China y Vietnam, desconfianza entre vecinos

China y Vietnam, desconfianza entre vecinos

El sudeste asiático es una región que desde hace un tiempo toma protagonismo en la prensa internacional por las fricciones en el Mar Meridional de China.
El último suceso gira alrededor del fallo de la Corte Internacional de La Haya, donde Filipinas llevó su reclamo contra Beijing mediante un arbitraje con el fin de contener las políticas de avasallamiento chino sobre las disputadas Islas Spratly.
Como se ha conocido publicamente, el fallo fue favorable a Manila, ya que dictaminó que no hay fundamento legal para sustentar la reclamación de que China ostente derechos históricos sobre los recursos de las áreas marítimas.
Sin dudas este suceso generó efectos en los restantes países que también reclaman su soberanía. Vietnam sostiene que China nunca reclamó la soberanía sobre las islas antes de la década de 1940; argumentando que cuenta con documentos que demuestran que fueron los vietnamitas quienes gobernaron de gobernaron de forma activa sobre las Paracelso y Spratly.
Al respecto, en la ciudad capital de Hanoi un grupo de personas se manifestaron en contra de actitud de china, quien no reconoció la decisión de La Haya.

 Asperezas de la convivencia
Con alguna frecuencia editorialistas en la prensa occidental y publicaciones en think-tanks abordan la cuestión de la relación de China y Vietnam en clave geopolítica, observando el balance militar y buscando conocer el significado de las alianzas y las estrategias que se llevan adelante en una declarada competencia por ganar un espacio en disputa. Pero, ¿qué ocurre con la convivencia día a día? El factor de la percepción es un aspecto que recibe poca atención cuando se trata la relación Vietnam China.Sde
Este sentimiento anti-chino se ha instalado fuertemente en la sociedad vietnamita, acusando a China de violar la soberanía nacional. Las causas pueden explicarse teniendo presente los últimos sucesos. En 2012, un pesquero chino, apoyado por dos patrulleras, dañó el cable de exploración de un barco de investigación sísmica de la compañía estatal Petrovietnam
que se encontraba dentro de sus 200 millas náuticas de zona exclusiva económica (ZEE). A partir de 2014, instaló una plataforma petrolera para explorar petróleo en ZEE de Vietnam. Asimismo, barcos de pesca chinos se hunden regularmente en áreas disputadas del Mar del Sur de china, ejerciendo la pesca ilegal.
Sin embargo, las manifestaciones contra China comenzaron a tener mayor efervescencia en el 2014 con la instalación de la plataforma petrolera. Asimismo, el aniversario de la guerra naval donde 64 marineros vietnamitas murieron en el enfrentamiento con China por las Islas Spratly en 1988, es otro momento donde este se manifiesta los aíres de protestas.
La sociedad vietnamita no está exenta de los sucesos. La negativa china de reconocer la decisión de la Corte, sumado a los aviones que sobrevolaron los arrecifes de las Islas en disputa, no pasaron desapercibidos por los vietnamitas, quienes volvieron a demostrar su sentimiento contra las políticas chinas definidas como “avasalladoras”.
El grupo No-T es el que organiza estos movimientos sociales, siendo un referente opositor a los emprendimientos y expansionismo chino.
En reiteradas ocasiones hemos leído al jefe de la diplomacia vietnamita definir las medidas chinas sobre las Islas como “acción descarada”, sin embargo, a pesar de mantener una posición crítica, las propias autoridades decidieron tomar medidas de seguridad sobre las protestas para no agitar la disidencia social.
No obstante, a pesar de que la República Popular de China apoyó y/o asistió al entonces Vietnam del Norte durante la guerra de Vietnam, las relaciones entre las dos naciones son turbulentas, a pesar de compartir la idea del socialismo, aunque, claro, aplicadas de diferentes formas.
La tensión cobró fuerza, principalmente, luego de la reunificación vietnamita en 1975, es decir, cuando ambos se enfrentaron en la guerra fronteriza de 1979-1990. Las fricciones no quedaron el pasado, incluso, en el presente vuelven a estar más latentes debido al avasallamiento chino sobre los espacios que Vietnam define de interés estratégico, por ejemplo, la disputa territorial en Mal Sur de China.
Estas crispaciones también se trasladaron principalmente en la sociedad vietnamita donde el sentimiento anti-chino está muy vigente. No se trata de un dato de color solamente, o no se trata de una expresión de una minoría de Vietnam; el pueblo vietnamita ha venido experimentando una mayor crispación contra su vecino.

Oportunidad para Vietnam
La decisión de la Corte Internacional de La Haya en negar el fundamento de soberanía china sobre las Islas en disputa, deja abierto una oportunidad para que Vietnam alce su voz reclamando sus intereses al respecto.
China ha interferido reiteradamente en el desarrollo económico vietnamita, no sólo en contra de su pesca, sino también en la exploración y extracción de petróleo y gas en alta mar. La posición china lo justifica argumentando que no interfiere a la zona económica exclusiva (ZEE) de Vietnam, sin embargo, ese mismo argumento fue el que La Haya invalidó dejando una victoria legal para Filipinas.
En función de ello, un escenario de oportunidad se abre para Hanoi para reclamar ante la Corte Internacional un arbitraje contra Beijing, no sólo por los sucesos detallados en líneas anteriores sino también por las Spratly y Paracel donde los chinos han construido desde pistas de aterrizajes, foros, a islas artificiales. Una oportunidad que posibilita ir más allá de los discursos y accionar de acuerdo a la ley internacional.
Si consideramos lo expuesto en este escrito, las autoridades vietnamitas contarían con el apoyo de sus propios nacionales, quienes cada vez más asumen una postura más férrea contra el avasallamiento chino sobre sus intereses nacionales.
Llevar a un arbitraje internacional sería oportuno para obligar a una negociación con China, tal como sostuvo el presidente filipino, Rodrigo Duterte, quien aseguró que después el fallo da razón seria para que las autoridades asuman mayores responsabilidades en rondas negociadoras.

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori – Relaciones Internacionales Universidad del Salvador – Posgrado en periodismo USAL-Peril – Diplomatura en Seguridad y Defensa Universidad de Belgrano

Fuentes consultadas:
https://www.theguardian.com/world/2016/jul/17/vietnam-removes-protesters-gathered-for-anti-china-rally-in-hanoi
http://www.huffingtonpost.com/helen_clark/vietnam-south-china-sea-ruling_b_11022864.html
http://www.forbes.com/sites/anderscorr/2016/07/13/china-vs-vietnam-next-up-at-the-international-court-on-the-south-china-sea/#5f4c7abf2887
http://www.japantimes.co.jp/news/2016/07/14/asia-pacific/vietnam-protests-chinas-activities-south-china-sea/#.V41_uLh97IU

Una vez más China recalienta el Mar Meridional

Una vez más China recalienta el Mar Meridional

Muchas veces los medios de comunicación cometen errores de apreciación, distorsionan las dimensiones de un posible problema o bien cargan de contenido sus páginas con premoniciones, y si estas últimas son negativas, mejor, más vende.
Se conocieron muchas advertencias, se escribieron muchos artículos y se anticiparon muchos escenarios; hace tiempo que se lee en medios internacionales sobre la posibilidad de que China instale bases militares en los archipiélagos de las Islas Paracelso, un territorio en disputa con Vietnam y Taiwan, y de las Islas Spratly (en disputa con Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwan y Filipinas).
Pero lo que se mostraba como futurología, se constata hoy en la realidad, puesto que China busca reafirmar su hegemonía como gigante asiático, no sólo en el comercio mundial, sino también en poderío militar-naval. Así, lo muestran las imágenes satelitales que reflejan el desarrollo de un nuevo sistema de misiles tierra-aire de China sobre el archipiélago de Paracelso, más precisamente, sobre la Isla Woody.
Este sistema sumado a los radares, la construcción de pistas de aterrizajes de 10.000 pies, instalados en las islas, incrementan nuevamente la tensión en la región. Un conflicto que volvió a escalar desde hace dos años, cuando Beijing instaló ilegalmente una plataforma petrolera en aguas vietnamitas, generando tales niveles de tensión que la luz de alerta se encendió en la región del sudeste asiático. Asimismo, el año pasado comenzó la construcción china de islotes artificiales sobre el archipiélago Spratly donde ahora se terminan construyendo varias pistas aéreas y una posilbe base militar.China.Island
En particular, la Isla Woody fue invadida por China en 1947 y e caracteriza por ser la más grande del archipiélago Paracelso, habitada por alrededor de 1.000 personas, la mayoría de ellos soldados, albañiles y pescadores. Por su parte, en 2012 se instaló una oficina de gobierno chino para administrar el área del mar de la China Meridional. También posee instalaciones militares, una biblioteca, un hospital, un aeropuerto, un colegio y cobertura telefónica.
De esta manera, la escalada de conflicto alarma la seguridad en Sudeste Asiático, siendo que la expansión china se produce mediante el uso del poder asimétrico sobre sus vecinos, permitiéndole actuar más allá de las normativas del CONVEMAR, del Tribunal Internacional de Justicia y principalmente, de los Estados que reclaman la soberanía de las islas.

Un conflicto de factor estratégico
Beijing busca capitalizar beneficios en materia geopolítica, ganando espacio territorial y tomando ventaja para consolidación de su poder. Cuando hablamos de expandir esfera de poder de China, no podemos hacer caso omiso a estas Islas Paracelso y Spratly. Recordemos que se trata de un espacio territorial en disputa con Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei, y donde el gigante asiático lleva año tras año diferentes actividades para marcar su presencia o predominancia allí.
No obstante, Beijing se muestra en la búsqueda de ampliar el alcance de su marina de guerra, enviando guardacostas y barcos pesqueros para ganar presencia.
Lo mismo sucede son su fuerza aérea, que al respecto, analistas internacionales creen que estas medidas de construcción de islas artificiales, instalaciones de radares, sistemas de misiles, le dará a China el alcance necesario para crear y vigilar una importante zona de identificación de defensa aérea (ADIZ) sobre el Mar del Sur de China.
Por consiguiente, hay muchas razones que evidencian la codicia por estas Islas, el factor de los recursos, como la pesca, petróleo y gas, como también el rasgo geopolítico, por ello, su deseo de proyectar poder marítimo y ampliar el control territorial sobre Islas donde su soberanía aún se encuentra en disputa. Motivo por el cual, los Estados demandantes intentan hacer contrapeso buscando apoyo de la comunidad internacional y de los organismos competentes para frenar estas medidas unilaterales calificadas como agresivas.

Entendiendo la disputa de las Islas
La rivalidad entre los países sobre el mar de China Meridional se mantiene desde hace siglos, pero la tensión se ha incrementado en los últimos años. Los archipiélagos son reclamados en parte o de forma completa por Taiwán, China, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei.
Beijing considera que las islas están bajo su propia autonomía, puesto que en 1974 fueron ocupadas por fuerzas chinas las islas de Paracelso y a partir del año 1988 las del Spratly. De esta manera, Beijing hace revisionismo histórico para respaldar y justificar su posición, argumentando que pescadores chinos arribaron no sólo a las Spratly sino también a las Paracelso hace más de 2 mil años, buscando legitimar su discurso sobre las mismas.
Por su parte, Vietnam sostiene que cuenta con suficientes pruebas de bases jurídicas e históricas para evidenciar su pertenencia, apuntando a que el dominio vietnamita se registra desde el Siglo XVII sin que ningún otro país lo decunciara en su contra hasta los momentos posteriores cuando se produjeran las ocupaciones de otros países involucrados. Al igual que China, reclama la totalidad de las islas, mientras que por su parte, Filipinas y Malasias reclaman sólo una parte. En lo que respecta a Filipinas, acude al mapa, teniendo como elemento de respaldo la proximidad geográfica para justificar su pedido; asimismo, comenzó a ocupar las islas en 1970, año donde ya se encontraba Vietnam que estuvo en la guerra contra los estadounidenses. Al mismo tiempo, Malasia y Brunei afirman que las Islas recaen dentro sus zonas de exclusión económica. Pero recordemos que Brunei, aún, no ha hecho un reclamo formal.

El interés de Estados Unidos en la disputa
En los últimos meses, Estados Unidos y China han protagonizados altercados, con declaraciones encontradas y fricciones a raíz de este conflicto, a tal nivel que incluso, ha desatado la preocupación de que la región se pueda convertir en la chispa de un conflicto con consecuencias globales.
La estrategia china de consolidar su presencia militar en el Mar Meridional, toma la atención de los Estados Unidos. Pero el problema para Washington no es a quién le pertenecen estas Islas, su interés real es lo que ocurrirá con el acceso sin restricción a las rutas de navegación para el comercio global, siendo esa zona una de las más importantes del mundo.
Por otro lado, el interés no sólo radica en cuestiones de navegación y comercio, también sobre la seguridad internacional, instalándose aires de preocupación por el creciente papel que comienza asumir China en una región estratégica donde se evidencia la máxima movilización de recursos militares, incluso, su ascenso ha sido evidente en todos los ámbitos, llegando a constituirse sin ningún tipo de dudas en una potencia de orden global.

¿ASEAN como mediador?
Es aquí, donde el bloque regional de ASEAN ocupa un rol clave para proyectar equilibrio en términos de seguridad regional frente a la hegemonía de China. No obstante, es funcional para construir la estabilidad en este espacio estratégico de Asia. Un indicador de ello es la Declaración de ASEAN en 2002 sobre la Conducta de las Partes en el Mar Oriental (DOC), para que los Estados se abstengan de aquellas políticas que promuevan fricciones o disputas capaz de afectar la paz en la región.
A la luz de lo expuesto, se puede entrever que la cooperación entre los demandantes de las Islas y los Estados partes ASEAN, puede significar un recurso de importancia para sumar fuerza como unidad y así contrarrestar la asimetría de poder chino, teniendo a Indonesia y Singapur como mediadores o garantes. Así, Malasia, Brunei, Filipinas y Vietnam (una vez más, recodemos, Estados demandantes) les será funcional repensar una estrategia conjunta para resolver esta controversia, siendo una prioridad en sus respectivas diplomacias.

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori

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