Con frecuencia depositamos la mirada sobre lo que sucede en Yemen, en Siria y en otros conflictos del mundo; poniendo el foco en el fracaso de la diplomacia para llevar estabilidad y paz, con las consecuencias que llevan un padecimiento y una tragedia a aquellos que terminan siendo “más vulnerables” del sistema. Y esta vez vamos al Cáucaso, donde hace años, cada día se producen incidentes en los territorios ocupados por Armenia en lo que internacionalmente se reconoce como parte de Azerbaiyán. El pasado 4 de Julio, en esta guerra inconclusa, civiles han sido víctimas. Nos llama la atención la poca visibilidad en la prensa. Entendemos que un hecho de esta naturaleza, que merece ser condenado, no puede no tener consecuencias políticas para quienes sean responsables. Cuando se mira el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán sólo puede esperarse que las partes se sometan al imperio de la ley para encontrar la paz y que no se repetían estos crímenes. Pero como ciudadanos del mundo, con la indignación de este evento, nos preguntamos, en este y otros tantos casos, ¿dónde está el compromiso de la comunidad internacional respecto a la protección de los Derechos Humanos? ¿Por qué la comunidad internacional no asegura la vida e integridad de los civiles de acuerdo a la Convención de Ginebra y demás instrumentos del Derecho Internacional Humanitario?

¿Qué dice la comunicación oficial de Azerbaiyán?
Comentarios de Hikmat Hajiyev, Jefe del Servicio de Prensa del MAE, sobre la situación en la primera línea y las muertes y lesiones entre los civiles azerbaiyanos que causaron los ataques de las fuerzas armadas de Armenia:
El 4 de julio, en resultado del ataque deliberado y orientado hacia los civiles y objetivos civiles del pueblo Alkhanlí de la región de Fizulí en Azerbaiyán, que perpetraron las fuerzas armadas de Armenia mediante el uso de lanzagranadas pesadas y morteros de 82 y 120 mm, murieron Guliyeva Sahiba (nacida en 1967) y su nieta de 2 años de edad Guliyeva Zahra. Otra civil Guliyeva Sarvinaz (nacida en 1965) fue herida, asimismo, sufrieron daños objetos civiles. Les hacemos llegar nuestras más sinceras condolencias a las familias y parientes de las víctimas y deseamos rápida recuperación a la herida.
Como consecuencia de estas provocaciones de las fuerzas armadas de Armenia, el asesinato de una mujer mayor y su nieta de 2 años y las heridas causadas a otra civil y los daños a los objetos civiles, son nada más que actos de vandalismo y una vez más, comprueban la naturaleza terrorista del estado de Armenia.
Armenia ha estado conduciendo ataques sistemáticos, deliberados y orientados hacia la población civil, abarcando entre ellos a las mujeres, niños y personas mayores que residen en las zonas densamente pobladas adyacentes a la primera línea.
Los ataques directos y deliberados de Armenia contra la población civil y los objetos civiles de Azerbaiyán constituyen una violación seria al derecho humanitario internacional y derechos humanos, en particular a los Convenios de Ginebra de 1949 y su Protocolo Adicional I, asimismo, a la Convención sobre los Derechos del Niño y el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades.
Tras la visita a la región de los Copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE, mientras los Copresidentes y las organizaciones internacionales siguen llamando al cambio del statu quo de la ocupación mediante las negociaciones sustantivas y serias, Armenia vuelve a las provocaciones infames y nefastas dirigidas a la matanza deliberada de los civiles, inclusive los niños.
Azerbaiyán reiteradamente ha declarado a la comunidad internacional que la principal razón de la tensión e incidentes en la primera línea y el mayor impedimento a la resolución del conflicto es la presencia ilegal de las fuerzas armadas de Armenia en los territorios ocupados de Azerbaiyán.
La respuesta de la dirigencia política-militar de Armenia a las llamadas de los Copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE y de las organizaciones internacionales para reintegrarse a las conversaciones sustantivas a fin de resolver el conflicto, expresada mediante la matanza brutal y lesiones a civiles, otra vez demuestra la necesidad de que los Copresidentes deberían exigir a Armenia a retirar sus tropas de los territorios ocupados de Azerbaiyán,  conforme a las normas y principios del derecho internacional y las decisiones y resoluciones pertinentes de las organizaciones  internacionales y cambiar el statu quo de la ocupación.
La responsabilidad por la situación actual recae completamente sobre la dirigencia política-militar de Armenia.

Este trágico acontecimiento nos abre un amplio terreno para reflexionar donde emergen interrogantes; desde preguntarnos por qué no se cumple el derecho internacional y se vulneran sistemáticamente las normativas de los organismos multilaterales, hasta el análisis de por qué los medios de comunicación masiva no reflejaron la pérdida de vida de estos civiles en torno al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. Esto último, la atención mediática, llevaría un alerta a la opinión pública mundial a conocer qué sucede en el Cáucaso; donde sólo podemos esperar una solución: la diplomática.

Reseña Juan Obertello
Relaciones Internacionales UCASAL

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