La Organización del Tratado Atlántico Norte ha elegido por unanimidad de sus 28 Estados miembros al ex Primer Ministro noruego de 55 años de edad, Jens Stoltenberg, como nuevo Secretario General y presidente del Consejo Atlántico Norte. De este modo, el 1º de Octubre será la fecha en que finalizaran los cinco años de cargo del danés Anders Fogh Rasmussen para dar inicio a Stoltenberg, quien será el nuevo responsable de la dirección de consultas y tomas de decisiones, cumpliendo la función de Primer Portavoz frente al escenario internacional en representación de la Alianza trasatlántica.
Stoltenberg asume en un contexto de controversia internacional, en el que deberá tomar decisiones transcendentales que marquen el rumbo de la OTAN; cuestión Ucrania y Rusia serán uno de los principales desafíos que tendrá esta nueva autoridad para demostrar ese poder de liderazgo y determinación que hoy “flaquean” en la Organización Atlantista, enfrentándose a un conflicto que preocupa a los países miembros por temores de efectos contagios y expansión de influencia de poder ruso, encendiendo el estado de alerta ante tal situación. A estos efectos, surge la inquietud de conocer el perfil de esta personalidad que ocupará un puesto clave donde se incide en los cambios de procesos de las relaciones internacionales.
Dando a conocer sus primeras impresiones, en una rueda de prensa desarrollada en Oslo, Jens Stoltenberg dio su postura sobre lo ocurrido tras el referéndum de Crimea: “lo que hemos visto en Ucrania sólo nos recuerda lo importante que es la OTAN y que la idea de su defensa colectiva se convierte más importante cuando vemos cómo Rusia está usando la fuerza para cambiar las fronteras de Europa”.[1]
En cuanto a las posibles decisiones que podría tomar sobre el asunto Crimea, expresó que por respeto al todavía Secretario General Anders Fogh Rasmussen no dará detalles al respecto.
Por el momento, podemos decir que su oficio de negociador y, por ende, su habilidad comunicadora lo han ayudado para que su perfil sea el elegido para desempeñar la Secretaría General. A la luz de ello, medios europeos estiman que el ex Primer Ministro noruego optará por elegir una actitud moderadora durante su gestión, lo cierto es que aún no hay certezas de qué sucederá ni que decisiones tomará, deberemos esperar a que inicie su agenda de cara las urgencias previstas.


Para ese entonces ya dejará de ser el Enviado Especial de la ONU para el Cambio Climático, como así también, dejará un vacío significante en el Partido Laborista noruego, que no cuenta con una figura que lo reemplace, debido a que no hay quien pueda cumplir con la característica de líder con proyección popular que pueda acercarse a la gente, como lo hizo Stoltenberg en la campaña electoral del 2013. Esta militancia política la heredó de sus padres, también ministros retirados.

Estamos frente al próximo Alto Funcionario de OTAN, que se crió en el extranjero y que obtuvo un postgrado en Economía de la Universidad de Oslo, comenzando hacia 1988 a desarrollar su perfil político, ocupando el cargo de Ministro en diferentes áreas departamentales del sector público, como el de Estadística, Medio Ambiente, Industria y Energía y Hacienda.
Su carrera política ha tenido diferentes vaivenes, en el año 2000 se convirtió en Jefe de Gobierno, pero los malos resultados hicieron que para el 2001 dimitiera por la falta de apoyo electoral de su partido. Luego de cuatro años regresó al máximo poder como Primer Ministro, junto a una insólita alianza de coalición con los socialistas de izquierda y de centro, obteniendo la mayoría de los escaños y proponiendo un programa para reafirmar y fortalecer el Estado de Bienestar noruego.
Asimismo ha obtenido un gran número de asignaciones internacionales: presidió del Grupo de Alto Nivel de la ONU sobre la coherencia del sistema, del Grupo Consultivo de Alto Nivel sobre la Financiación del Cambio Climático y Enviado Especial para el Cambio Climático de la ONU, que como hemos mencionado en líneas anteriores, será un puesto que dejará luego de que asuma en la OTAN. Así, vemos una personalidad con un perfil no militar, orientado más hacia la lucha contra el cambio climático mundial.
Su gestión política como Primer Ministro finalizó en Octubre de 2013 y estuvo caracterizada por registrar un importante aumento en el gasto de defensa de Noruega, desencadenando también una significativa transformación en las Fuerzas Armadas Nacionales, otorgándoles capacidades de alta gama de despliegue para efectivizar sus actividades a nivel nacional e internacional, así, el país es uno de los aliados atlantistas que posee mayor gasto en defensa per cápita. Por consiguiente, una mejor efectividad de las Fuerzas Armadas y una mayor atención al tratamiento de defensa, hicieron que Noruega contribuya con un relativo número de efectivos a diferentes operaciones de la OTAN.
Un detalle de color por el que podemos en América Latina recordar a Jens Stoltenberg, lo cual nos debería llamar a la reflexión por ser un representante de la alta política internacional y aquí solo lo asociamos a un suceso, fue el caso del taxi. Cuando cumplía funciones de Primer Ministro, se subió a un taxi y en el rol del conductor, fue preguntando a los pasajeros que opinaban de la situación actual de Noruega. Los testimonios de los pasajeros eran tomados por una “cámara oculta”, y tardaban en reconocer que el chofer era la máxima autoridad política del país. Esta idea marketinera reportó buenos resultados para su perfil político, para su campaña y para ganar visibilidad en la prensa doméstica y también, por lo curioso del hecho, en los medios internacionales.
Asimismo, durante su carrera política ha mostrado tener con un carácter de mediador y al respecto podemos observar lo que dice el medio noruego “Aftenposten”, opinando que Stoltenberg se proyecta como un activo defensor de los valores de la cooperación transatlántica buscando que sean reforzados y donde considera a la Alianza y a la Unión Europea como organizaciones que se complementan en los términos que hacen a la paz y al desarrollo europeo.

Si bien no es un líder militar, conducirá los dos brazos de la OTAN, el político y el militar. Se verá entonces en los próximos cinco años, sus reales oficios en el cargo de Secretario General para la utilización del poder e influencia de la diplomacia para sostener el delicado equilibrio del sistema internacional. Afganistán y la expansión europea son también puntos prioritarios, sobre todo en la complejidad de las relaciones, donde la OTAN busca sostener presencia en mismos espacios que chocan con los intereses de Rusia, como Georgia, Moldavia y Ucrania. Las peores turbulencias en cuanto al tema del financiamiento de sus socios europeos ya ha pasado, en plena crisis económica existía mucha presión interna para que los países del viejo continente bajaran sus aportaciones financieras a la OTAN. Esto es una etapa superada y Stoltenber no tendrá que peregrinar por Europa poniendo en la mesa argumentos de seguridad para pedir que nadie disminuya las partidas económicas.
Seguramente poco y nada en América Latina, pero comenzaremos este año a conocer a Jens Stoltenberg en funciones; su perfil, entre “rostros & personajes”,  entre aquellos líderes que ocupan un lugar relevante donde se genera una incidencia en los procesos de las relaciones internacionales.

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori

Acceso a Biografía de Jens Stoltenberg, proporcionada por OTAN:
http://www.nato.int/cps/en/natolive/who_is_who_49999.htm

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