a los diplomáticos entre sus primeros beneficiarios directos: primero la inmediatez y velocidad, y luego la seguridad en las mismas fueron progresos rápidamente explotados por las cancillerías del mundo.
Por supuesto hoy, el ejercicio de la diplomacia también se desarrolla en las redes sociales, haciendo uso de todas las herramientas que ofrece la tecnología y desde que comenzara a expandirse el concepto de E-diplomacia, en estos tiempos también hay que hablar de otro concepto: el Hackathon.
Hackathon es un concepto de “encuentro”, o más bien de workshop; donde se reúnen programadores, startups, desarrolladores, los nuevos “Makers”; participando de una jornada para buscar soluciones en red, en equipo, en cooperación. Y los Hackathons toman diferentes temáticas, desde las finanzas hasta la salud, desde el turismo hasta la educación, desde el agro hasta el comercio.

La diplomacia se ocupa del Hackathon
El Big Data, el “Internet de las Cosas”, la Cuarta Revolución Industrial”, irrumpen mientras se debate sobre el imperativo de innovar, mientras se atraviesa de la “era del conocimiento” buscando contener las imperfecciones de la etapa de la globalización caracterizada por los tiempos de mayor incertidumbre. Las exigencias de adaptación tienen un nuevo eje: el factor tiempo.
Con sobreabundancia de información y datos, con las complejidades para organizaciones y gobiernos por organizar y tamizar esa información para hacerla accesible al usuario y llevar beneficios para el Estado de Bienestar de la gente.
Con este escenario las Cancillerías del mundo buscan ajustar sus desafíos impulsando eventos propios con el concepto de Hackathon.
Las experiencias de Estados Unidos, Francia, Hungría, Rumania, Suiza, y en nuestra región Colombia. Los ministerios de asuntos exteriores han trabajado con la comunidad de las TICs para interactuar con el talento, la creatividad de todos aquellos que desde la sociedad civil pueden ofrecer soluciones para mejorar las problemáticas y los desafíos que caben para la agenda de la política exterior de cada país. Todo esto ha sido muy reciente, pero sólo en 2016 se llevaron a cabo varios encuentros desde donde podemos conocer algunos resultados:

  • Alemania: creó una aplicación móvil para y por los migrantes, desarrollando un software cuyo propósito es informar a los migrantes sobre los servicios, las políticas, los programas, etc., y mantenerlos actualizados del entorno cambiante de donde se encuentren.
  • Francia: desarrolló una plataforma web para aquellos ciudadanos que viajen al exterior puedan encontrar a sus compatriotas en los países de destino.
  • Israel: crearon plataformas web destinadas al turista como al ciudadano del mundo con el fin de mejorar la Marca País.
  • Colombia: Creó una Plataforma Virtual para fomentar la Libertad de Prensa, facilitando el acceso a las opiniones y visiones de los Líderes Locales.
  • En Suecia, podemos destacar dos ejemplos. Porque allí el disparador de la convocatoria han sido dos preguntas: ¿cómo un programador de redes puede mejorar la libertad de expresión y la tolerancia en el mundo? Y, ¿cómo innovar para la sostenibilidad de alimentos en el mundo? Y en otro Hackathon, la diplomacia sueca buscó crear estrategias para la reconstrucción de las economías devastadas por la guerra y la sociedad civil, centrándose así en promover el concepto de cooperante y motivar a la gente a llevar sus ideas para ayudar a aquellos más vulnerables.
  • Y también hay casos donde las iniciativas de armar un Hackathon provinieron desde las ONGs, para temáticas que tienen componentes transnacionales. Como fue el modelo que encararon desde “Global Diplomacy Lab”, que en este Hackathon lanzaron un proyecto innovador: crear pulseras con dispositivo de seguimiento con GPS incorporado, para colocárselas a niños refugiados en su tránsito por países de Europa. La “idea-fuerza” es buscar que estas pulseras sean entregadas en los puestos fronterizos de Turquía y en los puntos de entrada en los Estados miembros de la UE. Los familiares de estos niños podrían ser informados de la importancia de estas pulseras para mantener a sus hijos seguros. La solución integral busca que los niños no acompañados puedan ser informados en un idioma apropiado para su edad. Si los traficantes intentan retirar las muñequeras de los niños, las pulseras emitirán una alarma que activará una alerta en el sistema, enviada al UNICEF ya la OIM. Sobre esta temática también quieren hacer más Hackathons para promover este proyecto y la solución de las pulseras.
  • En Serbia, que se llevará a cabo el Hackathon de la Unión Europea, el “Belgrado-Meu”, tiene la particularidad que se desarrolla con patrocinio parlamentario y con la participación de jóvenes de diferentes países de la UE.
  • En un modelo mixto, el caso de Vietnam, donde allí la diplomacia de Suecia y Holanda patrocinaron un Hackathon para los temas de seguridad alimentaria, buscando que la gente pueda crear soluciones desde la tecnología que mejoren el entorno para las regiones de Vietnam más vulnerables en cuanto al acceso a los alimentos. Y las respuestas fueron muy evolucionadas, ya que se buscaron mecanismos para integrar a productores, actores de la cadena de distribución, ONGs, minoristas y consumidores. Una muestra que inclusive, el Hackaton habilita elementos de “soft-power”, ya que un Cancillería puede participar en la agenda de otro Estado ayudando a resolver cuestiones locales.

Cuando se trata de las relaciones internacionales y el concepto del Hackathon, el repaso de los asuntos de la política exterior lleva a identificar de las temáticas donde hay mucho campo para trabajar; donde estos eventos de “Hackathon” pueden contribuir en cuestiones como la movilidad de las personas, la protección de fronteras, el turismo y la instalación de la “marca país”, gobierno abierto y participación ciudadana. Por citar otro caso, la autonomía de los gobiernos locales abre un gran espectro de temáticas por desarrollar.
El formato de Hackathon en los casos donde son impulsados por las propias Cancillerías, son verdaderos vehículos que llevan ideas y capital intelectual para mejorar la realidad en la agenda de la política exterior; pero no solo hay que apoyarse en los emprendedores del sector TICs, sino los académicos de las relaciones internacionales, las ciencias políticas y el derecho, tienen mucho que aportar.
Las oficinas diplomáticas del mundo, algunas ya lo concretaron y otras deberán hacerlo, a sabiendas que en la sociedad civil pueden encontrar, no sólo la legitimidad de sus acciones, sino también mucho conocimiento que pueda facilitar la tarea del sector público y abrir canales de participación ciudadana.
En Argentina, en la región, el concepto del “Hackathon” para la política exterior está en agenda abierta por iniciar sus primeros pasos.

Por Guillermo Axel Castillo
Relaciones Internacionales UCASAL

Pin It on Pinterest