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“Y vi ese perro, incluso lo miré a los ojos, y me dijo: ‘nunca nos rendiremos”. Textuales palabras del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, durante su diálogo con otros líderes europeos en la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026. Una muestra de algo que dejó el MSC 2026; cuando se trata de la guerra en Ucrania, mucho relato repetido con
forzadas señales de apoyo europeo.
Así la curiosa anécdota contada al público por el ex Primer Ministro de Países Bajos; que mientras recorría suelo ucraniano, un can de los servicios de emergencia apodado Patrón, lo miró a los ojos y le aseguró que nunca se rendirán frente a los rusos. Al compartir su vivencia,Volodomir Zelenksy a pocos metros lanzando una expresión ambigua. Siguiendo la tradición desde hace seis décadas en el Hotel Bayerischer, la congregación de líderes políticos, máximas autoridades de gobierno y jefe de Estados; intelectuales y académicos en la más referente plataforma de debate sobre el curso de las relaciones internacionales por su amplitud de voces más allá de la predominante perspectiva occidental

Este 2026 con las participaciones del Secretario de Estado de EE. UU. Marco Rubio; hasta el presidente francés Macron y el Canciller alemán Merz. Líderes como los primeros ministros deFinlandia y Dinamarca y varios altos representantes de la Unión Europea; hasta el Secretario General de la OTAN, el ministro de Defensa de Japón e inclusive, el ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Wang Yi. También participaron desde miembros del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), pasando por la secretaria general de Amnistía Internacional Agnes Callamard hasta la empresa militar Indra Group.

En búsqueda de un nuevo sistema de seguridad europeo:

Poca autocrítica sobre el curso actual de las relaciones transatlánticas; mucha precaución de no criticar a Donald Trump; pero el otro gran tema durante la MSC 2026 fue sin dudas la necesidad por parte de los países europeos en diseñar un nuevo esquema de seguridad europeo.
Sea por la amenaza rusa, sea por el tambaleante vínculo con Trump, una vez más la discusión sobre los retos para la autonomía en materia de defensa para los miembros de la UE. Es sobre este asunto donde persisten las diferencias.
En su discurso, el presidente francés Macron puntualizó que «tenemos que reorganizar nuestra arquitectura de seguridad en Europa”. Y para lograrlo, desde París apuntan al fortalecimiento de la disuasión nuclear; postura que fue apoyada por el canciller Merz. El mandatario alemán expuso con dureza el deterioro del orden internacional, recalcando que “este orden, tan defectuoso como ha sido incluso en su apogeo, ya no existe”. Palabras que recuerdan sin dudas a las pronunciadas por el primer ministro de Canadá, Mark Carney en el Foro de Davos de este año.

Merz coincidió con Macron en fortalecer a Europa para salvaguardar sus intereses desde la óptica nuclear, donde ya ha mantenido con el francés “conversaciones confidenciales”. A pesar del sostenido vínculo, un punto de divergencia en el eje franco-alemán concierne a la relación con Rusia en medio de casi cuatro años de conflicto con Ucrania. Por su parte, Macron pretende “establecer un canal directo de comunicación con Rusia, con total transparencia ante Ucrania y con sus socios europeos y aliados estadounidenses”. En cambio, Merz recalcó que “durante un año, Alemania y Europa han asumido el papel de liderazgo más importante” en la contienda, postulando que “Rusia todavía no está dispuesta a hablar en serio” y que debe “abandonar esta terrible guerra contra Ucrania, y nosotros tenemos que hacer todo lo necesario para llevarlos al punto en el que no vean más ventajas para continuar esta terrible guerra”.

En esta línea, el presidente ucraniano Zelensky abogó en su discurso por un alto al fuego de dos meses para así, dar lugar a elecciones, aunque el objetivo primordial sería la paz con Rusia.
En este sentido, la visión dada por el presidente español Sánchez en su discurso marca una clara diferencia con respecto a las posturas de Macron y Merz. Para él, “la disuasión nuclear es demasiada peligrosa” y que el “rearme nuclear no es la senda a seguir”, remarcando la necesidad de revitalizar el aparato industrial bélico europeo. De igual forma, se mostró proclive a la creación de un ejército europeo y que colaborará en lo que haga falta. Junto con Sánchez, se encontraban el finlandés Stubb y la danesa Frederiksen. Ambos se mostraron firmes en el aumento en el gasto en Defensa y Stubb le subrayó al español que “cuando Estados Unidos nos pide que asumamos más responsabilidad por nuestra propia defensa, como finlandés a mí no me parece mal”. Por su parte, Frederiksen señaló que “tenemos un problema transatlántico de base industrial” a la hora de intentar obtener capacidades de defensa.
Por el momento, la sensación que dejan los líderes europeos durante el MSC 2026 es de unidad en las visiones generales pero fragmentada al momento de llevarlas a la práctica, un verdadero desafío si se plantea reestructurar el esquema de seguridad europeo.

Calmando las aguas en el Viejo Continente:

El otro gran tema durante el MSC 2026 fue sin dudas las relaciones entre Estados Unidos y Europa, donde el antecedente inmediato de las pretensiones de Donald Trump sobre Groenlandia estuvo presente en todas las discusiones. Las mayores expectativas estaban sobre el mensaje del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.
A considerar que, en el paper anual de contexto de MSC 2026 titulado “Under Destruction” se describió de forma crítica la actual administración estadounidense. En este documento oficial se argumentó que “el más poderoso de quienes desmantelan las normas e instituciones existentes es el presidente estadounidense Donald Trump. (…) la política arrolladora de Washington promete romper la inercia institucional e impulsar la resolución de problemas en un contexto de estancamiento”.

Pese a la explícita crítica la propuesta desde Washington giró con habilidad hacia el tono conciliador buscando neutralizar cualquier animosidad negativa con un discurso que buscó apelar al factor emocional desde una definición actualizada de “los valores occidentales”.
Marco Rubio expresó “formamos parte de una misma civilización: la civilización occidental” y que “si a veces discrepamos, nuestras discrepancias provienen de nuestra profunda preocupación por una Europa con la que estamos conectados, no solo económicamente, no solo militarmente. Estamos conectados espiritualmente y estamos conectados culturalmente”.
De igual forma, Rubio defendió en su ponencia la visión estadounidense sobre la política migratoria, señalando que “controlar quiénes y cuántas personas entran en nuestros países no es una expresión de xenofobia. No es odio. Es un acto fundamental de soberanía nacional”.
Tras la participación de Rubio en el MSC 2026, se dilucida una ventana de oportunidad para el diálogo entre Estados Unidos y Europa, aunque es menester tener siempre presente los intereses de cada parte y los daños colaterales generados, junto con la carga hacia Europa para que se reforme desde dentro.

Perspectivas desde Asia:

El ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Wang Yi; fue el responsable de llevar la perspectiva de Pekín. El ex consejero de estado Wang Yi, que días anteriores había hablado de “la línea roja” para EEUU como advertencia de intervención de Washington en Taiwán; se reunió con Rubio marcando diferencias sobre la visión del multilateralismo y el rol de las Naciones Unidas.
En tono de advertencia, el gigante asiático hará lo que sea necesario para impedir el “desacoplamiento, la disociación y la ruptura de vínculos con China, con la oposición a todo lo relacionado con China, la formación de diversos bloques y grupos dirigidos contra China, e incluso la de incitar y conspirar para dividir China a través de Taiwán”.
Por otro lado, puntualizó que entre China y Europa “somos socios. No somos rivales sistémicos ni competidores estratégicos. China busca de forma explícita para cortejar a Europa y buscar alejarla de los Estados Unidos, en un intento por sacar provecho de debilitar al vínculo trasatlántico.

Sin irnos del continente asiático, estuvo presente también en el MSC 2026, el ministro de Relaciones Exteriores de la India Subrahmanyam Jaishankar. Con el antecedente inmediato de la firma del Tratado de Libre Comercio entre su país y la Unión Europea; el ex embajador indio ante los Estados Unidos expuso su visión sobre el orden internacional actual. Coincidiendo con la postura del ministro canadiense Carney en Davos, Jaishankar resaltó que mantener agendas prácticas y efectivas a modo de “coaliciones” fue el “sello distintivo de la diplomacia india durante aproximadamente dos décadas”. Cada vez más países, sobre todo en Europa, se encuentran atraídos por el modelo de relación indio: la combinación de versatilidad y previsibilidad. Es un juego meticuloso y fino, pero que le ha otorgado grandes resultados al país asiático.

Una vez más la vaguedad y abstracción se hacen presente cuando se repasan los discursos políticos, y esto se evidencia con la repetida narrativa de apoyo a Ucrania que se viene
escuchando en las últimas ediciones y que no se materializa en resultados para poner fin al sufrimiento del pueblo ucraniano. La fórmula repetida de apostar a la militarización sigue siendo
la única solución. Todos acuerdan en el “qué” (terminar la guerra); pero la complejidad es en el “cómo” (qué hacer) y desde Washington presionan por el “cuando” (Trump empuja acordar con
Putin)

El mayor impacto mediático lo logra EEUU con las repercusiones de Marco Rubio, con su postura de realismo explícito y sacudiendo la confusión europea por su “Qué es exactamente lo que defendemos, porque los ejércitos no luchan por abstracciones”.
Editorialistas y observadores siguen considerando que Europa ha tardado en reaccionar, pero continúa en medio de las influencias de Estados Unidos, China y Rusia, con la falta de una hoja
de ruta clara. Estados Unidos a pesar de su participación mucho más cálida que la del año pasado con Vance, le sigue imponiendo a Europa parte de la responsabilidad.
Y China que busca sofocar a la OTAN a la par que busca cumplir sus aspiraciones territoriales.

La representatividad que cada año congrega MSC en sus tres días de debate abre interrogantes sobre los cambios en el sistema internacional.
Vivimos tiempos donde las instituciones y el orden establecido hace siete décadas está siendo vulnerado y para este nuevo realismo del presente se caracteriza por el uso de la fuerza.
¿Podemos entonces esperar que lo que viene sea más pacífico?
Resultan oportunas a modo de resumen las palabras del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio: “qué es exactamente lo que defendemos, porque los ejércitos no luchan
por abstracciones”.

Por Blas Luis del Rosario Rossi, Licenciado en Relaciones Internacionales (UCA). En Instagram: @blasluisr

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