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La historia de una cultura es la realización progresiva de sus posibilidades.
Oswald Spengler

Sin alimentos, no hay vida. Esta fórmula tan cierta como la propia existencia del hombre, nunca jamás ha podido ser remplazada por otros factores. La pregunta clave es ¿Qué acontece cuando a una crisis como el ébola se le suma la falta de comida? Los invito a conocer que sucede con los alimentos en África.
El ébola ha marcado y asentado una triste realidad en la región: el hambre. Ante una desgracia tan grande muchos pueden pensar que sobrevivir es alcanzar la meta, pero cuando se empiezan a ver las consecuencias que está dejando esta enfermedad, uno no tarda en darse cuenta que sobrevivir es apenas el primer paso para alcanzar una cantidad de desafíos a la integridad humana como es lo es la seguridad alimentaria.
En su momento, la relatora especial sobre derecho a la alimentación de Naciones Unidas (ONU), Hilal Elver, señaló que: «Los países más golpeados por la epidemia y que pasan apuros para contener su contagio ahora afrontan un nuevo desafío, ya que los expertos predicen que en la región necesitan asistencia alimentaria» lo cual podría llevar al borde de una grave crisis alimentaria.
En cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta realidad representa 4.950 víctimas del ébola desde el comienzo del brote en África Occidental. Los países más afectados son Guinea, Liberia y Sierra Leona. Asimismo, Elver remarcó que “más de un millón de personas en África Occidental necesitan ayuda para aliviar la falta de víveres y productos básicos”.
El cruce de ciertas variables independientes pero coincidentes en tiempo y forma configuraron este escenario en la región. Como primer indicador, se identifica que el miedo al contagio y las medidas preventivas para evitar la enfermedad hizo que muchos habitantes no tuvieran más alternativa que trasladarse a sitios sanitariamente más seguros con lo cual se vieron obligados a abandonar sus hogares y con ello cualquier tipo de emprendimiento en especial agropecuario de autoconsumo, lo cual disparó el aumento de precios de los alimentos. Esto generó un golpe fuerte a la seguridad alimentaria porque no logró establecer una producción mínima de autoconsumo. Un ejemplo claro de esta triste situación, es el caso de cosechas como el arroz y el maíz que ante la escasez de mano de obra agrícola se encontraron visiblemente reducidas.Ebola CHICO
De esta variable se debe considerar que cuando se dispara el precio de alimentos básicos como el arroz o la yuca son muchas las economías que sufren porque los mercados deciden cerrar ante una instabilidad generalizada. Otra consecuencia es el estancamiento de las cosechas que complica la labor de los agricultores que aún permanecen en territorio debido al padecimiento de la enfermedad. Un dato importante sobre esta situación es que según estadística del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) los precios de los alimentos ya han subido un 24% en los tres países más afectados y en muchos casos las familias han reducido su ingesta a una comida al día en algunos casos.
Una segunda variable a considerar, es el cierre de fronteras en varios países lo cual inevitablemente llevó a una reducción del volumen comercial y de los flujos de inversiones extranjeras teniendo como consecuencia directa la disminución del poder adquisitivo familiar que ya antes de dicho panorama se encontraban en una situación de vulnerabilidad.
Como tercer variable, se señala que las personas más golpeadas por la crisis del ébola son quienes tienen menos posibilidades e incluso sufren pobreza crónica. Viven en lugares alejados y muy remotos a los centros urbanos y no cuentan con los medios básicos para el desarrollo digno de la vida. También se destaca, un sistema de salud totalmente ausente que sumado a la falta de vías de comunicación para acceder o salir de las comunidades rurales imposibilita la llega de de asistencia; lo cual dificulta el control de la enfermedad como así también cualquier medida paliativa que se quiera implementar.
Cuando los tiempos aprietan y las peores pesadillas se vuelven realidad, el camino de las alternativas prende la luz verde para que todas avancen en su dirección. En ese sentido se señala que ante un panorama tan desolador, expertos agrónomos de Mauritania, Sudán, Egipto, Irán y Líbano se fueron a capacitar a Perú sobre procesos de producción de la quinoa como una alternativa dentro del paradigma de la soberanía alimentaría. Esto se dio en el marco de un esquema de cooperación sur-sur promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por medio del cual se apunta a la búsqueda de soluciones paralelas a las tradicionalmente conocidas. Así fue como estos profesionales evaluaron la posibilidad de introducir nuevos productos en zonas de sus países similares a las condiciones donde se llevan adelante en Perú.
Respecto a este hecho, que tal vez pueda ser leido como aislado o dentro de un contexto de crisis y la búsqueda de soluciones, es importante tener presente que la FAO ha señalado “la existencia de 805 millones de personas padecen hambre en el mundo y la quinua tiene un gran potencial para revertir esa situación por su capacidad para mejorar el estado nutricional aportando nutrientes como vitaminas, proteínas, minerales y fibras”. Así fue como el 2013 fue reconocido como “el año internacional de la quinoa”: Por otro lado, además de tener un gran valor por los aportes dados tiene un valor simbólico relacionado a la lucha histórica de los pueblos para que se reconozcan sus culturas alimentarias.
La soberanía alimentaria es un concepto que brega por establecer “la autodeterminación de los pueblos de sus políticas alimentarias” reconociendo las posibilidades de desarrollo sin necesidad de importar prácticas alimentarias foráneas.
Por tanto, como conclusión se destaca que ante la devastación del ébola y la falta de alimentos se tomó el camino de las alternativas como es la soberanía alimentaria con el caso de la quinoa. Ojalá esta crisis haya sido para África una búsqueda y encuentro de nuevas y mejores posibilidades de desarrollo. Como siempre, solo el tiempo dará el veredicto. En ese sentido es válido reflexionar que tal vez sea cierto que “La historia de una cultura es la realización progresiva de sus posibilidades”.

Por Mg. Melisa Galvano Quiroga
Académica – Analista Internacional