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De Agosto de 1864 a Agosto del 2020. Ian Kaltner nos propone reflexionar sobre los 156 años del Derecho Internacional Humanitario.

Con los numerosos conflictos armados del presente observamos que no hay nada que se rompa con más frecuencia en las zonas de crisis del mundo, que el Derecho Internacional Humanitario; que aunque no lo tengamos presente, nacía hace 156 años.
Tras ser testigo de la catástrofe humana a raíz de la batalla de Solferino en 1859, el medico suizo Henry Dunant (1828-1910), presentó las primeras medidas para proteger a las personas atrapadas en situaciones de lo que se considera como un conflicto armado. Su iniciativa humanitaria llevó a la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que luego se formalizara con la firma del primer Convenio de Ginebra el 22 de agosto 1864, en el cual participaron delegados plenipotenciarios de 16 países, el cual en el transcurso de los años seria ratificado por la mayoría de los Estados. En dicho convenio y por medio de un decreto, el cual constaba en un inicio de 10 artículos, se establecieron normas que fijaban  como normativa tanto la atención a heridos en combate, como el establecimiento de la neutralidad de las ambulancias y hospitales militares. A su vez, se les ofrecería la misma neutralidad tanto a la intendencia, los servicios de sanidad, de administración, de transporte de heridos, así como a los capellanes, mientras que atiendan y socorran heridos. Es así como los Convenios de Ginebra son una pieza central del derecho internacional humanitario, el mismo es garante y  establece la exigencia de que un mínimo de dignidad humana deba salvaguardarse en los conflictos armados. Aquellos enviados europeos que firmaron el acuerdo en el Ayuntamiento de Ginebra aquel Agosto de 1864, seguramente no pretendían evitar guerras, sino que al menos obligar a respetar, partiendo desde una base mínima, la humanidad de las personas que sufren situaciones de conflictos.
Por estas medidas, y estableciendo una gran diferencia respecto a conflictos anteriores, se prohibió matar a los soldados heridos, y en lugar de ello se exigió que fueran «reunidos y cuidados, independientemente de la nación a la que perteneciesen», y así nació posteriormente el “Estatuto del prisionero”. Gracias a estas medidas se logró evitar mucho sufrimiento, en conflictos posteriores tanto a fuerzas militares como a civiles.

Estos antecedentes sirvieron de nacimiento del Derecho Internacional Humanitario, que hoy engloba cuatro convenios de Ginebra firmados en 1949 y protocolos adicionales, un convenio de La Haya sobre ordenamiento de guerra y una serie de otros acuerdos internacionales. El humanista y padre fundador suizo de la Cruz Roja, Henry Dunant, no sólo llamó al mundo a concientizar sobre el tratamiento brutal a soldados, sino que también imploró por la población civil y su protección. Estos protocolos buscaron, no sólo proteger a la sociedad civil sobre los efectos de la guerra, sino que también que se apliquen normas en todo tipo de conflicto armado, ya sea conflicto armado interno o conflicto armado internacional. 195 países firmaron las Convenciones de Ginebra, y más de 160 los protocolos adicionales de 1977, siempre en esfuerzos hacia poner límites a los métodos y medios cuando se hace la guerra. Pero incontables son los casos donde el derecho se ha visto vulnerado, y la realidad de hoy muestra un escenario fragmentado que debe revalorizar estas iniciativas llevadas a cabo hace 156 años. Al conocer las trágicas noticias en los conflictos actuales, se hace notorio que en múltiples casos el derecho internacional humanitario ha quedado sumamente relegado. Esta mes de Agosto, el derecho internacional humanitario (DIH) ha cumplido 156 años, con dos guerras mundiales de por medio, y múltiples conflictos posteriores, donde los DIH han sido violados reiteradamente.  Podemos encontrar un claro ejemplo en el conflicto de Siria, iniciado en el año 2011. La ONU, partiendo desde los inicios del conflicto hasta el 2018, estimaba que 250.000 personas habían muerto y alrededor de un millón habían sido heridas. Además verifico también la muerte de 7000 niños en Siria, aunque afirmaba que la cifra real podría alcanzar los 20.000. También resaltaba que más de la mitad de la población se vio obligada a abandonar sus hogares, generando así una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo.
Partiendo de un informe enviado al Consejo de Seguridad que denunciaba que en el conflicto no se habían respetado las normas que establecen la prohibición de atacar tanto hospitales como otras instalaciones civiles, lo que impulso que el 1 de agosto de 2019 se estableciera una Junta de Investigación de la ONU para indagar los múltiples incidentes en el noroeste de Siria contra instalaciones apoyadas por las Organización, o bien que forman parte del conjunto de recintos inviolables listados por las Naciones Unidas; las cuales al día de hoy se dividen en dos categorías, siendo la primera la de personas físicas, la cual está constituida por un total de 711; y entidades y otros grupos sociales de los cuales se cuentan 305. Pero es necesario remarcar que un nuevo balance publicado por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), el sábado 14 de marzo del 2020, establece que ya se alcanzó el número de 384.000 decesos, de los cuales, entre ellos más de 116.000 eran civiles, y que ya se habría alcanzado la cifra anunciada por la ONU de la muerte de 20.000 niños. Todo ello permite vislumbrar que las medidas tomadas no logran un impacto real para frenar los incumplimientos de los DIH en el conflicto.
El mundo vive una crisis de liderazgo, y se hace evidente el fracaso de la diplomacia, donde el sistema internacional no logra efectividad para prevenir y solucionar conflictos. En agosto del 2020, debemos poner en valor el suceso del primer protocolo de Ginebra en lo que se identifica como el nacimiento del derecho internacional humanitario. Teniendo en cuenta que este es un año donde no sólo se sostienen conflictos armados, escalada de tensiones entre las principales potencias, y la crisis global socioeconómica generada por el coronavirus (COVID-19), lo cual es imperioso reflexionar sobre como reforzar y mejorar el alcance del DIH. Ver a la humanidad como una gran sociedad global, en la cual ya no existen conflictos aislados y donde se debe priorizar los derechos humanos sin importar las barreras territoriales de los Estados, o las diferencias marcadas por las nacionalidades, credos o corrientes ideológicas. Este Agosto de 2020 debemos trabajar por la paz y tener esperanza porque toda la comunidad internacional logre simplemente: “un mundo más humano”.

Por Ian Kaltner. Estudiante Relaciones Internacionales Universidad Nacional de San Martín. En Twitter: @IKaltner

Fuentes:
https://www.icrc.org/es/doc/resources/documents/treaty/treaty-1864-geneva-convention-1.htm
https://news.un.org/es/focus/siria#:~:text=Desde%20marzo%20de%202011%2C%20Siria,poblaci%C3%B3n%20a%20abandonar%20sus%20hogares.&text=Las%20Naciones%20Unidas%20trabajan%20sin,acuerden%20terminar%20con%20la%20guerra.
https://news.un.org/es/story/2020/04/1472472
https://www.un.org/securitycouncil/es/content/un-sc-consolidated-list#composition%20list
https://www.dw.com/es/m%C3%A1s-de-384000-personas-murieron-en-la-guerra-en-siria-desde-2011-seg%C3%BAn-ong/a-52775974
https://www.syriahr.com/en/

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