Uzbekistán, país que participa del Mundial de Fúlbol 2026. Los medios deportivos brindan algunos datos de color de cada país, pero en el caso de esta nación que es una de las dos en todo el planeta sin salida al mar; hay muchos elementos hisóricos y geopolíticos a considerar y compartimos artículo elaborado por Dr. Alejandro Suárez Saponaro para profundizar sobre la comprensión de Uzbekistán y su papel actual en Asia Central. Nacido de la implosión de la Unión Soviética, pero con una historia milenaria y una rica cultura. Estamos frente a un país con una política exterior multivectorial equilibrando una importante integración económica con China, vínculos clave especialmente con Rusia, y un compromiso selectivo con Estados Unidos, la Unión Europea, Turquía e India. Este equilibrio cuidadosamente seleccionado amplía las opciones diplomáticas, reduce la dependencia de un único actor y refuerza la influencia del país de los uzbecos en un contexto geopolítico competitivo.
Uzbekistán, país de Asia Central comparte con los antiguos estados soviéticos del área (Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Turkmenistán) la vecindad de dos potencias del peso de Rusia y China, además de estar en un espacio geopolítico rodeado de potencias nucleares (India, Pakistán, Rusia, China) y de un actor inestable en manos de un régimen extremista, como es Afganistán. Tashkent a diferencia de sus vecinos, ha mantenido una política exterior con una fuerte apuesta a la autonomía estratégica. No formó parte de la Unión Económica Euroasiática liderada por Rusia, abandonó la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. En su momento permitió el uso de una base para apoyar el despliegue de la OTAN en Afganistán, que finalmente clausuró. La estrategia de no alineamiento, le permitió al país no padecer intentos de injerencia externa, contribuyendo a la estabilidad política interna. Su valor geoestratégico, está siendo explotado con inteligencia, en especial por los corredores que conectan China con la Unión Europea, posicionando al país como centro de transporte, energía, logística, pero todavía debe hacer frente a limitaciones en materia de infraestructura, marco legal obsoleto. Ello impulsó acciones para promover la apertura económica, fortalecer la cooperación regional. El país enfrenta un alto nivel de centralización de la toma de decisiones, corrupción y la necesidad de reformar las instituciones.
Los riesgos a la seguridad son externos, donde la inestabilidad en Afganistán ha sido motivo de preocupación tanto de Uzbekistán como de sus vecinos, además la cuestión del control de los recursos hídricos de las cuencas del Amu Darya y el valle de Ferganá. En este último caso, dividido políticamente entre Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, se ha convertido en un campo de batalla desde la disolución de la Unión Soviética. Cientos de personas han muerto en escaramuzas y enfrentamientos armados en la región durante las últimas tres décadas. Las condiciones agrícolas dificultaban cualquier tipo de solución: los recursos son limitados en esta región árida, densamente poblada y predominantemente agrícola. Además, las autoridades de los tres estados utilizaron los conflictos fronterizos con fines políticos internos. El 31 de marzo de 2025, los jefes de estado de los países aludidos, acordaron poner fin a las disputas fronterizas, en atención que la cooperación genera más beneficios que la confrontación, especialmente al poder aprovechar la posición geoestratégica de dichos países. En su momento durante la presidencia de Islam Karimov, su primer presidente, simplemente no tenía interés en llegar a un compromiso. Taskent demarcó unilateralmente su frontera, instalando alambre de púas y puestos de control en territorio en disputa con Kirguistán y Tayikistán. Incluso colocó minas a lo largo de algunos tramos de la frontera cuando el Movimiento Islámico de Uzbekistán, un grupo terrorista, logró infiltrarse en el valle de Ferganá en 1999. En un discurso Karimov, definió su política exterior que marcó toda su gestión hasta su muerte en 2016: “Solo hay una política aquí: seguridad, seguridad, seguridad”. Shavkat Mirziyoyev – su sucesor – reformó la estrategia de política exterior de Uzbekistán y se dedicó activamente a fortalecer las relaciones con sus vecinos. Como resultado, todas las disputas fronterizas uzbekas se resolvieron a principios de la década de 2020.
La diplomacia de Tashkent ha logrado tener su posición como país no alineado, mantiene una política de rechazar la existencia de bases extranjeras en su territorio, una diplomacia activa, alianzas estratégicas, además de evitar involucrarse en conflictos, por medio de una política de no injerencia. El objetivo de la política de seguridad de Uzbekistán, es garantizar la autonomía estratégica del país, en un contexto de creciente competencia geopolítica, donde juega un papel clave mantener relaciones equilibradas con China y Rusia.
El proceso de paz entre Irán y Estados Unidos, luego de la firma del memorándum de entendimiento en junio de 2026, generó expectativas en los países de Asia Central. Kazajistán fue el primer Estado de Asia Central en acoger públicamente el último anuncio. El presidente Kassym-Jomart Tokayev elogió la voluntad política de las partes, afirmando que habían contribuido a “restablecer la confianza y alcanzar soluciones mutuamente aceptables”. Azerbaiyán también emitió un comunicado de apoyo, elogiando la mediación de Pakistán y señalando que nuevas conversaciones podrían favorecer “una paz y estabilidad duraderas”. Los gobiernos de Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán pidieron una reducción de la tensión y optar por la vía diplomática.
La guerra de Ucrania desatada en 2022 impactó en los países centroasiáticos, siendo obligados a buscar nuevas salidas al mar, siendo Irán un país atractivo por las distancias y por la ubicación de dicho país. Las sanciones internacionales impuestas a Teherán limitaron avances para el desarrollo de un corredor que conecte Asia Central con los puertos iraníes. Sin embargo, India, asumió el desafío de activar el estratégico puerto de Chabahar. Kazajistán tiene intereses crecientes en Irán. El presidente kazajo Kassym-Jomart Tokayev, t anunció planes para una terminal de transporte y logística kazaja en el puerto Shahid Rajaee, que forma parte del complejo portuario de Bandar Abbas. En el caso de Uzbekistán, tiene especial atención por el puerto de Chabahar, el director de Instituto de Estudios Estratégicos del citado país asiático, Eldor Aripov, afirmó en una entrevista: “Para un país sin litoral, cada nueva ruta no solo representa una ventaja económica, sino también un elemento de resiliencia nacional”. Chabahar, el Corredor Medio, la ruta transafgana y las conexiones con el Golfo Pérsico persiguen el mismo objetivo: más vías para los exportadores y menos puntos de estrangulamiento.
En la búsqueda de la proyección de la imagen internacional de Uzbekistán
La muerte del presidente Islam Karimov, se tradujo en cambios en la política exterior, caracterizado por un relativo aislamiento, a otra caracterizada por el pragmatismo y mayor apertura, reflejado con la excepción de visado para visitantes de numerosos países, la mayor parte europeos. En 2024, esta política aperturista atrajo inversiones por US$ 12.000 millones. La visión de los líderes de Asia Central, de convertir a dicho espacio es una suerte de “puente de civilizaciones” se inserta en la estrategia uzbeka de neutralidad, reformas económicas y una activa diplomacia de carácter multivectorial, teniendo contactos fluidos y un constructivos con dos potencias de peso en la región: Rusia y China. Los lazos con Occidente se vinculan – especialmente con la Unión Europea – con el objeto de atraer inversiones y generar intercambios en materia de modernización de la administración pública, mejora de la calidad de gestión y transparencia, además de formar profesionales. Los resultados están a la vista con un régimen especial, que permite que unos 6.500 productos uzbekos tengan acceso a la UE. El país centra su esfuerzo en la modernización y mejora de la economía, dado que un 13% del PIB depende de las remesas enviadas por unos 2 millones de uzbekos que trabajan mayoritariamente en Rusia y Kazajistán. Por lo tanto, existe un fuerte interés en generar oportunidades dentro del país.
En materia de avances democráticos – tomando de referencia a Freedom House – estos no han sido significativos desde la muerte del presidente Islam Karimov, caracterizado por sesgos autoritarios. Los partidos de oposición no operan con libertad y carecen de una adecuada organización para poder hacer frente al gobierno. El estilo de gobierno es altamente centralizado en manos del presidente y los medios de comunicación están controlados por el Estado. Sin embargo, la presidencia Mirziyoyev, logró mejorar la imagen externa del país y mostrar moderación frente al legado de Karimov.
En el Foro Internacional de Inversiones de Tashkent del 18 de junio de 2026 (con 4.000 asistentes de cien países), quedó de manifiesto que Uzbekistán se está convirtiendo en una encrucijada de los corredores de transporte euroasiáticos, según señaló Alexei Skatin, vicepresidente del Consejo de Administración del Banco Euroasiático de Desarrollo (BED). Según dicho alto funcionario, tres corredores ferroviarios clave atravesarán el país: el ferrocarril China-Kirguistán-Uzbekistán, que ya está en construcción; el ferrocarril Transafgano; y la línea ferroviaria de alta velocidad Tashkent-Samarcanda, actualmente en proyecto. Está previsto que el corredor China-Kirguistán-Uzbekistán proporcione una conexión directa para el transporte de contenedores entre Uzbekistán y China, con conexiones adicionales a Turkmenistán, el Cáucaso Meridional, Turquía y los estados del Golfo. Según estimaciones de la EDB, el corredor podría quintuplicar el tráfico de contenedores a través de Uzbekistán, pasando de 100 000 a 500 000 TEU. En cuanto al corredor ferroviario transafgano proporcione acceso directo a los puertos pakistaníes, reduciendo la distancia para los envíos de carga uzbekos en al menos 1.000 kilómetros.
El BED estima que el tráfico de mercancías en Asia Central crecerá un 50 % para 2030, alcanzando los 95 millones de toneladas métricas en comparación con 2024, mientras que se espera que el tráfico de contenedores crezca un 67 % hasta los 1,7 millones de TEU.
En materia de minerales críticos, Uzbekistán tiene un enorme potencial, con importantes reservas en uranio, cobre, oro, plata, zinc, gas natural, carbón. El país está entre los diez primeros del mundo en reservas de gas, carbón y uranio. Es el undécimo en reservas de cobre. Hábilmente el gobierno uzbeko creó la empresa pública Complejo Tecnológico de Metales de Uzbekistán o TMK, para controlar esta importante riqueza. El objetivo es incorporar valor agregado a la producción de minerales críticos, estratégicos y especialmente las tierras raras. Estados Unidos mostró interés firmando un “Marco Conjunto de Inversión”, agregándose el interés de creación de una sociedad conjunta de inversión para el desarrollo de capacidades no solo de explotación sino también de elaboración de minerales críticos.
Uzbekistán. Todavía, ¿una nación en construcción?
Las repúblicas de Asia Central, a diferencia de otras naciones de la Unión Soviética, carecían de un movimiento nacional fuerte. La implosión del estado soviético, llevó a los dirigentes de dicho espacio a convertirse en líderes de naciones, que rápidamente tuvieron que dotarse de bandera, himnos nacionales y eslóganes de exaltación nacionalista. No hacía mucho, estos líderes eran parte de la nomenklatura soviética y teóricamente alineados al Kremlin. Estamos frente a independencias repentinas y no deseadas. No existe memoria histórica de una nación perdida como señala en su obra La Nueva Asia Central o la fabricación de naciones de Olivier Roy. En los estados centroasiáticos de la extinta Unión Soviética, no existían movimientos nacionalistas como en los países bálticos, Ucrania, Armenia o Georgia. A pesar del pesimismo de los observadores externos, sobre la viabilidad de las ex repúblicas soviéticas de Asia Central, estos lograron asentarse sobre las instituciones y organización estatal heredadas de tiempos de la Unión Soviética. Uzbekistán no fue la excepción a este proceso.
Siguiendo el modelo soviético, los estados independientes de Asia Central, procederán a reescribir su pasado, reformar la lengua y el idioma, con un Estado fuerte personalizado. Los partidos comunistas abandonan su marxismo, para constituirse en partidos del gobierno.
Según el Banco Mundial, Uzbekistán es un país de ingresos medios-bajos en Asia Central, con la mayor población de la región: más de 38 millones de habitantes. En 2017 fueron lanzadas una serie de medidas para liberalizar la economía, en el marco de un amplio paquete de reformas destinados a fortalecer el sector privado y las inversiones externas. Esto permitió reducir la pobreza del 28% en el año 2000 al 11% en 2019. El país tiene un nivel de desempleo elevado, impulsando a millares de uzbekos a buscar empleo fuera del país, especialmente en el espacio ex soviético, gracias a sus remesas, constituye un importante aporte a la economía, junto con el sector minero, producción de gas natural, refinado de petróleo y el sector agrícola (su peso es importante, aporta el 20% del PIB y la mitad de la población vive en zonas rurales). El país debe hacer frente a problemas ambientales, herencia de la época soviética, como el mal manejo de los recursos hídricos que resultó en la desecación del Mar de Aral.
El sector de tecnologías de información, gracias a la política de incentivo a la inversión, es el de mayor crecimiento. En 2024 se estimaba que el sector aportaba un 2.1% del PIB, con exportaciones por más de US$ 1.000 millones. En 2024 – Uzum – se transformó ecosistema líder de servicios digitales en Uzbekistán, convirtiéndose así en la primera empresa tecnológica uzbeka, valorado en US$ 1500 millones en 2025.
Uzbekistán, es un país con un rico patrimonio cultural e histórico. La población es mayoritariamente de origen uzbeko (84.5%) un pueblo de origen túrquico. Otros grupos nacionales son los tayikos, kazajos, karakalpakos (grupo étnico que tiene un régimen especial de autonomía), rusos, tártaros, coreanos (expulsados por Stalin en sus purgas), armenios, azeríes, etc. De la histórica presencia de judíos de Bujara, que se remonta desde tiempos del imperio persa aqueménida, solo viven unos 5.000 (la mayoría emigró a Israel en sucesivas oleadas migratorias). En materia religiosa se estima que el 97% de la población es musulmana, un 2.3% es cristiana y el restante de otras denominaciones religiosas. El estado ha reaccionado duramente a la radicalización de grupos islámicos, destacándose que el país es un estado laico y ejercer un fuerte control sobre organizaciones religiosas musulmanas. Los otros grupos religiosos están sujetos a fuertes controles del estado, dado que no está permitida la existencia de organizaciones religiosas que no hayan sido debidamente reconocidas por el Ministerio de Justicia.
La lengua nacional es el uzbeko, que utiliza el alfabeto latino – luego de haber empleado el cirílico impuesto por la Unión Soviética – es de origen túrquico. Existe una importante minoría que utiliza el karakalpako, medio millón de hablantes, también de origen túrquico. El ruso que dejó de ser lengua oficial, tiene amplia difusión. Es empleado por un millón de personas, es ampliamente utilizado en ámbitos educativos y medios de comunicación. Es frecuente la existencia de letreros tanto en ruso como uzbeko. En muchas ciudades, el ruso es utilizado de manera asidua y tiene fuerte presencia en el ámbito comercial y empresarial.
Por Dr. Alejandro Suárez Saponaro. Abogado. Magíster en Defensa Nacional. Columnista de la revista Defensa y Seguridad, y de Diario El Minuto (Chile). Co autor del libro, junto al Dr. Alberto Maestre Fuentes: Del Infierno al Paraíso. Una historia de Timor Oriental. Íbera Ediciones. 2024.
Publicado originalmente en LA POLIS. https://lapolisuy.wordpress.com/





