India en la Organización de Cooperación de Shangai

India en la Organización de Cooperación de Shangai

Compartimos otra publicación de la serie de artículos “Perspectiva India”, donde la experta Dra. Lía Rodríguez de la Vega nos acerca mensualmente un material para una proximidad con la agenda actual de la India. Aquí en análisis para seguir la geopolítica en Asia, para seguir de la dinámica de Narendra Modi y su política exterior. La diplomacia de la India en la Organización de Cooperación de Shangai, la interpretación de la experta del CARI sobre la proyección regional de la política exterior de India desde la participación en la SCO y las claves para Eurasia. Lía Rodríguez de la Vega nos ayuda a desgranar los acontecimientos más significativos de las relaciones internacionales de India, que será la nación más poblada del planeta en un futuro próximo y por ello, tenemos que tomar una proximidad.

El fin del mes de junio de 2016 vio el desarrollo de distintas circunstancias de alcance geoestratégico mundial, que operaron como imágenes del pulso en distintas partes del mundo. Por un lado se realizó el plebiscito por el “Brexit”, que terminó marcando la inesperada salida del Reino Unido de la Unión Europea y por otro, se llevó a cabo la 16ava Cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai (SCO) en Tashkent, Uzbekistán, en la que ingresaron a la misma dos potencias nucleares del sur de Asia: la India y Pakistán, deduciéndose que mientras la Federación de Rusia “apadrina” a la primera, la República Popular de China lo hace con el segundo.
Como sabemos, la SCO es una organización intergubernamental creada en 1996 por China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán. En 2001, ingresaría  Uzbekistán y en 2004, Mongolia se convertiría en el primer país con estatus de observador en la organización, lo que también sucedería con India, Irán y Pakistán, en 2005. Finalmente, este año (2016), India y Pakistán realizaron el proceso establecido para asegurar su membresía plena en la organización, mediante la firma del ”Memorando de obligaciones” (con la firma consecuente de otros documentos en 2017).
La membresía de la India añadirá por supuesto peso a la organización, de modo particular atendiendo a su performance económica. India es hoy la economía en más rápida expansión, con un crecimiento anual del PIB del 7,5 %, siendo un foco de prosperidad entre los países emergentes mientras desafía la desaceleración mundial  (recordemos que India es el mayor receptor de inversión extranjera en empresas completamente nuevas y que la perspectiva del Fondo Monetario Internacional espera que India continúe siendo la economía importante de mayor crecimiento en el mundo, en el año 2020). A su perfil que parece resultar confiable a los inversores externos, se suman las reformas económicas, el gran mercado que representa, su desarrollada industria de tecnologías de la información y el comentado “bonus demográfico” que posee (600 millones de personas menores de 27 años), un “activo” crucial tras cuyo desarrollo está empeñada. Paralelo a ello, su creciente demanda energética representa un mercado seguro para los muchos recursos de Asia Central y Rusia (recordemos que se espera que India se convierta en el segundo importador mundial de energía hacia 2035, por lo que precisa no solamente diversificar su matriz energética sino también sus fuentes de provisión que hasta ahora han estado concentradas en Medio Oriente, razón por la cual, considerando a Asia Central como parte de su  “vecindario extendido”, ha desarrollado las políticas de “Mirar hacia el Norte” y “Conectar con Asia Central”, sumando esto a su ya excelente relación con Rusia).
De igual manera, su membresía permitirá también a la India, atender a su posible participación en la Unión Económica Euroasiática (unión económica establecida en 2015, por el tratado firmado por  Rusia, Kazajstán y Bielorrusia, habiendo incorporado a Armenia y  Kirguistán, con Tayikistán y Uzbekistán como observadores y con otros estados que han manifestado la voluntad de sumarse a ella), cuyas rutas energéticas constituyen un elemento geoeconómico crucial: a) hacia el norte, favorece a Rusia, b) hacia el oeste, favorece los intereses de Estados Unidos, Turquía e, incluso, Georgia, para facilitar el tráfico con Europa, c) hacia el sur, tiene a Irán como eje estratégico, d)  hacia el este, hacia China y e) la ruta que lleva a atravesar Afganistán por el sudeste para llegar a Pakistán y la India.
En tal sentido entonces, uno de los desafíos cruciales de India es mejorar la conectividad con la región, lo que constituyera uno de los objetivos del viaje de Modi a esa zona en 2015, en que se firmaron varios acuerdos de distinta índole (debiendo recordarse también que está en marcha el TAPI, gasoducto entre Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e India). En el marco de esa dinámica, existen también otros  proyectos en ejecución, tales como el relativo al puerto de Chabahar, eje del tránsito de un acuerdo tripartito entre India, Irán y Afganistán (cuyo acuerdo fuera firmado por sus tres representantes en el mes de mayo de este año, durante la visita del Primer Ministro Modi a Irán). Se suma a ello, el ferrocarril Chabahar-Zahedan-Mashhad, que une el puerto de Chabahar con Afganistán y Asia Central, que también busca aumentar la cooperación económica regional. En ese marco, el compromiso de India con la reconstrucción de Afganistán se vería reforzado por la inauguración de la Represa de la Amistad Afgano-India, en la provincia de Herat -limítrofe con Irán y Turkmenistán,  importante en lo que hace al comercio y lugar por donde pasa el (TAPI), en una nueva visita de Modi en el mes de junio. Cabe agregar que el puerto de Chabahar no está lejos del puerto pakistaní de Gwadar, que es desarrollado por China,ambos parte de las respectivas estrategias de influencia sobre el océano Índico, (la denominada estrategia “del Collar de Perlas” de China y la llamada “estrategia del Triángulo de Varuna” de India).

Mientras India espera encontrarse con el impulso de China para sumarse como miembro de la Asociación Surasiática para la Cooperación Regional (SAARC) en la cumbre que se celebrará en Islamabad en noviembre de 2016, intención que cuenta con el apoyo de algunos miembros de la misma, la OCS celebró este año por su parte, dos aniversarios: el 15avo aniversario de la Organización de Cooperación de Shanghai y el 20avo aniversario de los Cinco de Shanghai (el grupo de los miembros, excepto Uzbekistán). Por lo demás, en la  reciente cumbre, los países miembros firmaron la Declaración de Taskent y el Plan de Acción 2016-2020 para llevar la cooperación regional a un nuevo nivel,  reafirmando su apoyo a la iniciativa del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, enunciada en 2013, que busca  estimular las actividades económicas regionales. En línea con ello, la SCO pondrá en marcha distintos proyectos conjuntos (infraestructura, comercio, energía, etc.).MGocs
Por otro lado, en cuestiones de seguridad, los países miembros continúan preparando la Convención sobre la lucha contra el extremismo de la SCO, que será una parte relevante de la base jurídica de su cooperación en este ámbito y se  comprometieron a un trabajo concertado en la lucha contra la delincuencia transnacional organizada.
En ese marco, es probable que la SCO asuma la responsabilidad de abonar a la seguridad en Afganistán, tras la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN/ Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), conectado ello a la preocupación central de la lucha en contra del terrorismo (en muchos casos a su vez asociado al financiamiento a través del negocio con drogas). El tema resulta una amenaza particularmente preocupante en la región por la persistencia de la violencia en Afganistán y la temida escalada en accionar conjunto de distintos segmentos radicales, que podrían incluso tener alcances en grupos como el Movimiento Islámico de Uzbekistán – organización muy activa en los ‘90, que primero luchó contra la dictadura de Islam Karimov, y luego amplió sus objetivos para instaurar un estado islámico en la región, aliándose con Al Qaeda y los talibanes- Hizb-ut-Tahrir (que aunque propugna la creación de un estado regido por la sharia, dice rechazar el uso de la violencia), etc., a lo cual se suma la creciente influencia del Estado Islámico (IS)  en la región y la migración de militantes hacia Siria, que evidencia el accionar de sus células en la región. En ese marco, entonces, India no solamente puede aportar su experiencia de muchos años sino también profundizar su compromiso en el tema mediante una articulación más profunda con la Estructura Antiterrorista Regional (RATS), con sede en Tashkent, Uzbekistán, que busca combatir el terrorismo, separatismo y extremismo.
De igual modo, los miembros de la SCO reiteraron la intención de desarrollar la cooperación con otros países y organizaciones regionales y globales que compartan los objetivos de la Carta de la SCO, resultando en ese sentido básica la potenciación con los BRICS.
El evento de la SCO de 2016 resulta así un punto de inflexión en términos de su conversión en  una estructura política mundial, trans-asiática (que reúne los tres países más grandes de Eurasia y cuatro potencias nucleares). De igual manera, la participación de los países de la SCO y de la Comunidad de Estados Independientes (organización supranacional compuesta por 10 de las 15 ex repúblicas soviéticas, excepto Estonia, Letonia y Lituania, que actualmente son miembros de la Unión Europea; mientras que Turkmenistán pasó a ser  miembro asociado, Georgia se retiró en 2009, Mongolia es miembro observador y Ucrania no es miembro aunque participa de hecho) en el proceso de poner en línea la Unión Económica Euroasiática  y el Cinturón económico de la Ruta de la Seda podría constituir la antesala de una gran cooperación euroasiática. En ese marco, se espera que India y Pakistán se conviertan en miembros de pleno derecho en la próxima reunión de la SCO, en Astana, en 2017, agregándose a ello  el dato de que el presidente Putin ha señalado su apoyo a la membresía de Irán, cuya trayectoria hacia la organización no encuentra ya obstáculos, desde la solución de las cuestiones nucleares y el levantamiento de las sanciones.

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA

Geopolítica en Eurasia, aires renovados en la relación India con Asia occidental

Geopolítica en Eurasia, aires renovados en la relación India con Asia occidental

Compartimos otra publicación de la serie de artículos “Perspectiva India”, donde la experta Dra. Lía Rodríguez de la Vega nos acerca mensualmente un material para una proximidad con la agenda actual de la India. Aquí en análisis para seguir la geopolítica en Asia, para seguir de la dinámica de Narendra Modi y su política exterior. La diplomacia de la India y su relación con Asia Occidental, con explicación del entorno regional para comprender de las dimensiones de estos movimientos políticos y los intereses en juego entre los actores-potencia. La académica del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales nos ayuda a desgranar los acontecimientos más significativos de las relaciones internacionales de India, que será la nación más poblada del planeta en un futuro próximo y por ello, tenemos que tomar una proximidad.

En el marco de su activa agenda, el Primer Ministro de la India, Narendra Modi emprendió hacia fines de marzo de 2016 un viaje que lo llevaría a distintos  países. El primero de ellos fue Bélgica, donde asistió a la 13ava Cumbre India-Unión Europea (con los ecos de un acuerdo de comercio detenido); el segundo, Estados Unidos,  donde asistió a la Cuarta Cumbre sobre Seguridad Nuclear, contando ya con el compromiso de Estados Unidos para apoyar su ingreso al Grupo de Proveedores Nucleares y sostuvo reuniones con otros miembros del grupo para que apoyen ese ingreso -cabe recordar aquí que el representante de Pakistán sostuvo que la no aceptación de ese país en el grupo y la aceptación de India sería considerado discriminatorio y provocaría un desbalance en la región, sumándose de este modo a la oposición de China-. Otro dato coetáneo no menor es que la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos parecen avanzar hacia la aprobación de una enmienda a la Ley de Autorización de Defensa Nacional, 2017 (NDAA), que busca facilitar el comercio de equipos de defensa y la transferencia de tecnología de defensa con la India, al nivel de los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y socios cercanos de Estados Unidos -como Israel y Australia-, antes de la siguiente visita de Modi, en el mes de junio, al tiempo que  Pakistán parece no haber podido sellar el acuerdo de U$S 700 millones para la compra a Estados Unidos de 8 aviones de combate F-16.
El tercer país visitado por Modi fue Arabia Saudita -uno de los pilares de la política india en Asia occidental (Medio Oriente), en el marco, precisamente, de la política “Link West” de Modi -región que cobró mayor importancia en la política exterior india con Manmohan Singh, desde 2004 y en cuya gestión se firmara la Declaración de Riyad, en 2010- y su mayor proveedor de petróleo crudo, al tiempo que India es el mayor receptor de las remesas enviadas desde el reino-. Fue esta la segunda visita del Primer Ministro indio a un país miembro del  Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) -la primera visita fue a los Emiratos Árabes Unidos-, demostrando un cambio en la política más amplia de la India hacia Asia occidental y complementando otras visitas de alto nivel ministeriales a países como Omán, Bahrain y los Emiratos Árabes Unidos.
Mientras India busca reforzar lazos con Arabia Saudita considerando su propia seguridad interna y la fuerza de sus relaciones con el Golfo, convirtiendo la cooperación en contra del terrorismo  en un eje de la relación bilateral, busca por otro lado capitalizar acuerdos con tradicionales aliados de Pakistán -como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos-,  esperando que un elevado perfil indio en Arabia Saudita le brinde a India la oportunidad de reestructurar sus relaciones con el Golfo, reforzando obviamente los nexos estratégicos y  económicos con ese país. Su posterior visita a Qatar, en junio, sigue en la misma línea de refuerzo de la relación con los países del Golfo.
La visita a Arabia Saudita, por supuesto trajo otra vez a primer plano la relación bilateral entre la India e Irán -otro de los pilares en la política india en Asia occidental-. En 2015, en su visita a la India, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Javad Zarif, invitó a India a desarrollar la segunda fase del puerto de Chabahar -situado en la región sudeste del país, único puerto iraní con salida directa al océano y que forma parte del Acuerdo de Ashgabat, firmado por India, Irán, Kazasthán, Omán, Turkmenistán y Uzsbekiztán para crear un corredor de transporte y tránsito internacional, entre Asia Central y el Golfo Pérsico- y a extender sus inversiones en infraestructura en Irán.
En abril de 2016, el Ministro de Petróleo y Gas Natural indio, Dharmendra Pradhan, visitó Irán, en lo que constituyó la primera visita de un ministro indio tras el levantamiento de sanciones a Irán en enero, señalando que las inversiones de compañías de su país en Irán podrían alcanzar los U$S 20 mil millones. Pradhan sostuvo encuentros con el Ministro de Petróleo iraní, Bijan Namdar Zanganeh, y el Director del Banco Central de Irán, Dr Valliolah Seif.  Mientras se expresó que Irán está listo para aumentar sus envíos de petróleo a la India, luego del levantamiento de las sanciones (India fue el único país que continuó comprando petróleo iraní a pesar de las sanciones, aunque debió recurrir a otras fuentes de importación como Venezuela, Omán, Irak, etc.), también se avanzó en acuerdos sobre los campos de gas Farzab-B (uno de los mayores yacimientos gasíferos que India ha explorado fuera de sus fronteras y cuyo desarrollo espera poder asegurar para la ONGC Videsh Company),  joint ventures entre compañías públicas y/o privadas de ambos países, etc.
En continuidad con lo señalado, en el mes de mayo, Modi visitó Irán y firmó allí un acuerdo tripartito para el corredor de comercio con Irán (Presidente Hassan Rouhani) y Afganistán (Presidente Ashraf Ghani), teniendo al puerto de Chabahar como un eje de tránsito, evitando Pakistán, que ha sido hasta ahora la única ruta hacia el Océano Índico para Afganistán. En la ocasión, Modi sostuvo que “el acuerdo puede cambiar el curso de la historia en la región” y contribuirá a “abrir un nuevo capítulo en la relación estratégica (con Irán)”.
Por su parte Rouhani señaló que la firma de este acuerdo enviaba un mensaje crucial desde los tres países, tal es el de que el camino al progreso para los países de la región es aquel que conlleva la cooperación y la utilización de las oportunidades regionales.

Ante la importancia geopolítica de este acuerdo para Afganistán, Ghani señaló que el desarrollo de Chabahar era sólo el inicio de una cooperación y desarrollo omnicomprensivos. Sumado a ello, el ferrocarril Chabahar-Zahedan-Mashhad, que une el puerto de Chabahar con Afganistán y Asia Central, contribuirá, como se prevé, a aumentar la cooperación económica regional. El compromiso de India con la reconstrucción de Afganistán se vería reforzado por una nueva visita de Modi en el mes de junio, en el que inauguró con Ghani la Represa de la Amistad Afgano-India, en la provincia de Herat -limítrofe con Irán y Turkmenistán, muy importante en términos de comercio y lugar por donde pasa el gasoducto Trans-Afgano (TAPI), que llevará gas desde Turkmenistán a Pakistán e India, a través de  Afganistán, financiado por el Banco Asiático de Desarrollo, cuya construcción se iniciara en 2015-, en el marco de las inversiones indias en infraestructura de ese país (la represa original fue dañada por los enfrentamientos armados en los ’90).

El puerto de Chabahar, por otro lado, no se encuentra lejos del puerto pakistaní de Gwadar, que está siendo desarrollado por China y forma parte de su estrategia denominada “el collar de perlas”, contestada por India a través de la estrategia del “triángulo de Varuna”, que apuntan a la influencia de ambos en el Océano Índico, vía comercial de capital importancia para estos países y el comercio internacional. Recordemos que China posee los derechos de gestión de Gwadar por las próximas cuatro décadas y que su estratégica ubicación sirve a distintos objetivos chinos. El puerto está localizado en la costa sudoeste del país (provincia de Balochistán), cerca de la frontera iraní y domina el Estrecho de Ormuz, proveyendo una solución alternativa a las cuestiones relativas al gas y petróleo chinos, al tiempo que está cerca de aguas indias y del Estado de Gujarat, mirador estratégico militar que permite controlar las actividades indias. Bien vale agregar que el Embajador iraní en Pakistán, Mehdi Honerdoost, se encargó de asegurar que Chabahar no tiene por qué ser visto como una competencia de Gwadar y que el acuerdo firmado puede sumar a otros países. Por otro lado, la idea de que Irán construyese una refinería en Gwadar parece haber quedado sin efecto.
La dimensión estratégica del proyecto de Chabahar se suma al hecho de que Teherán era el segundo mayor proveedor de petróleo de la India hasta 2011-2012, cuando las sanciones le fueron impuestas y el comercio bilateral entre ambos alcanzó en el último año, U$S 9 mil millones, lo que a su vez motivó un llamado de Modi a doblar el volumen de intercambio en los próximos 5 años.
El encuentro sirvió para reafirmar las expresiones de Rouhani y Modi en lo que hace a la necesidad de aprovechar las oportunidades para profundizar los lazos económicos estratégicos entre ambos países, firmándose 12 acuerdos que aluden a inversiones indias en el establecimiento de diversas industrias en la zona de Chabahar.  De igual modo, firmaron acuerdos el Ministro iraní de Finanzas y Asuntos Económicos y el del Banco indio Exim Bank de la India; la Compañía Nacional India de Aluminio (Nalco) y la Organización Iraní de Minas y Renovación y Desarrollo de Industrias Mineras (IMIDRO) y el ferrocarril indio PSU IRCON y la Compañía Iraní de Construcción y Desarrollo de Infraestructuras de Transporte.
Más, Rouhani, tras señalar que la firma del acuerdo de Irán con P5 + 1, abre el camino para la expansión de la relación bilateral con India, sostuvo que Irán, además de proveer a las necesidades indias de gas y petróleo, puede hacer inversiones en distintos sectores, tales como el establecimiento de refinerías en India.
Por lo demás, el tercer pilar de la política india en Asia Occidental es Israel, país al cual se espera visite Modi antes del nuevo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas completas entre ambos, el 29 de enero de 2017 y con el cual, tras normalizar sus relaciones en 1992, sostiene una relación que ha venido creciendo, de manera particular en términos de defensa, seguridad e inteligencia. Tanto es así que entre 2005 y 2014, Israel fue responsable del 7 % (tomando en cuenta el monto en dólares de las operaciones) de la provisión  de equipos militares a India, detrás de Rusia y Estados Unidos, siendo siempre recordada por el gobierno indio la asistencia israelí durante la crisis de Kargil, con Pakistán, en 1999.
De igual modo, los lazos económicos han ido creciendo y se establecieron negociaciones para un acuerdo de libre comercio, mientras crece también el turismo entre ambos países.
Cabe además recordar que la buena relación con Israel se remonta, en el caso de Modi, a los tiempos en que él estaba a cargo del gobierno de Gujarat e  impulsó el comercio y cooperación en agricultura con Israel y ese país lo recibió cuando otros países le negaban la visa por los incidentes ya conocidos. A ello se suma el hecho de que la actual Ministro de Relaciones Exteriores, Sushma Swaraj, era la responsable del Grupo Parlamentario de Amistad India-Israel.
A pesar de que India acompañó en 2014 el voto condenatorio a Israel durante la crisis en Gaza, en el marco de las Naciones Unidas, se abstuvo en 2015, cuando se votó un reporte crítico de las acciones israelíes en esas crisis, con la consiguiente  crítica pública por parte de los representantes palestinos. Sin embargo, lo que parece evidente es que Modi intenta llevar las relaciones con Israel y Palestina por dos carriles separados, habiendo realizado la primera ronda de consultas de los respectivos responsables de asuntos exteriores con Palestina en 2015 y luego de que el Ministerio de Relaciones Exteriores indio emitiera comunicados separados para referirse a los viajes del Presidente Mukherjee y la Ministro de Relaciones Exteriores a Israel y Palestina (el presidente indio fue el primer mandatario en pasar la noche en Ramallah).  Modi además se reunió con Mahmoud Abbas, en ocasión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y la Cumbre de cambio climático en París en 2015, refiriéndose a él como el “Presidente del estado de Palestina”. El Gobierno indio reiteró su posición tradicional acerca de una solución de dos Estados, lo que indica su creencia en un Estado palestino independiente con Jerusalén oriental como su capital y continúa adhiriendo a las declaraciones de los BRICS en lo que se refiere a la oposición a las actividades israelíes de asentamiento en los territorios ocupados.
La rivalidad existente entre Arabia Saudita e Irán, el financiamiento saudita de grupos islámicos wahabitas -sabiendo que la rama islámica wahabita es tomada como inspiración por varios grupos extremistas-, la política exterior agresiva de Arabia Saudita en Asia occidental con el rey Salman bin Abdulaziz al Saud, las ventas potenciales en el sector de defensa de Israel a China, la sensible cuestión israelí-palestina y el deterioro progresivo de la seguridad en la región representan un desafío para la política exterior india en la zona, una de cuyas prioridades es precisamente la estabilidad en la región, mientras busca un balance extendido con los distintos actores en la misma.

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA

Elefantes y dragones: la dinámica bilateral entre India y Bután

Elefantes y dragones: la dinámica bilateral entre India y Bután

Compartimos otra publicación de la serie de artículos “Perspectiva India”, donde la experta Dra. Lía Rodríguez de la Vega nos acerca mensualmente un material para una proximidad con la agenda actual de la India. Aquí en análisis sobre un tema de la geopolítica en Asia, sobre las relaciones de India con Bután. Una reseña de los lazos con este pequeño país vecino, de los intereses de Nueva Delhi y de los desafíos por el desarrollo y la estabilidad. Qué pasa en el espacio próximo fronterizo  de India y cómo son los pasos de la diplomacia que emprende el Primer Ministro Narendra Modi desde reciente visita a Bután. 

El Reino de Bután, “estado tapón” (buffer state) entre India y China ha tenido una relación particular con India, desde los comienzos de la misma. Inicialmente, ambos países estuvieron ligados por el Tratado de Sinchula (1865) -en virtud del cual Bután cedía territorios a la India británica-, luego por el Tratado de Punakha (1910) y posteriormente por el Tratado de Amistad (de 1949, por el cual Bután aceptaba la guía del consejo de India para sus relaciones exteriores), modificado en 2007 (en que se removió tal artículo, entre otros).
Este estado, pequeño en superficie, posee una población total de 775.000 personas (Naciones Unidas, 2015) y sus pobladores (Drukpa) son descendientes del pueblo tibetano, al igual que su idioma, el Dzongkha.  Con un fuerte lazo cultural con India a través del Budismo (que es su religión de estado), tras la anexión de Tíbet por parte de China, en 1951, ante lo que consideró una amenaza de política exterior, diseñó un plan conjunto de modernización y defensa, con la India (circunstancia en la que el entonces Primer Ministro indio, Jawaharlal Nehru  llegó a decir ante el parlamento indio que cualquier agresión de China hacia Bután sería vista como una agresión hacia India).
En ese marco, habiendo establecido relaciones diplomáticas formales en 1968, Bután, con el patrocinio de India, se uniría a la Organización de las Naciones Unidas, en 1971, iniciando una mayor independencia en materia de política exterior y en 1985, se convertiría en miembro de la Asociación de Cooperación Regional de Asia del Sur (SAARC).Bt.8
En 2003, la relación diplomática entre ambos volvería al centro de la escena debido al asentamiento de grupos de insurgentes indios en ese país, así como otros países vecinos (que generarían un ingreso de militares indios a Myanmar/Burma, con conocimiento y autorización del gobierno de ese país, que recibió una gran difusión y provocó algunas tensiones), que serían reprimidos por Bután ese año, unilateralmente, acusando recibo no solamente de la presión del gobierno indio sino del perjuicio que tal presencia en su territorio causaba a sus actividades y rutas económicas.
La importancia estratégica que Bután representa para la India quedó reflejada en el hecho de que este país constituyó el primer destino de visita oficial del Primer Ministro Narendra Modi, un mes después de resultar electo, en 2014, al tiempo que constituyó un poderoso mensaje a los vecinos de Asia del Sur, acerca de la importancia que India les asigna.

Por otro lado y de manera central, India comparte con Bután diversas iniciativas sobre energía hidroeléctrica, tema sensible a la matriz energética india, de creciente demanda (cuyas últimas conversaciones se dieron entre Sushma Swaraj, Ministro india de Relaciones Exteriores y Tshering Tobgayel, Primer Ministro butanés, en febrero de 2016). Bután posee un potencial de energía hidroeléctrica de alrededor de 30.000 MW, con aproximadamente 24.000 MW factibles de ser explotados y solamente casi el 6% de ese potencial explotado hasta el momento. Por su parte, India proporciona financiación y conocimientos técnicos para construir plantas hidroeléctricas y ha estado comprando la mayor parte de la energía generada (cerca del 75% de la electricidad generada en Bután se exporta a la India, al tiempo que las exportaciones de energía hidroeléctrica proporcionan más del 40% de los ingresos de Bután y constituyen el 25% de su PIB).
En 2006, India y Bután firmaron un acuerdo “sobre cooperación en el campo de la energía hidroeléctrica”, por el que India acordó importar por lo menos 5000 MW de potencia de Bután. En 2009, se firmó un Protocolo del Acuerdo alcanzado en 2006, por el cual  India acordó apoyar a Bután para crear una capacidad hidroeléctrica instalada de 10.000 MW en el año 2020. Esta es la base para el ambicioso programa 10/20 de Bután, cuya capacidad se espera se desarrolle en diversos mega proyectos, de los cuales tres están ya en construcción: Punatsangchu-I, de 1200 MW; Punatsangchu-Il, de  1020 MW y Mangdechhu, de 720 MW.  La primera piedra para el proyecto de Kholongchhu, de 600 MW fue colocada en el primer viaje de Modi a Bután, en 2014. El resto de las obras,  en diversas etapas de desarrollo,  son el proyecto del embalse de Bunakha de 180MW,  el embalse de Amochhu, de 540 MW; el proyecto de Wangchu, de 570 MW;  el proyecto de  Chamkharchhu-I HEP (hidroeléctrica), de 770 MW; el proyecto de Kuri Gongri de 2640 MW y el proyecto del embalse de Sankosh, de 2560 MW. Todo ello a pesar de la consideración de los impactos sociales y medioambientales de los proyectos (cabe recordar que Bután es líder mundial en prácticas de conservación y tiene un 52% de sus tierras bajo su red de áreas protegidas).Bt.64
Sin embargo, los lazos con Bután no se limitan a contactos con autoridades nacionales sino que se han dado también acciones en el ámbito de la  para diplomacia, tales como la visita de la Ministro en Jefe de West Bengal (único estado del este de India que comparte frontera con Bután, 183 kilómetros), Mamata Banerjee , en 2015, para discutir iniciativas de mutua colaboración en lo que hace a industrias agrícolas, irrigación, iniciativas indias para asentar fábricas en Bután e incluso la consideración de un corredor económico entre ambos, etc. Esa visita sería retribuída con la prometida presencia del Primer Ministro Butanés en la edición de enero de 2016 de la Cumbre Bengal Global Business.
Bután, por otro lado, alcanzó notoriedad por el desarrollo del término “Gross National Happiness”, que originalmente buscó representar el compromiso de construcción de la economía, sin disociar tal construcción de los valores budistas. El index desarrollado a partir del mismo, cuyos pilares son  el desarrollo sostenible, la conservación del medioambiente, la preservación y promoción de valores culturales y el establecimiento del buen gobierno,  ha generado a lo largo de estos años, distintas discusiones y el surgimiento de diversas mediciones en diferentes ámbitos (se produjo el desarrollo de un índice de felicidad tailandés en 2007;  en 2011, la ONU incluyó la “felicidad” en la agenda de desarrollo global y publicó un informe mundial sobre el tema;  en 2012,  Corea del sur lanzó su índice de felicidad y el  Reporte del Consejo del Jubileo de Oro de Goa, Gobierno de Goa, India, propuso que Goa deviniese el primer estado indio en medir y monitorear la felicidad, considerándola como un indicador de desarrollo socio-económico crítico, etc.).
En una nueva vuelta de la relación bilateral entre India y Bután, inspirándose en las acciones de Bután, el Ministro Jefe de Madhya Pradesh,  Shivraj Singh Chouhan, anunció en abril de 2016, su idea de crear un Ministerio de la Felicidad, con la intención de estimular la positividad en la vida de las personas, contribuyendo a prevenir, por ejemplo,  los suicidios. Se busca que tal ministerio organice distintas actividades como algunas relacionadas al yoga, la  meditación y programas culturales, entre otras,  que a su entender contribuyen para mantener felices a las personas. El mandatario informó que la propuesta para constituir el Departamento de  Felicidad sería pasada en la siguiente reunión de gabinete.
La dinámica revisada enfrenta no pocos desafíos en la relación. Uno de ellos es el del cambio climático y los recursos naturales, en una de las zonas más populosas del planeta. A la demanda energética creciente de India, que esta enfrenta con un menú diversificado, se añade el dato de que Bután ha perdido 20% de sus glaciares en los últimos 20 años y se prevé que el caudal de sus ríos pueda caer de manera significativa en las próximas décadas, dejando a las represas inoperables. Más, en el corto plazo, la fusión de glaciares en la zona, supone riesgos de grandes inundaciones, que podrían también causar fallas importantes en los proyectos hidroeléctricos.
El tema del agua aparece además como un elemento de orden geopolítico, dados los distintos ríos compartidos en la zona -con el consiguiente impacto en las relaciones bilaterales, multilaterales y la gobernanza del agua, elemento por lo demás vital, atendiendo a las duras previsiones de Naciones Unidas para 2030 sobre ella-, que ha generado diversos acuerdos y por otro lado urge la revisión de las estrategias propias para el abordaje de este tema por parte de todos los implicados.
El tema enfrenta a los países de la región con otros grandes problemas relacionados, tales como la polución medio ambiental (polución del aire, del agua, especies en peligro de extensión, deforestación, urbanización creciente, etc.), la seguridad alimentaria asociada, etc., que a su vez remiten a la educación en todos sus niveles y las deudas en términos de empoderamiento de sus ciudadanos.

Por Dra. Lía Rodriguez de la Vega
Analista Internacional – Académica
Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales CARI
Ex. Directora de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y Africa ALADAA

Pin It on Pinterest