Tensiones en Asia del Sur: la relación India y China

Tensiones en Asia del Sur: la relación India y China

Compartimos otra publicación de la serie de artículos “Perspectiva India”, donde la experta Dra. Lía Rodríguez de la Vega nos acerca mensualmente un material para una proximidad con la agenda actual de la India. Aquí un repaso de los eventos relevantes en la relación de India con China para una comprensión de las tensiones del presente. Los antecedentes históricos que permiten observar qué significado tiene Pakistán y el Tibet en las fricciones entre China e India, también cómo han sido los pasos que ha dado la diplomacia con señales políticas para etapas de acercamiento y enfriamiento en la relación entre los dos gigantes de Asia. Pero hoy está el liderazgo de Narendra Modi y ante una nueva una cumbre BRICS la India parece intentar mostrar un cambio político que impacta en las relaciones internacionales de India, en su forma de posicionarse con China. Como remarcamos sobre las publicaciones de la académica Rodríguez de la Vega del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, saber de India es clave, ya que será la nación más poblada del planeta en un futuro próximo y por ello, tenemos que tomar una proximidad.

Agosto de 2017 encuentra al mundo saturado con noticias de una escalada entre India y China, por disputas limítrofes que generaron desde ambos países, con retóricas de guerra, que retrotraen a pasados enfrentamientos y al hecho puntual de que ambos países poseen armamento nuclear, al igual que Pakistán, aliado de China y en disputa permanente con su vecina India.
India y China mantienen relaciones diplomáticas desde 1947, primero con el gobierno de la República de China y tras el triunfo de la revolución comunista en la China continental, con el gobierno de la República Popular China -previo reconocimiento indio, en 1949-. Sin embargo, el surgimiento de la India como estado trajo al centro de la escena el problema de la determinación de sus nuevos límites, atendiendo a la consideración de si ellos habían sido fijados por costumbre o a través de tratados. Al respecto, La República de China expresó su no reconocimiento de la línea McMahon (frontera entre el noreste de la India y Tíbet, propuesta por Henry McMahon, negociador británico, en el Tratado de Simla, de 1914),  pero no atendió el tema de modo particular en ese momento, debido a la complejidad de su propia situación interna. Por su parte, la República Popular China, al asumir el poder, renunció a todos los acuerdos extranjeros anteriores como tratados desiguales, impuestos durante el “siglo de humillación”, exigiendo la renegociación de todas las fronteras.
Sería la cuestión del Tíbet la que cooptaría la atención de la relación bilateral (India basaba su relación con Tíbet en el Tratado de Simla y sus acuerdos complementarios de comercio), en cuyo marco la expulsión de los chinos de Tíbet, en1949 precipitaría la situación. En 1950, efectivos del Ejército Popular de Liberación se abrieron paso hacia Tíbet y en 1951 se firmó entre las partes el Acuerdo de las Diecisiete Cláusulas para la “liberación pacífica” del Tíbet. Aunque las notas intercambiadas sobre el tema por ambos gobiernos evidencian las tensiones surgidas, India reconocería la soberanía china sobre Tíbet, mediante el acuerdo de 1954. Así, ese mismo año, la primera constitución china creó la Región Autónoma del Tíbet y en 1959, insurgentes proclamaron la independencia del Tíbet, sin conseguir reconocimiento de Estados Unidos y el Reino Unido, aunque contaron con una resolución de Naciones Unidas, en la que se pedía respeto por los derechos humanos de su pueblo. La consiguiente represión del levantamiento y la huida del Dalai Lama hacia la India provocaron el deterioro de la relación entre India y China, activando el diferendo limítrofe entre ellos, hasta llegar a la guerra en 1962 (coincidentemente con la crisis de los misiles en Cuba), que implicó una momentánea ocupación china del territorio en Arunachal Pradesh -que devendría un estado indio en 1987-, retrocediendo rápidamente las fuerzas chinas a la Línea McMahon y devolviendo prisioneros indios, en 1963. A tal instancia de guerra se llegó precisamente por una diferente interpretación de la formación de la frontera: mientras India sostiene que gran parte de la misma ha sido definida por tratados internacionales, China aduce que existe una frontera tradicional delimitada por la costumbre. Desde la perspectiva china, la frontera con India tiene una extensión aproximada de 2.000 kilómetros y está dividida en tres zonas: la occidental (que señala la frontera entre China, India y Pakistán y la disputa alude a la zona de Aksai Chin), la media (que abarca desde el extremo sudeste del sector oeste hasta el lugar donde concurren los límites entre India, China y Nepal, con la zona de Juwa, Qure, San, Congsha, Bolinsanduo, Wure,Xiangzha y Labudi, en disputa) y la oriental (que abarca desde la concurrencia de los límites de India, China y Bután hasta la zona donde concurren los límites entre India, China y Birmania). Por su parte, India señala que  la disputa incluye también la frontera entre el Tíbet y Sikkim (que se incorporaría como estado indio en 1975, tras un referéndum entre su población acerca de tal incorporación y sobre el cual, algunos aducen que China habría reconocido la soberanía india, atendiendo a la publicación de un mapa chino,que lo incluye en el territorio indio, en el World Affairs Year Book 2003-2004 y a su no clasificación de Sikkim como estado independiente) y entre la zona de Cachemira controlada por Pakistán y Xinjiang.

Resuelta en 1948 la disputa por Junagadh (que se convirtió en parte del estado indio de Saurashtra hasta 1956, en que Saurashtra se convirtió en parte del estado de Bombay, que a su vez se dividiría en 1960 en otros dos estados,  Gujarat y Maharashtra, es hoy uno de los distritos de Saurasthra en Gujarat), India y Pakistán mantuvieron la disputa por la región de Cachemira, que cada uno ocupa de modo parcial. La zona de ocupación pakistaní limita con la región de Xinjiang (en el noroeste chino, con mayoría étnica uigur y religiosa islámica -por la presencia  uigur y de la minoría china Hui)  y en razón de ello, en 1961, el gobierno de Pakistán propuso a China negociar un acuerdo definitivo de límites, pero las autoridades chinas optaron por la firma de un acuerdo provisional, atendiendo a la situación de Cachemira. Por su parte, el gobierno de la India, sostiene que dicho tratado es ilegal. 


Diversas circunstancias fueron modificando el conflicto entre India y Pakistán,  tales como el progresivo deterioro del vínculo de China con India y su acercamiento a Pakistán;  cambios en la política exterior pakistaní; el apoyo de la URSS a India (recordemos el Tratado de Paz, Amistad y Cooperación entre ambos, en 1971, que aludía a una cooperación estratégica mutua e implicaba un desvío de la trayectoria de no alineamiento de la India y era visto por China como un paso más en la política de cercamiento de la Unión Soviética hacia China), etc.
Firmado el tratado de límites, en 1963, China otorgó ayuda económica a Pakistán y anunció su apoyo a ese país en la segunda guerra indo-pakistaní (1965), aunque su posición resultó sobre todo retórica. Ese enfrentamiento armado duró cinco semanas, ocasionó miles de bajas en ambos contendientes y derivó en un mandato de las Naciones Unidas de alto el fuego y la Declaración de Tashkent, que restauró el status quo. Las secuelas de esa guerra de 1965 produjeron un cambio dramático en el enfoque de seguridad de Pakistán, en lo que ha sido llamado la “cuerda floja triangular”, un intento complejo de mantener buenos lazos con los Estados Unidos (que había declarado su neutralidad en la guerra), al tiempo que cultivar lazos con China y la Unión Soviética.
La Revolución Cultural en China profundizó las tensiones en su relación con India y en 1967 hubo nuevos choques en la frontera Tíbet-Sikkim (cuando este último era todavía un Protectorado de la India) -precedidos de numerosos incidentes y acusaciones-, con enfrentamientos en las zonas de Nathu La y Cho La. Si bien se produjo el retiro de los embajadores y el éxito militar acompañó a la India, las partes mantuvieron las relaciones diplomáticas.

La tercera guerra indo – pakistaní (1971) representó una amenaza concreta para China, en tanto la independencia de Pakistán Oriental (ahora, Bangladesh, que había logrado tal independencia con apoyo de India), implicaba el desmembramiento de su socio estratégico en la contención de India, Pakistán.  En ese marco, China rechazó tal independencia y vetó las propuestas para el ingreso de Bangladesh a las Naciones Unidas. Finalmente, en 1975, China reconoció al gobierno popular de Bangladesh y estableció relaciones diplomáticas con ese país, siendo esto la antesala de la normalización de sus vínculos con India, produciéndose otra vez la acreditación de embajadores chino e indio respectivamente, en 1976 y recomenzando el intercambio comercial, en 1977.
En 1979, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores indio, Atal Bihari Vajpayee, (en el gabinete del Primer Ministro Morarji Desai), visitó China, donde reconoció la existencia de una disputa de límites entre ambos países (al tiempo que se producía la intervención militar de China en Vietnam) y en 1981, se produjo la visita del Ministro de Relaciones Exteriores chino a la India, comienzando las conversaciones diplomáticas sobre los límites disputados y China habilitó la ruta Kailash-Manasarovar, posibilitando así la reanudación de las peregrinaciones desde la India hacia el Tíbet (al monte Kailash, considerado residencia de Shiva para los hinduistas, hogar de Chakrasamvara para los budistas tántricos y objeto de peregrinación para ambos, junto a los jainistas).
En lo que hace al panorama económico, en 1984 los gobiernos firmaron un protocolo comercial que otorga mutuamente el principio de nación más favorecida (lo que permitiría potenciar su comercio hasta que, en 2008, China se convirtiera en el mayor socio comercial de India, desplazando a los Estados Unidos).
En 1985, la relación bilateral se tensó nuevamente ante la decisión del parlamento indio de elevar a nivel de estado a la región de Arunachal Pradesh, que China reclama como parte del sur de Tíbet. Esa decisión, sumada a los movimientos militares indios en la zona de Tawang, fueron considerados por China, una provocación y estalló otra vez el conflicto en 1987, encontrándose luego representantes de ambos países en Bum La, para discutir la situación, tras el paso del Ministro de Relaciones Exteriores indio, N. D. Tiwari, por China. A correlato de ello, sería la visita del Primer Ministro Rajiv Gandhi, en 1988, la que constituiría un punto de inflexión en la relación, al negociar la resolución del problema de límites simultáneamente al desarrollo de los otros ámbitos de la relación bilateral, comprometiéndose a proteger la paz y tranquilidad en la zona de la Línea de Control Actual hasta tanto resolvieran el problema de límites, al tiempo que establecieron un mecanismo de diálogo a nivel ministerial, creando el Grupo de Trabajo Conjunto sobre el Problema Fronterizo y el Grupo Conjunto Científico-Técnico y Económico-Comercial.
En 1992, se produjo la visita a China del Ministro de Defensa indio, Sharad Pawar (primer ministro de esa cartera en visitar el vecino país) y la reapertura del Consulado chino en Mumbai y del Consulado indio en Shangai. Posteriormente, en 1993, el Primer Ministro indio, Narashimba Rao firmó un acuerdo sobre el Mantenimiento de la Paz y la Tranquilidad a lo largo de la Línea de Control Actual en las Áreas Fronterizas, durante su visita a China. En 1994, China anunció que no solamente favorece una solución negociada sobre Cachemira sino que también se opone a la independencia de la región.

En 1995, se abrió en Nueva Delhi un Centro Cultural y Económico de Taipei, que sirve como representación de la República de China y opera como contraparte de una Asociación India-Taipei, en Taiwán, con el objeto de mejorar las relaciones entre ambos países, sin que hubiese expresión de ningún comentario por parte de la República Popular de China. En 1996, Jiang Zemin, Presidente chino, visitó India (el primero en hacerlo, desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1950), impulsando la negociación de la cuestión limítrofe. En 1998, bajo el gobierno del entonces Primer Ministro Vajpayee (el primero fuera del Partido del Congreso en completar el término de 5 años), se realizaron  dos pruebas nucleares indias  en Pokhran, dirigidas contra China y Pakistán, volviendo a perturbarse la relación bilateral y modificando a su vez, las relaciones entre India y los Estados Unidos.

En 1999, estalló la cuarta guerra indo-pakistaní o Guerra de Kargil, en que las fuerzas militantes de Cachemira, con apoyo de militares pakistaníes, cruzaron la Línea de Control ingresando en Kargil, ubicada en la zona de ocupación india de Jammu y Cachemira. India repelió el ataque y el Primer Ministro paquistaní, Nawaz Sharif y su Canciller buscaron respaldo político chino, pero no lo  obtuvieron y hacia el fin de ese mismo año, Sharif fue derrocado por el entonces Jefe del Ejército paquistaní, Pervez Musharraf, que permanecería en el gobierno por 9 años. Con su llegada al poder se inició una nueva etapa en las relaciones indo-pakistaníes, signada por la amenaza nuclear, la fijación de Musharraf por el agua de Cachemira (recordemos que una razón vital tras la demanda de Cachemira por parte  de Pakistán, se relaciona a la  necesidad de prevenir un conflicto entre Punjab y Sindh, y una posible secesión de Sindh y Balochistán, resultando los ríos Jhelum y  Chenab, tributarios del Indo y que fluyen en la región en disputa, una fuente de agua y seguridad alimentaria para Pakistán, dado que el sistema del río Indo, sobre el cual hay un tratado firmado entre ambos países, es un sistema hídrico crucial para Pakistán, en el que el 92 % de la tierra es árida o semi árida) y la política anti terrorista de Estados Unidos (que implicó una declaración de alianza con occidente en el combate al terrorismo, por parte de Musharraf y un cambio sustancial en la política exterior de Pakistán).
Mientras en 2003 se produjo la histórica visita del Primer Ministro Vajpayee a China, en cuyo marco se firmaron 11 documentos sobre cuestiones económicas, sociales y políticas, en 2004, ambos países propusieron la apertura de los Pasos de Nathu la y Jelep la, en Sikkim y por primera vez en su comercio bilateral, sobrepasaron los 10 mil millones de dólares.
En 2005, los Primeros Ministros Wen Jia Bao y Manmohan Singh firmaron una declaración conjunta, que establece que las partes buscarán la resolución política del problema de límites. En 2009, el Banco Asiático de Desarrollo, reconoció a Arunachal Pradesh como parte de India y aprobó un crédito para que el país llevara adelante un proyecto de desarrollo en esa zona, con la consiguiente protesta de China. En 2010, en una visita del Primer Ministro chino, Wen Jiabao a la India, ambos países acordaron establecer un mecanismo de diálogo estratégico y económico para la discusión de cuestiones macroeconómicas estratégicas compartiendo sus mejores prácticas individuales e identificando campos  para mejorar la cooperación. En 2012, China expresó públicamente su posición acerca de que los lazos entre ambos países  podrían constituir la “asociación bilateral más importante del siglo” y en la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, el presidente chino, Hu Jintao, sostuvo que “es  política inquebrantable de China desarrollar la amistad sino-india, profundizar la cooperación estratégica y buscar el desarrollo común“. 


Habiendo existido en años posteriores, distintos momentos de tensión por diversas cuestiones (reclamos de China sobre Tawang, distrito de Arunachal Pradesh; una supuesta invasión china al territorio de Arunachal Pradesh en 2016; la visita del Dalai Lama a Tawang en 2017, etc.),  ya en la actualidad y previo al incidente de Sikkim, cabe señalar que India estuvo ausente en el Foro que China realizó sobre el Cinturón y la Ruta de la Seda, en mayo de 2017, en protesta porque una de las iniciativas dentro de esa ruta es un corredor comercial entre China y Pakistán, que además pasa por una zona de Cachemira que India considera ocupada por Pakistán e incluye al Puerto de Gwadar, en la provincia pakistaní de Balochistán, muy rica en recursos aunque pobre en desarrollo y cuya insurgencia es apoyada por India, según denuncia Pakistán (generándose incluso convergencias en la diáspora de balochis e indios, en protestas contra Pakistán), acusación que por otro lado, extiende también a Afganistán (cuya dinámica interna motivaría un comentario acusatorio del presidente norteamericano Donald Trump, el 21 de agosto de 2017,  sobre la acogida de grupos terroristas por parte de Pakistán, que provocaría la pública defensa de este último por parte de China).

En junio de 2017, soldados chinos comenzaron a extender un camino a través del territorio de Doklam, área disputada entre China y Bután (comprende una meseta y un valle, situada entre el valle de Chumbi del Tíbet al norte, el valle de Ha de Bután al este y el estado de Sikkim de la India. al oeste). El área es considerada por Bután parte de su territorio desde 1961, aunque China lo considera suyo, en base a la Convención de 1890, de Calcuta. India, como aliado cercano de Bután, desplegó tropas para detener el proyecto de construcción, lo que llevó a China a acusar a la India de traspasar tierras chinas, instando a que India retire sus tropas mientras India propone que ambos las retiren. En el caso de esta disputa, la determinación india  de asegurar el área de triple unión se debe a que la misma conduce a un punto de su propia vulnerabilidad estratégica, el Corredor de Siliguri, que conecta el noreste del país con el resto del mismo. China por lo tanto, busca abordar su propia vulnerabilidad estratégica mediante la ampliación del Valle de Chumbi y al mismo tiempo concentrar su atención en el punto más vulnerable de India. Paralelo a ello, en el ámbito comercial, India impuso derechos antidumping sobre 93 productos chinos, al tiempo que un medio chino, parte del grupo de publicación del Partido Comunista, instó a las firmas chinas a “reconsiderar los riesgos” de invertir en la India.
Puede finalmente especularse que el actual accionar chino en la zona está guiado por la intención de mantener su diferencial de poder con la India y ser  reconocida como la fuerza dominante. Sin embargo, el riesgo de una acción en contra de India es el de potenciar su imagen intervencionista y de tendencias imperiales, imagen por lo demás opuesta a la que parece tratar de proyectar. De igual modo, el gobierno de la India enfrentará la reelección en 2019 y tampoco le convendría un enfrentamiento armado con China. El factor económico de más de 70.000 millones de dólares de intercambio bilateral, sumado a una larga tradición de intercambios diplomáticos parecen también contribuir a una visión que aleja cualquier acción de guerra, más allá de las retóricas esgrimidas.

Así, la visita del Primer Ministro indio Narendra Modi y su Consejero de Seguridad Nacional, Ajit Kumar Doval (a quien se le atribuye el cambio doctrinal en la política de seguridad de la India en relación con Pakistán, pasando esta de “defensiva” a “ofensiva- defensiva”) a China, en ocasión de la Cumbre de BRICS, que se desarrollará en Shanghai y Xiamen, entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, constituirá un momento crucial para dialogar con la contraparte china y estimar el margen real existente para volver ambos sobre los pasos ya dados, no sin tener en cuenta que la relación aparece signada por distintas situaciones de potencial conflicto, que hacen esperar futuras tensiones, a lo que se agrega la cuestión del agua  (existen cuatro ríos que fluyen de China hacia India, pero China posee la ventaja estratégica sobre ellos y su decisión de construir grandes represas y desviar el agua en beneficio propio causará, seguramente, otras fricciones).

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA

Entrevista al nuevo Embajador de la India en Argentina, S E Sajiv Ranjan

Entrevista al nuevo Embajador de la India en Argentina, S E Sajiv Ranjan

Sin dudas la República de la India es uno de los países que más ha incrementado su relevancia mundial en pleno desarrollo, evidenciado en su económica, diplomacia y políticas nucleares, siendo una potencia emergente en este asunto. Estos son tan sólo algunos de los rasgos que hacen del país un actor global estratégico para analizar el curso de las relaciones internacionales. Teniendo presente estas consideraciones y que en mayo se cumplen los primeros tres años de Narendra Modi como Primer Ministro, Equilibrium Global entrevistó al nuevo Embajador de la India acreditado en Argentina, Sanjiv Ranjan, con el propósito de aproximarnos a la realidad india a través de la voz calificada de su representante oficial para Argentina, Uruguay y Paraguay.

Equilibrium Global: Primeramente, nos gustaría preguntarle acerca de los principales ejes de su labor como Embajador aquí en Argentina.
Embajador Sajiv Ranjan: Para cualquier diplomático, y también para mi, el eje principal es acercar a ambos pueblos, el indio y el argentino, en todos los campos: político, comercial, económico, cultural; cualquier actividad que nos ayude a acercar a ambos pueblos es la principal. Tenemos una relación muy buena a nivel político, coincidimos en muchos temas de la agenda internacional; a nivel bilateral estamos desarrollando una amplia gama de tareas y queremos profundizarlas aun mas. En términos económicos hay un poco de retraso,  pero estamos en buen camino. Hay inmensas oportunidades no aprovechadas a ambos lados. Puede ser por desconocimiento o por otras razones. Para nosotros es importante tener esos vínculos económicos y comerciales. Desde mi gestión en la embajada queremos fortalecer estos vínculos y dar a conocer las oportunidades existentes en los dos países.
Hoy en día, el intercambio está en el orden de los 2500 millones de dólares, que es muy poco para ambos países. En la India estamos en un proceso de transformación inmenso. Estamos creciendo aproximadamente a un 7% anual, y el pronóstico para los próximos cinco años está alrededor de esa cifra. El pronóstico de los organismos internacionales es de alrededor del 5% anual desde hoy hasta el año 2050. Una economía de dos trillones de dólares, creciendo entre 5 y 7%, significa una oportunidad de consumo de bienes y productos muy intensa. Analizando la historia de la economía contemporánea de la India, el crecimiento se ha dado por el consumo interno, no por las exportaciones.  Es un rasgo muy característico de nuestra economía. Hoy en día, más de la mitad de la población de la india es menor de 25 años. Son muy aspiracionales, buscan mejorar su estado de bienestar día a día, hablan inglés, conocen sobre informática, son innovadores, crean cosas que no imaginamos que vamos a necesitar, como servicios o productos. Y resulta que todo el mundo observa nuestra transformación, y quieren ser parte de ella. Por eso, empresas como Caterpillar, Google, están instalando centros de investigación en la India para aprovechar este carácter innovador y transformador que estamos viviendo. No quiero ahondar en detalles, pero política y economía son cosas que van juntas, y necesitamos profundizar los esfuerzos para integrarlas aun mas.

Equilibrium Global: Siguiendo la línea de la política y económica, quisiéramos que nos cuente sobre el “Make in India”. ¿De qué se trata?
Embajador Sajiv Ranjan: al igual que Argentina, tuvimos una elección general en abril de 2014. El nuevo Gobierno tomó posesión al mes siguiente. Pertenece al partido Bharatiya Janata y su Primer Ministro es el señor Narendra Modi. Cuando tomo posesión del cargo, lanzo una serie de programas para marcar el rumbo de su gestión y “Make In India” es uno de ellos. Otros programas son “Skill India”, “Digital India” o “Startup India”; programas que él ha lanzado como leitmotiv. Sobre la pregunta en cuestión, se refiere a facilitar la instalación de fábricas en la India.

Equilibrium Global: Entonces, ¿cuáles son las necesidades de los empresarios para producir en la India?
Embajador Sajiv Ranjan: En primer lugar, tierra para instalar la fábrica. Luego viene la infraestructura y los servicios como electricidad. El programa apunta a hacer más atractivas y sencillas las inversiones para empresarios indios y extranjeros. En marco de ese programa se lanzó, con la colaboración del Banco Mundial, una iniciativa para relevar la disposición o facilidad de hacer negocios en cada provincia de la India, con más de 60 ítems a considerar cuán fácil o difícil es su cumplimiento. Luego se arma un ranking de las provincias que enlista cuáles son las más favorables a los negocios y cuáles las más desfavorables. Bajo el “Make in India” y de acuerdo a las necesidades identificadas se están construyendo: autopistas, mejoras en los puertos, mejoras en aeropuertos, etc.  Uno de los proyectos más importantes es el tendido de vías férreas exclusivas para transporte de carga, como una línea de norte a oeste, y otra de norte a este. Adicionalmente se están levantando ciudades inteligentes a la vera de estos ferrocarriles, ciudades planificadas que consumirán energía de fuentes renovables, con planificación inteligente para reducir distancias y tiempos de viaje, sin transito pesado, con cercanía a supermercados y escuelas, para hacerlas más atractivas a los inversores.

Equilibrium Global: ¿Qué oportunidades para el intercambio hay entre India y Argentina o la región? Tanto en industrias tecnológicas e innovadoras como en industria metalmecánica y básica.
Embajador Sajiv Ranjan: hoy la India ofrece una variada gama de productos a precio muy competitivo. “Tata” es una de las empresas más grandes de la India, que produce automotores. La misma es propietaria de Jaguar y Land Rover. Tenemos una experiencia no muy diferente de Argentina: en 1991 se abrió y libero la economía. Para ese tiempo solo dos empresas producían automóviles en India. Hoy en día las principales marcas japonesas (Toyota, Honda, Mitsubishi, etc) están fabricando en mi país. También Ford, BMW, Mercedes Benz, Jeep, etc. Otras empresas nacionales tienen buenos desempeños, HERO, que fabrica motocicletas, lanzara sus productos en Argentina. Otras compañías como Bajaj, que se asoció a una empresa argentina, Corven, para comercializar sus productos en India. En este sector hay posibilidades de hacer aun más. Nuestros esfuerzos están dirigidos a hacer que las empresas indias vuelvan a estar presentes en el mercado argentino, esto requerirá mucho trabajo. Al momento de la apertura económica de 1991, las inversiones extranjeras orillaban los 6000 millones de dólares en una economía de 2 billones de dólares. El año pasado es monto fue de 55000 millones. También es impresionante saber que la inversión extranjera de la India es superior a ese número. En el mundo globalizado de hoy es fundamental este intercambio, no solamente con la Argentina sino al Mercosur. No vemos un mercado de 42 millones de personas sino uno de 300 millones. Esa es nuestra meta.

Equilibrium Global: ¿Y la tecnología?
Embajador Sajiv Ranjan: Tenemos dos grandes empresas tecnológicas operando en Argentina: Mahindra y Tata. A la inversa, Globant compro dos empresas en la India. OLX se lanzó al mercado primero en India y luego aquí. Cualquier ciudadano indio dirá que OLX es una empresa de la India. Estas empresas ayudan a reducir los costos de los procesos, empezando por la logística de los insumos, la distribución y el marketing. Las empresas indias realizan la consultoría y ofrecen estas soluciones demandadas.

Equilibrium Global: Queremos preguntarle por la figura del Primer Ministro Modi, a quien vemos muy asentado en sus funciones. ¿Qué iniciativas tuvo al respecto de la inserción de la India en el sistema internacional?
Embajador Sajiv Ranjan: En 2014 ocurrió algo que no sucedía hace mucho: un partido obtuvo mayoría en la Cámara Baja. La India tiene un gobierno parlamentario, es decir, el partido que obtiene la mayoría elige el Primer Ministro. El señor Narendra Mori encabeza un gobierno de mayoría partidaria simple, situación que no se dio en los últimos 25 años, en una nación que cuenta con 800 millones de votantes. Las elecciones se desarrollan en el término de un mes. Además de la mayoría propia, el Primer Ministro formo una coalición con otros partidos menores para asegurar la gobernabilidad.
El Primer Ministro fue previamente gobernador de una provincia (Gujarat) durante quince años. Transformo la economía de la región con la instalación de una gran refinería de petróleo, uno de los puertos más avanzados del planeta, desarrolló una infraestructura de primer nivel y relanzo la economía de la región. Al acceder al gobierno central, lanzo programas similares de escala nacional inspirados en buenas prácticas de gobierno. Eso se traducen en resultados concretos: el 7% de crecimiento en una economía de este tamaño no es un número muy habitual en el mundo.  Ese crecimiento crea oportunidades, sobre todo para los jóvenes.

Equilibrium Global: ¿Qué grado de participación tiene el turismo en la economía india?
Embajador Sajiv Ranjan: Uno de los sectores que tiene mayor impacto en la creación de puestos de trabajo es el turismo. Mejorar la infraestructura turística y ampliar la oferta de servicios y transporte y conexiones aéreas es prioridad. Vemos un ingreso creciente de turistas en nuestro país. Los ingresos del turismo en la India se cifran alrededor de los 20000 millones de dólares.  Estimamos alrededor de unos 10.000 argentinos en promedio visitan la India cada año.

Equilibrium Global: Al respecto, vemos que la India ha sido un destino muy elegido por los argentinos, ¿qué no puede decir? ¿Cómo observa la influencia cultural entre ambas naciones?
Embajador Sajiv Ranjan: La fascinación argentina sobre la herencia y acervo cultural indio es amplio, profundo y serio. Muy poca gente en la India creerá que hay más de 400 centros de yoga en Argentina para una población de 42 millones. Se han traducido desde el sánscrito al castellano dos textos sagrados hindúes: el Mahabharta y el Bhagavad Gita.  Las visitas de los líderes espirituales indios tienen gran repercusión.  El Primer Ministro siempre dice que nuestra herencia cultural no es solo para los indios, sino para toda la humanidad. Llevamos el Yoga a todo el mundo. Por eso solicitamos a la ONU que declare el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga. Sabemos que es una herramienta que va ayudar a la sociedad en cualquier parte del mundo.

Equilibrium Global: Hemos hablado sobre su gestión en nuestro país, de la cooperación de las dos naciones, es decir, hablamos del ejercicio de la Diplomacia. Para cerrar nos gustaría preguntarle cómo se inició en la carrera diplomática.  
Embajador Sajiv Ranjan: Ingresé al Cuerpo Diplomático en 1993. Mi primer destino fue Madrid, muy interesante pero fue por poco tiempo. Solo un año y medio y me traslade a Lima. De allí regrese a la India, luego trabajé en Nueva York y luego en Mauricio. De allí llegué a Buenos Aires.

Equilibrium Global: Finalmente ¿Qué impresión tiene usted del rol de las redes sociales en la diplomacia?
Embajador Sajiv Ranjan: no sé si será de conocimiento de todos, pero hace 8 años hemos lanzado, bajo la dirección de nuestra Cancillería, una iniciativa llamada “diplomacia pública”. A través de las redes sociales difundimos nuestros programas, eventos y actividades a las personas interesadas. Todas las embajadas de la India tienen cuentas en Facebook y Twitter para mejorar aun más la presencia de nuestro país en el mundo, llegando directamente a la comunidad sin intermediarios.  Pudiendo interactuar y expandiendo la vinculación con los ciudadanos en muchos idiomas.

Por Martín Pizzi
Relaciones Internacionales UCASAL

Pin It on Pinterest

Shares