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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha  elaborado un informe que nos lleva a entender y repensar la situación actual de la educación mundial. A los fines de concientizar en el valor de este factor, damos a conocer su documento llamado “Education for All Global Monitoring Report”, es decir, “Seguimiento Mundial de Educación para Todos”.
A través del relevo de datos cuantitativos planteados en el reporte, se observa un preocupante panorama mundial sobre la educación, considerada un bien público y un derecho humano del que nadie puede estar excluido. Sin embargo, su índice de medición ha caído en los últimos años, lo que pone en riesgo los objetivos globales del presente y también del futuro.
Desde una visión metodológica, los resultados de este trabajo ofrecen una comparación estadística sobre la evolución de la educación mundial. Actualmente hay 250 millones de niños que aún no están aprendiendo los conceptos básicos, de los cuales aproximadamente la mitad no han pasado por lo menos cuatro años en la escuela. Muchos países todavía necesitan de ayuda externa para poder cumplir con sus promesas de enseñanzas. Asimismo,  la planificación de la educación requiere que un tipo de financiación predecible para que los compromisos de ayuda a largo plazo se puedan proporcionar.
Con respecto al soporte que se brinda, la ayuda total a la educación aumentó de forma constante desde 2002 hasta 2010, pero desde entonces se ha reducido en un 10%.  Esto indica que en los presupuestos de los donantes prevalecen otras cuestiones por encima de la educación, dejando de ser ésta un tema de prioridad en la ayuda global.

Contribución para la Educación Básica
Si nos concentramos en el indicador de educación básica, también observamos que la contribución de los países se redujo de un 44% a 40% entre los años 2011 y 2012. Inclusive, si comparamos los datos arrojados en este periodo de tiempo, vemos que para el 2010, 28 de los 42 donantes ya habían asignado menos ayuda a la educación básica. De los diez principales contribuyentes, sólo dos (Reino Unido y Estados Unidos) incrementaron los montos en estas etapas de tiempo.Figura4

Como suele suceder en el escenario internacional, los más débiles son los que padecen las peores consecuencias de estas estadísticas poco alentadoras, porque los resultados que arroja UNESCO demuestran que se puede aplazar la consecución de los objetivos de la educación para muchos países. A menos que se invierta esta tendencia negativa, la probabilidad de que estos países alcancen nuevas metas mundiales de la educación será una tarea difícil de lograr, no sólo en el corto sino que también en el largo plazo.
Siguiendo con la educación básica y la ayuda a los países más necesitados, observamos que en la región del África subsahariana, que alberga a más de la mitad de los niños del mundo fuera de la escuela, los aportes se redujeron periódicamente entre 2010- 2011 y luego 2011 – 2012. Los valores se estancaron en 12% y disminuyeron en cuatro países por decenas de millones de dólares.
Sin embargo, no sólo África sufre los magros resultados, Asia Meridional y Occidental cuenta con la mayor disminución de ayuda, cayendo en un 26% entre los años 2010 y 2012. En esta región, los países que más sufrieron la reducción fueron India y Pakistán, que a su vez, son parte de esos cinco países que cuentan con la mayor cantidad de niños no escolarizados, por lo que la ayuda externa destinada a esta materia es esencial.
Cuando leemos detenidamente el informe, encontramos el típico caso de que el avance económico no significa crecimiento asegurado en el resto de los estándares del Estado. De este modo, es oportuno destacar que si bien, en el mundo las economías han manifestado un gran crecimiento en los últimos 15 años, lo que consiguió reducir el número de países de bajos ingresos, de 64 en 1999 a 36 en 2012, encontramos a la vez que esos 64 países, durante ése mismo margen de tiempo, se redujo considerablemente la ayuda total a la educación, bajando de un 71% a 75%. Si hoy miramos a los 36 países que son categorizados con bajos ingresos, siguen teniendo un bajo porcentaje de ayuda, recibiendo el 37% del total aportado por los donantes, un número categorizado por Education For All como un índice muy bajo, teniendo en cuenta las necesidades y atención que necesita la educación en el presente.
Por consiguiente, si reflexionamos sobre lo expresado hasta el momento, nos conlleva a cuestionar la acción emprendida por los Estados contribuyentes, porque han disminuido su importancia sobre el factor en cuestión, dejando instalada una relación de dependencia para aquellos países de ingresos bajos, puesto que estarán destinados a requerir esa financiación dirigida a solventar ésos gastos públicos que hacen posible sostener los respectivos sistemas de educación, casos como el Liberia, Afganistán y Malawi son ejemplo de esta realidad.

Figura 8
Participación de Terceros Actores
La Organización de Cooperación y Desarrollo para Europa (OCDE) elaboró datos preliminares que generan gran preocupación para el futuro de la ayuda a la educación. Aunque en el 2012 y 2013 la ayuda total se incrementó en un 6%, estudiosos proyectan que se estancará a partir de este 2014. Es probable que podamos ser testigos de algunos aumentos a mediano plazo, pero esa alza se dará en aquellos países de renta media de Asia Oriental, Meridional y Central, tal como China, India, Indonesia, Pakistán, Sri Lanka, Uzbequistán y Vietnam. En esta medición proyectiva reflejada a partir de este año, se estima que para los países más pobres, como los de África al Sur del Sahara, seguirán padeciendo los peores resultados. Como hemos dicho en líneas anteriores, serán ellos los que más riesgos y dificultades tendrán para el cumplimiento de los objetivos de educación global planteados por la comunidad internacional.
Ante este escenario, nos preguntamos sobre los Estados que han tenido que transitar conflictos bélicos y es aquí donde entra en juego la importancia del desarrollo, relacionado estrechamente a la ayuda humanitaria para socorrer a los países en su reconstrucción post crisis. Concerniente a este aspecto, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) proporciona datos que indican que, la mitad de los niños del mundo que no asisten a la escuela son los que viven en países afectados por conflictos y desastres naturales.

También, Naciones Unidas destina muchos de sus esfuerzos al factor de la educación. Así, recordamos la Primera Iniciativa de Educación Global, emprendida por su Secretario General en el 2011, fijando que un objetivo para la educación es proporcionar por lo menos un 4% a la ayuda humanitaria a corto plazo. Hoy, año 2014, aún no se ha podido conseguir a nivel mundial ese porcentaje planteado, recibiendo sólo el 2% de los llamamientos humanitarios que fueron financiados durante el 2013.
Si observamos detalladamente, durante el 2013 OCHA recibió 19 llamamientos humanitarios y sólo 4 de los 16 países que solicitaron financiación de educación recibieron fondos del 4% de ayuda: Somalia (4%), la República Árabe Siria (4 %), Sudán (6%) y la República Centroafricana (8%) (Figura 12). Para este 2014, OCHA recibió 28 llamamientos humanitarios y al parecer 13 serán los que recibirán ése 4% o más para el sector de educación.
Tal como lo observamos, las agencias de ayuda, a menudo, trabajan en paralelo con los propios contribuyentes, un aspecto que puede resultar beneficioso como así también perjudicial, tal como lo es el caso de Malí, un país afectado por el conflicto que ha sufrido la falta de coordinación de ayuda. La contribución a la educación se redujo por parte de Estados Unidos, de 136 millones de dólares en el 2008 a 40 millones de dólares en el 2012 y sólo el 6% de las agencias de asistencia humanitaria, que destinaron su mayor aporte hacia los temas de nutrición del país.

Repensar en el valor de la Educación
Hoy presenciamos un mundo inmerso en complejos y multidimensionales conflictos intraestatales, con un sistema de gobernanza cargado de injusticias y desigualdades; las peores consecuencias en lo social la padecen los más vulnerables. En este sentido, si consideramos la tesis de que, en donde existe un déficit educativo se engendran conflictos que da paso a la represión, entonces, la educación es la herramienta más poderosa que tienen los países para impulsar, el crecimiento económico, una mayor prosperidad y un establecimiento de sociedades más pacíficas y equitativas.
En este contexto, sobran datos que puedan describir una perspectiva muy negativa,  encontramos  que 57 millones de niños en edad escolar primaria se encuentran sin escolarizar y 250 millones niños que no aprenden los conocimientos básicos. Por esta razón, es fundamental y sumamente importante que los Estados donantes trabajen arduamente en su compromiso de contribuir a la educación. Podemos entrever que los problemas educativos de esta índole no deben ser tratados únicamente de forma unilateral, si bien es cierto que es una cuestión de la esfera doméstica, también  es cierto que se debe cooperar (al menos regionalmente) para trabajar en efecto sinergia, a los fines de contrarrestar estos desalentadores resultados que arroja el informe de UNESCO. La comunidad internacional ha puesto en primer plano la relevancia de trabajar unidos por la educación, puesto que es la base de formación de los países.
Tratamos con un factor que cada año cobra mayor importancia para el desarrollo a multinivel de los Estados, sabiendo que si todos los niños tuvieran el mismo acceso a la enseñanza, el ingreso per cápita en el mundo aumentaría un 23% en los próximos 40 años. Si todas las mujeres cursaran la educación primaria, los matrimonios precoces y la mortalidad infantil podría disminuir a una sexta parte y la mortalidad materna a dos tercios. La educación posee la capacidad incomparable de reducir la pobreza extrema y potenciar objetivos de desarrollo de más amplio espectro. La educación dota de autonomía a las mujeres. Es más probable que las niñas y las muchachas instruidas conozcan sus derechos y dispongan de la confianza necesaria para exigirlos. La educación forma parte de la solución de los problemas medioambientales.
Podemos considerar apropiadas las palabras reflexivas de la Directora General de UNESCO, Irina Bokova, para resumir el por qué la educación como un eje central en la agenda internacional: “La educación es derecho humano fundamental, esencial para poder ejercitar todos los demás derechos, dado que promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo.”

Fuente: “Education for All Global Monitoring Report – 2013”, UNESCO.  http://unesdoc.unesco.org/images/0022/002280/228057E.pdf

Desarrollo & Contenido
Ariel Zaiser