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 El alcance del fenómeno social producto de la pandemia, reflexiones de la profesora Melisa Galvano Quiroga acerca de las dimensiones de la crisis mundial del COVID-19

El coronavirus nos encontró a todos (individuos, organismos y gobiernos) en el lugar donde estábamos, con nuestros talentos y dificultades haciendo lo que solíamos hacer… y pareciera que quedamos atrapados en una foto congelada en el tiempo dentro de un cuadro muy ancestral como es una pandemia. La gran incógnita es ver qué pasa con un sistema internacional hiperconectado, con una ciencia avanzada pensando en robótica e inteligencia artificial y que la primera respuesta automática de defensa fue “volver a la caverna” allí donde el virus no puede llegar.
Es muy difícil pensar las paradojas que nos está dejando esta pandemia en un mundo V.I.C.A. (volátil, incierto, complejo y ambiguo)  que se quedó atónito ante la amenaza sin rostro ni bandera de un virus que puede estar en todos lados generando un impacto de psicosis similar al terrorismo por su sensación omnipresente y amenazante. Parece que los comienzos de siglos se ven signados por grandes tragedias, pero nuestro sistema internacional ya parecía estar listo para dar otras batallas culturales y científicas como para estar aislando personas y corriendo tras una vacuna.
Pensar en el orden internacional actual obliga a reflexionar sobre todos los cuestionamientos que viene atravesando porque así como tal ya no representa el equilibrio de poder del fin de la Segunda Guerra Mundial, claramente los procesos de transformaciones de las últimas décadas fueron llevando a una profunda crisis de identidad y capacidad de respuesta. Venimos asistiendo a los debates planteados en los organismos internacionales en cuanto a la necesidad de aggionarse porque si hay un legado claro que nos dejó Albert Einstein es una “Locura hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes” y las últimas décadas el sistema internacional fue tratando de poner en debate algunas cuestiones pero sin claro convencimiento de un cambio real con lo cual cuando no se integra lo nuevo se impone por destino y pareciera ser a que ello estamos asistiendo.
Probablemente salir de esta crisis sanitaria, económica, política y social va a llevar un gran esfuerzo porque da en el corazón de un mundo que venía presentando problemas. En ese sentido, sin duda el impacto económico será muy fuerte según proyeciones del FMI, para el 2020 se espera una retracción del PBI mundial del 3%, y, para América Latina y el Caribe, del 5,2%. Pero antes del COVID-19 los índices económicos ya venían presentando síntomas, según la CEPAL la tasa de crecimiento entre 2011 y 2019 fue del 2,8% bastante menor al 3,4% que se registró entre 1997 y 2006. El año pasado la economía mundial tuvo el peor desempeño desde la última crisis económica financiera de 2008-2009.
En cuanto a las principales economías las proyecciones al momento según CEPAL apuntan a que Estados Unidos podría presentar una caída de su PBI del 5,9%; la zona del euro de la Unión Europeo un 7,5%; Japón una caída del 5,2% y en el caso de China que si bien fue el epicentro de la pandemia sin embargo podría presentar una desaceleración que se plasmaría en un crecimiento del 1,2%.

Un eje clave será el comercial. Toda crisis trae por definición políticas proteccionistas y de tinte más nacionalistas, la gran pregunta es que sucederá en este caso donde justamente el contacto con el otro es una gran amenaza. Dada la hiperglobalización y las cadenas de valor mundial es dificil pensar un mundo aislado aunque una primera reacción puede tener dichos matices pero luego en otra etapa probablemente traiga una suerte de nuevas formas de vincularnos facilitando muchos procesos como puede ser desde la digitalización comercial con la integración de sistemas comerciales hasta la desburocratización de la logística. En este caso en particular al momento vemos una caída del comercio vinculada a las restricciones propias de la crisis sanitaria como ha sido el cese de ciertas actividades; la caída del consumo de productos de exportación en especial los premium; las restricciones operativas y de logísticas; y el impacto en todo el rubro gastronómico llevando a los consumidores a gustos y preferencias ligados a cuestiones mucho más domésticas y esenciales.
Otro factor clave que nos va a dejar la crisis se relaciona con el mercado laboral y en ese sentido la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalaba en el mes de Abril una proyección de pérdida de empleos de alrededor de 25 millones de puestos de trabajos. En este mercado se viene un profundo debate sobre las formas de trabajo donde el eje principal girará sobre el rol del “teletrabajo” habiendo demostrado su capacidad de ejecución al tiempo de reducir altos niveles de contaminación ambiental evitando el desplazamieno de personas y reduciendo gastos (público en el caso de trabajo gubernamental y de logística en privados).

Teniendo todo esto presente son muchos los interrogantes que  se juegan en el mundo que viene post COVID-19 ¿Qué sucederá con el orden multilateral? Un claro ejemplo es la renuncia del  Director de la OMC en plena crisis comercial que comenzó en el año 2008 con la última crisis económica-financiera que llevó a muchos países a tomar medidas proteccionistas. ¿Qué sucederá con la tensión Estados Unidos y China? Desde hace tiempo se venían midiendo en una especie de “guerra comercial” con muchos condimentos adicionales que si bien poco antes del COVID-19 habían firmado un Acuerdo ahora el escenario nos obliga a reflexionar hacia donde pueden girar las relaciones entre los dos gigantes (elecciones de por medio en Estados Unidos). ¿Europa que rol va a tomar? Cuando aún no lograda recuperarse y vislumbrar el futuro del bloque tras el brexit sufrió en su continente un arrase de víctimas que no se vivía desde la Segunda Guerra Mundial. ¿América Latina? A priori tuvo la gracia de contar con el diario del lunes y tomar medidas preventivas, mientras que la otra parte del mundo tuvo que reaccionar a la amenaza y todos sabemos que “accionar y reaccionar” nos da una chande sustancial. Pero la realidad de la región también es muy diferente en cuanto a la posibilidad de respuesta, probablemente la gran cantidad de población vulnerable por la pobreza tenga un capítulo especial en la historia de esta pandemia. Todavía es temprano para saber hacia dónde va la región, le queda la larga noche negra que de a poco con el invierno va llegando y recién ahí sabremos si el diario del lunes pudo dar buenas estrategias o fueron titulares informativos nada más.

Probablemente los próximos tiempos sean duros, primero salir de la crisis, controlar la pandemia; el debate sobre la vacuna y su posterior acceso un escenario donde seguramente jugarán un rol esencial las grandes potencias mundiales y luego como toda crisis su reconstrucción y ventana de oportunidades que presenta. Seguramente mucho tenga que ver con las comunicaciones, la robótica, la inteligencia artificial y todos aquellos temas que ya veníamos debatiendo pero que ocuparán un rol central en la agenda de la política mundial, para cerrar recordemos la frase de Henry Ford cuando célebremente manifestó “si le hubiera preguntado a la gente que es lo que más necesitaba,  me hubieran dicho un caballo más veloz” seguramente lo que venga hoy no lo podemos imaginar.

Por Mg. Melisa Galvano Quiroga.
Analista Internacional. Docente. PhD candidate. Universidad del Salvador. Argentina.
En Twitter: @melisagalvano

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