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De fronteras que separan y fronteras que encuentran: India y Bangladesh firmaron un acuerdo histórico sobre sus enclaves. Es el título del nuevo artículo de la experta en India, Dra. Lía Rodríguez de la Vega, del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI. En continuidad con una serie de publicaciones en el marco de una membresía que promueve nuestro medio «Perspectiva India». Una reseña para entender el significado del acuerdo entre India y Bangladesh para resolver un asunto que por décadas ha estado en el limbo, una ejercicio de la diplomacia en manos de la gestión de Narendra Modi. Conocemos el contexto histórico y los aspectos socio-culturales sobre dos pueblos que decidieron firmar el protocolo para encausar formalmente un problema que afectaba principalmente a miles de pobladores que viven en enclaves territoriales que han estado en el limbo.

Asia del Sur, que puede describirse como “indocéntrica”, por el territorio que en ella ocupa la India, el volumen de su población y su condición de actor central en la geopolítica de la zona, ha contado con una ventaja en lo que concierne a la emigración de trabajadores no profesionalizados de “bajo costo”, pudiéndose observar un crecimiento de la migración de esta región hacia nuevos mercados en el mundo y resultando ello un factor crítico en las economías de la zona, como fuente de empleo para los trabajadores y también de envío de remesas a los países de origen.
La migración existente en la región, ya desde tiempos anteriores a la partición de lndia, se incrementó  luego de la misma. La región posee la cuarta concentración de refugiados en el mundo, al igual que una gran cantidad de desplazados internos. La movilidad de población transfronteriza está asociada aquí a distintos elementos comunes, relativos al contexto, su historia y su economía, al tiempo que los cruces indocumentados de las fronteras no constituyen un hecho aislado en la historia de la zona, atendiendo a las distintas circunstancias atravesadas. A ello se agrega la capacidad más o menos deficiente con que los estados cuentan para el control de la entrada y salida de personas de sus respectivos territorios.
En ese contexto, India es conocida por su diáspora, el progresivo  desarrollo de políticas de atracción de sus emigrados y la profundización creciente de su relación con ellos. Al mismo tiempo, el país es receptor de migración proveniente de países limítrofes, entre ellos, Bangladesh, con el que el tema de la migración ilegal constituye un tema de agenda. India y Bangladesh comparten 4096,7 kilómetros de frontera, lindando con las zonas de Chittagong, Dhaka, Khulna, Rajshahi, Rangpur y Sylhet, en Bangladesh y los estados indios de  West Bengal (2.216, 7 km), Assam (262 km), Meghalaya (443 km) y Tripura (856 km). Esta frontera incluye ríos, montañas, tierras de cultivo, parques nacionales, enclaves, etc. y posee 6.5 km de límites no marcados, a lo largo de tres sectores: 2,5 km en Lathitila/Dhumabari, en Assam; 1,5 km del sector Berubari en Mouza Daikhata-56 Khudipara-Singhpara, en West Bengal y 2,5 km del río Muhuri del sector Belonia en Naokhali/Comilla, en Tripura. Además de ello existe la situación de los enclaves. Sin embargo, las cuestiones limítrofes específicas suman otras disputas,  como la migración ilegal de personas y bienes y otras actividades criminales en la zona.IndiaB.1
Como es sabido, Bangladesh formaba parte de la India y su territorio era el que recibió la denominación de East Bengal hasta la independencia de la India, en 1947. Tras ese suceso y la partición de India, las áreas de  mayoría islámica de East Bengal formaron parte de Pakistán, bajo el nombre de East Pakistan. Debido a la exclusión que experimentara la zona y a su distancia del poder central pakistaní, se originó una ola nacionalista en East Pakistán, que en 1971 derivaría en la emergencia del actual estado de Bangladesh, en lucha para ello con el gobierno pakistaní y apoyado por India. El flujo migratorio desde esa zona hacia la India se remonta a la época de la presencia británica en la India, cuando el gobierno colonial invitara a los campesinos de East Bengal a asentarse en el distrito de Goalpara, en Assam. Posteriormente, cuando East Bengal devino East Pakistan, gran cantidad de hindúes cruzó la frontera hacia Assam, temiendo por su vida y ese fenómeno se extendió durante un tiempo, al igual que sucediese en 1971, cuando Bangladesh surgió como estado independiente.
Al momento de la partición de la India, los migrantes fueron reconocidos como refugiados politicos y el gobierno indio les permitió asentarse en su territorio, especialmente en West Bengal y Assam, siendo el 19 de Julio de 1948, la fecha tomada como corte para la adquisición de la ciudadanía india para toda la India, excepto Assam. Para este último estado indio, la fecha de corte es la del 25 de marzo de 1971, a través del Acta de Migración Ilegal, de 1983, conocida popularmente como el Acta IMDT. Sin embargo, ese acta fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de la India en 2005, debido a que viola el art. 355, que sostiene que el centro tiene el deber de proteger a todo el estado contra la agresión externa y los disturbios internos. La controversia sobre el tema continúa.
En lo que hace a su número, el Reporte del Grupo de Ministros (2011) señala la existencia de aproximadamente 15 millones de bangladeshíes en territorio indio, que migraron ilegalmente y se asentaron en diferentes estados del país. Esa presencia alteró la demografía previa en algunas zonas, tornando mayor la presencia islámica en ellas, manifestándose ese porcentaje de crecimiento como el más alto, en los distritos que comparten frontera con Bangladesh o están ubicados cercanos a ella (tal el caso de Dhubri, Barpeta, Karimganj y Hailakandi).

Los motivos de tal migración desde Bangladesh parecen obedecer a la pobreza del país de origen y los derivados diferenciales de ingreso, el volumen de su población, la densidad de la misma, los desastres naturales acontecidos en el pais, la presión sobre la tierra y los recursos naturales, atendiendo a lo mencionado y la relación volumen de la población-superficie disponible, la porosidad de la frontera, etc. Paralelo a ello  y considerando la relación que podría guardar con la migración ilegal desde Bangladesh hacia la India, la trata de personas parece estar dominada en Asia del sur por la perspectiva del comercio sexual y la de la migración (que busca disociar la trata/tráfico de personas, de la migración ilegal). Si bien, el Reporte de Trata de Personas de 2010, señala que sólo el 10 % de la trata en India es internacional, se sabe que alrededor del 2,17 % de ella, proviene de Bangladesh (entre 10.000 y 15.000 personas son víctimas de trata originarias de ese país, debido fundamentalmente a la inseguridad económica y la pobreza).
En ese marco, el 6 de junio, ambos países ratificaron un acuerdo territorial que estuvo paralizado durante cuatro décadas, sobre los enclaves existentes (también conocidos como chitmahals), cuya historia se remonta hasta  la relación entre el Maharajah de Cooch Bihar y el Nawab de Rangpur, que incluyen la presencia de más de 50.000 residentes en ellos. El acuerdo había sido firmado en 1974 por la Primer Ministro Indira Gandhi (de India) y su contraparte de Bangladesh, Bangabandhu Sheikh Mujibur Rahman, padre de la actual Primer Ministro, Sheikh Hasina y recién ahora fue ratificado por el parlamento indio, en otro triunfo de la gestión del Primer Ministro de la India, Narendra Modi, quien logra así enviar una clara señal de la disposición que posee su país para avanzar en la resolución de conflictos fronterizos.
Los 106 enclaves indios en Bangladesh y 92 bangladeshíes en India son considerados islas extranjeras, ubicándose en su mayoría próximos a la frontera oficial entre ambos países. Cuentan con 37.330 residentes en los enclaves indios y  14.200 en los enclaves bangladeshíes, que carecen de servicios públicos en tanto sus respectivos gobiernos no tienen acceso a ellos. Bajo el  acuerdo recientemente firmado, cada país tomará el control de los enclaves en su territorio y sus habitantes obtendrán el derecho a permanecer allí o  trasladarse al otro lado de la frontera.
En el mismo acto, ambos países renovaron su acuerdo bilateral de comercio y el protocolo para tránsito y comercio en aguas interiores, al tiempo que firmaron  un Memorando de Entendimiento sobre la extensión de una línea de crédito de la India a Bangladesh por US$ 2 mil millones. Se firmaron también otros memorandos, relativos a cuestiones económicas,  de cooperación marítima en la Bahía de Bengala y el Océano Índico y destacados memorandos sobre servicios de bus, trenes y cuestiones de navegación y guardias costeras, que contribuirán a la mejora en la conectividad entre ambos, lo cual a su vez  resulta importante para la conexión del noreste de India con el sudeste asiático). De igual modo, Bangladesh firmó Memorandos de Entendimiento con las compañías indias Adani Power Limited y Reliance, para establecer plantas de energía para la producción de 4.600 MW de electricidad.
La frontera entre India y Bangladesh resulta de esta manera tanto un objeto material como una metáfora de las construcciones sociales sobre los inmigrantes que la atraviesan y las características asociadas a ellos, siendo  depositaria de las distintas narrativas existentes sobre la movilidad en la zona y de la potencialidad para modificarlas. El acuerdo firmado puede contribuir a un abordaje mutuo del tema fuera de la estricta matriz de securitización con que es asumido hoy, en el marco de políticas de identidad que suelen plantearse en las zonas de frontera, aproximándose más a una visión amplia de la cuestión, en el marco de la seguridad humana.  Las palabras de uno de los habitantes de los enclaves resume la magnitud de lo sucedido a través del acuerdo logrado:

«I have never dreamt that I would live to see myself become a citizen of any country,» [said Moinul Haq, who lives in one of the Indian enclaves inside Bangladeshi territory] […] «We have finally tasted freedom after 68 years,»
“No soñé nunca que viviría para verme a mí mismo hacerme ciudadano de algún país” [dijo Mojnul Haq, que vive en un enclave de India dentro del territorio de Bangladesh] […] “Finalmente saboreamos la libertad, después de 68 años” NDTV (2015).

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA