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Al momento de hablar de Defensa Nacional debemos tener en cuenta que la misma no se circunscribe solamente a la existencia y sostenimiento de Fuerzas Armadas, a su presupuesto, doctrina, equipamiento y entrenamiento. Las Fuerzas Armadas son el instrumento más importante (pero no es exclusivo ni excluyente) para el logro de esa meta, en la que intervienen factores adicionales que deben tenerse en consideración. El aseguramiento de las comunicaciones, la acumulación de stocks de insumos críticos como combustibles, alimentos o medicamentos, y fundamentalmente a preparación de la ciudadanía para enfrentar el peor escenario posible para un estado (un conflicto armado desarrollado en su propio territorio) son elementos indispensables para el cumplimiento de la Defensa en tanto objetivo esencial de un Estado.
El artículo que compartimos ilustra, en forma erudita y precisa, que debe hacer un Estado para el aseguramiento de ese objetivo. El especialista argentino Jorge Suárez Saponaro nos trae el desarrollo de un caso que tiene el importante valor agregado de tratarse de un neutral que, a partir de percibir un incremento de la tensión en su espacio geográfico inmediato, decide reforzar sus previsiones en función del recrudecimiento de un conflicto que le es mayormente ajeno (Suecia no integra la OTAN ni otro esquema de seguridad colectiva) pero en el que podría verse involucrado sin poder evitarlo. Desempolvando los viejos postulados realistas de autoayuda y supervivencia, Suarez Saponaro hace un racconto histórico de las razones que llevan al Reino de Suecia a adoptar estas previsiones (englobadas bajo el concepto Defensa Total) y pasa revista sobre el actual estado de las fuerzas armadas del país. Los invitamos a su lectura.

En diversos medios internacionales trascendió que el gobierno sueco ha repartido folletos a 4.8 millones de ciudadanos sobre medidas en caso de conflictos. Esto fue realizado en varias oportunidades, como en la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría. Esta iniciativa del primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven, está estrechamente ligado al debate público sobre la posible integración de Suecia en la OTAN, como la creciente tensión en el Báltico con Rusia. Las incursiones de submarinos y aeronaves rusas han sido un llamado de atención.

El concepto de «Defensa Total»
Suecia tiene una larga tradición militar que se remonta del Siglo XVI, cuando de la mano de la dinastía Vasa, emergió como la gran potencia militar del Norte de Europa hasta mediados del siglo XVIII. Desde 1814 el país adoptó una política de neutralidad, que se mantiene hasta la fecha y que ha incidido en la Política de Defensa nacional. El estatuto de neutralidad, ha significado el desarrollo de un poder militar capaz de disuadir el uso del espacio nacional (terrestre, aéreo y marítimo) por parte de otros países en caso de conflicto. Desde 1901 el país cuenta con servicio militar obligatorio para todo hombre capaz de 18 a 47 años, que eran llamados a filas para programas de entrenamiento, que le han permitido contar al país con reservas con un elevado nivel de operatividad. La Segunda Guerra Mundial, significó incrementar los gastos de defensa y mantener fuerzas armadas de magnitud, apoyadas desde 1942 por la Hemvärn, guardia nacional, con funciones territoriales, compuesta por millares de voluntarios en todo el país.
La Guerra Fría significó la introducción del concepto de “defensa total” donde el país buscó ser incluso autosuficiente en materia de industria de defensa. Esto fue gracias a la potente industria sueca, permitió que el país pudiera construir sus propios buques, aviones, tanques, etc. La industria aeronáutica alcanzó un nivel propio de las grandes potencias, como también la industria naval.
El sistema defensivo descansaba en las fuerzas aéreas y navales, que tenían estructuras permanentes, que eran responsables de la llamada “defensa contra invasión”, mientras que el ejército estaba formado por un núcleo de cuadros permanentes responsables de adiestrar a millares de conscriptos que hacían su servicio anual, además de reservistas. La Guardia Nacional, formada por miles de voluntarios, contaban con depósitos distribuidos en todo el país para en caso de movilización. La defensa civil, perfectamente organizada, implicaba que hombres y mujeres entre 16 a 65 años, que no tenían obligaciones militares, quedaban encuadrados en organismos de defensa civil.
Desde los cincuenta, los suecos construyeron más de 60.000 refugios contra ataques nucleares, con capacidad de alojar hasta el 80% de la población civil. Los edificios públicos tenían refugios y estaban construidos para resistir a explosiones y ataques NBQ, El país contaba con millones de máscaras de gas, cientos miles de trajes NBQ, postas sanitarias, etc. Suecia desarrolló eficientes servicios de rescate, asistencia médica y alojamiento para damnificados, perfectamente integrados con las fuerzas armadas. El sistema de movilización incluyó a la Cruz Roja, aeroclubes, asociaciones de tiro deportivo, ciclismo, pasando por propietarios de vehículos, tractores, embarcaciones, aeronaves. Todos tenían un papel en la defensa del país. Incluso cuestiones que para muchos pueden ser insólitas, como asociaciones colombófilas, dueños de perros de seguridad, etc.

El país no posee petróleo, y llevó al gobierno a la construcción de importantes depósitos para satisfacer necesidades de guerra, además de contar con reservas de materias primas esenciales para la población civil y para la industria. El sostener semejante estructura, costaba al erario público mucho dinero, apoyado por un sistema tributario gravoso, pero que gracias a la sólida economía sueca y la administración inteligente de los recursos, permitió sostener por más de cuarenta años este complejo sistema de defensa y movilización.
El concepto defensa contra invasión significó el desarrollo de fuerzas aéreas y navales con características peculiares. En el caso naval, dado que el teatro de operaciones es el Mar Báltico, donde existen varios archipiélagos y accesos marítimos de vital importancia estratégica que conectan con el Mar del Norte, demandó el desarrollo de potentes fuerzas de guerra de minas, patrulleros lanzamisiles, submarinos, aviación naval, infantería anfibia y sistemas de defensa de costas. Los buques tipo destructores y fragatas, fueron dados de baja, adoptando un modelo de fuerzas navales especializadas en la “negación del mar”. La Artillería de Costa, transformada en Cuerpo Anfibio, incluyó no solo cañones fijos y móviles, batallones de defensa, comandos y cientos de embarcaciones ligeras para el despliegue de cazadores anfibios para defender accesos marítimos, bases e islas. En cuanto a la fuerza aérea, la espina dorsal de la defensa, recayó en aviones de construcción sueca como los Draken y los célebres Virgen, apoyados por un sólido sistema de vigilancia y control del espacio aéreo, con radares en tierra y aerotransportados, sistemas de guerra electrónica, defensa antiaérea. Asimismo el país contaba con un sistema de bases dispersas, que permitía que en remotas carreteras, pudieran servir de aeródromos de emergencia o de base alternativa, bajo el abrigo de los inmensos bosques suecos.
Los cambios con el fin de la guerra Fría, significó la drástica reducción de las fuerzas suecas, objeto de más de una crítica, que amenazó a la poderosa industria asociada, que se orientó con gran éxito a la exportación. Esta reducción, significó el fin del servicio militar obligatorio, la reducción del poderoso cuerpo anfibio a tres batallones, la unificación de los helicópteros de las tres fuerzas en la llamada “Ala de Helicópteros” que provee batallones de apoyo a las tres armas. La resolución de 2004 significó mayores reducciones y cambios, que llevó a las fuerzas armadas a la unificación en materia de formación, logística, sanidad y conducción. Los jefes de cada fuerza, quedaron reducidos a una representación meramente institucional y de adiestramiento, quedando el control operativo de las unidades de combate en manos del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.
Durante varios años, el concepto de defensa total, significó el cambio de “defensa contra invasión” por el de “prevención de conflictos”. Esto se tradujo en programas de ayuda militar a los países bálticos recientemente independizados de la Unión Soviética, mayor presencia en misiones de paz de Naciones Unidas, incluso algo que sorprendió a muchos, el despliegue de medios aéreos en la intervención a Libia en 2011.
Las medidas de confianza adoptadas por Suecia en el Báltico, han incluido ejercitaciones internacionales, medidas de confianza mutua con sus vecinos escandinavos, además de la asistencia a los países bálticos, dado la desconfianza hacia Rusia. El ingreso de estos países, como de Polonia a la OTAN, generó mayores desconfianzas, que incluyó la militarización rusa del enclave de Kaliningrado. El deterioro de las relaciones entre la OTAN y Rusia, o mejor dicho con Estados Unidos a raíz de la crisis de Ucrania, la anexión de Crimen y Siria, ha impactado en las estrategias de defensa de Suecia y Finlandia. El Báltico se ha militarizado, con despliegues de medios militares de aliados de la OTAN, particularmente en Letonia y Estonia. Esto llevó a Rusia a incrementar su actividad militar, que ha significado una mayor presencia aérea y naval, violando el espacio aéreo de sus vecinos en algunos casos. Esto llevó a que líderes suecos volvieran sobre sus pasos, y las fuerzas armadas reducidas a la mínima expresión, están siendo objeto de un proceso de expansión con el servicio militar obligatorio, la vuelta al servicio de sistemas de artillería de costa con misiles RBS 15. El concepto “Defensa Total” que garantizó a Suecia décadas de paz, ha vuelto a tener vigencia.

La organización de la defensa sueca
Suecia es un país con un litoral de 3200 Kms., 2.100 km de fronteras, una superficie de 450 295 Kms2, una población de 9 millones de habitantes. Es una monarquía parlamentaria, siendo le jefe de Estado el rey Carlos XIV Gustavo, con funciones netamente ceremoniales. El poder ejecutivo es ostentado por un primer ministro, elegido por el Parlamento, organismo que controla y supervisa al gobierno.
El Ministerio de Defensa es el responsable de la defensa militar del país, agencias de apoyo, planeamiento. El ministro cuenta con secretarías de defensa, asuntos jurídicos, integrados por departamentos especializados. Trabajan en la estructura ministerial 140 empleados. El Ministerio es responsable, de las Fuerzas Armadas, o Försvarsmakten, compuestas por 22.000/24.000 efectivos, y unos 35.000 reservistas. La máxima autoridad de las fuerzas de defensa, es el Comandante Supremo u Överbefälhavaren, responsable ante el parlamento, lidera y supervisa las fuerzas militares a través del Cuartel General de las Fuerzas Armadas.
El Comandante es asistido por un Director General, que es su adjunto. A diferencia de muchos países del entorno, el ministerio no tiene injerencia directa en materia operativa, sino que es responsabilidad del Comandante Supremo. Cabe señalar que tanto los países nórdicos como bálticos, el rol del comando en jefe, nominalmente lo ostenta el jefe de Estado, y generalmente un militar de máximo prestigio, lo ejerce en la práctica, especialmente en materia operativa.
Las fuerzas armadas o de defensa, están compuestas por el ejército, marina, fuerza aérea y una reserva activa, la guardia nacional. Sucesivas reformas han unificado en varios aspectos organismos y estructuras de las fuerzas armadas. Las distintas “armas’ o “servicios” conservan uniformes, jerarquías, y tradiciones. Las estructuras de comando, educación, logística y hasta bases son de carácter conjunto, recordando en cierta manera la “unificación” canadiense.
El Cuartel General de las Fuerzas Armadas, esta presidido por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (equivalente a grandes rasgos a nuestro Jefe del Estado mayor conjunto), asimismo forman parte del Cuartel General:
• organismos de asistencia jurídica, recursos humanos, relaciones públicas y comunicación social,
• comando conjunto de las fuerzas armadas (comando operacional),
• servicio de inteligencia y seguridad.

Basados en el Cuartel General, encontramos al Cirujano General (jefe de sanidad), Auditoría, inspector de seguridad y la autoridad de aviación militar, que en su conjunto tienen responsabilidades de control y supervisión de las fuerzas armadas.
El servicio de inteligencia y seguridad o MUST, tiene responsabilidades a nivel estratégico y operacional. El MUST cuenta con un servicio de seguridad con funciones de brindar protección a unidades e instalaciones militares, contrainteligencia, seguridad de Estado (seguimiento de actividades subversivas, terroristas, crimen organizado). Su personal es formado en un centro académico específico.
La unificación de las fuerzas suecas significó, contar con un servicio logístico conjunto, responsable de las distintos “servicios” o armas. Este servicio cuenta con su propio centro académico, en Halmstad, donde se forman oficiales, soldados, especialistas y civiles en esta rama militar. A través de tres unidades logísticas proveen apoyo al funcionamiento y operatividad de las unidades militares. La sanidad también se encuentra unificada, y cuenta con un centro médico común para las fuerzas armadas.
La educación militar también se ha unificado, bajo la autoridad del Cuartel General, la educación y entrenamiento está en manos de unidades, centros y escuelas específicas. Los oficiales se forman en la Academia Militar de Karlsberg. Los suboficiales desde los 60 hasta 2009, no existían formalmente. Los cambios en materia de personal organizaron tres categorías, de las cuáles, dos serían semejantes a lo que nosotros conocemos como suboficiales.
Las distintas armas, tienen sus “jefes” con responsabilidades de adiestramiento, representación institucional. En su momento tuvieron mayores competencias, que las han perdido a favor del Comando Supremo.

Las fuerzas militares
Las fuerzas armadas fueron objeto de sucesivas reducciones en los 90, llegando al piso de 14500 efectivos. Incluso el servicio militar obligatorio fue abolido. Los cambios geopolíticos llevaron a su restablecimiento en 2017. En su conjunto las fuerzas militares cuentan con 22500/24.000 efectivos aproximadamente., pero cuentan con una importante reserva instruida que puede movilizar unos 250.000 efectivos.
En el caso del ejército, este cuenta con regimientos que en tiempos de paz es responsable del entrenamiento de conscriptos y voluntarios de la guardia nacional. El planeamiento prevé que las unidades tácticas – batallones – puedan formar cuatro brigadas, de las cuáles dos son de despliegue rápido. Diversas fuentes hablan de un ejército de unos 5.000 cuadros profesionales y 8.600 conscriptos. En caso de movilización, las fuerzas terrestres desplegarían 16 batallones mecanizados, cuatro de artillería, cuatro de ingenieros, cuatro de apoyo logístico, un batallón aerotransportado, dos de cazadores árticos, seis de combate urbano, siete de defensa aérea, y más de un centenar de batallones territoriales de la guardia nacional o Hemvärn.

 

En cuanto al equipamiento, se caracteriza por su calidad y modernidad. El armamento portátil y de la pequeña fracción está conformado por fusiles FNC Ak 5 de 5.56 mm, pistolas ametralladoras Carl Gustav de 9 mm, armas de apoyo FN MAG de 7.56 mm y M2 H Browning de 12.7 mm, morteros de 81 y 120 mm. El armamento antitanque está compuesto por lanzacohetes Carl Gustav 84 mm, misiles antitanque Tow de las últimas versiones, pistolas Glock, etc. Las fuerzas acorazadas cuentan con 120 tanques Strv 122, versión sueca del célebre Leopard 2, 500 vehículos de combate de infantería IFV 90. un centenar de vehículos blindados a oruga Bandvagn 308, 185 vehículos anfibios a rueda Patria Pasi, y 113 blindados a rueda Patria AMV. En materia de armamento antiaéreo, cuentan con misiles RBS 70, RBS 90 y BAMSE, con modernos sistemas de adquisición de objetivos, vigilancia y radares. La artillería esta representada por 48 sistemas autopropulsados Archer y unas 220 piezas remolcadas FH77, todos de 155 mm. Los sistemas de artillería además de operar sistemas sofisticados de adquisición de objetivos, cuentan proyectiles guiados y de alcance extendido.

La Armada cuenta con 2300 cuadros permanentes y unos 5.000 conscriptos. Este componente de las fuerzas armadas cuenta con la flota y el cuerpo anfibio (ex cuerpo de artillería de costas). La flota está compuesta por una flotilla de submarinos con 5 buques, y dos flotillas mixtas compuestas por corbetas, patrulleros lanzamisiles, buques de guerra de minas, etc. El cuerpo anfibio fue reducido a un regimiento con tres batallones, que operan cientos de embarcaciones menores, unidades de artillería de costa, perfectamente adaptados a la guerra en los archipiélagos bálticos y costas suecas. Los medios navales que opera la armada sueca son:
• corbetas: 2 Göteborg, y 5 Visby;
• buques de guerra de minas: 5 Koster class, y 4 Styrsö, que han sido convertidos en buques de apoyo a buceadores y comando;
• patrulleros: 11 costeros Tapper, 2 Stockholm de mayor alcance;
• submarinos: 3 Gotland (dotados del sistema avanzado AIP Stirling), y 2 Södermanland, que serán reemplazados por los sofisticados A26;
• Otros: buques de adiestramiento, de inteligencia, transporte, desembarco, de comando y apoyo, salvamento, etc.

El cuerpo anfibio cuenta con una poderosa flotilla de lanchas de combate costero, unas 147 Stridsbåt 90, que han sido exportadas a México, donde han dado un gran resultado. Estas embarcaciones proveen de movilidad a los cazadores anfibios, además de poder de fuego, dado que muchas han sido equipadas con morteros, ametralladoras pesadas.

La fuerza aérea cuenta aproximadamente con 1600 cuadros permanentes y 1.400 conscriptos. En su momento, durante la guerra Fría, llegó a contar con un una enorme flota de aviones de combate, todos de construcción nacional. Está organizada en tres alas de combate y un Ala de Defensa de Helicópteros, compuesto por batallones de apoyo al ejército y la marina. La fuerza cuenta también con un componente de transporte, organizado en dos escuadrones, y un escuadrón de inteligencia electrónica. Dentro de la organización encontramos batallones de base, y batallón de control aéreo y vigilancia . El material que opera la institución:
• Cazas: 72 Saab JAS39C Gripen y 23 JAS39D biplazas de adiestramiento;
• Aviones AWACS y reconocimiento: 2 SAAB 340, 2 Gulfstream IV de reconocimento;
• Transporte: 1 KC130H, 1 Saab 340. y 6 C130H;
• Entrenamiento: 48 aviones de entrenamiento avanzado Saab 105;
• Ala de Helicópteros: 15 UH60; 17 NH 90, y 20 AW109 (8 para operaciones navales);

Finalmente encontramos la varias veces citadas Guardia Nacional – Fuerzas de Seguridad o Hemvärn compuesta por 17.000 a 22.000 voluntarios, que conforman 40 batallones territoriales y 23 organizaciones auxiliares de defensa. Esta institución cuenta con su propio comandante, responsable ante el Comandante Supremo de las fuerzas armadas. Entre sus responsabilidades abarcan asistir y proveer seguridad en la movilización de las fuerzas armadas, inteligencia táctica, defensa territorial, protección de objetivos, defensa estática, guerra irregular, reconocimiento, y operar en escenarios de guerra asimétrica. También sus efectivos son movilizados en tareas de búsqueda y rescate, lucha contra incendios forestales, defensa civil.

La Guardia es una institución de carácter local, siendo requisito tener tres meses de instrucción militar, previa selección por parte de autoridades civiles y el servicio de inteligencia y seguridad. Sus reclutas se integran a grupos de entrenamiento, que proveen de logística, administración y entrenamiento de los 40 batallones de la institución. Los grupos están integrados en cuatro regiones. Asimismo existe una escuela de la guardia nacional, una rama juvenil – cadetes de la guardia nacional – que reciben programas de entrenamiento y capacitación de diversos niveles, para formar líderes de este peculiar cuerpo. En materia de equipamiento consiste en armamento portátil y de la pequeña fracción, blindados ligeros, vehículos tácticos, embarcaciones y aeronaves ligeras.
En materia de personal militar, Suecia tiene ciertas peculiaridades, que como dijimos carece de suboficiales de carrera desde hace décadas. Las características demográficas del país, como razones económicas, han sido argumentos para el servicio militar obligatorio. El personal militar esta formado por cuadros permanentes profesionales: oficiales, jefes de pelotón, soldados y marineros. Los reservistas, encuadrados en unidades de las fuerzas armadas y la guardia nacional. El plan de defensa, sobre estudios realizados en Dinamarca y Noruega, apoya la idea de contar un sistema con reclutas provenientes de la conscripción como del servicio voluntario.

Sobre los cuadros permanentes vale la pena destacar que Suecia tiene tres categorías de jerarquías:
• Oficiales: realizan un curso de tres años en la Academia de Karlberg;
• Oficiales Especialistas o Specialistofficerare, formados en escuelas de especialidades por un ano y medio, quienes realizan el curso son provenientes del grupo GSS como civiles;
• GSS -Gruppbefäl, soldater och sjömän (líderes de pelotón, marineros y soldados)

Los cambios resultantes de la creación del cuerpo de especialistas y líderes de pelotón, deriva del proceso de cambios en el potencial humando de las fuerzas armadas. El servicio militar voluntario, derivó en la necesidad de contar con “suboficiales” para la conducción de personal, además de crear una carrera para el personal alistado voluntario.

Suecia y un sistema de defensa único
En 2017 el ministro de defensa sueco anunció el restablecimiento del servicio militar obligatorio, las razones esgrimidas, las serias dificultades de reclutamiento de voluntarios para las fuerzas armadas, además del contexto geopolítico del Norte de Europa. La medida involucra a 13.000 jóvenes nacidos en 1999 de ambos sexos que sobre la base de un sistema de selección, serán incorporados unos 4.000 a las fuerzas armadas. Medida que en muchos jóvenes no es popular, pero no se oponen. Encuestas recientes dicen que el 70% de los suecos son favorables al reclutamiento obligatorio. Para el 2025 está previsto llamar a filas a 8.000 jóvenes por año. El ministro Hultqvist, indicó en la radio nacional, que el número de reclutas podría variar, si la situación en el Norte de Europa podría empeorar.
En materia de gastos de defensa, Suecia en 1991, gastaba el 2.5% del PIB. La caída de la Unión Soviética significó importantes cambios y un mayor clima de distensión. La nueva situación de la que hemos hablado al principio, llegó que el marco del Plan de Defensa 2016-2020, el gasto de defensa irá de 4500 millones de euros a 5200 millones de euros en 2020.

Las crecientes tensiones con Rusia y la OTAN, motivó el incremento de la presencia de Estados Unidos en el norte de Europa. El desembarco de 300 marines en Noruega, generó alarma, especialmente en Finlandia y Suecia. En el caso del primer país, el gobierno autorizó que las reservas se incrementaran de 230.000 a 280.000 efectivos. Esta realidad fue tomada en cuenta por el gobierno sueco, quien adoptó las medidas para reforzar su capacidad disuasiva y promover un mayor nivel de unidad nacional. Ha sido objeto de debate la presencia de 160.000 refugiados, muchos de los cuáles provienen del Próximo Oriente, y que en más de un caso por razones culturales tienen problemas de integración con la sociedad sueca e identificarse con los valores de Suecia. Más de un observador considera que este colectivo social puede ser un problema a largo plazo y ello demanda que el país revise sus estructuras de seguridad, promueva valores que refuercen la idea de nacionalidad. El servicio militar es una herramienta para promover la integración de distintos sectores de la sociedad y que asuman una responsabilidad clara con relación al país.
La Defensa Total no será la misma de aquella que surgió a fines de los 40 y principios de los 50, dado los cambios sociales, políticos, culturales y el impacto de las tecnologías en el desarrollo y la vida de las personas y naciones, pero uno de sus pilares, el reclutamiento universal, ha sido restablecido y ha comenzado una campaña para que la población tome conciencia de que hacer en caso de conflicto armado. La situación es tensa. Estados Unidos refuerza la presencia propia en un área muy vulnerable a los intereses rusos. Abiertamente sectores políticos hablan de reforzar los sistemas de defensa nacionales (algo que está en agenda en Alemania).

Nosotros somos escépticos sobre la posibilidad que Estocolmo adhiera a la OTAN, no solo porque un importante sector de la opinión pública se opone, sino por sus consecuencias políticas con relación a Rusia y los intereses suecos en el Báltico. Un nuevo socio de la OTAN, potenciaría tensiones y la escalada armamentista seria una realidad, con su impacto en la economía. La “Defensa Total” fue un modelo exitoso, garantizó la neutralidad e independencia del país, que se ha caracterizado por una política exterior realmente independiente. Ingresar a la OTAN sería estar supeditado, en cierto punto, a la política de Washington. No obstante ello, Suecia coopera con esta alianza, como reconocen los documentos oficiales suecos, sin ninguna duda le facilita mantener canales de diálogo, cooperación, generación de medidas de confianza mutua y también para tener una participación en las políticas de seguridad en el Báltico. Suecia es un actor relevante en dicha región.
La política de seguridad y defensa sueca incluye mantener canales de diálogo y cooperación con sus vecinos nórdicos, la UE, OSCE (organismo de cooperación y seguridad de Europa), Naciones Unidas, además de la OTAN.

En el plano militar es probable el regreso al concepto de “defensa contra invasión”, donde las fuerzas navales y aéreas juegan un rol importante. La militarización de la isla de Gotland, que después del fin de la Guerra Fría, las fuerzas militares se retiraron, ahora regresan, con un grupo de combate 300 efectivos formados por una compañía mecanizada y otra de tanques, que podrían ser reforzados rápidamente, gracias al aceitado sistema de movilización desarrollado durante décadas, por un batallón de infantería ligera por aire. La tensión con Rusia llevó por ejemplo que el gobierno sueco rechazará el pedido de la empresa rusa Gazprom, para operar en la isla. El plan de de defensa 2016-2020 prevé las siguientes acciones:
• Nuevo sistema de entrenamiento para soldados, marineros, cuadros permanentes;
• Modernización del sistema de defensa aérea;
• Mejoras en la capacidad de lanzar ataques a larga distancia;
• Mejoras en capacidades de comando y control;
• Reorganización de las fuerzas terrestres con dos brigadas mecanizadas (las reformas anteriores las habían dejado reducidas a dos grupos de combate mecanizado), incremento de su capacidad de lucha antitanque, apoyo a la movilidad, nuevo batallón motorizado, etc;
• Incremento de la presencia naval en el Báltico, y refuerzo militar de la isla Gotland;
• Incremento del nivel cualitativo de las unidades de la guardia nacional;
• Capacidades mejoradas en materia de guerra psicológica;
• Desarrollo de la defensa civil;
• Mejoras en materia de ciberdefensa;

El concepto de defensa total incluye aspectos como la ciberdefensa, la guerra psicológica, los escenarios de guerra asimétrica e híbrida, para lo cual requerirá una activa participación de la sociedad sueca.
Las fuerzas armadas mantienen su rol de disuasión, a fin de contribuir a la prevención de crisis y/o conflictos. Su rol se extiende a tener la capacidad de monitoreo y control efectivo del espacio nacional, como también de la región que forma parte Suecia. Las fuerzas armadas deberán estar preparadas para actuar en estrecha cooperación con otras agencias para casos de emergencia nacional. El plan de defensa establece una estructura basada en unidades permanentes, unidades movilizables, que deben estar adaptados al combate en distintos puntos de la geografía nacional, y especialmente bajo el riguroso invierno. En una primera instancia observamos la modernización de medios navales orientados a la lucha antisubmarina y la presencia en la isla Gotland. Las fuerzas terrestres ven reforzadas capacidades de las unidades mecanizadas, incrementando las unidades acorazadas en relación a las fuerzas actuales. Estos cambios incluyen mejoras en el apoyo a la movilidad, defensa antiaérea, artillería, sistemas de adquisición de objetivos, comando y control, reconocimiento y operaciones especiales. Los guardias nacionales se ven reforzados con mayor poder de fuego y mejoras adecuadas para la protección de objetivos estratégicos.
Las fuerzas navales mantienen su estructura y medios, reforzados por el incremento de tripulaciones, un nuevo buque de inteligencia, nuevos misiles antibuque y torpedos. Asimismo están previstos dos modernos submarinos. Se mantienen capacidades de negación del mar, potenciadas con los programas de modernización. En cuanto a las fuerzas aéreas, la comisión de defensa requirió que se elevara el número de aviones de combate JAS39. El gobierno ha previsto la modernización con nuevos helicópteros y aviones de transporte. La fuerza aérea debe mantener un elevado nivel de alistamiento, para dar rápidas respuestas en caso de crisis, asimismo el sistema de bases dispersas en todos el país se mantiene, para facilitar el despliegue de medios aéreos en zonas alejadas en caso de necesidad.

El modelo conjunto se mantiene, con la organización de cuatro mandos regionales conjuntos, batallón de comunicaciones, batallón de comando y control, un batallón de guerra electrónica, un centro logístico para las fuerzas armadas, dos batallones logísticos, un batallón técnico, grupo de operaciones especiales, unidades médicas, etc. Las Unidades de Depósito, tienen la responsabilidad de participar en la movilización nacional, proveer materiales, entrenamiento

El sistema de defensa sueco, no cabe que es único, por muchos aspectos, dado que el país logró ser prácticamente autosuficiente en materia militar. Las reducciones de los 90, pareció que lo puso en peligro, de perder capacidades muy específicas, como las unidades anfibias. Solo se dejó una estructura mínima, que mantuvo una serie de capacidades esenciales para la defensa del país. Estos cimientos, consecuencia de años de experiencia y de una política de continuidad durante décadas, ha permitido, que dado la situación de seguridad en Europa del Norte, esté en capacidad de volver a expandirse y garantizar la disuasión, no solo para actuar en escenarios convencionales, sino también en el marco de las llamadas guerras asimétricas e híbridas.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Magíster en Defensa Nacional

 

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