Expo Milán 2015: un viaje por las contradicciones del mundo

Expo Milán 2015: un viaje por las contradicciones del mundo

“Nutrir el Planeta, Energía para la Vida”, la consigna de la representativa “Expo-Milán”, muestra internacional que abrió sus puertas el 1º de mayo de este año y que durante seis meses involucró a más de 140 países que se manifestaron comprometidos a abordar el tema de la alimentación en el mundo. La visita a fondo, en cada rincón y recabando testimonios con los expositores, permite observar los puntos fuertes como resultados que ha tenido esta exposición, pero también las debilidades y contradicciones de los países que participan.
Con un estimativo de visitantes de 20 millones de personas, las oficinas diplomáticas de todos los Estados que participaron buscaron instalar su imagen y llegar con su “soft-power” en esta vidriera que aspira a tener un objetivo social por encima de cualquier objetivo comercial. Pese a que los organizadores no desatendieron la posibilidad de hacer dinero rápido mediante los servicios que ofrecieron los restaurantes y la venta de productos manufacturados, la atención en los diferentes pabellones se distorsiona sobre el mensaje institucional que se aspira comunicar y la presencia de cada países en los stands adquiere una finalidad más comercial y de marketing.IMG_0464
“Nutrir el Planeta, Energía para la Vida” no debería ser un tema, sino, una meta que apunte al logro del aclamado desarrollo sostenible y al mismo tiempo evadido de todas las formas posibles en favor de los negocios comerciales más redituables. Para acercar desde Italia a los lectores hispanoparlantes en Sudamérica que no pueden visitar esta exposición a la que asistieron decenas de Jefes de Estados y altos funcionarios de diferentes naciones del mundo, una reseña expuesta por bloques continentales en formato de “cobertura de prensa” para Equilibrium Global. Además de contar con la ventaja de que un colaborador de Equilibrium Global tenga la experiencia de presenciar “Expo-Milán 2015”, es interés poner en valor las consignas centrales de esta representativa muestra internacional.

América Latina:
Sudamérica. México, Chile y Colombia han centrado la apuesta en sus atractivos turísticos, dejando en la práctica poco espacio para las reflexiones sobre la evolución sostenible del desarrollo del sector agro alimenticio; sin originalidad ni atractivos en la arquitectura de los pabellones. Colombia y Chile con una muestra interactiva de los atractivos turísticos y naturales de sus países capturan la emoción de los visitantes. Gran expectativa se observa en el stand de Brasil que muestra más que ninguno sus ganas de hacer negocios. En efecto, el diseño de su stand ha sido ambientado para conducir rápidamente a un área de negocios donde se manifiesta la voluntad del país por consolidar su propia posición en la red global.
Decepcionante es la representación venezolana y cubana dentro de los grupos temáticos. Los dos países muestran una imagen banal de sí mismos, cuando quizás, podría ser la oportunidad para vender al mundo sus tan exaltados programas socialistas del sector agrícola. En consecuencia, este tema tan aclamado por los respectivos gobiernos termina siendo totalmente ignorado en una de las pocas ocasiones de acceder a esta importante vidriera internacional.
Diferente es el discurso de Bolivia, que logra armonía en su muestra de producción primara con productos de café, cacao, tubérculos, etc., con una inteligente venta de los atributos de su diversidad, historia y multiculturalidad. Un pequeño espacio en la kermes internacional puede llegar a expresar mucho más que los grandes espacios de los países más ricos. Bolivia, con humildad, se muestra al mundo como un país que se preocupa por las tradiciones y reivindica la importancia de naturaleza y la madre tierra para proveer alimentos.
En la misma línea se identifica la representación encarada por Haití, país de la región al que le significa un doble esfuerzo transmitir imagen entusiasta concordante en esta expo, atravesando por una realidad muy dificultosa aún
Se destaca entre los latinoamericanos Ecuador, que por primera vez participa en la Expo y lo hace exponiendo su multiculturalidad. El mensaje elegido para llevar al mundo es su “Revolución Ciudadana”. El contenido presentado en las pantallas táctiles del stand apunta al perfil de sus atributos naturales por sobre su potencial de producción en la industria alimentaria.
Uruguay, a través del formato de videos, se enfocó a relatar el proceso de crecimiento económico y social.
Finalmente llegamos a Argentina, que entre los sudamericanos, es el que más acento pone en la cuestión central de “Expo-Milán 2015”, exaltando el mensaje sobre los desafíos de las necesidades alimentarias del planeta. Desde la arquitectura de su tienda, Buenos Aires habla como representante del granero del mundo y de cómo sus tierras tienen el potencial de nutrir a millones de consumidores en todos los continentes. El stand de Buenos Aires remarca su fuerza de trabajo del sector agroindustrial, en forma concordante con los objetivos centrales de la exposición.

Norteamérica:
Está representada por los Estados Unidos que, pese a desplegar una estructura monumental que marca un activo interés de tener presencia en esta exposición, termina “diciendo poco y nada” sobre el tema. Pese a cantidad de pantallas y slogans, no parece que se logra llegar a los visitantes con una idea concreta y exacta sobre el tema la Expo 2015. Pese a su papel de potencia económica, la idea sencilla y clara sobre su posición frente a los retos de la sostenibilidad en cuestión alimentaria no se manifiesta en forma explícita, aunque se llega a un objetivo: se entiende bien que se trata del stand de los Estados Unidos (por el despliegue logístico).IMG_0584
Muchos podrán compartir opinión pública mundial existe una imagen no muy positiva de la cultura alimentaria de Estados Unidos. Ésta era una interesante y estratégica oportunidad para contrarrestar el mensaje de este imaginario colectivo y poner en valor las acciones que el gobierno de Washington y las miles de ONGs llevan adelante por una cultura alimentaria más responsable, a favor de lo sustentable, pero no ha sido este caso.

África
En la recorrida por este predio de más de un millón de metros cuadrados, desde la región del Magreb y Medio Oriente también varios Estados buscaron esta ocasión para poner en valor su perfil-país, y entre ellos se destaca Marruecos, que dejó evidente su liderazgo en el potencial agroindustrial y de producción alimentaria.
Omán, entre los más pintorescos y con activo desempeño de lobby del personal. Participó en la muestra con un logrado ambiente para caracterizar la geografía del país. Palestina también dedicó esfuerzos por intentar estar a la par de sus pares, aunque hubo ausencia de ideas originales o creatividad para exponer “marca país”. .
Pero el más sobresaliente ha sido Qatar, que en realidad fue uno de los que adaptó inteligentemente un mensaje y una propuesta concordante con tema central de la Expo 2015. Desplegó una estructura majestuosa y no ahorró en medios para difundir contenidos explicativos de la evolución conceptual en materia alimentaria, le permite ser competitivo en el ámbito agrícola pese a tener desierto en su particular geografía. País pequeño pero rico en petróleo, Qatar exhibió cómo trabaja en innovación y ciencia para la industria de la alimentación, superó en imagen a otro de sus vecinos en la expo, a Emiratos Árabes Unidos, otra nación del Golfo que también puso énfasis en el concepto de cooperación en materia de seguridad alimentaria y cadena de valor.
Mientras se analiza para que la próxima mega expo signifique la continuidad de la “Expo Milán 2015” sea en Dubai para el 2020, el continente de África se vistió entre grandes contradicciones. En el intento de mostrar su capacidad productiva alimentaria y sus ventajas geográficas naturales, las corporaciones estaban con lobby presente pero contrario al mensaje a favor de los millones de pequeños productores rurales. En general, muchos Estados desarrollaron un “manual de imagen corporativa” para establecer procesos y pautas que la comunidad pueda conocer al respecto de sus políticas de comunicación y participación en Expo Milán 2015. Esto es un dato que marca la dedicación y relevancia que la diplomacia de todo el mundo ha dado a esta exposición, y África no fue la excepción.
Mozambique, Mali, Eritrea, Sierra Leona, Mauritania, Sudan y Gabon compartían una visión, enfocada en mostrar su tradición y los desafíos de la sostenibilidad alimentaria. Somalia, Yibuti, Senegal, Liberia y Ghana emprendieron su muestra hacia una perspectiva más comercial, incluso turística, relegando las prioridades que se planteaban en torno a la expo sobre los temas alimentarios.
Costa de Marfil por el contrario, exprime todas sus contradicciones. Se inscribe en la categoría de países pertenecientes al área del cacao donde, el propio producto, evidencia las incongruencias del país que, si por un lado se ubica entre los máximos exportadores al mismo tiempo demuestra graves defectos en la trazabilidad del producto terminando por ocultar la explotación infantil en las plantaciones de cacao. Cerramos con Angola que ofrece al visitante un pabellón independiente y grande. La estructura imponente sorprende todavía más por la riqueza de sus contenidos. Es gratificante ver este lado del África, empeñado en hacer propio el lema “Nutrir el Planeta, Energía para la Vida”.

Asia:
Por Asia, otras realidades, porque los visitantes preguntaban a los expositores por cuestiones del clima. Turkmenistán, Bielorrusia y Rusia, con stands próximos se enfocaron a la descripción geográfica y de sus ventajas naturales para explicar en dónde está el potencial de estos países hacia el futuro próximo. También Azerbaiyán (con casi mil metros cuadrados en tres niveles), con acento en su producción de orgánicos y las innovaciones en materia de política alimentaria.
En Asia Pacífico, Laos y Bangladesh con una discreta presencia que hace deslucir la imagen país frente al despliegue de sus vecinos; además los clusters de arroz monopolizaron el mensaje.IMG_0311
Vietnam, con sorprendente arquitectura de su salón, puso un llamado en alerta sobre el tema del agua, la contaminación y la pesca; citando sus acciones de compromiso y cómo Hanoi hace frente a los desafíos del cambio climático para garantizar la seguridad alimentaria.
En referencia a esta región, Myanmar y Camboya hacen muestra de igual nivel y de las propias capacidades de sostenimiento alimenticio. Por su parte, Pekín no puede se muestra como un pueblo y cultura que busca proyectar su extraordinario crecimiento en la dimensión internacional.
Es en el este asiático donde, quizás, encontramos el mejor pabellón con una exposición tecnológica interactiva y rica en contenidos, tal como fue Corea del Sur. Seúl sorprendió con su despliegue, cada paso en el interior de su pabellón es un viaje entre los residuos alimenticios (la principal problemática), la sostenibilidad alimenticia para el planeta (el objetivo) y la alimentación equilibrada, basada en una producción sostenible tanto a nivel social como ambiental (la solución).

Europa:
Podemos mencionar solo dos ejemplos: Francia y Austria. El primero, afronta el tema de modo agradable poniendo el acento en los excesos de una sociedad demasiado distraída y, en efecto, colmada de residuos. El segundo, parece querer decir tanto que termina con una demostración estéril de sí y del propio ambiente. Viena reconstruye un recorrido por sus bosques sin aproximarse concretamente a la cuestión, un síntoma que está presente en Europa en general: querer decir mucho pero sin ideas cohesionadas.

En esta expo en donde participaron más de diez agencias de las Naciones Unidas, finalmente encontramos exposiciones sensacionales, algunas efímeras, ricas en ideas o pobres en contenidos. Las impresiones que se toman al recorrerla transitan sobre las intenciones expuestas al funcionamiento práctico en el sistema internacional, donde las desigualdades son tan marcadas que resultan poco reales tantas buenas intenciones presentadas en esta feria. El objetivo central está planteado inteligentemente, habría que involucrar a más organizaciones civiles para expandir más la llegada a la comunidad. A criterio de cada lector podemos dejar el interrogante sobre cuándo esta exposición fue noticia en la los medios locales, seguramente cuando cada jefe de Estado que pasó por “Expo-Milán” replicó en la prensa. El tema “Nutrir el Planeta, Energía para la Vida” no debería concentrar atención en esos seis meses de exposición, sino, representar la preocupación constante de un mundo que evoluciona y que todavía no encuentra un sentido de equilibrio entre los países que, a menudo, siguen dividiéndose entre el centro y la periferia de la economía global.

Por William Bavone
Analista internacional – Autor del libro “Le Rivolte Gattopardiane & Bacino del Mediterráneo” y el libro “Sulle Tracce Di Simón Bolívar”.
Adaptación al español Maximiliano Barreto

Site institucional de la ONU: http://www.un-expo.org/en
Site oficial de la expo: http://www.expo2015.org/en 

El TTIP, la versión exitosa del ALCA: estrategia global

El TTIP, la versión exitosa del ALCA: estrategia global

El  TTIP (“Transatlantic Trade and Investment Partnership”) es un acuerdo de asociación comercial entre Europa y los Estados Unidos que podría constituir (en perspectiva) la región económica, financiera y comercial más grande del mundo. Desde febrero de 2013, Bruselas y Washington vienen trabajando con el objetivo de alcanzar un acuerdo para eliminar las barreras aduaneras entre los dos bloques. Sin embargo, alcanzar este  acuerdo marco es un desafío muy complejo, siendo que, por un lado tenemos a la potencia económica más grande del mundo, y, por el otro, a una región muy heterogénea que, en definitiva, es una suma de diferentes soberanías y economías, un mapa de diferentes realidades.
Para comprender este panorama, una comparación con lo que fue el proyecto del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) puede sumarnos algunos elementos. Como se sabe, el proyecto ALCA tenía como objetivo la unión comercial entre el Norte de América y el Sur. Era sin dudas una iniciativa de componente geopolítico muy ambiciosa, impulsada por el ex mandatario norteamericano George H. Bush en los años 90. Continuó siendo desarrollado por su sucesor Bill Clinton, pero con en el mandato de George W. Bush hijo, el ALCA comenzó a dejarse de lado.
El perfil que caracterizó este proyecto de libre comercio en cada etapa, estuvo relacionado con la dinámica propia de la política exterior impulsada por Washington. En la presidencia de Bush padre se trató de una mirada internacionalista que no excluyó a ninguna región del mundo: desde el Caribe y Centroamérica hasta Medio Oriente; a la par del beneficio de la globalización, el espacio abarcativo para la proyección de la influencia comercial de Estados Unidos ha sido indiscutiblemente mundial con intereses moldeados a todas las geografías del planeta.
Con Bill Clinton se continuó de manera menos agresiva, pero siempre con vistas a consolidar el unipolarismo post Guerra Fría. Sin embargo,  todo esto cambió con el ascenso de Bush hijo a la Casa Blanca. Con señales evidentes de su rol como representante político del lobby petrolero estadounidense, George W. Bush fundó su política en el fortalecimiento de la hegemonía norteamericana en el Medio Oriente cristalizándola a través  de la de lucha contra el terrorismo (prioridad surgida después del 11 septiembre de 2001). De esta manera, Estados Unidos se convirtió en una nación capaz de controlar el precio del petróleo, pese a que esto significaba para la Casa Blanca, una gran dedicación y despliegue en la región. En el mismo plano, otro objetivo fue alcanzar el control total del suministro energético, es decir, el control de la venta del petróleo con potencialidad de impacto frente a dos actores de peso como Rusia e Irán.
Esta etapa de la historia siembra el antecedente del comienzo de las fricciones, con el liderazgo de Washington frente a la emergencia de Rusia con un manejo estratégico de los recursos energéticos, donde el petróleo se convierte en instrumento clave en la política de reposicionamiento de Rusia en el concierto internacional de naciones. Con el ascenso de Putin, Rusia pasaba de ser un país al que se percibía como “derrotado”, a fortalecer posiciones en la palestra internacional y mostrarse nuevamente como potencia, valiéndose Moscú del factor energético en su política exterior.

Diferente fue el escenario en Europa, donde Washington no se ha visto perturbado por el escalonamiento de Alemania como locomotora en el viejo continente.
Pero en América Latina, y tal como coinciden muchas voces, Washington mermó considerablemente su potencial de acción directa, a la par de florecer en la región la nueva clase política que emprendió un concepto “independentista” que  reposó en la construcción de una alternativa a la costumbre de dependencia del norte. A partir de Chávez (1998), los gobiernos de Kirchner en Argentina, pasando por Lula y Rousseff en Brasil, se fueron emprendiendo nuevas maneras de conducir los estados latinoamericanos, que, en consecuencia, lograron una economía y una política interna y externa más autónomas. En otro plano, este frente creó (con el paso del tiempo) su propia idea de política regional opuesta a la “Doctrina Monroe”.
En este sentido, podemos relacionar varios acontecimientos que nos exponen que Bush hijo ha sido el presidente que más crispaciones ha generado en la política exterior estadounidense en relación a Latinoamericana; en este contexto se produjo la defunción definitiva fue del ALCA en el 2005.
Ese año se realizó una demostración de fuerza sin precedentes por parte de los países latinoamericanos. Bajo el liderazgo del Brasil de Lula y el apoyo, principalmente, de Argentina y Venezuela, se vetó el desarrollo del área de libre comercio americana. El principal punto del fracaso fue la falta de acuerdo en el área agroidustrial, donde el lobby agrícola norteamericano se opuso a bajar el nivel arancelario de ingreso a su mercado mientras demandaba la baja del  nivel arancelario con vistas a penetrar los mercados del sur. Sin lugar a dudas, Suramérica percibió en este acuerdo un instrumento desigual y devastador para su economía agrícola, por lo cual, el 2005 fue un momento clave para la región y la consolidación de su “independencia del siglo XXI”.

Etapa Obama
Con el ascenso de Barack Obama a la presidencia estadounidense se ha intentado volver la mirada hacia el sur, como podemos ver apreciar a través del descongelamiento de las relaciones con Cuba, y sin abandonar el control vital sobre Europa y Oriente Medio. La política exterior de Obama se ha caracterizado por un intento de transmitir una imagen de un aparente perfil de dialogo y mediación en los acontecimientos mundiales sin directa demostración de fuerza, diferenciándose de su predecesor George Bush. El oficio de entendimiento con Irán supone una muestra en este sentido, donde Obama ha sorteado obstáculos internos (los republicanos) y externos (postura opuesta de Israel) para capitalizar un logro político que tiene objetivos de contención del asenso de China.
Sin embargo, en el convulsionado escenario en Oriente Medio, el actual líder de la Casa Blanca lleva una política dura, como la que se ha generado también con Rusia, donde se observan similitudes con la era de fricciones de la Guerra Fría.
En Latinoamérica, el presidente Obama intentó emplear la vía del dialogo a través del intercambio comercial y la cooperación política, aunque es imposible no pensar en el uso del “soft-power” mediático y de los apoyos a los grupos opositores en diferentes países, para contrarrestar el liderazgo nacional y regional de los principales mandatarios “independentistas” del continente. En un aparente clima de paz, cuya máxima expresión mediática es la recuperación del dialogo con Cuba, esta etapa histórica oculta otras situaciones con diferentes actitudes y estrategias: por ejemplo el caso venezolano o el litigio de los fondos buitres en Argentina.
A pesar de todo, la supervivencia del sistema dominante (el libre mercado) no es posible solo con una política activa de intervención contra los nuevos actores, sino ofreciendo al sistema mismo la oportunidad de alimentarse y sobrevivir al ascenso de las otras regiones del mundo. En este sentido puede leerse el desarrollo del TTIP. Después de la armonización de la estrategia y de la unión en el mercado financiero (sin la cual no se hubiera sufrido tanto la crisis del 2008), el cumplimiento del “mandato globalizador” (la globalización y el libre mercado) puede lograrse con el desarrollo de un mercado común de vasta dimensión.
Esto pondría al centro del sistema (los EE.UU.) en la posición de preservar su condición de potencia absorbiendo los recursos financieros y económicos de Europa. De todos modos, esto no es suficiente. Para conseguir una verdadera posición de ventaja frente a los otros actores internacionales, Washington (en verdad las multinacionales que tienen el control sobre la Casa Blanca) tiene que hacer de este sistema una red estable en el medio-largo plazo, es decir, ampliar la política de seguridad de sus fronteras. Si en los primeros siglos de su vida esto fue posible simplemente con la aplicación de la Doctrina Monroe (en particular en América Central y en el Caribe y después con el control político de Europa para afrontar a la URSS), hoy no es suficiente y se requiere una estrategia total de influencia estable.
La perspectiva de medio-largo plazo sólo es viable con la derrota de cada resistencia al avance del control económico por parte de unas pocas empresas multinacionales. El oligopolio económico de facto es posible sólo con el pasaje desde el liberalismo hacia el hiperliberalismo. Es por eso que se ha desarrollado en paralelo al proyecto de TTIP, el acuerdo TISA (“Trade in Services Agreement”).
Este acuerdo que en América Latina tiene como firmantes a Chile, Perú, Colombia y México, expande su influencia más allá de Europa, abarcando a todos los países “occidentales” en su visión política y económica. Quienes adhieren a la “Alianza del Pacífico” y su implicancia geopolítica moldeada desde la perspectiva de la Casa Blanca. Con este tratado, los firmantes someten sus países a una fuerte “desreglamentación” del tercer sector y del mercado de los trabajadores. Todo es “en y por el mercado”, un mercado sin reglas escritas y con una dependencia de la voluntad del mismo, donde los más grandes capitalizarán los beneficios y las corporaciones saben sacar provecho de su posición de fuerza. En esta situación, no se garantiza la defensa de los intereses de los ciudadanos, que deben simplemente vivir en función de la supervivencia del propio sistema sin ninguna alternativa o salida.TTiP.6
El viejo sistema centro-periferia se convierte en un sistema nuevo parecido a un ojo donde la periferia es el globo ocular circundado por capilares que absorben la energía útil para el sistema central (la pupila) el cual cuenta a su vez con un mecanismo de control y defensa de su posición de ventaja al interior y exterior del sistema. Un proyecto de este tipo no podría ser público y, por ello, fue publicado el 19 junio de 2014 por Wikileaks. Obviamente este argumento ha sido tratado de manera marginal por los medios, del mismo modo como son tratados el resto de los temas implicados en el TTIP. En el G7 del 7 y 8 de junio en Alemania se ha explicado la necesidad de acelerar los tiempos para conseguir el tratado este año, lo cual es la síntesis expuesta por los medios. Sin embargo, se dijo muy poco sobre los temas controversiales del acuerdo. Como en el caso del ALCA, el nudo central es el rubro agroindustrial. Con la baja de las barreas arancelarias, las empresas familiares y de pequeña y mediana dimensión se perderán y el mercado europeo ya no dispondrá de su ventaja de calidad al ser sometido a los productos estadounidenses con una alta competencia vía precios. La complicidad de la actual clase política para obtener el máximo resultado en el corto plazo hace pensar que esta derrota comercial la Europa.
Si la historia nos deja elementos para mejorar el camino para no repetir los errores en el futuro, el desafío del ALCA (y sobre todo los motivos que la llevaron a su deceso en el 2005, parece que ha enseñado muy poco a una Europa que vive cada día como un “deja vu” sin solución.

Por William Bavone
Adaptacion por Maximiliano Barreto

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