El mundo acrecienta su perfil multiétnico, multireligioso y multicultural; mientras que estamos frente a un gran desafío: la convivencia pacífica entre civilizaciones. El multiculturalismo es la clave, el único camino; pese a los ejemplos y las voces que exponen que este concepto ha fracasado. En las primeras horas de su gestión, el nuevo Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres consideró que la ONU debe ser el pilar del multiculturalismo. La diversidad, un activo de Azerbaiyán, y aquí un referente de la sociedad civil nos cuenta un ejemplo en el Cáucaso. Desde nuestra red de alianzas y vinculaciones con expertos y think-tanks en diferentes ciudades del mundo, las reflexiones de Nurkhan Babayev desde Bakú. El modelo de Azerbaiyán del multiculturalismo, apoyado en el legado histórico, en el presente existe una armonía en la forma en la que conviven los diferentes grupos sociales y religiosos. Una proximidad al desarrollo del concepto de multiculturalismo en Azerbaiyán

La mayoría de las palabras que utiliza cada día nuestra sociedad para expresar las diferentes emociones, noticias o, simplemente, impresiones de las personas, están relacionadas con valores multiculturales. Muchas tienen distintos orígenes, o incluso los usos modernos corresponden a adaptaciones que corresponden a una auténtica diversidad. Producto de cuán integradas están hoy las comunidades en esta era del conocimiento, producto de que una cultura puede enriquecer a otra y así mutuamente. Y esto quiere decir que el multiculturalismo es una de las partes más importantes de nuestra vida cotidiana.

Actualmente vivimos en un mundo donde el multiculturalismo transita hacia una situación muy complicada, la tolerancia al otro pareciera olvidarse en muchas sociedades desarrolladas. En muchos países esta diversidad está siendo amenazada, pero los organismos internacionales hacen grandes esfuerzos por llevar a la opinión pública su mensaje a favor de la tolerancia en estos tiempos donde se acrecienta el perfil multiétnico, multireligioso y multicultural en todas las latitudes del planeta.
En el Cáucaso, el caso de Azerbaiyán, estos valores están más que vivos mediante la política de convivencia cultural promovida por el Gobierno, que es también una tradición de la nación azerí. Hablamos de un país donde conviven armoniosamente musulmanes, judíos y cristianos, un país donde en su ciudad capital, Bakú, se encuentran cientos de mezquitas y a pocos metros una iglesia o una sinagoga.


Azerbaiyán es un Estado joven con una historia milenaria, con un rico legado cultural, donde el multiculturalismo es un activo.
Con raíces persas, soviéticas y otomanas, la pujanza económica de Azerbaiyán se ha enfocado desde hace años a revalorizar la industria del turismo, donde precisamente se expone una consistente muestra de diversidad. Se ve reflejado el contraste entre las tradiciones y costumbres identitarias de nuestro país frente a las innovadoras e imponentes expresiones de vanguardia que embellecen la ciudad desde el modernismo.
Sin embargo, este modelo ideal de multiculturalismo no logra materializarse de forma absoluta, para el caso de Azerbaiyán se debe a un sólo factor: la ocupación armenia en nuestro territorio de Nagorno Karabaj. En este territorio, que es reconocido internacionalmente como parte íntegra de Azerbaiyán, se evidencian actos de vandalismos e intentos de terrorismo, representado en acciones que ha cometido el Gobierno armenio. Esto representa un pésimo ejemplo para promover la diversidad cultural, puesto que aquí se han destruido monumentos históricos y mezquitas que formaban parte del tesoro histórico de Azerbaiyán. Ello se debe a que los ocupantes tratan de borrar la identificación cultural o histórica con objetivos políticos.
Considero que casos como éste deben ser útiles para el mundo moderno, para que la comunidad internacional reflexione sobre cómo proporcionar las condiciones estables para el desarrollo del multiculturalismo por su cauce natural, no por el uso de la fuerza y ​​la violencia, tal como se hizo en los territorios ocupados en Azerbaiyán. Estamos hablando de la convivencia, de la paz.

Una política por el multiculturalismo
Deseo poner en conocimiento al lector hispanoparlante que existe una determinación política a favor del multiculturalismo en Azerbaiyán. El Presidente Ilham Aliyev ha encarado medidas excepcionales para fortalecer la convivencia de la cultura religiosa, la tolerancia y el diálogo interreligioso e intercultural en Azerbaiyán. El Estado y la Fundación Haydar Aliyev han llevado adelante un intenso programa para restaurar monumentos religiosos y construir nuevos símbolos que representen a todas las expresiones de los colectivos sociales que conforman al Estado. Puedo citar algunos de ellos: Shamakhi Juma, una de las mezquitas más antiguas del mundo, así como en el pueblo de Kish de la región de Shaki, que es la iglesia más antigua en el Cáucaso. Según la declaración del Ilham Aliyev: “El multiculturalismo es un estilo de vida en Azerbaiyán” y como resultado de estas importantes ideas e iniciativas, en el 2015 Azerbaiyán declaró el año de Multiculturalismo.
Se han establecido todas las buenas condiciones legales y sociales para que las personas de diferentes naciones, religiones, grupos étnicos y culturas se desarrollen libremente en nuestro país. Los grandes eventos como “Los Juegos Europeos”, “Fórmula 1”, “La 42° Olimpiada Mundial de Ajedrez FIDE” organizada por el Gobierno de Azerbaiyán, son el resultado del reconocimiento y respeto a la sociedad y cultura azerí. Al mismo tiempo, la decisión de celebrar la 7° Alianza Mundial de Civilizaciones de las Naciones Unidas en Bakú demuestra que el entorno multicultural es el principal rasgo que caracteriza a Azerbaiyán en el mundo.


A finales del 2016 organizamos una encuesta entre estudiantes extranjeros que están radicados en Azerbaiyán para responder a la pregunta “¿Por qué elegiste Azerbaiyán para tu educación?”. Recibimos alrededor de 200 respuestas, es interesante que al analizar y leer cada una de ellas, comprendimos que una de las razones por las que los estudiantes eligieron Azerbaiyán es debido a los valores multiculturales del país, en referencia a la hospitalidad y la tolerancia del pueblo, la cultura y la seguridad en la sociedad. Ellos han afirmado que se sienten tan a gusto como en su país, desenvolviéndose en un ambiente cómodo, donde las personas de diferentes naciones, culturas, religiones, reciben misma atención que un nacional. Ello se debe al respeto de los valores multiculturales promovidos durante años por el Gobierno.
Podemos estar seguros de que cuando estos estudiantes internacionales lleguen a sus tierras, estarán allí como “Embajadores Culturales” de Azerbaiyán en sus patrias, podrán representar y compartir la información sobre nuestro modelo de multiculturalismo en la sociedad y algunos países pueden asumirlo como un país ejemplo para su política estatal.
La diversidad cultural y la tolerancia son un hecho real, que aún se están desarrollando y evolucionando día a día, generando también un espacio de oportunidad para promover al país como destino turístico. Está visible, de manera muy atractiva, por cierto, la expresión de la diversidad al recorrer la ciudad de Bakú. Según el Ministerio de Cultura y Turismo de Azerbaiyán, “en los primeros seis meses de 2016, el número de turistas que llegaron desde los Emiratos Árabes Unidos (UAE) ha aumentado 19 veces (10.086 personas) en comparación con el mismo período Del último año (530 turistas) y las procedentes de Bahrein también ha crecido 13 veces (422 turistas) en comparación con el mismo período del año pasado (32)”. Asimismo, el mismo órgano declaró que: “En los primeros seis meses de 2016, un total de 25.000 personas procedentes de países árabes viajaron a Azerbaiyán, ocho veces más (22.000 turistas) en comparación con el mismo período del año pasado (3,158 turistas)”.
Mientras que el multiculturalismo es la parte más importante de nuestra política estatal, la atracción de los extranjeros hacia nuestro país está aumentando en forma constante, y significa que el multiculturalismo es una herramienta útil, no sólo para la convivencia social sino también para difundir nuestra cultura a visitantes de todo el mundo.

En conclusión, no hay nadie igual en el mundo, lógicamente, todos somos diferentes, las religiones son diferentes, los idiomas son diferentes, las culturas son diferentes, no son homogéneas ni igualitarias. Pero ninguna superior a otra, ninguna debe imponerse sobre la otra. El multiculturalismo es el camino que conduce a la cultura de la paz del mundo, la cultura es el rostro de cada país, de cada nación, donde respetando y tolerando estas diferencias es posible crear un mundo más pacífico. Desafortunadamente, muchas de las razones de algunos conflictos que tenemos hoy en varios lugares del planeta son por diferencias religiosas, por ello, debemos respetar cada religión y tomar casos que puedan ser ejemplares, es allí que el multiculturalismo puede ser útil para todos. Los valores multiculturales de nuestro país son una de las partes más importantes y esenciales de la sociedad y Azerbaiyán se considera un caso representativo para el mundo entero como un modelo de multiculturalismo a exportar.

Por Nurkhan Babayev – Director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Organización Jóvenes Estudiantes de Azerbaiyán. En curso de Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de ADA.

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