Rusia-América Latina: ocho realidades que explican el incremento de la relación

Rusia-América Latina: ocho realidades que explican el incremento de la relación

Una de las “nuevas realidades” que podemos observar en América Latina en relación con el segmento comercio-económico es el incremento de la relación con la Federación Rusa.
Es cierto que dicho relacionamiento registra marcadas diferencias cuando comparamos el intercambio entre Rusia y los países latinoamericanos de mayor viabilidad y desarrollo relativo. En este sentido, Brasil, México, Argentina y Venezuela concentran la mayor parte del comercio con aquel país.
También es verdad que que si comparamos la relación con otras potencias emergentes, particularmente con China, el intercambio entre Rusia y América Latina es significativamente inferior. Pero sabemos que desde hace 35 años el país asiático no sólo crece a tasas inigualables, sino que hasta hoy ese crecimiento estuvo asociado a una neta visión geocomercial, a diferencia del enfoque geocomercial y geopolítico que guía el despliegue chino global actual.
Si bien varias de las siguientes realidades pueden incluir  también a China, existen algunas especificidades que acaso “desmarcan” la relación entre Rusia y América Latina.
En primer lugar, el fin de la era de las esferas de influencia o bloques geoestratégicos no ha dado lugar a un ciclo de nuevos bloques, esta vez de naturaleza comercial, hipótesis que cuando finalizó la Guerra Fría (e incluso desde antes) prácticamente nadie cuestionaba. En otros términos, pueden existir bloques en estado de mayor o menor integración o complementación, pero resulta indudable que el mundo no marchó hacia una configuración en base a bloques geoeconómicos, y sí lo hizo hacia un mundo en clave de mercado, es decir, el mundo es el mercado y el mercado es el mundo.
-Segundo, aunque no existe una nueva Guerra Fría, Rusia viene reparándose frente a la política de poder que Occidente mantiene ante ella desde el final del conflicto bipolar. En este cuadro, la ampliación de vínculos (comerciales y no sólo comerciales) con otros países, particularmente con aquellos tradicionalmente pertenecientes a la órbita de influencia de Washington, es una oportunidad que Moscú no deja de aprovechar.
-Tercero, las “leyes” de la geopolítica permanecen inmutables; más allá de la falsa moda que la denostó y hasta decretó su “fin”, la geopolítica no está de regreso porque, sencillamente, nunca se fue: la captación de espacios con fines asociados al incremento del poder nacional (otro término repudiado) es un hecho concluyente.
La frase de Ratzel “Si un país no ocupa sus espacios otros lo harán por él”, no sólo implica lo que ello literalmente significa, sino también ganancia de espacios en clave comercio-económica a escala local, regional y global. En otras palabras, pudo haberse modificado el recipiente mas no el viejo contenido de la materia.
-Cuarto, Estados Unidos carece de una concepción de seguridad netamente comercial como lo fue la “Doctrina Clinton”, cuyo fin consistió en derribar barreras comerciales o proteccionistas por doquier con el fin, entre otros, de disminuir la taza de desempleo e índice de pobreza nacional. Por cuestiones de seguridad estratégica militar, Estados Unidos ha “des-economizado” su política exterior, lo que no quiere significar que haya dejado de liderar el segmento comercio económico global (en América Latina continúa siendo el principal actor en dicho segmento).
-Quinto, Rusia aspira a convertirse en un actor multivectorial, es decir, seguir un modelo “no soviético” y cumplir un mayor papel en todos los segmentos de podér nacional, no sólo en el estratégico militar como lo hacía la ex Unión Soviética. El ingreso de Rusia a la Organización Mundial de Comercio (OMC) hace pocos años fue un paso en dicha dirección.
-Sexto, América Latina o parte de ella está liberando energía económica, es decir, avanza en la apertura de frentes económicos diversos y novedosos: recursos, iniciativas espaciales, energías diversas, agroindustria,  etc., proceso que necesariamente implica asociaciones con otros actores.
-Séptimo, a diferencia de los años noventa, no existe hoy una globalización ideológica. Existe globalización a secas, es decir, relacionamiento internacional y mundial sin restricciones en base a regímenes políticos y concepciones económicas diferentes.

En otros términos, la globalización de antes o “punto 1”, como la denominan a la que predominó en los noventa, se basaba en lo que se distinguió como “TINA” (There is not alternative): para los países “no había opciones” si querían disfrutar de los beneficios de la globalización; debían abrir sus economías, privatizar, desnacionalizar recursos, realizar cambios políticos, etc. Había que hacer concesiones. En cambio, en este ciclo de “globalización.2” no parece haber demasiadas restricciones. Hasta antes de la crisis de Ucrania el intercambio comercial entre la “democrática Europa” y la “autocrática Rusia” era muy elevado; asimismo, el comercio entre Estados Unidos y China es enorme.
Por último, la volatilidad del precio de las materias primas empuja a los países a diversificar productos para el intercambio comercial, algo que puede corroborarse a través de los acuerdos firmados y comprometidos entre los países de América Latina y Rusia durante los últimos años, por caso, en materia de transporte, energía nuclear, sector aeroespacial, armas y equipos, recursos naturales, emprendimientos bio-tecnológicos, etc.
En suma, existe una pluralidad de realidades que nos ayudan a comprender no sólo el relacionamiento entre Rusia y América Latina, sino otros relacionamientos. Con Rusia podemos distinguir ciertas especificidades que acaso configuran un patrón que se diferencia de otros.

Por Dr. Alberto Hutshcenreuter
Director Equilibrium Global
Publicado en: http://marcotradenews.com/noticias/rusia-america-latina-ocho-realidades-que-explican-el-incremento-de-la-relacion-41487

El Derecho a la Alimentación: una deuda histórica, muy presente

El Derecho a la Alimentación: una deuda histórica, muy presente

Desde el año 1979, la Comunidad Internacional celebra el 16 de Octubre como el “Día Mundial de la Alimentación”. Esta fecha fue establecida en el marco de la Conferencia  Número 20 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el objetivo de concientizar sobre el problema que representan los alimentos en la agenda de política internacional.
Para este año 2015, el lema de la FAO es la “Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural”, consigna muy significativa porque es la fecha meta de los Objetivos del Milenio, en el cual se plasma como Primer Objetivo la “Erradicación de la pobreza extrema y el hambre”.Hunger ASIA
La pregunta clave para entender la situación alimentaria es ¿Por qué hay personas que mueren de hambre cuando existe producción suficiente de alimentos? La respuesta tiene diferentes ejes a considerar para dar en el blanco, de un problema que pareciera ser más ético y moral que productivo. Ante esta gran pregunta, una deuda pendiente es la implementación del Derecho a la Alimentación como tal,  porque no solamente hay que asegurar la producción sino esencialmente su distribución y acceso. Respecto a esto, como primer punto, se señala que la mala distribución del ingreso, entre lo múltiples males que genera contribuye a que las personas no accedan a los alimentos que existen.
El Derecho a la Alimentación, es clave para entender que el acceso a los alimentos es el primer motor de vida del ser humano. En ese sentido, se destaca que en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, se reconoce el derecho a una alimentación adecuada. Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, implicaron un amplio trabajo sobre la necesidad de reconstruir la economía mundial y el sistema alimentario. En 1976 se ratifica el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), el cual en su Artículo 11 Párrafo 1 establece “… el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuada para si y su familia, incluso adecuada alimentación” y, en el Párrafo 2 “…el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre…”. De este Pacto también deriva el concepto de “derecho a la alimentación adecuada”. En la Observación General No.12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales se afirma “El Derecho a la Alimentación Adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño, ya sea sólo o en común con otros, tiene acceso físico y económico en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla” También la Observación General No.12  establece además los siguientes estándares para el Derecho al Alimento

Adecuación: Los alimentos disponibles para el consumo humano deben ser adecuados respecto de las condiciones sociales, culturales y ambientales de la persona, y no deben contener sustancias nocivas. La dieta debe contener la mezcla de nutrientes necesaria para una vida sana.
Disponibilidad: Todas las personas deben poder obtener alimentos ya sea por medio del mercado o contando con los medios para producirlos. El alimento debe estar disponible en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades físicas de las personas.
Accesibilidad: Se trata de la accesibilidad física y económica. El precio de los alimentos debe ser tal que no represente una carga desproporcionada para los ingresos y que no impida el goce de otros derechos. La accesibilidad significa que todos deben tener particularmente los grupos desfavorecidos como los niños, los discapacitados y los ancianos.
Sustentabilidad: La provisión de alimentos para satisfacer las necesidades actuales de la población no debe poner en peligro su disponibilidad de largo plazo. Las prácticas como el pastado excesivo de ganado, la deforestación, y la contaminación del agua y el suelo mediante el uso de pesticidas son perjudiciales para la disponibilidad futura o la Seguridad de los alimentos.

Una vez comprendido porque motivo se torna imperante la implementación del Derecho a la Alimentación, nuevamente se hace hincapié en las dos grandes visiones desde las cuales se abarca la temática: Seguridad Alimentaria y Soberanía Alimentaria. Ambas tienen una conceptualización diferente por el aspecto que toman como esencial.
Respecto al concepto de Seguridad Alimentaria, se señala que en 1989 bajo el marco de la XII Conferencia Mundial de la FAO, se establece que “El objetivo final de la Seguridad Alimentaria en todo el mundo es asegurar que toda la gente tenga, en todo el momento, acceso físico y económico a los alimentos básicos que necesite (…) la Seguridad Alimentaria debe tener tres propósitos específicos: asegurar la producción alimentar adecuada; obtener la máxima estabilidad en el flujo de tales alimentos y garantizar el acceso a los alimentos disponibles a los que necesitan”.  Por su parte, el concepto de Soberanía Alimentaria fue propuesto en el año 1996 por Vía Campesina, definiéndolo como  el “el derecho de los pueblos, de sus países o uniones de Estados a definir su alimentación y su agricultura, a proteger y regular la producción y el mercado nacional de los productos agrícolas con el objetivo de conseguir los objetivos de desarrollo sostenible, a determinar el grado de autosuficiencia”. Es decir que configura la autodeterminación de los pueblos de definir sus políticas alimentarias.
Como conclusión para conmemorar este día, es importante tener presente que la Comunidad Internacional se encuentra ante el desafío de generar respuestas para un tema clave no solamente de la agenda actual sino también  de cara los cambios que se aproximan por el aumento demográfico y la disparidad generada por la mala distribución del ingreso. Respecto al  debate sobre cuál de los dos conceptos es más pertinente para abordar la temática, quizás la respuesta más salomónica se vincularía con la capacidad de realizar un abordaje desde las dos concepciones. Tomando las fortalezas y riqueza que aporta cada término para poder dar una respuesta global a un tema que sin duda tiene un carácter transversal que tal como ha manifestado el Papa Francisco “El reto del hambre y de la malnutrición no tiene sólo una dimensión económica o científica, que se refiere a los aspectos cuantitativos y cualitativos de la cadena alimentaria, sino también y sobre todo una dimensión ética y antropológica”.

Por Mg. Melisa Galvano Quiroga
Académica Universidad del Belgrano – Universidad del Salvador. Mg. en Relaciones Internacionales USAL, doctorando en Relaciones Internacionales.

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