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El coronavirus y la paradiplomacia, análisis sobre las experiencias locales aplicadas a la gestión de la pandemia. Por investigadora Dra. Stella Juste.

La pandemia provocada por el COVID-19 destruyó los niveles de interdependencia del sistema internacional, con consecuente impacto sobre distintos puntos geográficos. En el marco de las medidas adoptadas para contener o ralentizar la propagación del virus, la política internacional afronta dos tendencias simultáneas: unas más re-centralizadoras, protagonizadas por los gobiernos nacionales, que han decretado los cierres de fronteras, el aislamiento y control ciudadano; con otras más internacionales, que llaman a la solidaridad y cooperación global, que permitan contener el avance y reducir el impacto negativo en todas las regiones del mundo.
A nivel local, con la misma velocidad a la que crece el coronavirus en los principales centros urbanos del mundo, se hacen más fuertes los desafíos para las unidades subnacionales y sus gobernantes. Especialmente para aquellas ubicadas en las fronteras estatales que deben hallar la forma de articular la problemática global del coronavirus con las medidas impuestas por los gobiernos centrales, y la preocupación por el contagio proveniente de la vida fronteriza. En estas condiciones de incertidumbre, las unidades subnacionales definen estrategias de acción y cooperación internacional, articulando discurso y práctica en torno a una nueva e inesperada realidad. Frente a este desafío el accionar internacional y la cooperación son claves para compartir experiencias y capacidades en torno a estrategias locales ante la crisis, elementos de gran importancia en un escenario inestable, impreciso y pleno de incertidumbre.
La pandemia ha demostrado que la globalización no es una elección, sino una realidad cuya gestión interpela a todos los niveles del sistema internacional. Y, ante la incapacidad del sistema de generar respuestas articuladas entre organismos internacionales, Estados y actores subnacionales, estos últimos reaccionan con políticas concretas aplicadas a sus espacios en el marco de las políticas nacionales y la colaboración internacional. Su accionar articula capacidades adquiridas en experiencias de cooperación internacional, características particulares del territorio, medidas adoptadas por los gobiernos nacionales y lineamientos globales.
En este contexto emergen las siguientes interrogantes: ¿Qué estrategias han diseñado las unidades subnacionales sus experiencias de cooperación internacional ante la crisis del coronavirus? ¿Cómo modificó la pandemia el accionar internacional para las unidades subnacionales? ¿Cuáles son las alternativas de desarrollo para las unidades en un futuro post-pademia?
Las unidades subnacionales han generado estrategias integrales, que contemplan el factor multinivel de la pandemia y muestran resultados eficientes en la gestión de la crisis en los territorios que administran. En Sudamérica, este ha sido el resultado de la articulación de las medidas globales para la mitigación del virus, con las decisiones de los gobiernos nacionales, las particularidades locales y las experiencias de gestión de emergencias como desastres ambientales o epidemias como el dengue y otras enfermedades tropicales.
En Argentina, las prácticas de cooperación internacional y descentralizada de algunas provincias, ha sido una herramienta potenciada en la gestión de la pandemia. La ciudad autónoma de Buenos Aires se ha valido de las experiencias de gestión de ciudades como Madrid, Barcelona y Milán, que alcanzaron el máximo de contagios con anterioridad a las ciudades latinoamericanas. La provincia de Córdoba gestionó donaciones de material sanitario de la provincia china de Chongqing, ambas unidas por un acuerdo de hermanamiento desde el año 2010. Mientras que, en el norte, las firmas chinas que desarrollan el parque solar de Cauchari en la provincia de Jujuy, trabajaron con el gobierno provincial en la construcción de los hospitales de campaña, la gestión de compra y donación de insumos; además, a través de la cooperación técnica con el servicio de emergentología del departamento de la Vienne, con el tiene un acuerdo de cooperación vigente desde 2008, la provincia posee recursos humanos capacitados a cargo del comité de emergencia que diseña la estrategia contra la pandemia.

A nivel global se destaca, principalmente, las iniciativas de cooperación científica e intercambio de experiencias de gestión pública en contexto de pandemia. Así, por ejemplo, Barcelona SciTech DiploHub nace como una articulación público-privada que lidera proyectos de investigación y que, en los últimos meses, estuvo abocada al desarrollo de startups, capacitaciones e intercambio de información relacionadas a la lucha contra el virus. También se destacan organizaciones como Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, ONU Habitat, la Alianza Eurolatinoamericana de cooperación entre ciudades y el Observatorio de Cooperación Descentralizada Barcelona-Montevideo, que han trabajado con el intercambio de experiencias a través de plataformas virtuales. Por último, iniciativas como “Cities for Global Health” iniciadas por Metrópolis, junto a ONU HABITAT, AL-LAS y con la colaboración de CGLU con el objetivo de compartir y visualizar respuestas inmediatas en diferentes ámbitos de la gestión local para atender los efectos del COVID-19.
Como se observa, la crisis provocada por el virus ha producido un efecto innovador en el accionar internacional subnacional, originando acciones de cooperación a través de la virtualidad dada a la imposibilidad de reuniones presenciales. Este último hecho, a su vez, impulsó el accionar internacional de unidades subnacionales de menor desarrollo a las que se les dificulta ejecutar una agenda internacional por los costos que representan las modalidades tradicionales de cooperación que incluyen una dinámica de intercambios físicos que no pueden afrontar. La virtualidad en las acciones de cooperación les posibilita internalizar capacidades a partir de experiencias compartidas con otros actores, que luego pueden replicar en su territorio en la mitigación del virus y sus consecuencias. Estas herramientas se suman a los aportes de materiales sanitarios que las unidades subnacionales pueden obtener en función de acuerdos de cooperación descentralizada o vinculación con actores privados que trabajan en su territorio.

En consecuencia, la crisis provocada por el avance de la pandemia desafía esta visión clásica de la paradiplomacia en múltiples sentidos. Por un lado, se fortalece el uso de la tecnología y la modalidad virtual por sobre los encuentros presenciales en el intercambio de experiencias, información, entre otras, eliminándose barreras burocráticas y agilizando gestiones. Por otro lado, cambia su eje de conducción: mientras el fin tradicional era la promoción de aspectos socioeconómicos y culturales, la pandemia ha desviado el camino hacia la promoción de la cooperación ante la crisis en aspectos sanitarios, de bioseguridad y fronterizos.
Existen, además, características específicas de las unidades subnacionales que se trasladan a la planificación y ejecución de su accionar internacional. Los vínculos de proximidad y confluencia de intereses y problemáticas, se observan sobre todo en los territorios transfronterizos, convirtiéndose en espacios propicios para la integración regional. La cooperación transfronteriza estimula la construcción acciones regionales, producto de la necesidad de corrección de problemas que no han encontrado respuesta individual o que no ofrecen incentivos suficientes para que un Estado sólo asuma los costos.
Además, las consecuencias ya visibles de la pandemia obligan a pensar en alternativas de desarrollo post coronavirus. Y, en ese sentido, las unidades subnacionales fronterizas encuentran intereses comunes en relación a sus objetivos de desarrollo, disminución de asimetrías y generación de mayor competitividad frente a otras unidades mejor posicionadas. Todo ello, las motiva a construir escenarios de cooperación para el fortalecimiento regional, aprovechando factores comunes y/o complementarios. En ese sentido, la proliferación de iniciativas de integración subnacional en el mundo, pone de manifiesto la incapacidad del Estado para brindar oportunidades de desarrollo y/o solucionar problemáticas vinculadas a la vida fronteriza. Los procesos de integración inter-estatales, con sus avances y retrocesos, no han conseguido generar beneficios integrales en realidades nacionales heterogéneas. Por consiguiente, la creciente complejidad del sistema internacional sumado al factor de incertidumbre, permite poner en valor estrategias multinivel de gobernanza y reconsiderar el rol y la intervención de sus diferentes actores.

Por Dra. Stella Juste. Doctora en Relaciones Internacionales. Docente de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). Becaria Posdoctoral de la Unidad Ejecutora de Ciencias Sociales y Regionales. Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (UE CISOR CONICET). San Salvador de Jujuy, Argentina.
En Twitter: @stellla_juste 

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