Pero pese al impacto del cambio climático y cómo el deshielo puede modificar las condiciones de acceso y la misma geografía, el Kremlin ha tenido una definida estrategia para consolidar sus intereses en la región del Ártico en una sostenida carrera a lo largo de las últimas décadas. Desde la compra de combustible y motores resistentes al frío para vehículos, hasta el establecimiento de bases que permitan al personal establecido en campamentos vivir sin sobresaltos. Esta costosa tarea diaria es llevada adelante por la Rusia de Putin, y que han permitido a Moscú obtener una amplia ventaja por el resto de los países con posesión territorial en el Ártico (Estados Unidos, Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Canadá).
Parafraseando a John Mearsheimer (2025), tener presencia en el Ártico es tener poder. Por las duras condiciones climáticas, por el despliegue económico que implica simplemente tener presencia, por la insustituible instrucción del personal y por sostener una política duradera; un país que se encuentre en el Ártico es un país que proyecta poder sobre sus pares.
En este sentido, en el presente artículo abordamos algunos datos relevantes de la política ártica rusa entendiendo el concepto de “uso dual”; y por qué es tan importante a la hora de dimensionar la presencia rusa en el Ártico y su impacto para la seguridad regional.
Haciendo cronología de la política rusa ártica:
El pasado 3 de febrero de 2026, el director del Departamento de Asuntos Europeos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y alto funcionario ruso en el Consejo Ártico, Vladislav Maslennikov expuso que “la confrontación político-militar en el Ártico se está intensificando hoy, instigada por los países occidentales y la OTAN”. Para entender cómo se ha llegado a este punto, es necesario ordenar algunos de los eventos más relevantes que ayudan a describir los pasos que ha dado Moscú en su obsesión hacia el Ártico.
Con la llegada de Putin, se revierte una tendencia de abandono con respecto al Ártico que se venía dando desde el fin de la Unión Soviética. De esta forma, para el Kremlin, entre el año 2000 al 2007 “el Ártico es un pilar del regreso de Rusia a su estatus de gran potencia” (Conley & Melino, 2020).
Durante la presidencia de Dmitri Medvédev, se lanza el primer documento estratégico ártico: “Fundamentos de la política de la Federación de Rusia en el Ártico al 2020 con una perspectiva de futuro”. La postura oficial actualizada de Rusia hacia el Polo Norte queda establecida en este documento donde se prioriza el control de los recursos naturales y una posible vía de transporte en la región. No obstante, el documento “más que anticipar enfrentamientos militares, privilegia un enfoque de cooperación en materia de seguridad” (Moreno, 2019).
Nuevamente con Vladimir Putin a la presidencia, es factible observar un cambio en la concepción rusa en 2013 con el nuevo documento “Estrategia de Desarrollo del Ártico Ruso y Provisión de Seguridad Nacional al 2020”. Donde se aprecia “un enfoque más realista” (Moreno, 2019); evidenciado en 2014 con la creación de la Comandancia Estratégica Conjunta de la Flota del Norte. Ahora el Ártico ruso tendría una fuerza militar operativa presente, con “métodos innovadores para garantizar el control perimetral y reforzar la seguridad fronteriza” (Boulègue, 2019). Es a partir de ese año hasta la actualidad (2026), donde el pragmatismo y la visión geopolítica dominan el proceder del Kremlin con respecto al Ártico, buscando salvaguardar tres intereses claves: “Mejorar la defensa del territorio nacional; (…) asegurar el futuro económico de Rusia; y crear una plataforma para proyectar poder (…)” (Conley & Melino, 2020).
“Rusia no ha amenazado nunca a nadie en el Ártico (…) No permitiremos ninguna invasión de la soberanía de nuestro país y protegeremos firmemente nuestros intereses nacionales”, dijo el presidente Putin en el foro ártico de Múrmansk en enero de este año en curso.
El concepto de “uso dual” (o también “doble uso”) se encuentra ampliamente extendido en diferentes áreas. Una posible definición engloba a todos aquellos “bienes, software y tecnologías que tienen el potencial de ser utilizados tanto para aplicaciones civiles como militares” (SIPRI, s.f.). Los ejemplos abundan: desde compuestos químicos, pasando por la tecnología nuclear hasta instalaciones de residencia permanente en el Polo Norte.
El despliegue de bases rusas en el Ártico se extiende por toda su costa e “incluye la operación de seis bases militares de doble uso, una docena de aeródromos y una flota de al menos 40 rompehielos” (Mongilio, 2024). Ningún otro país ártico cuenta con estas capacidades, son los rusos quienes cuentan con los dispositivos más avanzados y modernos apostados allí.
La “noción dual” en la generalidad de los elementos rusos en el Ártico posibilitan la integración de una fuerza militar robusta junto con la implementación de proyectos económicos como la Ruta Marítima del Norte (NSR), donde “el aumento del tráfico ruso en la NSR muestra que la ruta aún podría adquirir enorme importancia si existe un impulso económico” (Financial Times, 2016). Y es en este punto donde, desde el prisma occidental, surge el dilema de seguridad para Estados Unidos y los países árticos OTAN:
¿Acaso el nivel de presencia militar rusa es indispensable para alcanzar sus intereses económicos o son los intereses económicos los que escudan y justifican a la presencia militar rusa ártica? Otros observadores van más allá en el planteo sobre el uso dual: “¿(…) proporcionar infraestructura marítima para la ruta del Mar del Norte y a la vigilancia y protección de la frontera ártica de Rusia, o representan ambiciones de impulsar los acontecimientos árticos más allá de sus propios intereses territoriales? (The Simons Foundation, s. f.).
Conclusiones:
Contar con un sistema de misiles ubicado en el Ártico permite recorrer una menor distancia hasta un objetivo en Europa, y esto es argumento en la OTAN para una respuesta apropiada. El “músculo militar” ruso en el Ártico es de facto una ventaja geopolítica. En esta línea es oportuno mencionar las palabras del almirante Alexandr Moiséev, jefe de la Armada Rusa que denunció a Occidente de realizar “los preparativos para un posible enfrentamiento militar en la región bajo la excusa de ‘protegerse contra las amenazas por parte de Rusia y China’” (SWI swissinfo.ch, 2026).
Hoy vemos las intenciones de Estados Unidos sobre Groenlandia con mucha determinación por parte de la administración Trump; y esto se encuentra directamente relacionado con la presencia rusa en el Ártico.
El desafío a futuro de evitar fricciones es imperioso cuando se trata del Ártico. Los mecanismos institucionales de diálogo sobre el “continente blanco” son instrumentos sensibles para sostener el equilibrio de intereses. El más sólido en esta materia es el Consejo Ártico, con avances significativos en áreas como ecología, transporte o vínculo con pueblos originarios. Empero, en función del artículo de la Declaración de Ottawa de 1996, los temas de seguridad militar son excluidos del Consejo, suponiendo un bloqueo a su tratamiento institucional.
Pero sabemos que estamos en momentos históricos de avasallamiento del orden internacional y sus instituciones, de ruptura con el “viejo orden internacional”. Dos actores protagonistas que en la práctica buscan definir sus propias leyes: Vladimir Putin y Donald Trump; y justamente, son los dos líderes de los actores estatales con intereses en el Ártico.
Por Blas Luis del Rosario Rossi, Licenciado en Relaciones Internacionales (UCA). En Instagram: @blasluisr. En Twitter: @BlasRossi381011.
-REFERENCIAS:
-Center for Strategic and International Studies. (2020, 26 de marzo). The Ice Curtain: Russia’s Arctic military presence. CSIS. https://www.csis.org/analysis/ice-curtain-russias-arctic-military-presence
-Chatham House. (2019, junio). Russia’s military posture in the Arctic: Force structure. https://www.chathamhouse.org/2019/06/russias-military-posture-arctic/4-arctic-force-structure
-Financial Times. (2016, 21 octubre). Russia’s Arctic obsession. Financial Times. https://ig.ft.com/russian-arctic/
-Moreno, N. P. (2019). Russia in the new geopolitics of the Arctic. Revista Mexicana de Política Exterior, (115), 69–91.
-Saba News Agency. (2026, 3 de febrero). El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia: Deterioro de la situación en el Ártico, aumento de la tensión en la Alianza Occidental. https://www.saba.ye/es/news3640117.htm
-SIPRI — Stockholm International Peace Research Institute. (s. f.). Dual-use and arms trade control. https://www.sipri.org/research/armament-and-disarmament/dual-use-and-arms-trade-control
-SWI swissinfo.ch. (2026, 12 de enero). Rusia ansía la división en la OTAN por el Ártico, pero no es una amenaza para Groenlandia. https://www.swissinfo.ch/spa/rusia-ans%C3%ADa-la-divisi%C3%B3n-en-la-otan-por-el-%C3%81rtico%2C-pero-no-es-una-amenaza-para-groenlandia/90759929
-The Financial Grandpa. (2025, 6 de diciembre). Russia’s Arctic Move Alarms Pentagon — Worst-Case Modeling Begins | John Mearsheimer [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=UMIcKAnzoE8
-The Simons Foundation. (s. f.). Arctic security. https://www.thesimonsfoundation.ca/arctic-security
-USNI News. (2024, 29 de octubre). Russia’s Arctic rise. https://news.usni.org/2024/10/29/russias-arctic-rise





