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Promediamos el 2015 y el espacio post-soviético, tras las consecuencias del conflicto en el Este de Ucrania, sigue representando una serie de realidades caracterizadas por fricciones, marcando una activa disputa de interés estratégico entre Occidente y Moscú. Una región donde varios de los puntos geográficos que la componen parecieran estar al margen de atención de la prensa internacional, pero donde hay sucesos que definen la dinámica de cómo proyectar poder, incidiendo en el curso de las relaciones internacionales.
No cabe duda que Ucrania ha estado en el epicentro del tablero geopolítico del sistema internacional, ensanchando la brecha de tensión existente entre Rusia y Occidente a niveles comparables con la época de la Guerra Fría. Mucho se debatió al respecto, los acontecimientos contaban con una marcada similitud del pasado, dando lugar a ensayar hipótesis sobre aquellos tiempos de bipolaridad rígida.
Sin embargo, hoy con el hecho consumado de la adhesión de Crimea a la Federación Rusa y Ucrania sumergida en un conflicto interno con una crítica situación humanitaria, los efectos en el Báltico son indiscutibles.
Luego de lo sucedido con Crimea y a través de los ejes discursivos de los medios de comunicación, las percepciones negativas sobre Putin fueron una constante por Occidente, proponiendo un panorama oscuro que instaló y alimentó temor en los países pos-soviéticos de la Europa oriental, alzando la hipótesis de: “Rusia va por todo”. Un escenario que sirvió para que la OTAN envíe armamentos pesados a los Estados del Este de Europa como forma de disuasión ante un presunto ataque ruso.[1]
Sin embargo, habiendo transcurrido dos años del inicio del conflicto y un año de la adhesión, ¿quién avanzó más sobre la región: el eje atlantista o Rusia? ¿Qué ocurrió con esos temores? Si tenemos en cuenta que la construcción de redes de influencia y poder es un herramienta empleada por todo Estado con intereses geopolíticos, ¿cómo lo han proyectado Occidente y Rusia en las zonas periféricas del conflicto? ¿Una presunta agresión rusa es una percepción real o un imaginario producto de los dilemas de seguridad?

Efectos de Ucrania hacia el Báltico
Es oportuno recordar que los antiguos países soviéticos de Estonia y Letonia tienen la cuarta parte de su población representada por la minoría étnica rusa, por su parte Lituania sólo cuenta con un pequeño porcentaje. Si bien las tres Repúblicas del Báltico se han unido a la OTAN, el lazo con Rusia siempre ha estado presente, incluso, es un asunto central el tejido de dependencia energética y los fuertes vínculos comerciales, pero en el 2013 se frenó gran parte del circuito de exportaciones e importaciones.[2]baltic-map
Los reclamos de Moscú, desde la etapa previa a lo sucedido con Ucrania, por los derechos de los rusos étnicos que están siendo socavados en el Báltico, encendieron alarma, sumado a que Lituania está en proceso de adoptar el euro e ingresar a la Unión Europea, los temores por una “nueva Crimea” no tardaron en aparecer. “Podríamos ser el próximo si Rusia detecta en nosotros una victoria diplomática”, fue la frase que sobrevoló en los discursos de las autoridades de la región.[3]
Un escenario dominado por incertidumbre y la desconfianza sobre todos los dilemas de seguridad es lo que caracteriza a la región, razón por la cual el Báltico solicitó una contención occidental más “fuerte”. Si evaluamos el actual sistema de seguridad internacional, es complejo predecir un presunto asalto ruso, pero una disuasión occidental a través de la movilización de recursos militares sí será predecible y de utilidad para construir una imagen regional de fortaleza ante Rusia. Así lo consideran los funcionarios bálticos de seguridad, quienes depositan su futuro y supervivencia en el despliegue de fuerzas de OTAN que están estacionadas en otros puntos geográficos, puesto que no cuenta con bases permanentes en Europa del Este.[4]
Consecuentemente, Estonia celebró sus mayores ejercicios militares desde el final de la Guerra Fría, con más de 13 mil soldados nacionales que han practicado cómo responder antes la invasión de una nación ficticia llamada Aslavia, que representaba a Rusia. Un contingente de efectivos estadounidenses y británicos también participaron proporcionando apoyo aéreo con A-10, aviones de ataque Warthog y con tanques de guerras. Lituania siguió las paso de los estonios, distribuyendo una guía a sus ciudadanos acerca de lo que deben hacer en caso de una invasión, un documento que lo entregó el Ministerio de Defensa y que puede encontrarse en las bibliotecas.
Por su parte, Letonia tomó la misma postura y recaudos al igual que sus vecinos. Al respecto, el ex Ministro de Defensa letonio y actual miembro del Parlamento Europeo, Artis Pabriks, sostuvo que “los países del Báltico son parecidos a los berlineses occidentales durante la Guerra Fría, viven en un territorio que es casi imposible de defender de un agresor determinado”, dejando en claro que en el mapa de seguridad regional, una agresión externa representa en ellos una amenaza existencial.[5]

Militarización en marcha consecuencia de Crimea
Los simulacros militares en el antiguo bloque del Este son un signo marcado de las preocupaciones sobre el Kremlin. Lituania y Estonia han solicitado a la OTAN el formalismo para desplegar tropas en sus territorios. “A pesar de que Rusia tiene un potencial militar notablemente inferior al de la OTAN, posee una clara supremacía en términos del número de unidades presentes en la región del Báltico, por lo que es importante aumentar la presencia de los aliados”, expresó la Ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, como forma de dar respuesta al pedido.[6]
Esto muestra que el tablero geopolítico está en movimiento, la Alianza Trasatlántica desplegará infraestructura adicional próxima a la frontera rusa, contradiciendo el Acta Fundacional de las Relaciones Mutuas, Cooperación y Seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa, firmado el 27 de Mayo de 1997. Un acuerdo que determina que ambos actores no serán adversarios y que trabajarán conjuntamente para la seguridad y estabilidad en Europa. Allí se estipula que no se instalarán “contingentes significativos”, un término que hoy admite discrepancia por el verdadero concepto de “significativo”.[7]
Esta instalación de equipo bélico pesado en los países europeos vecinos de Rusia no supone una “amenaza militar”, pero sí una “amenaza política”, marcando un precedente, puesto que por primera vez desde el fin de la Guerra Fría se planea desplegar armas pesadas norteamericanas en las fronteras rusas. Este relevante suceso ha pasado con algo de “discreción”, en medio de la vorágine de las noticias que inundan los periódicos.
En consecuencia, los efectos geopolíticos del conflicto ucraniano han generado en el Báltico razones para la militarización occidental, a través de su músculo de disuasión como lo es la OTAN. Más aviones en el aire, más barco en el Mar Báltico y más despliegue de efectivos por tierra, están presentes en la región. Estados Unidos está preparando el envío de unos 250 vehículos de combate M1-A2 y Bradley, vehículos de infantería y material bélico pesado para un contingente de hasta 5.000 de soldados norteamericano, en los Estados del este de Europa, principalmente a los países del mar Báltico como táctica disuasoria ante posibles agresiones rusas.[8]
El eje atlantista no llegó a establecer bases permanentes en el Este de Europa, una idea que causó malestar particular en Alemana, pero sin embargo, tal como hemos hecho mención, si decidió intensificar el entrenamiento de fuerzas orientales realizando maniobras militares en la región.

Una estrategia de justificación
Es oportuno dar lugar a la discusión acerca de cuán factible puede ser una agresión rusa en la región, ¿es sólo un imaginario, una percepción provocada por los dilemas de seguridad o un hecho real? Si tenemos presente que los países del Báltico son miembros de la OTAN y de la Unión Europea (excepto Lituania que está en proceso de ingreso), podemos entrever que, para suerte de los europeos, los sucedido en Crimea sería improbable que vuelva a repetirse, siendo que la diferencia entre una y otra situación es que Ucrania no pertenece a la alianza trasatlántica.
Latvia.NATOAl respecto, el analista internacional ruso del Think Tank Carnegie Endowment for International Peace, Alexéi Arbátov, propone pensar qué ocurriría si el escenario del báltico se trasladara a América Central. Sostiene que si Moscú llevara una flota al Caribe o instalará tanques en Cuba, Estados Unidos lo consideraría una amenaza directa, aunque esa flota no pueda generar efectos serios, aparte de incrementar incertidumbre.[9]
Entonces, cómo entender la movilización de recursos militares occidentales en el Báltico. ¿Se trata de una estrategia preventiva? ¿Una herramienta geopolítica para justificar incremento de su presencia demonizando a Rusia? ¿Utilización de falsos temores para emprender el ideal de militarización?

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori – Relaciones Internacionales USAL – Diplomatura en Seguridad y Defensa Universidad de Belgrano – Posgrado en Periodismo USAL-PERFIL

[1] El País, Instalar armamento pesado frente a Rusia es una amenaza. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/24/actualidad/1435157453_534898.html
[2] The Wall Street Journal, Baltic States View Ukraine Crisis With Trepidation. http://www.wsj.com/news/articles/SB10001424052702303546204579439452854887192
[3] The Washington Post, Fearing Russian expansion, Baltic nations step up military exercises. https://www.washingtonpost.com/world/europe/fearing-russian-expansion-baltic-nations-step-up-military-exercises/2015/05/15/b5ee51ee-f8c8-11e4-a47c-e56f4db884ed_story.html
[4] Europa Press, EEUU enviará armamento pesado al este de Europa para disuadir a Rusia. http://www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-enviara-armamento-pesado-europa-disuadir-rusia-nyt-20150613232325.html
[5] The Washington Post, Fearing Russian expansion, Baltic nations step up military exercises. https://www.washingtonpost.com/world/europe/fearing-russian-expansion-baltic-nations-step-up-military-exercises/2015/05/15/b5ee51ee-f8c8-11e4-a47c-e56f4db884ed_story.html
[6] Sputnik News, Estonia insta a OTAN a revisar tratado con Rusia. http://mundo.sputniknews.com/seguridad/20150414/1036389510.html
[7] El País, Instalar armamento pesado frente a Rusia es una amenaza. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/24/actualidad/1435157453_534898.html
[8] Europa Press, EEUU enviará armamento pesado al este de Europa para disuadir a Rusia. http://www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-enviara-armamento-pesado-europa-disuadir-rusia-nyt-20150613232325.html
[9] El País, Instalar armamento pesado frente a Rusia es una amenaza. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/24/actualidad/1435157453_534898.html