Negociaciones en la estepa: las conversaciones de Astaná sobre Siria.

Negociaciones en la estepa: las conversaciones de Astaná sobre Siria.

Los pasados 23 y 24 de enero se celebraron en Astaná, la capital de Kazajstán, una nueva ronda de conversaciones relativas a la guerra civil que desde hace casi seis años asola territorio sirio. En esta instancia confluyeron a la ciudad kazaja representantes del gobierno de Bashar al-Assad, de los grupos opositores al régimen, también de los gobiernos de Rusia, Turquía e Irán, así como el Enviado Especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura. Este nuevo intento de acercamiento de las partes, aprovechando la hospitalidad y el interés del gobierno kazajo de tomar mayor visibilidad en la escena internacional en sus intentos de posicionar al gran Estado centroasiático como importante actor regional, presenta algunas novedades que distinguen este encuentro respecto de los anteriores. En primer lugar, se advierte un mayor alineamiento entre Turquía y Rusia, países que llegan a Astaná – junto con Irán – patrocinando una posición común, o por lo menos una posición más cercana que la que ambos Estados tenían hasta hace poco tiempo. En este sentido, Ankara habría suavizado su interés en la finalización del régimen de al-Assad, seguramente a la luz de los distintos frentes abiertos que el gobierno de Erdogan tiene que atender, tanto a nivel externo como interno, como son la seguidilla de atentados terroristas en territorio turco y el combate tanto dentro como fuera de fronteras de movimientos y fuerzas kurdas. El comunicado conjunto emitido en esta ocasión1 establece la creación de un mecanismo trilateral que asegure el pleno cumplimiento del alto al fuego pactado el 29 de diciembre de 2016, así como prevenir cualquier provocación que pueda amenazar la tregua pactada. Asimismo, se establece que lucharán de forma conjunta contra ISIS y el Frente al-Nusra, grupo que recientemente cambió su nombre para Jabhat Fateh al-Sham. 1

Estas conversaciones, que continuarán a fines de febrero en Ginebra – luego de posponer la fecha originalmente prevista del 8 de febrero – , presentan algunos aspectos que pueden obstar al efectivo cumplimiento de los puntos acordados. Para empezar, el hecho de que no todos los grupos opositores están representados en ellas.  En efecto, el llamado Consejo Democrático Sirio del noreste del territorio – de fuerte presencia kurda -no habría recibido invitación por parte de Moscú para esta cita en Kazajstán. Adicionalmente, el poderoso grupo opositor Ahrar Al-Sham declinó su participación en esta reunión por la continuación de los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales en la periferia de Damasco. Asimismo, las partes en conflicto no se vieron las caras directamente en esta reunión – salvo en la ceremonia de apertura – , a pesar de que era lo deseado, ante la negativa de los rebeldes a hacerlo, en virtud de la continuación de los enfrentamientos en las afueras de Damasco – particularmente en la zona de Wadi Badara, localidad de gran importancia estratégica por ser el principal abastecedor de agua potable para la capital siria – , y también debido a la incorporación de Irán a la mesa de negociaciones, Estado que ha estado históricamente aliado al régimen de los Assad. Por otro lado, se advierten diferencias en cuanto a los objetivos de cada parte. La delegación del gobierno sirio se habría planteado la meta de llegar a una deposición de las armas por parte de los grupos rebeldes. Del lado de estos grupos, que como fuera dicho, carecen de una representación clara y total de toda la oposición a Al Assad, el único interés en este estado del conflicto es el de consolidar el alto al fuego de diciembre pasado, y lograr la retirada del país de las milicias respaldadas por Irán, para lo cual es importante en este sentido la presión que puedan ejercer Rusia y Turquía sobre Teherán. Para más adelante quedarían las cuestiones relativas a la ayuda humanitaria y la liberación de prisioneros. Del lado de las potencias regionales, particularmente de Rusia, se avizoraría el interés en trabajar para arribar a una solución política de la situación siria más allá del alto al fuego. En este sentido, algunos analistas llaman la atención respecto del mayor interés de Moscú de acercarse a los grupos suníes, además de sus aliados chiíes y alawitas del gobierno sirio. Sea como sea, claramente Moscú ha tomado las riendas del avance de este conflicto, aprovechando el momento de transición por el que pasa Estados Unidos – representado en esta instancia por su Embajador en Astana – , que ya no había participado activamente en los esfuerzos del pasado año llevados a cabo por Rusia y Turquía por concretar el cese al fuego. Incluso se habría circulado, en esta parada en la capital kazaja, un borrador de nueva Constitución para el Estado sirio, la cual propondría una mayor descentralización del país, otorgando mayor cabida política y representativa a otros grupos étnicos además de los árabes, como kurdos, turkmenos o asirios. De Astana, las partes en el conflicto sirio se llevan, además de un nuevo comunicado mediante el cual Rusia, Turquía e Irán patrocinan y le dan respaldo al alto al fuego firmado el 29 de diciembre de 2016, la consolidación de un mecanismo trilateral que pretende impulsar las negociaciones de aquí en más. Tal como lo comentara el Enviado Especial de Naciones Unidas, el involucramiento de estos tres Estados que de uno u otro modo participan en el conflicto sirio, puede llegar a ser positivo a los efectos de lograr una mayor incidencia tanto en los grupos gubernamentales como en los opositores al régimen, de modo de poder lograr un entendimiento que derive en una nueva etapa del país. En un camino que no se aventura libre de escollos, resta ver cómo los resultados en el campo de batalla y los resultados de las campañas contra ISIS/al-Nusra van condicionando las conversaciones. Además, surge la gran interrogante de cómo se plantará la Administración Trump en la continuación y resolución de este conflicto, que claramente parece quererse “desoccidentalizar”. Por lo pronto, un logro diplomático para Kazajstán en oficiar de anfitrión de tan importantes conversaciones.

Por Dr. Ramiro Rodríguez Bausero
Diplomático de la República Oriental del Uruguay. Analista Internacional. Docente. Académico del Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales

http://www.aljazeera.com/news/2017/01/astana-joint-statement-iran-russia-turkey-full- 170124133951063.html

Siria y la creciente importancia de China en la geopolítica internacional

Siria y la creciente importancia de China en la geopolítica internacional

La crisis en Siria, que se extiende por más de cinco años y que representa un verdadero fracaso de la diplomacia, se ha convertido hace tiempo en una crisis regional, y una urgencia de la agenda política mundial que sigue en situación de “atolladero”. Cada día, nuevos eventos, nuevos sucesos que merecen ser interpretados en clave geopolítica. Desde la red de alianzas con diferentes thin-tanks, expertos y medios, compartimos la opinión de Vladímir Mijéiev, consejero de la Corporación estatal rusa Rostec y analista internacional, que expone su perspectiva en el portal de “Russia Beyond The Headlines” en español. Para Vladímir Mijéiev, Pekín podría abandonar su postura de extrema cautela en política internacional. La noticia de que podría enviar instructores militares a Siria marca un cambio de rumbo. Además, plantea la posibilidad de una alianza militar ad hoc con Rusia e Irán. Esto es lo que se viene si China interviene de otra manera en este acuciante asunto de la agenda global, la crisis en Siria.

China y Siria estudian la posibilidad de que instructores militares chinos entrenen a personal del Ejército sirio en Damasco. Además Guan Youfei, director de la Oficina de Cooperación Militar de la Comisión Militar Central de China, declaró que ambas partes habían llegado a un acuerdo para que militares chinos suministren ayuda humanitaria.
Sin embargo, las declaraciones acerca de la la intención de estrechar los vínculos militares entre ambos fue lo que más atención atrajo.
No es la primera vez que se habla de ello. El año pasado se dijo que decenas de instructores militares chinos estaban en Siria, aunque estas afirmaciones nunca se demostraron.
Sin embargo, los hechos recientes muestran que el país asiático trata de aumentar su implicación en Siria, lo que incluye el envío de emisarios para contribuir a la búsqueda de una solución diplomática al conflicto.

¿Cuáles son las motivaciones de China para implicarse en un terreno pantanoso como Oriente Próximo?Assad
Los recientes reveses militares del Estado Islámico en Siria aumentan las opciones de Bashar al-Asad para seguir presidiendo el país y Pekín parece haber captado en estos momentos se abren posibilidades para nuevos negocios.
Hace unos meses el reforzado dirigente de Damasco animó abiertamente a Irán, China y Rusia a seguir apoyando a su gobierno y prometió un trato preferencial a estos tres países cuando la reconstrucción del desolado país se convierta en una prioridad.
Pekín espera vender materiales de construcción así como lucrativos contratos. También confía en exportar sus servicios y para ello que necesita una sólida red de relaciones bilaterales.
Gleb Ivashentsov, antiguo embajador de Rusia en Corea del Sur y actual miembro del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, comparte esta opinión pero también cree que entran en juego consideraciones geopolíticas.
“Una cooperación más vigorosa con Damasco sirve a Pekín para obtener una posición privilegiada en la Siria posterior a la guerra”, comenta Ivashentsov. “El comercio y la cooperación económica están entre sus prioridades. Sin embargo, también es una señal a EE UU en el sentido de que China se está volviendo más decidida a la hora de marcarse objetivos en política exterior. Además, no puedo excluir que esto sea una respuesta al despliegue de los sistemas antimisiles estadounidenses en Corea del Sur”.

Un nuevo proveedor de seguridad
Un comportamiento más decidido de China en los asuntos mundiales no se limita al interés por introducirse en mercados extranjeros, llenarlos de productos de consumo y/o extraer e importar sus recursos minerales.
La cuestión va más allá. Se trata de lo que el mandatario Xi Jinping calificó como “la nueva diplomacia de una superpotencia con acento chino”, según afirma Alexander Lomanov, profesor del Instituto de Estudios del Extremo Oriente de la Academia Rusa de Ciencias.
“Es una revisión total del legado de Deng Xiaoping, que rezaba: ‘nunca lleves la delantera, nunca reveles tu auténtico potencial, nunca estires demasiado tus habilidades”, afirma Lomanov. “Estas palabras son de 1992, tras la lección que supuso en colapso de la Unión Soviética. Pero desde entonces ha pasado un cuarto de siglo: China ha cambiado y está superando los límites que ella misma se había puesto”.
Lomanov añade que el gigante asiático trata de asegurar su posición en la escena internacional. “Si echas un vistazo a los blogs chinos, hay notables reacciones a la noticia de un posible aumento de la cooperación militar con Siria. ‘Entrar en el fútbol geopolítico en la segunda mitad del partido era nuestra tradición”, -asegura uno de los blogueros-. Ahora que “hemos crecido, ha llegado el momento de entrar en el partido desde el principio”, explica Lomanov.
Las publicaciones apuntan a la posibilidad de que China abandone su cautelosa postura en los asuntos internacionales.
Si los acontecimientos se desarrollan en esa dirección, China pronto podría probar a desempeñar un papel de proveedor de seguridad y Oriente Medio podría ser un campo de pruebas aceptable.
¿Está Pekín lo suficientemente preparado para asumir esa carga? Probablemente, sí. En cualquier caso, los chinos ya no tienen ningún complejo de inferioridad.

Publicado en https://es.rbth.com/opinion

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