Además de estar sellado en numerosos protocolos y estamentos, el espíritu a prevalecer entre las relaciones entre los Estados del sistema internacional está destinado a buscar soluciones a las controversias y no a crearlas. Aquí observamos un caso que gira en torno a la segunda actitud, la iniciativa unilateral de China en las Islas Spratly que sólo alimenta a la ebullición de tensión y reactivación de una controversia en la región del Sudeste Asiático.
De esta manera, nos enfocamos de nuevo en este espacio geográfico, siguiendo la dinámica de la geopolítica; en otros artículos ya nos hemos ocupado en describir los incidentes de la instalación de una plataforma petrolera China en aguas vietnamitas, en su zona económica exclusiva, próximo a Islas Paracel. Es un suceso del 2014 que irritó a Hanoi al expresar como “descarada” la iniciativa china, pero que luego Beijing ha dado marcha atrás tras la presión de la comunidad internacional.
Sin embargo, a pesar de la perspectiva regional de considerable estabilidad para este 2015, nuevas señales muestran que las cosas no están en absoluta armonía. Recientemente, la editorial británica IHS Jane ha publicado fotografías de satélites que muestran a trabajadores chinos construyendo puertos y depósitos de almacenamiento de combustible, preparando lo que sería una “séptima isla” artificial, que se suma a las seis islas reales del archipiélago Spratly.[1] Recordemos que autoridades de Beijing han admitido sus intenciones de recuperar tierras en muchos de los arrecifes en la Isla.
Lo que parecía ser un tímido proyecto que comenzaba años atrás, hoy ya es un hecho, la construcción de islas artificiales se desarrolla a paso firme. Incluso, el avance está progresando más rápido de lo que se esperaba previamente.
Expertos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) analizaron detalladamente la situación, poniendo como ejemplo más representativo el caso de la zona Fiery Cruz de Coral de las Islas Spratly, allí se puede observar, a través de imagen aérea, cómo han cambiado las cosas. Ante una primera imagen previa a estos movimientos chinos, el arrecife estaba bajo agua, hoy la situación es diferente, al menos unos 3.000 metros de largo se puede visualizar de isla artificial, una dimensión compatible para albergar una pista de aterrizaje, según lo informan analistas en el tema.[2]
Estamos ante un nuevo antecedente de toma de decisiones unilaterales, sin consentimiento recíproco de las terceras partes, acciones que se han repetido en la diplomacia china y en el ejercicio de su política exterior proyectada a la región del Sudeste Asiático.

Cuestiones de Factor Geopolítico
Más allá del foco del litigio sobre ¿a quién le corresponde la real soberanía de estas islas en disputa?; debemos tener presente el factor estratégico de las mismas por la proximidad y conexión con varios puntos geográficos en Asia Pacífico. En consecuencia, la puja por predominar con presencia militar y civil primero,  no sólo se debe al intento por ganar derechos de soberanía, sino también a poder proyectar poder haciendo provecho de la ubicación geográfica e incluso, implícitamente, contener aquellas potenciales amenazas existentes.


No podemos dejar de lado los recursos, donde existe la posibilidad de que en estas aguas inexploradas alberguen grandes reservas de petróleo y gas. De hecho, China había anunciado el año pasado el descubrimiento de una reserva de gas por explorar.
En consecuencia, Beijing busca capitalizar beneficios en materia geopolítica, ganando espacio territorial y tomando ventaja para consolidación de su poder. Cuando hablamos de expandir esfera de poder de China, no podemos hacer caso omiso a estas Islas Spratly. Recordemos que se trata de un espacio territorial en disputa con Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei, y donde el gigante asiático lleva año tras año diferentes actividades para marcar su presencia o predominancia allí.
Adelantándose y sin aviso a sus vecinos, Beijing ya se encuentra en la búsqueda de ampliar el alcance de su marina de guerra, enviando guardacostas y barcos pesqueros para ganar presencia.
Lo mismo sucede son su fuerza aérea, que al respecto, analistas internacionales creen que este emprendimiento le puede dar a China el alcance necesario para crear y vigilar una importante zona de identificación de defensa aérea (ADIZ) sobre el Mar del Sur de China.
Las fotografías aéreas terminan por confirmar que se están utilizando estas Islas para consolidad la presencia militar. Con ello no sólo hacemos referencia a la pista de aterrizaje en Fiery Cruz, sino también al ampliado Gaven Arrecife que tiene un helipuerto y una nueva torre antiaérea. Lo mismo con Hughes Coral, otra formación de tierra diminuta que ha crecido hasta convertirse en una isla artificial, ahora tiene dos muelles y una fábrica de cemento.[3]
Remarcamos que se trata de islas en disputa, pero China no ha sido el único país que ha colocado instalaciones militares, el resto de los países que la reclaman también lo hicieron, con excepción de Brunei. Sin embargo, debemos resaltar que el barómetro de presencia militar china ha crecido de manera considerable en comparación al resto. Un aspecto que, sumado a estos últimos sucesos, pone en alerta constante a los vecinos de la región por la asimetría de poder que comienza a ser más evidente con el creciente poderío chino, lo que pone en preocupación el equilibrio de seguridad regional y sus implicancias en orden internacional.
Por consiguiente, hay muchas razones que evidencian la codicia por estas Islas, el factor de los recursos, como la pesca, petróleo y gas, como también el factor geopolítico, el deseo de proyectar poder marítimo y ampliar el control territorial sobre Islas donde su soberanía aún se encuentra en disputa, por lo que los Estados demandantes intentan hacer contrapeso a estos, buscando apoyo de la comunidad internacional y de los organismos competentes para frenar estas medidas unilaterales calificadas como agresivas.

El enfoque de China sobre las Islas Spratly
Recordemos que este episodio es sólo el último de una serie de acciones emprendidas por el gigante asiático y que fueron categorizadas de violentas por parte de la comunidad internacional. Tal como en el 2012, cuando se apoderó de la zona de Mar Scarborough Shoal, luego de un enfrentamiento de tres meses con los guardacostas filipinos. El 2014, otro momento, la instalación de plataforma petrolera en la zona económica exclusiva de Vietnam y próximo a las Islas Paracel.

El rol de “Estado hegemónico regional” es asumido por el propio Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, al decir que el proyecto de construcción se realiza “en la propia casa china”, pese a que argumentó también que la postura de la diplomacia china no es construir un nuevo orden mundial ni alterar el equilibrio regional.[4]
Asimismo, busca definir un “eje conceptual” diferente sobre las Islas para evadir responsabilidades. China sabe que no debe retener agua para que el Tribunal de la CONVEMAR no la sancione, razón por la cual considera que se trata de arrecifes que se expanden en una formación natural de islas, por ello la construcción de masas de tierra con intención que sean habitables, para así ganar espacio, soberanía y evitar demandas legales de ONU. Ante esta postura, la crítica argumenta que son una combinación de rocas y “elevaciones en bajomar”, por lo que ello conlleva a respetar derechos.[5]
Este emprendimiento chino no tiene ningún sustento legal ni legitimo en el marco de la jurisprudencia internacional, no brinda elementos de representatividad para algún derecho de reclamo territorial. Pero sin embargo, más allá de lo pueda sentenciar la ONU o correspondiente Tribunal Internacional, China, con su creciente poderío militar regional, se ve firme con su postura haciendo valer el peso del poder por sobre el deber. Ante este escenario, los Estados del Sudeste Asiático están en alerta.
Si observamos la continuidad de algunas acciones de Beijing podemos sacar una conjetura política de poco apego al sometimiento de las normas internacionales y una actitud de irritar a sus vecinos. Sin embargo, también es cierto que su prosperidad presente y futura dependerá de la capacidad de cooperar con los demás países regionales.

Estados vecinos buscan hacer valer su voz
Los Estados vecinos (Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei) intentan contrarrestar ese creciente nivel de autonomía china que le estaría permitiendo ejercer estos actos unilaterales sin consentimiento del resto de los países de la región, un temor que crece a medida que crece la riqueza y poder chino.
Consecuentemente, no podemos no preguntarnos qué resonancia tendrá este último suceso para la propia región. Por el momento la postura adoptada ha sido la de recurrir a la comunidad internacional y a los organismos competentes con sus respectivos Tribunales de Justicia buscando apoyo y los caminos a una solución negociada.
Las voces oficiales del Departamento de Defensa de Filipinas y Malasia reafirmaron la importancia del acontecimiento, abogando por el mantenimiento de la paz, estabilidad, seguridad marítima, libertad de navegación y operaciones aéreas en el Mar Oriental.
Filipinas pareciera llevar la bandera de liderazgo para hacer valer las críticas y pedido de repudio a la postura china. Ha sido la misma Filipinas que ya en el 2014 comenzaba a anticipar esta situación, acusando de construir una pista de aterrizaje en Johnson South Coral. Como vemos, no es un proyecto espontáneo, porque para el 2003 ya se visualizaban construcciones de masas de tierra en Mischief Reef.[6]
Pero por su parte Vietnam, también, comienza asumir un rol protagónico, ejerciendo presión para frenar el avance chino. Hanoi ha rechazado estas actividades ilícitas de construcción en archipiélago vietnamita Truong Sa pertenecientes a las Islas Spratly, de esta forma, la diplomacia vietnamita exige a Beijing poner fin a estas medidas que van en contra de la normativa internacional.[7] La expansión ilegal de estructuras de rocas y movimiento de masas de tierra ha alterado el status quo de Truong Sa, por lo que no sólo infringe la soberanía vietnamita sino que también la Declaración de la Conducta de las Partes en el Mar del Este (DOC) firmada por la propia China y ASEAN.

Efectos en la región y en espacio ASEAN
Cuando observamos el mapa y nos detenemos en la región de conflicto, podríamos preguntarnos por qué China insiste en que son de su propiedad esas Islas que están próximas a las costas de Filipinas y Vietnam. La línea de playa más cercana a China está a 500km de distancia. Beijing hace revisionismo histórico para respaldar y justificar su posición, argumentando que pescadores chinos arribaron no sólo a las Spratly sino también a las Paracel hace más de 2 mil años, buscando legitimar su discurso sobre las mismas. Por su parte, Vietnam sostiene que cuenta con suficientes pruebas de bases jurídicas e históricas para evidenciar su pertenencia, apuntando a que el dominio vietnamita se registra desde el Siglo XVII. Ambos reclaman la totalidad de las islas, mientras que por su parte, Filipinas y Malasias reclaman sólo una parte. En lo que respecta a Filipinas, acude al mapa, teniendo como elemento de respaldo la proximidad geográfica para justificar su pedido. Al mismo tiempo, Malasia y Brunei afirman que las Islas recaen dentro sus zonas de exclusión económica. Pero recordemos que Brunei, aún, no ha hecho un reclamo formal.


A estos efectos, con esta última toma de decisiones de China resulta indudable que atenta contra el espíritu de paz para las relaciones entre los pueblos, en especial entre Hanoi y Beijing, como así también en los círculos diplomáticos de los países vecinos que comparten la misma preocupación, porque la vía jurídica ya no es garante de nada para muchos funcionarios de embajadas.
El bloque regional de ASEAN tiene establecida una cooperación política en materia de seguridad, en su rol de equilibrio de poder frente a China, cada paso que da Beijing tiene en los miembros del bloque una detallada lectura para medir el impacto geopolítico.
ASEAN, es el actor clave para construcción de la esta estabilidad y paz regional a través de la integración y como base para un “ambiente de amistad”. Trasladémonos al 2002, año en que se firmó la Declaración de ASEAN sobre la Conducta de las Partes en el Mar Oriental (DOC), estableciendo que las partes se abstengan a actividades que complejicen o aumenten las disputas capaz de afectar la paz y estabilidad de la región.[8]
Por esta razón, la cooperación entre los demandantes y los Estados partes del bloque será primordial para sumar fuerza como unidad para poder contrarrestar el avasallamiento chino. Malasia, Brunei, Filipinas y Vietnam (una vez más, recodemos, Estados demandantes sobre las Islas Spratly) deberían de construir una estrategia global conjunta para resolver esta controversia, siendo una prioridad en sus respectivas diplomacias. Tanto Indonesia como Singapur deberían de ser invitados a unirse en rol de observadores y mediadores. Analistas internacionales sostienen que una estrategia conjunta de este tipo facilitaría las relaciones presentes y futuras con China.

La preocupación cruza el Pacífico hasta Washington
Este intento de apropiación de tierras bajo agua tiene la atención de los Estados Unidos, ya que plantea nuevas preocupaciones sobre las intenciones de China de consolidarse como naciente potencia en el Pacífico. Pero el problema para Washington no es a quién le pertenecen estas Islas, su interés real es lo que ocurrirá con el acceso sin restricción a las rutas de navegación para el comercio global, siendo esa zona una de las más importantes del mundo.
A la luz de ello, vemos entonces, el interés de larga data sobre la seguridad de navegación a través de este Mar Oriental y el envío comercial sin trabas en el Mediterráneo asiático. Teniendo en cuenta estos aspectos podemos entender el por qué Washington ha calificado de perturbadora y potencialmente peligrosa las medidas tomadas por China. La injerencia estadounidense en la región se debe a las intenciones de generar un ambiente o escenario que le permita llevar relaciones comerciales armoniosas y altamente comerciales con las naciones de ese punto geográfico.[9]
Por otro lado, el interés no sólo radica en cuestiones de navegación y comercio, también sobre el principio de orden internacional, instalándose aires de preocupación por el creciente papel que comienza asumir China en una región estratégica y geopolítica.
El gobierno del Presidente Obama hoy tiene muchos frentes abiertos y concentra la mayor atención a otros focos de conflictos que ponen en juego sus intereses geopolíticos vitales y su liderazgo global, por ello, esta controversia en el Sudeste Asiático es un tema que sólo está en su “radar” pero por el momento sin participación activa, sólo hay señales que no van más allá de realizar declaraciones o notas oficiales diplomáticas.
Una vez más observamos un “modus operandi” de Beijing que, a través de una transgresión de normas, puede impactar en el curso de las relaciones internacionales. La noticia sin duda son los obreros chinos construyendo una isla artificial sobre aguas bajo mar en disputa, pero una fotografía más completa de todo el contexto permite observar que hay una tendencia de China a actuar como un “ocupante beligerante” en la búsqueda de un cuestionable camino para adquirir un territorio en litigio.
Como lo fue el año pasado, la expectativa estará puesta en la vía diplomática y el oficio del diálogo, para que prevalezca el entendimiento entre los actores involucrados para la garantía de la estabilidad en la región. Tras esta noticia, la información nos devela que la “garantía de la estabilidad” pareciera ser ciertamente frágil en el Sudeste Asiático.

Desarrollo & Contenido
Vanina Soledad Fattori – Relaciones Internacionales Universidad del Salvador 

[1] IHS Jane – “China Starts Work on Mischief Reef Land Reclamation” http://www.janes.com/article/49917/china-starts-work-on-mischief-reef-land-reclamation
[2] CSIS – “Before and After the South China Sea Transformed” http://amti.csis.org/before-and-after-the-south-china-sea-transformed/
[3] The Reuters – “China to Project Power From Artificial Islands in South China Sea” http://uk.reuters.com/article/2015/02/19/uk-southchinasea-reefs-china-idUKKBN0LN0JE20150219
[4] Ibíd.
[5] Manila Times – “With the US Distracted China Builds the Mischief Islands” http://www.manilatimes.net/with-the-us-distracted-china-builds-the-mischief-islands/169864/
[6] Asia Pacific Defense Forum – “Beijing Boosts Scale of Projects in South China Sea” http://apdforum.com/r/mjvj
[7] Vietnam Plus – “China Exige Fin de Actos Ilícitos de China” http://es.vietnamplus.vn/Home/Vietnam-exige-fin-de-actos-ilicitos-de-China-en-Truong-Sa/20153/39780.vnplus
[8] Tuoi Tre News Vietnam – “Former US Diplomat Says China Aggressively Pursuing Hegemony over East Vietnam Sea”  http://tuoitrenews.vn/politics/26405/former-us-diplomat-says-china-aggressively-pursuing-hegemony-over-east-vietnam-sea
[9] Ibíd.

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