“Derribar el muro” de la ex-colonia de Sahara Occidental. Por Luz Marina Mateo

“Derribar el muro” de la ex-colonia de Sahara Occidental. Por Luz Marina Mateo

Compartimos entrevista a la académica Luz Marina Mateo, de la Cátedra de Estudios Sobre Sahara Occidental del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Plata. Nos cuenta del contenido de su investigación, de su trabajo y de su perspectiva sobre el curso de los acontecimientos que tienen que ver situación que padece el pueblo saharaui en su lucha por el reconocimiento como nación. La investigación de Luz Marina Mateo (320 páginas que han obtenido una calificación de 10 puntos) es la primera tesis de Maestría sobre el tema de Sahara Occidental en una universidad de Argentina. Un material de referencia para conocer de este representativo caso del “ejercicio del poder por sobre el deber” en las relaciones internacionales.

Pregunta: Ud. ha trabajado sobre la primera tesis de una Maestría que en Argentina trata el asunto de Sahara Occidental. ¿Puede explicar qué le motivó realizar investigación sobre este caso poco conocido en la opinión pública?
Luz Marina Mateo: Como afrodescendiente (miembro de la comunidad caboverdiana en la Argentina), la situación del pueblo saharaui la conozco desde muy pequeña, dado que el comienzo de la lucha del Frente Polisario es prácticamente simultáneo a la lucha por la independencia de las colonias portuguesas en África, por lo cual en mi entorno se hablaba no solamente de lo que por entonces sucedía en Cabo Verde o en el resto de las colonias portuguesas, sino también de situaciones similares en otros puntos del continente. Pasado el tiempo, al ingresar a la Maestría en Relaciones Internacionales, el caso saharaui volvió a ser parte de mi agenda desde lo académico. Tiempo después, conjuntamente con el Dr. Norberto Consani (director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, IRI-UNLP), inauguramos la Cátedra Libre de Estudios sobre el Sáhara Occidental -única en el mundo- del IRI-UNLP. Allí comencé un intenso trabajo de investigación, extensión y docencia, que me permitió profundizar en el tema al cual me dedico de lleno desde hace seis años. En ese marco surgió la tesis.

Pregunta: ¿Cuáles son los ejes centrales de su trabajo de investigación?
Luz Marina Mateo: El marco teórico es el pensamiento decolonial aplicado a las relaciones internacionales, la comunicación y el derecho, proponiendo pensar el conflicto desde su carácter de oculto a la opinión pública internacional como una de las aristas de la modernidad que tiene a la colonialidad como inherente y que abarca no solo a territorios sino a personas y procesos sociales; ello muestra la necesidad de plantear procesos de descolonización que incluyan la decolonialidad del poder, del ser y del saber, a lo que podríamos agregar “del expresar y comunicar”, desde paradigmas distintos a los preestablecidos por el colonialismo.01-luz-marina-mateo
Es en este contexto, distintos actores sociales y gubernamentales del pueblo saharaui denuncian que el proceso de descolonización no se lleva a cabo, entre otras cosas, por la existencia de un bloqueo informativo que impide que la comunidad internacional conozca el problema y, por ende, no pueda hacer presión para revertir la situación. Es por ello que el foco de la investigación está puesto en las estrategias de comunicación del pueblo saharaui, en su lucha por visibilizar el conflicto, una visibilización que es considerada por ellos mismos como poderosa herramienta para lograr la autodeterminación. De allí el título de la tesis: “Decires nómadas. La lucha del pueblo saharaui por derribar el muro del silencio”.
En este marco, se analizan no solamente los medios de comunicación saharauis como escenarios de visibilidad de esa lucha, sino también la tarea de otros actores en distintos espacios donde se opera la producción de sentidos para alcanzar sus objetivos de descolonización: actividades políticas, artísticas y asociativas y presencia en redes sociales de asociaciones e individuos referentes de este pueblo, destinadas a hacer emerger la cuestión saharaui en los distintos países.

Pregunta: Le ha llevado cuatro años desarrollar este trabajo de investigación, qué puede decirnos de las fuentes que ha obtenido para acceder a información sobre el caso.
Luz Marina Mateo: Como he comentado, esta investigación fue llevada a cabo de manera multidisciplinar (desde las Relaciones Internacionales con el Derecho Internacional y la Comunicación Social), por lo que se ha consultado abundante bibliografía, acompañada de un trabajo de campo de más de cuatro años, del cual fueron seleccionadas ochenta y cuatro entrevistas a distintos referentes del pueblo saharaui y personas de otro origen involucradas en el tema, realizadas la mayor parte de ellas de modo presencial en África (Sudáfrica, Mozambique, Nigeria y Argelia), América Latina (Argentina, Cuba y México y Europa (España) y un menor número concretadas a través de internet. Ello, junto con la experiencia adquirida a partir de la tarea desarrollada desde la Cátedra Libre de Estudios sobre el Sahara Occidental, ha permitido poner en diálogo una serie de ideas y saberes, con el fin de investigar el tópico presentado y, sobre todo, de que sea el propio pueblo saharaui quien asuma un rol protagónico en la construcción de los conocimientos que el trabajo aporta, de modo que las entrevistas son consideradas un insumo prioritario a lo largo de las tres partes en las que se divide esta obra, realizada no solo con una perspectiva decolonial sino también desde la periferia de los centros de poder mundial y llevada a cabo por una mujer, latinoamericana y afrodescendiente.
Tanto la selección de las fuentes como la investigación en sí misma, fueron concebidas como una acción de compromiso con la justicia, con la convicción de que ello aporta profundamente a la rigurosidad, dado que nos obliga a tener una visión abarcadora e inclusiva de saberes y voces a la hora de estudiar y analizar cualquier fenómeno social. El hincapié se hace en la construcción de la propia realidad por parte de un grupo subalternizado, partiendo de la convicción de que esa supuesta neutralidad o imparcialidad a la que el pensamiento científico de la modernidad/colonialidad nos obliga, es muy útil a los fines de preservar el statu quo de los esquemas vigentes de poder, porque distorsiona la visión sobre las condiciones desiguales en las que se desarrollan las luchas y las producciones de saberes contra esa opresión. Por el contrario, la producción de saberes y discursos, en nombre del rigor académico y la honestidad, no debe perseguir la neutralidad -siempre inalcanzable- a modo de horizonte, sino mostrar claramente desde qué lugar y con qué objetivos se lleva a cabo.

Pregunta: Ud. define el asunto de Sahara Occidental como “una descolonización inconclusa”, ¿puede transmitir una impresión sintética sobre lo que entiende que este caso es representativo para las relaciones internacionales?
Luz Marina Mateo: Sobre el caso del Sáhara Occidental podemos decir que es sumamente representativo para las relaciones internacionales, porque se trata de un escenario en el que se despliegan los poderes en todas sus manifestaciones: la realpolitik de las potencias (el rol de Francia en el Consejo de Seguridad en este asunto es determinante y es un claro ejemplo de ello), el poder económico y la gravitación de los recursos naturales que el territorio saharaui posee, el “doble rasero” en el tema de la protección de los derechos humanos que se sostiene en el discurso pero poco en la acción y, entre muchos otros factores, el rol fundamental de España como potencia administradora y su histórica deuda pendiente en el proceso de descolonización del territorio.

Pregunta: Y sobre el derecho internacional, ¿cómo puede explicar cómo se puede considerar el ejemplo de Sahara Occidental?
Luz Marina Mateo: Si nos atenemos al derecho internacional, el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo pendiente de descolonización, cuyo caso se emplaza en el Comité de Descolonización de la ONU. Esto está recogido en resoluciones de la Asamblea General de la ONU, como la  2072 (de 1965), que toma la resolución 1514, referida a la  concesión de la independencia a países y pueblos coloniales, en relación con Ifni y el Sáhara Español y recuerda que España es Potencia administradora del territorio. También la resolución de la Asamblea General Nº 2625 (1970), establece que el territorio de una colonia u otro territorio no autónomo tiene una condición jurídica distinta y separada de la del territorio del Estado que lo administra, la cual permanecerá hasta que el pueblo de la colonia o el territorio no autónomo haya ejercido su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta. Esto es recogido por resoluciones de la Asamblea más recientes como la Nº 66/86 (2011), que también toma el contenido de la Resolución 1514. Muchas otras resoluciones de la Asamblea ratifican que el conflicto del Sáhara Occidental es una cuestión de descolonización, (2072, 2229, 3458, 33/31, 34/37, 35/19, 34/40 y 66/86, entre otras), hacen hincapié en la existencia del pueblo del Sahara Occidental (como la resolución 1920 del Consejo de Seguridad, de 2010 y varias resoluciones de la Asamblea General).saha2
En el mismo sentido, los órganos de la ONU se han expresado respecto de que el pueblo saharaui tiene el derecho inalienable a la libre determinación y que este derecho se ejercerá mediante un referéndum libre y justo. Además, la Corte Internacional de Justicia había determinado ya en 1975 que no existen vínculos de soberanía entre el territorio del Sáhara Occidental y Marruecos (tampoco con Mauritania). Además, hay resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General que definen a la presencia de Marruecos en el territorio como una “ocupación” y otras que reconocen que la descolonización del Sáhara Occidental es responsabilidad de las Naciones Unidas.
Sin embargo, hasta el momento la situación continúa estancada, en una demostración de cómo la modernidad/colonialidad no es capaz de cumplir con el propio derecho surgido de su seno y fraguado al calor de las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, que hoy tienen un asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad.

Pregunta: Ud. pone el foco en el poder de la comunicación, describiendo la poca visibilidad que tiene este asunto, ¿qué cree que a futuro esta perspectiva puede cambiar?
Luz Marina Mateo: Es de esperar que sí, que la situación cambie. Las nuevas tecnologías y el acceso a la información y la formación que hoy por hoy poseen muchos hombres y mujeres saharauis en distintas áreas (entre ellas, la comunicación) es un factor gravitante en ese sentido. Está claro que para revertir la invisibilidad deben converger varios actores, escenarios y elementos pero, en gran medida, que eso suceda depende de las acciones que el pueblo saharaui emprenda en este sentido, para que la comunidad internacional sepa lo que sucede con este contencioso oculto a la opinión pública. Se trata, simplemente, de trabajar para que el tema deje de estar sometido al poder del silencio. Y al silencio del poder.

Por Ariel Roberto Zaiser
Relaciones Internacionales y Gobierno de la Universidad UADE

Luz Marina Mateo. Magíster en Relaciones Internacionales. Lic. en Comunicación Social. Secretaria de la Cátedra Libre de Estudios sobre el Sáhara Occidental del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (IRI-UNLP). Secretaria del Departamento África del IRI-UNLP.

Acceso a la tesis de Marina Mateo: http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/54324

 

La tragedia de los migrantes de África: fases geopolíticas

La tragedia de los migrantes de África: fases geopolíticas

Según datos de la Organización Internacional de las Migraciones, en lo que va del año más de 2000 migrantes perdieron la vida intentando cruzar el Mediterráneo,casi medio millar más de muertes quelas ocurridas durante el mismo período del año anterior. También como en 2014, la mayoría de las pérdidas ocurrieron en la zona del canal de Sicilia o el Mediterráneo central, el espacio más estrecho que utilizan las mafias para “depositar” en Europa “la mercancía” desde África, es decir, personas desahuciadas.
La tragedia casi diaria de los migrantes vuelve a poner de manifiesto la relevancia e impacto de la dimensión socio-humana de la seguridad en las cuestiones internacionales.Basta considerar que la Unión Europea se ve comprometida a replantear esquemas de seguridad que refuercen lo que hasta el momento han sido los principales instrumentos para enfrentar dicho desafío, esto es, misiones que vayan más allá de las operaciones de control y el rescate en el Mediterráneo; incluso dispositivos que podrían requerir consentimiento del Consejo de Seguridad de NU.
Pero más allá de la desgracia y de la complejidad que presenta la cuestión en clave de seguridad internacional, una mirada desde la geopolítica, es decir, desde la reflexión sobre el espacio en términos de intereses, nos permitiría apreciar varias situaciones o fases que se relacionany que en buena medida ayudan a explicar la tragedia desde un cuadro más abarcador.
La primera consideración que surge es la relativa a la relación entre “zonas prósperas” y “zonas pobres”. En retrospectiva, aquella hipótesis que prefiguraba un mundo fragmentado en “zonas de paz” y “zonas turbulentas”, muy bien desarrollada por Max Singer y AaronWildavsky en un influyente trabajo de 1993titulado “The Real WorldOrder”, sin duda ha sido una de las más respaldadas por los acontecimientos de los años siguientes, hechos que incluso ampliaron los componentes en los que se fundabadicha hipótesis, puesto que los autores enfatizaban la condición de paz o imposibilidad de confrontación armada que predominaba en(y entre) las modernas democracias como la principal distinción con los espacios turbulentos.
Si bien hasta el presente existen incertidumbres respecto de la configuración final del escenario internacional, un mundo en base a zonas con velocidades políticas, sociales, demográficas, económicas, tecnológicas, militares, etc., diferentes es uno de los datos más contundentes que nos ofrece el mundo de hoy y que más impacto tiene en la seguridad internacional.
Es cierto que dichas zonas puedenapreciarsehacia el interior de un Estado, por caso, India, país en el que “coexisten” espacios prósperos junto a verdaderos eriales de miseria, o incluso en países avanzados aunque con distintas dinámicas de desarrollo, por ejemplo, el norte y el sur de Italia.Pero son aquellos espacios intercontinentales los que mejor ilustran las diferentes realidades geopolíticas, es decir, aquellos espacios generalmente separados por accidentes geográficos que los mantienen distanciados, pero a la vez próximos por la oportunidad que ofrecen a aquellos que quieren abandonar las zonas infortunadas; y en este sentido, Europa y Nor-África (a la que debemos sumar el espacio subsahariano) son los espacios más notables.

Consideremos a continuación algunos datos relativos a la “zona pobre” que nos proporciona el sociólogo Josep Marc Laporta, a fin de hacernos una idea de los contrastes entre un espacio y el otro.
En África más de la mitad de la población carece de agua potable; más de dos terceras partes se ven privadas de infraestructuras sanitarias; en el África subsaharina uno de cada veinte adultos está infectado por el VIH, a lo que hay que agregar que casi el 70 por ciento de la población mundial con VIH vive en África; la malaria mata anualmente a cerca de un millón de africanos; una persona de cada tres sufre hambre crónico; uno de cada cinco niños no accede a la educación primaria; mientras en Europa se dispone de una media de 35 médicos por cada 10.000 habitantes, en África solo hay dos; en tanto Europa represente el 7 por ciento de la población mundial, tiene el 25 por ciento de la producción y el 50 por ciento del gasto social mundial, África tiene el 14 por ciento de la población mundial, el 2 por ciento de la producción y el 2 por ciento del gasto social.
El profesor Yves Lacoste nos aporta otras realidades del espacio pobre africano: elevado índice de trabajadores agricultores de muy baja productividad; infrautilización o desaprovechamiento de recursos naturales; industrialización incompleta o restringida; hipertrofia y parasitismo del sector terciario; dependencia económica, baja renta per cápita; elevadas tasas de desempleo; debilidad de las clases medias, escasa integración nacional, etc.
Podemos incluir otros datos, por caso, Estados fallidos; Estados débiles; guerras intraestatales; pandemias; escasa sociedad civil; terrorismo, monoproducción de cultivos, ruptura de las comunidades campesinas, escaso desarrollo de la sociedad civil, fuertes gastos en armamentos, crimen organizado, etc.
En breve, un cuadro de profunda crisis que reconoce sus causas directas en la colonización europea, es decir, en la proyección de fuerza europea sobre el continente sin otra motivación que la satisfacción de sus intereses nacionales: explotación de recursos. Jamás existió otra razón (favorable a los africanos) en aquella distante empresa de poder y dominación.
Esta fue la primera fase geopolítica sobre la que se monta la situación que enfrenta Europa; una Europa cuyos esfuerzos de cooperación y ayuda a la “zona desventurada”, muchas veces respondiendo a situaciones de emergencia, son sin duda apreciables, pero insuficientes ante el tamaño de problemáticas estructurales que sufre África.
Por ello, la crisis de África y la tragedia de los migrantes que anhelan salir de ese gueto de miseria resultan indisociables del patrón histórico, esto es, de la concepción y práctica con que Europa se vinculó con África a partir del siglo XIX, y que hoy demanda reparo.
Como bien sostiene el experto John Agnew en su excelente trabajo “Geopolítica. Una re-visión de la política mundial”, durante el siglo XIX Europa afirmó su sentimiento de superioridad respecto de otras culturas como asimismo el sentimiento relativo a que el resto del mundo estaba “disponible” para ser usado por los europeos.
Desde esta percepción europea de primacía “civilizatoria”, el espacio y los recursos del “extranjero inmediato” pasaban a ser reservas o “coto” de suexclusiva potestad. Para expresarlo en los propios términos de Agnew “[…] el mundo que estaba más allá de lo inmediatamente conocido era un espacio vacío y blanco que sería rellenado y etiquetado de acuerdo a la variación de sus características naturales respecto a los de Europa. El mundo fue entonces conocido y ‘poseído’ no solo política sino epistemológicamente. Este fue el gran logro de la naturalización: despolitizar la rivalidad entre Imperios y presentarla como una serie de ‘hechos de la vida’ naturales y geográficamente determinados”.Migrant.2
En estos términos, la predominancia “legitimada” de Europa sobre espacio, habitantes y riquezas del África,fue la primera fase geopolítica que necesariamente debemos considerar en relación a la tragedia actual de los migrantes en el Mediterráneo.
El continente africano, que para principios del siglo XX se encontraba controlado casi totalmente por los países europeos, continuó siendo un gueto estratégico hasta que la “derrota” de Europa en la Segunda Guerra Mundial, es decir, la pérdida de poder global, regional e incluso localde dichos países ante el ascensode Estados Unidos y la Unión Soviética, implicó el principio del fin del colonialismo, mas no de su fin: el aprovechamiento de los recursos.
Peor aún, a la continuación de la explotación de los recursos se sumó la pugna entre los dos actores, que en África implicó nuevos clivajes y, por la naturaleza del conflicto internacional, todo abandono de posibles esfuerzos de institucionalización.
A la configuración geopolítica entre zonas de desarrollo asimétrico sigue la casi única chance para los africanos: lograr acceder a la zona próspera que le proporcione un espacio de inclusión que les permita iniciar una vida digna.
Entonces, si logran cruzar el Mediterráneo y nos ser capturados y devueltos a su continente, sobreviene la tercera fase geopolítica: ingresar al espacio de inclusión europeo. Pero no el que les asegura el país al que llegan, sino casi al único posible para ellos: el que les ofrece el crimen organizado a través de sus múltiples actividades.
En suma, existen al menos tres dinámicas o fases de cuño geopolítico que nos ayudan a abordar la crisis de los migrantes. Una relativa a las fuentes que hicieron de África un espacio de problemas estructurales; otra que configura dos espacios encontrados en los que uno de ellos, el próspero, está forzado a desplegar mecanismos que combinen cupos más amplios de migrantes y esquemas de cooperación y asistencia en el continente africano basados en el mediano y el largo plazo. De ello dependerá la afirmación o no de la tercera fase: la llegada de contingentes cada vez más numerososy temerarios, como así decididos a lograr ser parte de cualquier “espacio de inclusión” en la zona próspera.

Por Dr. Alberto Hutschenreuter
Analista Internacional – Académico. Autor del libro “Política Exterior de Rusia & Humillación y Reparación”. Y del libro “La Gran Perturbación & Política entre Estados en el Siglo XXI”.

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