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“Crisis migratoria” es un término de moda para definir un “nuevo” fenómeno en el panorama mundial: miles de niños que se dirigen solos hacia Estados Unidos. Calificados de “niños migrantes no acompañados”, no se sabe muy bien por qué se van de sus países y tampoco por qué Estados Unidos los rechaza tan abruptamente. Entre su lugar de origen en Centroamérica y su lugar de destino en Estados Unidos, hay un país que deben recorrer y una frontera que deben atravesar dos veces: México, país sobre el cual es importante preguntarse qué papel ocupa en esta migración forzada.
Aunque la atención pública se ha centrado en los niños de Centroamérica, la mayoría de los menores que tradicionalmente cruzan la frontera de Estados Unidos son mexicanos. Históricamente los menores mexicanos no acompañados eran (y son) detenidos y deportados inmediatamente por miles sin importar su edad. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) proyecta detener en este año 2014 a unos 17.350 niños indocumentados originarios de México[1]. En el año 2006 esa cifra fue de 37.599 niños[2]. Sin embargo, la importancia del tema de los “niños migrantes no acompañados” es noticia porque por primera vez en la historia, en el año fiscal 2014 la mayoría de los niños no acompañados detenidos en la frontera son centroamericanos y no de México. Y la mayoría son de Honduras. No es una nueva la noticia, sí la magnitud del fenómeno[3].
En síntesis 57 mil niños no acompañados han llegado a la frontera estadounidense a lo largo de los primeros nueve meses del año 2014 buscando refugio frente a la violencia y la opresión en sus países centroamericanos.Inmigrant 2
El regreso del primer avión cargando niños y familias deportados en los primeros días de agosto (con 17 madres y 21 niños entre 18 meses a 15 años de edad) hacia Honduras, el país con la tasa de homicidios más alta del mundo, fue celebrado por el gobierno de Obama como un primer paso en la arremetida contra los niños migrantes.
Josh Earnest, vocero del presidente Obama, dijo a los periodistas en la Casa Blanca que las deportaciones constituyen «una señal clara» que los niños centroamericanos que lograron alcanzar la frontera estadounidense, «no serán recibidos a este país con los brazos abiertos» en una muestra del desprecio de la Casa Blanca hacia el derecho nacional e internacional.
En una retórica clásicamente ambigua, la Administración demócrata pidió 3.700 millones de dólares en fondos suplementarios para ayudar a las agencias a lidiar con el problema, pero el Congreso le negó la autorización. Además, el anuncio de medidas administrativas para ofrecer “alivio migratorio” se retrasó nuevamente y no serían presentadas hasta después de las elecciones del 4 de noviembre[4]. Mientras tanto siguen las detenciones y la presión para el no cumplimiento de la propia legislación estadounidense protectora de los derechos de los niños migrantes no acompañados.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados afirmó que la gran mayoría de los niños que llegan a la frontera estadounidense, tienen derecho al asilo, a ser tratados como refugiados y a otros estatutos de protección dentro de Estados Unidos.
De conformidad con las leyes de inmigración de Estados Unidos hay varios medios por los que un inmigrante indocumentado puede regularizar su condición. Puede solicitar asilo; pedir que se suspenda su devolución (non-refoulement); calificar para un cambio de estatus legal; calificar para la cancelación de su deportación; calificar para una visa tipo “T” como víctima de trata de personas; calificar para una visa “U” como víctima de violencia doméstica u otro crimen violento; solicitar una excepción de inadmisibilidad; o calificar bajo el Estatus Especial para Inmigrantes Juveniles. Algunos de los que son considerados indocumentados incluso podrían tener ciudadanía estadounidense adquirida o derivada.  Asimismo, los Residentes Legales Permanentes deportables que se hallan detenidos podrían tener otras formas de lograr la permanencia en Estados Unidos[5].
El derecho internacional define a un refugiado como una persona que, «debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que… a causa de dichos temores, no quiera regresar a él»[6].
Sin embargo, aunque el derecho interno y el derecho internacional amparan a los “niños extranjeros no acompañados” (término oficial del gobierno) que llegan a Estados Unidos, el gobierno y los partidos políticos en la Cámara de Representantes buscan impedir la ejecución de tales derechos en virtud de una “crisis migratoria” que en realidad es un pedido masivo por un estatus de refugio.

Los argumentos que apoyan la idea de deportación sumaria tienen tres orígenes:
Las demandas de la patrulla fronteriza sobre el “desborde” y su falta de preparación para lidiar con menores.
Los reclamos, en el mismo sentido, de las cortes migratorias por lo que se denomina el “surge  dockets” o avalancha de expedientes[7].
La retórica de la nacionalidad y la amenaza extranjera, un mecanismo xenófobo que expresa la necesidad de cargar sobre los migrantes la responsabilidad de la crisis económica americana.
Los que se oponen al sistema de deportación sumaria argumentan que:
Hay un uso regular y extendido del régimen de detención migratoria. La CIDH encontró “inquietante información sobre graves violaciones a los derechos humanos de los niños, entre ellos a la libertad, la seguridad personal, igualdad ante la ley y al debido proceso”[8].
La detención de migrantes es una situación irregular, porque muchos de ellos son solicitantes de refugio y otros necesitan protección internacional.
La participación de las fuerzas armadas en la contención de los flujos migratorios, a contramano de toda idea de “desecuritización” y “desmilitarización” de la problemática migratoria, desatiende los orígenes subyacentes de la migración, como la desigualdad social, la pobreza, el desempleo y la violencia.

¿Por qué huyen los niños?
El triángulo norte de Centroamérica -El Salvador, Guatemala y Honduras- constituye una de las regiones más violentas del mundo. Según estadísticas recientes de la ONU, era más probable que un civil fuera asesinado en estos países antes que en Irak durante los peores combates del año 2007.
Las condiciones existentes en la región son consecuencia de la intervención directa de Estados Unidos, que se manifestado en tres formas:

-golpes y dictaduras militares
-patrocinio de guerras contrainsurgentes.
-políticas económicas auspiciadas en el Consenso de Washington.

Este conjunto de factores de origen más otros factores de proceso han dejado sociedades heridas por la desigualdad social, aterrorizadas por la violencia de las pandillas y por los escuadrones de la muerte.
Un principio del derecho internacional declara que ningún Estado «podrá, por expulsión o devolución (‘refoulement’), poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas»[9].
Y la Convención sobre los Derechos del Niño (ratificada por todos países del mundo (menos por Estados Unidos y Somalía) exige de los gobiernos que «adopten medidas adecuadas para lograr que el niño que trate de obtener el estatuto de refugiado… reciba, tanto si está solo como si está acompañado de sus padres o de cualquier otra persona, la protección y la asistencia humanitaria…»[10].
Amparado en una denominada “crisis migratoria” el gobierno de Obama, junto con los demócratas y los republicanos en el Congreso, se plantean encerrar a los menores centroamericanos y deportarlos lo más pronto posible.
Sin embargo hay legislaciones estadounidenses que protegen los derechos de los menores migrantes. La Ley de Reautorización de Protección de las Víctimas de Trata, del año 2008, otorga a los menores inmigrantes provenientes de países que no comparten frontera con Estados Unidos, derechos legales especiales. En agosto se presentó en el Congreso un acta bipartidista buscando socavar estas protecciones. Adicionalmente el gobierno de Obama indicó que buscaría «flexibilidad» y «margen de acción» para ignorarlas. La idea es otorgar a los agentes de la Patrulla Fronteriza la capacidad de expulsar administrativamente a los niños centroamericanos, como sucede con los jóvenes que llegan desde México, que pueden ser deportados sin una audiencia judicial[11]. Hasta ahora la Patrulla Fronteriza está obligada a tomar en custodia a los niños migrantes que no sean originarios de México y transferirlos, en un máximo de 72 horas,  a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos). En su defensa los miembros de la Patrulla Fronteriza argumentan que no están capacitados para esta tarea, sino para enfrentar a criminales que cruzan la frontera[12].
Frente a la falsa retórica de “crisis migratoria” la realidad indica que la entrada de inmigrantes indocumentados a Estados Unidos ha caído repentinamente en los últimos años, en virtud de la crisis económica. Al mismo tiempo el gobierno de Obama ha deportado a 2 millones de personas (cifra superior al gobierno de Bush y cuatro veces más que el gobierno de Clinton). La destrucción de millones de puestos de trabajo por la quiebra financiera del 2008 obligó a muchos inmigrantes mexicanos a regresar a su país de origen, provocando una tasa de inmigración «netamente negativa» desde entonces, no solo en la balanza migratoria entre México y Estados Unidos sino también entre Estados Unidos y América Central.
Las categorías propagandísticas respecto a una crisis migratoria y fronteriza, montadas sobre una dialéctica de datos veraces, buscan convertir a los inmigrantes en “responsables” del aumento del desempleo, la caída del estándar de vida y la desmejora de las condiciones sociales.

El año 2011
El proceso de éxodo actual comenzó, en Estados Unidos y en Centroamérica, en el año 2011 y en direcciones opuestas.
En Estados Unidos, las ilusiones de la comunidad migrante sobre una reforma migratoria se perdieron en medio de un clima antiinmigrante creciente. Los 11 millones de indocumentados vieron que el sueño de una reforma migratoria se fue evaporando con el paso de los meses y la paulatina aprobación de leyes similares a la cuestionada SB1070 de Arizona, la primera que criminalizó la estadía indocumentada en Estados Unidos.
El gobierno de Obama actuaba moderadamente y llamaba a debatir el tema en el Congreso. Pero simultáneamente a estos llamados, siguió adelante con la ejecución del programa federal E-Varify, para monitorear la contratación de trabajadores sin papeles. El sistema formaba parte de las políticas de seguridad posteriores a los atentados del 9/11 y permitía auditar a las compañías, que en consecuencia despidieron a miles de trabajadores que no pudieron mostrar un permiso para residir en el país y una autorización de empleo.
La ley SB10 de Arizona, tras un año de haber sido promulgada, criminalizaba la estadía indocumentada e inició un proceso que contagió a más de 20 Estados que anunciaron el debate de leyes similares para controlar la inmigración indocumentada con el argumento de que el Congreso federal no había hecho nada para controlar la inmigración indocumentada.
El 11 de septiembre de 2011 se cumplieron 10 años de los atentados en New Cork, Washington DC y Pensilvania. El atentado había echado por tierra una reforma migratoria que en aquel entonces pactaban los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de México, Vicente Fox. El plan iba a beneficiar a unos 3 millones de inmigrantes indocumentados, la mayoría de ellos trabajadores del campo.
Pocos días después del aniversario se advirtió una grave escasez de mano de obra en los campos y corrían peligro las cosechas en virtud de que miles de trabajadores inmigrantes se habían marchado de los Estados de Alabama, Indiana, Carolina del Sur, Georgia y Utah tras la aprobación de leyes para combatir con severidad la inmigración no autorizada.
A fines del mismo mes el Departamento de Seguridad Nacional anunció el arresto de 2900 indocumentados en la mayor redada en el periodo de la administración Obama. La razzia cubrió 50 Estados y el gobierno aseguró que la mayoría de los arrestados tenía antecedentes criminales.
Las organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes reiteraron que entre seis a siete de cada 10 arrestados no representaban un peligro grave para la seguridad nacional y que una reforma migratoria le daría a muchos la oportunidad de legalizar sus permanencias.
El 13 de octubre el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que durante el año fiscal 2011 (1° de octubre de 2010 al 30 de septiembre de 2011) deportó a más de 397 mil inmigrantes indocumentados, cifra que marcó un nuevo récord de deportados por tercer año consecutivo[13].
Coincidente con este incremento de las políticas antinmigratorias comenzó, en ese mismo año y en sentido contrario, la oleada de niños migrantes no acompañados, de acuerdo con cifras oficiales.
Según datos de la Patrulla Fronteriza el inicio del año fiscal 2012, en octubre de 2011, implicó un aumento en el número de niños solos procedentes de Centroamérica.
A partir de entonces el tráfico de niños se aceleró. Durante el año fiscal 2014, que se inició el 1° de octubre de 2013 y finalizó el 30 de septiembre de 2014, la Patrulla Fronteriza detuvo a unos 70.500 niños (52.000 centroamericanos), un aumento del 92% en comparación con el año fiscal 2013. En el año 2007, los niños no acompañados repatriados, de origen centroamericano, fueron 5771[14].

La “crisis migratoria”
Entre los años 2000 y 2010 la cantidad de migrantes centroamericanos que ingresó a Estados Unidos aumentó en un 50%[15], pasando de 2 millones a 3 millones de personas. Sin embargo, a partir del año 2005 se produce una caída drástica en la cantidad total de migrantes no autorizados que ingresaron a Estados Unidos, siendo la crisis económica del año 2008 un factor clave de dicho descenso. En este contexto de caída migratoria, el éxodo centroamericano operó en oposición a los patrones de desplazamiento poblacional, por motivos no económicos. El deterioro en los estándares de seguridad y la creciente presencia del crimen organizado en los países del triángulo norte centroamericano (El Salvador, Honduras, Guatemala) es el argumento más habitualmente utilizado para apoyar la idea de “crisis migratoria”.Child MIGRANT
Un estudio realizado por la Vanderbilt University denominado “Violencia y migración en Centroamérica”[16] afirma que la vinculación entre la migración y los problemas de seguridad no encuentra hallazgos concluyentes. La preexistencia de redes migratorias establecidas disminuye la incidencia del crimen como único factor de impulso migratorio.
A pesar del fuerte incremento de la violencia en Honduras, solo en El Salvador los encuestados reportaron tener miedo al crimen. “Los individuos en Honduras se encuentran entre los que menos se sienten inseguros en su barrio, y también se ubican en una posición baja  en cuanto a las intenciones de migrar”[17]. En síntesis, aunque es difícil evaluar con precisión cuáles son los motivos de la emigración masiva, hay un cierto grado de correlación entre el aumento de migrantes centroamericanos y la situación de inseguridad en la región.
¿Cuál es el factor que explica la migración de niños no acompañados a partir del año 2011? Como indica un informe de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos denominado “Mission to Central America: The Flight of Unaccompanied Children to the United States”[18], el fuerte aumento del éxodo de menores no acompañados a partir del año 2011 coincide con la agresiva entrada de los Zetas a Guatemala[19]. Y en Honduras el golpe de Estado del año 2009 convirtió al país en la nación más violenta del mundo en tiempos de paz. En el desarrollo del proceso, la convivencia inicial entre el narcotráfico y las bandas locales, o sea entre Los Zetas y Las Maras (sobre todo la MS13) cedió lugar a una disminución de la influencia de Los Zetas[20] y un ascenso de las pandillas. El problema actual no son tanto los carteles de la droga cuanto las bandas callejeras.
El crimen organizado y las pandillas han incentivado el deterioro de la seguridad y sus víctimas engrosan las filas de quienes emigran a Estados Unidos, aunque sea difícil evaluar cuántos de ellos lo hacen escapando de la violencia.
Mientras tanto, y con pasmosa lentitud, Guatemala y Panamá anunciaron su intención de impulsar un consenso continental en la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en abril del año 2015. Aún más, los gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras han pedido a Estados Unidos la elaboración de una especie de Plan Colombia, o un “mini Plan Marshall”, o una Iniciativa Mérida[21] que ayude al triángulo norte a evitar las migraciones masivas con la idea de promover el empleo y “combatir” la pobreza y el narcotráfico[22].
La Conferencia Internacional sobre Migración, Niñez y Familia lo redactó así en su resolución final: “Honduras espera iniciar de inmediato las consultas y negociaciones necesarias para el establecimiento, al más breve plazo, de una INICIATIVA REGIONAL que permita abordar esta crisis humanitaria en forma conjunta y definitiva, en reconocimiento de nuestra responsabilidad compartida para alcanzar la paz, la seguridad, el bienestar y la justicia para nuestros pueblos”[23].

Por Dr. Norberto Emerich
Investigador – Académico – Analista Internacional – Actualmente reside en Ecuador. Licenciado en Relaciones Internacionales, Doctor en Ciencia Política. Investigador en el Posgrado en Estudios Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana, Distrito Federal, México. Miembro de la Red de Investigadores Parlamentarios de México, Miembro del Comité Científico de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (Alice). Profesor de Teoría Política en la Universidad de Morón, Argentina.

[1] Radiografía de la crisis humanitaria en la frontera sur de Estados Unidos, Univision, 23 de junio de 2014, http://noticias.univision.com/article/1999665/2014-06-23/inmigracion/ninos-migrantes-frontera/radiografia-de-la-crisis-humanitaria-en-la-frontera-sur-de-estados-unidos
[2] Protección – niñez migrante en las fronteras, Unicef México, http: www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6931.htm
[3] México, en virtud de la escasa capacidad de control sobre su frontera sur, tiene mucha incidencia en los flujos migratorios de Centroamérica a Estados Unidos. Ver: Guatemala’s human smuggling network is big business for ‘coyotes’, Richard Pollock, The Washington Examiner, 21 de agosto de 2014.
http://washingtonexaminer.com/guatemalas-human-smuggling-network-is-big-business-for-coyotes/article/2552267
[4] El retraso del alivio migratorio cuesta más familias separadas, La Opinión, 6 de septiembre de 2014, http://www.laopinion.com/El-retraso-del-alivio-migratorio-cuesta-la-perdida-de-millones-y-familias-separadas
[5] Informe sobre inmigración en Estados Unidos: detenciones y debido proceso, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, http://cidh.org/countryrep/USImmigration.esp/Cap.I.htm
[6] ¿Quién es un refugiado?, ACNUR Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/refugiados/quien-es-un-refugiado/
[7] La situación de los niños inmigrantes en Estados Unidos preocupa a la CIDH
[8] La CIDH denuncia abusos, malos tratos y detenciones indeseables de niños migrantes, Univision, 2 de octubre de 2014, http://noticias.univision.com/article/2113610/2014-10-02/inmigracion/noticias/la-cidh-denuncia-abusos-malos-tratos-y-detenciones-indeseables-de-ninos-migrantes
[9] Artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, en http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/refugiados/la-proteccion-internacional-de-los-refugiados-estandares-seleccionados/#non-refoulement
[10] Artículo 22 de la Convención sobre los Derechos del Niño, en http://www.cruzroja.es/dih/pdf/Convencion_sobre_Derechos_Nino.pdf
[11] La voz de Arizona, Ley de 2008 es tema en la ola de niños migrantes, 22 de julio de 2014, http://www.lavozarizona.com/story/inicio/2014/07/22/ley-ninos-migrantes/12988805/
[12] Radiografía de la crisis humanitaria en la frontera sur de Estados Unidos, op. cit.
[13] 2011 será recordado como un mal año para los inmigrantes de Estados Unidos, Univision, 29 de diciembre de 2011, http://noticias.univision.com/article/775999/2011-12-29/inmigracion/reforma-migratoria/2011-malo-para-inmigrantes
[14] Protección – niñez migrante en las fronteras, Unicef México,  www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6931.htm
[15] Migration Policy Institute, Central American Immigrants in the United States, 18 de marzo de 2013, http://www.migrationpolicy.org/article/central-american-immigrants-united-states
[16] Vanderbilt University, Violencia y migración en Centroamérica, en Perspectivas desde el barómetro de las Américas: 2014, http://www.vanderbilt.edu/lapop/insights/IO901es.pdf, pág. 2.
< href=»#_ftnref17″ name=»_ftn17″>[17] Idem, página 4.
[18] Misión a Centroamérica: el vuelo de los menores no acompañados a Estados Unidos, Report of the Committee on Migration of the United States Conference of Catholic Bishops, noviembre de 2013, http://www.usccb.org/about/migration-policy/upload/Mission-To-Central-America-FINAL-2.pdf
[19] “Since 2008, the Zetas have moved to claim the northern triangle of Central America as drug shipment territory and, as a result, Honduras, Guatemala, and El Salvador have seen a spike in crime related to drug shipment routes and trafficking”, Mission to Central América, op. cit., pág. 4
[20] El nuevo  narcomapa de Guatemala: menos Zetas, el mismo caos; In Sight Crime, Steven Dudley, 16 de septiembre de 2013, http://es.insightcrime.org/analisis/el-nuevo-narcomapa-de-guatemala-menos-zetas-el-mismo-caos
[21] Niños huyen de las ciudades más violentas y con tránsito de droga, El Heraldo, 5 de agosto de 2014, http://www.elheraldo.hn/alfrente/730328-209/ni%C3%B1os-huyen-de-las-ciudades-m%C3%A1s-violentas-y-con-tr%C3%A1nsito-de-droga
[22] Crisis por niños migrantes será tratada en la Cumbre de las Américas, La Tercera,  27 de agosto de 2014, http://www.latercera.com/noticia/mundo/2014/08/678-593272-9-crisis-por-ninos-migrantes-en-estados-unidos-sera-tratada-en-la-cumbre-de-las.shtml
[23] Conferencia Internacional sobre Migración, Niñez y Familia, Tegucicalpa, Honduras, 16 y 17 de julio de 2014, http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/San-Jose/pdf/consenso_honduras.pdf