Desde la red de alianzas con expertos y think-tanks en diferentes capitales del mundo entrevistamos al consultor de comunicación política Franco Delle Donne en Berlín. Preguntamos sobre el perfil del electorado alemán; sobre las demandas, para saber cuál es la agenda que le preocupa a la sociedad y qué hacen al respecto los grupos políticos. En momentos donde los grupos extremistas y neofasistas son noticia de este lado del Atlántico, por los acontecimientos de Charlottesville en Estados Unidos, los alemanes tienen a Pegida entre minorías que han expandido sus ideologías por el resto de Europa. Martín Rodrígiuez Osses entrevista al analista político Delle Donne donde buscamos tener un fotografía más finita de la conducta, tendencia y preocupaciones del electorado de cara a las generales de Septiembre.

Pregunta: ¿qué objetivos principales debe trazarse el arco político alemán en un futuro, qué demandas de la población están insatisfechas y cuáles pueden surgir en la brevedad?
Franco Delle Donne: el surgimiento de un partido ultraderechista como lo es Alternativa para Alemania (AfD) ha demostrado que existen una serie de carencias en la oferta que presentan los partidos políticos tradicionales. AfD ha sido capaz de movilizar a ciudadanos que se consideraban fuera del sistema político y que desde hacía mucho tiempo engrosaban el abstencionismo. Si observamos las regionales de 2015 en adelante vemos que la participación electoral aumenta en un 10% y las encuestas “exit polls“ marcan una importante capitalización de este fenómeno por parte de los ultraderechistas.
La transversalidad del voto ultraderechista deja otro indicio importante para observar las demandas insatisfechas. En efecto, AfD recibe votos de todo el espectro político: desde la derecha neonazi hasta la izquierda antisistema, desde la burguesía rica del sur hasta de los desempleados crónicos del este, desde los trabajadores asalariados de clase media baja hasta los autónomos y emprendedores. Esta transversalidad del electorado ultraderechista indica que las demandas pendientes en el principio del fin de la era Merkel son una verdadera deficiencia de los partidos.
El primer issue que se puede mencionar en concreto tiene que ver con la calidad de los puestos de trabajo. Alemania tiene un desempleo muy bajo y según los números del gobierno nunca en la historia hubo en Alemania tanta gente ocupada como ahora (en términos absolutos). Lo que esos anuncios no mencionan es que muchos de esos puestos de trabajo corresponden a los denominados “mini-jobs“, trabajos cuyo salario no puede superar los 450 euros mensuales. Los mini-jobs son sÓlo uno de los indicadores de un mercado laboral que está sufriendo un gradual proceso de pauperización y que tendrá su impacto social en los próximos años al favorecer el crecimiento de la desigualdad.
La cuestión demográfica es un elemento que Merkel tiende a ignorar. Alemania está frente a un problema respecto de lo que sucederá con las pensiones cuando una gran cantidad de alemanes se jubilen casi en simultáneo. Este grupo pertenece a la generación de “Baby-boom” de la posguerra. Si tenemos en cuenta que la expectativa de vida de este colectivo supera ampliamente las previsiones de hace treinta años, podríamos afirmar que Alemania tendría que tener una población activa muy superior a la actual que aporte el dinero necesario para financiar la caja previsional durante más tiempo. En otras palabras, es muy posible que se produzca un desacople entre lo que los jubilados reciben y lo que entra a la caja desde la población económicamente activa.
Para finalizar, existe una falta de comunicación respecto de los beneficios y funcionamiento de la Unión Europea. Muchos alemanes no comprenden, ni en las clases bajas ni en las altas, si Alemania se beneficia o no de la UE. Aquí jugaron un rol fundamental los periódicos más sensacionalistas que utilizaron el tema de Grecia para transmitir ideas falsas o tergiversadas sobre lo que Alemania paga y recibe de la UE. Esto puede lastimar la legitimidad de la UE dentro del país. Se podría convertir en una variable compleja para los partidos políticos, que hasta ahora no habían tenido que preocuparse demasiado por ella, ya que el consenso alrededor de lo positivo de la UE era muy amplio.

Pregunta: ¿qué futuro tienen movimientos de extrema derecha como Pegida en Alemania? ¿Se puede pensar en el surgimiento de movimientos reactivos a Pegida desde una ultra izquierda?
Franco Delle Donne: Pegida es una reacción a muchos de los problemas mencionados previamente y en algún punto el partido AfD ha sabido absorber gran parte de sus demandas movilizantes. En ese sentido, Pegida, al tener una articulación política que la representa, ha perdido algo de su esencia. En la medida en que AfD mantenga su perfil intransigente, o como ellos mismos denominan “de oposición fundamental”, Pegida permanecerá en un lugar secundario. En la izquierda ya existen movimientos antiderechistas desde mucho tiempo antes de Pegida.

Pregunta: ¿qué papel tiene la cuestión de la inmigración en la opinión pública, en la percepción que se genera en el electorado?
Franco Delle Donne: existen estudios que indican que a menor cantidad de inmigrantes en una región, mayor es el índice de rechazo o xenofobia. En otras palabras, se teme lo que no se conoce. AfD ha sido capaz de reorganizar los frames de los alemanes, en especial desde la llegada masiva de refugiados en el verano boreal de 2015. Un frame es el encuadre mental que realizamos cuando observamos algún elemento. Ese frame puede venir dado por la propia socialización o por los distintos inputs que recibimos día a día, por ejemplo, consumiendo información periodística. Los ultraderechistas han logrado que la palabra inmigrante, o bien refugiado, sea parte de un campo semántico relativo a la criminalidad, pero en especial al terrorismo. Al aplicar el frame de la “islamización de Alemania“, reforzado por la cobertura periodística de los atentados y demás atrocidades de ISIS en Medio Oriente, AfD ha construido una nueva interpretación del fenómeno migratorio: es una amenaza a la seguridad nacional, pero por sobre todo, a las costumbres occidentales.

El miedo se ha trasladado desde la variable económica (competencia laboral, por ejemplo) a la variable identitaria (pérdida de valores, cultura, etc.
Actualmente es uno de los temas más complejos en el marco de la campaña electoral. Es muy difícil para los partidos políticos trazar posiciones concretas al respecto, incluso dentro de ellos. El problema de la cuestión demográfica, mencionado más arriba, le pone un nivel de dificultad mayor al tema migratorio: Sin inmigrantes en algunos años es posible que Alemania sea inviable.

Pregunta: ¿cuáles son los límites que el electorado alemán acepta y qué cosas entiende inaceptables en una campaña política?
Franco Delle Donne: hasta la aparición de AfD hubiese asegurado que cuestiones como el nacionalismo, las expresiones anti-inmigrantes y cualquier otra manifestación que supere el límite de lo políticamente correcto eran absolutamente inaceptables. Esto ha cambiado. AfD ha podido correr los límites y las redes sociales fueron la plataforma en la que esto ha tomado forma. El anonimato de los usuarios colabora con ello y la retroalimentación le brinda volumen. En nuestro libro dedicamos un apartado entero al tema (Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania).

Pregunta: ¿Francia ocupa un rol importante pensando en el liderazgo alemán como capital político o el electorado no lo toma en consideración?
Franco Delle Donne: para los europeístas y la gente de centro (izquierda y derecha) Francia es fundamental. Es el vecino, socio, más relevante y en el imaginario colectivo, es imposible pensar una Europa unida y en paz si la relación con Francia no fuese buena. Está claro que aprendieron luego de dos guerras mundiales. Es interesante el rol que ocupa hoy el presidente Macron. Para muchos un reflejo de lo que tendría que ser el sucesor de Angela Merkel.

Pregunta: basado en las campañas electorales y las promesas, ¿se puede definir una identidad alemana?; la que interpretan los políticos para dirigirse al electorado.
Franco Delle Donne: el alemán vota a Merkel, aplaude las iniciativas socialdemócratas, quisiera ser como los verdes, no le gusta AfD pero reconoce que menciona temas que el resto evita y compra sus muebles en IKEA.

Por Lic. Martín Rodríguez Osses.

*Franco Delle Donne vive en Berín desde hace 7 años, trabaja como consultor en comunicación en el Parlamento de Alemán. Está a punto de doctorarse en comunicación política por la Freie Universität Berlin. Es autor del blog: https://eleccionesenalemania.com/

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