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Para entender el lado B del  conflicto en Siria es necesario revisar datos e información que los medios occidentales parecen olvidar o no cubrir, sea por su cercanía editorial con la información de la Casa Blanca, falta de interés o bien bloqueo comunicacional, lo cierto es que la “yihad” contra la cual lucha el régimen Sirio es hoy un problema preocupante o que debiera preocupar a muchos.
Son miles los jóvenes europeos y  algunos estado unidenses, que  se han unido a las fuerzas islamistas fundamentalistas que combaten en Siria contra el régimen de Bachar Al Asad, estos nuevos yihadistas, cuyo número exacto desconocen las autoridades policiales y de inteligencia occidentales, representan una amenaza cuando retornan del frente de batalla, al menos aquellos que si regresan a occidente. Solo hace unos días  el director del Centro Nacional de EE.UU para la Lucha contra el Terrorismo, Mateo Olsen, quien confirmó la presencia de cientos de “yihadistas” occidentales, que luchan junto a los “grupos armados e insurgentes” en Siria, y advierte sobre el peligro que significa el  retorno de esos yihadistas a Europa occidental y a Estados Unidos, en particular, jóvenes reclutados por los grupos fundamentalistas y terroristas que con el aval de occidente intentan derrocar al régimen Sirio, algo complejo de entender pues, Estados Unidos,  Inglaterra y Francia no luchan contra estos grupos?
Como consagra un informe publicado solo hace días por el diario estadounidense “New York Times”, Oslen del  Centro Nacional de EE.UU para la Lucha contra el Terrorismo, dijo en el marco de una Conferencia sobre la Seguridad celebrada en la ciudad de Aspen en el Estado de Colorado, que “Siria ya se ha convertido en el mayor escenario de la Yihad en el mundo”, y puntualizo  que “muchas personas viajan a Siria y retornan a Occidente cargados de  fanatismo y mejor formación militar integrándose a la red internacional del   movimiento yihadista mundial en Europa Occidental y, posiblemente, en los Estados Unidos”, situación grave y compleja.

Como consignan  las agencias de inteligencia occidentales y las estimaciones de expertos gubernamentales e independientes, el número de “combatientes occidentales” en Siria ha ascendido a posiblemente a más  de 600 combatientes de Europa, América del Norte y Australia, lo cual representa el 10 % de los “combatientes” extranjeros procedentes de Oriente Medio,  el Norte de África y África subsahariana, cuya cifra  podría superar los 6.000 de acuerdo con un informes estadounidenses de inteligencia.
Europa pierde la guerra contra la yihad. Y lo hace no sobre su terreno y no con terroristas extranjeros.Europa pierde la guerra con sus propios ciudadanos y sobre los campos de batalla en Siria.
Se calcula que solo  recientemente un  número de 200 jóvenes europeos se han trasladado a Siria para luchar en la guerra civil, una situación que ha disparado todas las alarmas y que nadie parece parar, informes del King College London  data que muchos de estos nuevos combatientes  han marchado para luchar contra Bashar al-Assad siendo reclutados en mezquitas y barrios e clase media.Siriaaa
Según investigadores de este centro, además, los que van a luchar no optan por los grupos «suaves», de oposición, sino por aquellos más radicales, relacionados con Al Qaeda.
Muchos de estos ciertamente marchan  por un ideal, un lavado cerebral  y una guerra santa contra un régimen laico que ha sabido ganar enemigos y por cierto intenta librar el  no retroceder mil años, expertos internacionales  advierten de que estos grupos pueden volver a Europa radicalizados y suponer una amenaza para sus propios países de origen. De hecho, en países como Holanda, el gobierno ya ha elevado una  alerta terrorista a «substancial» por esa razón, nivel en el que también se encuentra Reino Unido y que implica que hay una posibilidad de que ocurra un ataque o acción terrorista, alarma que causa cierto escozor y preocupación de muchos actores.
En respuesta al informe de King’s College, el jefe de antiterrorismo de la UE, Gilles de Kerchove, declaró a la cadena BBC «no todos ellos son radicales cuando se van, pero hay altas probabilidades de que sean radicalizados en extremo  y entrenados una vez allí, lo hemos visto en Irak y Afganistán”  Este martes  se produjo un encuentro entre los ministros de Interior de Gran Bretaña, Bélgica, Francia y Alemania para abordar juntos el problema que acecha a Europa.

Turquía, la puerta hacia el conflicto
Los europeos les dejan (a los terroristas islámicos) viajar desde sus países hasta Turquía y luego piden a Ankara que no les dejen ir a Siria, con estas palabras,  reclamaba hace unos días Hayati Yazici, ministro turco. «¿Por qué les dejáis marcharse? Si sabéis que se van a Siria, deberíais impedirles viajar». Turquía por su situación geográfica se ha convertido en la principal puerta hacia Siria, es fácil llegar desde Europa y su amplia frontera con Siria facilita las cosas.
Como publicara Le Monde, un juez francés ha pedido tomar medidas para evitar el flujo de jóvenes franceses hacia la lucha armada en Siria, más allá de qué lado elijan para combatir, pues las posibilidades que lo hagan de manos de la Yihad es alta y cierta como lo demuestra informes de inteligencia.  Se cree que 120 jóvenes han marchado al país, 25 han muerto durante el conflicto y otros 100 han conseguido volver a Francia después de tomar parte en la lucha. La mayoría son hombres, pero se calcula que 116 mujeres han sido reclutadas y, de forma preocupante, 30 menores de edad.
Todas las autoridades políticas de los países de la UE insisten en querer salvaguardar el régimen de libertades del que disfrutan sus ciudadanos, la paz de sus ciudades y el sentido de diversidad y tolerancia,  pero es inevitable pensar que es esa libertad la que los salafistas, yihadistas y Al Qaeda aprovechan para instalar sus redes. Y es precisamente la actividad criminal de los islamistas fundamentalistas la que pone pues en peligro las libertades fundamentales en Europa y por cierto son los mismos que buscan desestabilizar al régimen Sirio, donde la situación interna ya es compleja y llena de omisiones, al menos periodísticas.

Antonio Yelpi
Secretario Ejecutivo
Cedepu – Santiago – Chile