Decir que el planeta, la humanidad y el sistema internacional enfrentan múltiples desafíos trascendentales y simultáneos es a esta altura prácticamente una obviedad. Ríos de tinta –física y virtual- se vierten a diario para tratar de explicar y describir estos fenómenos y otro tanto para predecir cursos de acción posibles para poder superarlos. Los pueblos del mundo demandan acciones y soluciones, y se espera que algunas de ellas surjan de la próxima conferencia COP 25 que se realizará entre el 2 y el 13 de diciembre próximos en Santiago de Chile –y de su reunión preparatoria entre el 8 y el 10 de octubre próximos en San José de Costa Rica -. Esta reunión, en palabras de los periodistas españoles René Castro y Fernando Ayala, es “una oportunidad para relanzar el multilateralismo y salvar el planeta”[i]. Hacemos nuestras estas sabias palabras de cara a la nueva cumbre que tiene como telón de fondo una particularidad, como nunca antes en la historia la juventud está movilizada e involucrada por la sostenibilidad.

¿Qué es la COP 25?

No podemos seguir avanzando en el tema sin hacer algunas definiciones, que citamos textualmente de la página oficial de la Conferencia: la Convención Marco de Naciones Unidas (CMNUCC) es la respuesta internacional al cambio climático. Es un tratado que establece las obligaciones básicas de las 196 Partes (Estados) más la Unión Europea para combatir el cambio climático. Se firmó en la Cumbre de la Tierra en 1992 y entró en vigor en 1994.

La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano de decisión supremo de la Convención. Las Partes se reúnen anualmente para revisar el avance en la implementación de la Convención donde se proponen, evalúan y aprueban otros instrumentos que apoyen su instauración. La primera COP se realizó en Berlín, en 1995. A la fecha se han realizado 24 COPs, la última en Katowice, Polonia, en diciembre 2018. La Presidencia COP va rotando en las siguientes 5 regiones de Naciones Unidas: África, Asia, Europa central y oriental, Europa Occidental y Latinoamérica y el Caribe. Ahora es el turno de Chile. [1]

La misma página oficial destaca la elección de Chile como sede debido a que dicho país es vulnerable a 7 de las 9 Condiciones de Vulnerabilidad definidas por la Organización de las Naciones Unidas según los criterios adoptados por la COP 22 realizada en Marrakesh, Marruecos, a propuesta de la ONG alemana GermanWatch [2].

Cabe destacar que estaba previsto que la presente edición de la COP se realizase en Brasil, en conmemoración de los 25 años de la Cumbre de Río, hito trascendental en el compromiso internacional para la preservación del medio ambiente. Sin embargo, el gobierno de Jair Bolsonaro decidió declinar la organización de la reunión a finales de 2018 aduciendo “restricciones fiscales y presupuestarias” que imposibilitaban su organización. Esta decisión no estuvo exenta de críticas hacia el mandatario brasileño por parte de organizaciones ambientalistas, que atribuyeron la decisión a un rechazo ideológico hacia el enfoque ecologista de la cumbre, más que a una imposibilidad económica de albergar el evento. [3]

¿Qué puede esperarse de la COP25?

La elección del slogan “Tiempo de actuar” para esta COP 25 dista de ser casual.  A diario estamos siendo testigos de hechos y noticias que no son para nada auspiciosos: conflictos internacionales por la disposición final de residuos plásticos, incremento notorio de la contaminación marina por el mismo material, contaminación de biomasa marina con microplásticos, no disminución de emisiones de carbono, severos incendios forestales en selvas tropicales, incremento ya registrado en el nivel de los mares, desertificación, refugiados climáticos, derretimimiento de permafrost en Siberia y el norte de Canadá, entre los más destacados. Lo acuciante de esta problemática y la certeza científica de que el tiempo para poder actuar y corregir estas agresiones al planeta –nuestro único hogar- es cada vez más corto motivan la adopción de dicho slogan.

Adicionalmente, este lema es un impulso para la adopción e implementación de acuerdos complejos en un contexto muy difícil para alcanzarlos. A la dificultad natural para alcanzar acuerdos entre casi 200 partes debe sumarse el particular momento en que estamos viviendo: tratados negociados en complejos procesos no se están renovando o se están abandonando (Tratado IMF de control de armamento nuclear, Brexit, el retiro estadounidense  tanto de la Conferencia de París como de la Unesco, como ejemplos), hecho que naturalmente alimenta el pesimsmo.

Sin embargo, existen hechos e iniciativas auspiciosas: un estudio germano-suizo auspiciado por la FAO propone la recuperación de tierras degradadas a partir de plantar árboles en 900 millones de héctareas nada más, nada menos que ¡1.000.000.000.000 de árboles! Estamos hablando de una realización que es técnicamente posible, pero como destacan Castro y Ayala, “requiere voluntad política de los gobiernos para su materialización”. [4]

ONGs y destacados representantes de la sociedad civil también se harán presentes en Santiago de Chile. Desde aquí queremos destacar que ha comprometido su presencia en la reunión una destacada activista: la adolescente sueca Greta Thunberg. La joven de 16 años estuvo días pasados en Nueva York y lanzó un pedido decidido al presidente estadounidense Donald Trump: “Mi mensaje para él es que escuche a la ciencia, obviamente no lo hace”. [5] Thunberg representa la voz de una generación que deberá enfrentar directa y crudamente los efectos del cambio climático si la humanidad entera no tuerce su rumbo. Como resultado de su participación en la última Asamblea General de Naciones Unidas, en la que a invitación del Secretario General Antonio Guterres, dio un discurso ante todos los representante de los Estados miembros de la organización. Reiteró sus afirmaciones sobre dar un abordaje estrictamente científico a la cuestión –“desde hace 30 años la ciencia ha sido clara”  y exhortó a los líderes a actuar, porque sino su generación será “la que enfrente las consecuencias” [6]. Por su parte Guterres, entre diversas iniciativas y llamados a actuar a los Estados Miembros, propuso concretamente la reposición del Fondo Verde para el Clima, y movilizar 100.000 millones de dólares para financiar diversos programas de lucha contra el Cambio Climático. [7] Pero la acción más resonante de estos días previos ha sido la demanda que Thunberg junto con otros 15 niños de entre 8 y 17 años –asesorados por estudios jurídicos, ONGs y legisladores europeos- ha interpuesto contra Argentina, Francia, Alemania, Turquía y Brasil por considerar que estos violar el Tercer Protocolo Opcional de la Convención sobre los Derechos del Niño[8]. Esta acción ha cosechado tanto elogios fuertes y sinceros por el compromiso demostrado como amargas –pero también sinceras- críticas, que no han hecho más que exponer una faceta cruda y hasta cínica de las Relaciones Internacionales: los 5 estados demandados firmaron el Protocolo Opcional y se obligaron voluntariamente a cumplir, mientras dos de los máximos contaminantes del mundo –Estados Unidos y China-no lo han hecho, y esa decisión política lleva al tecnicismo jurídico que les permite evadir una demanda de este tipo y por ende sus responsabilidades ante el planeta y las generaciones futuras. [9]

Expectativas

Pese a los sombríos diagnósticos y perspectivas, aún hay tiempo para acordar, para implementar, para actuar y para dejarle un planeta en mejores condiciones a las generaciones futuras. La voz oficial de la organización reza:

El mundo entero está en un proceso de transformación hacia un desarrollo verdaderamente sustentable. Aumentar la ambición con un balance entre mitigación  y adaptación es clave. Para esto necesitamos la participación tanto de los Estados como de los gobiernos locales y el sector privado. [10]

Desde Equilibrium Global, sabemos que podemos cooperar en la comunicación: dar a conocer la relevancia de esta cumbre, lo que hay en juego; con el deseo de que más personas en nuestra región tengan información sobre la COP25 y sobre qué está en juego para la humanidad toda. Nuestro compromiso como ciudadanos del mundo tiene que ir en  ese sentido : un planeta que permita vivir en condiciones dignas y sustentables a toda la vida que lo habita, y esperemos que consecuentemente lleve al compromiso de las grandes potencias y adicionalmente las generaciones posteriores disfruten de algo que las previas no han conocido: un orden internacional más justo y equitativo.

 

Martin Alejandro Pizzi

 

[1] https://www.cop25.cl/ capturado 29/08/2019

[2] https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2018/12/Introduccion-Cambio-Climatico.pdf capturado 29/08/2019

[3] “Brasil desiste de recibir cumbredel clima bajo el gobierno de Bolsonario” Bogotá, diario El Tempo, 28/11/2018  https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/brasil-rechaza-ser-sede-de-la-cop25-en-2019-298866  capturado 29/08/2019

[4] CASTRO y AYALA, op. Cit.

[5] https://www.fayerwayer.com/2019/08/greta-thunberg-cop25-trump-ciencia/ capturado el 28/11/2019

[6] https://news.un.org/es/story/2019/09/1462572 capturado 30/09/2019

[7] Ibidem.

[8] https://www.france24.com/es/20190923-cumbre-clima-naciones-unidas-mandatarios-thunberg capturado 30/09/2019

[9] https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/greta-thunberg-la-firma-legal-detras-de-la-historica-denuncia-de-16-jovenes-ante-la-onu-417318 capturado 30/09/2019

[10] https://www.cop25.cl/ capturado el 29/08/2019

 

 

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